June 14, 2021
De parte de Nodo50
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Luego de 37 d铆as de movilizaci贸n en los cuales se han desbordado lo l铆mites pol铆ticos, econ贸micos, sociales, militares y en materia de seguridad, se hace necesario realizar algunas reflexiones sobre el modelo de sociedad con el cual contamos y, de paso, los serios desaf铆os que tenemos para lograr reorientarla.

El estallido social evidenciado en la jornada nacional de movilizaci贸n, que en un comienzo, se traz贸 como objetivo el abordaje de al menos siete puntos que, si bien es cierto, son elementos claves en la vida del pa铆s, no eran por s铆 mismos el detonante que promover铆a ya m谩s de 37 d铆as de movilizaci贸n en diferentes regiones.

La crisis social que hemos venido experimentando, agudizada por la no implementaci贸n activa del Acuerdo de Paz, dada la falta de voluntad pol铆tica del actual gobierno, sirvi贸 de caldera para que se agitaran a煤n m谩s las picadas aguas de la conflictividad social.

Ahora sumemos a lo anterior la desacertada pol铆tica de militarizaci贸n de la protesta social como 煤nica herramienta que desde el actual gobierno se ha empleado para la atenci贸n de los m煤ltiples llamados al abordaje de estas problem谩ticas desde distintos sectores de la sociedad colombiana.

Viendo as铆 el panorama, tenemos un pa铆s ca贸tico, econ贸mica, social, ambiental, cultural y pol铆ticamente hablando, y, lo que es peor a煤n, nuestras fuerzas de polic铆a y militares han demostrado con creces el anacronismo de su doctrina, que no hace otra cosa distinta que servir de catalizador al ya bastante y generalizado fen贸meno de indignaci贸n general.

Contamos con varios antecedentes recientes como las movilizaciones del N21 en 2019, donde cientos de miles de personas se movilizaron en las diferentes capitales del pa铆s, en una clara manifestaci贸n de inconformidad social y, al mismo tiempo, reclamando casi que en una sola voz la necesidad de avanzar en la implementaci贸n del Acuerdo de Paz e, incluso, la posibilidad de potenciarlo para que realmente pueda jugar su papel activo en la superaci贸n efectiva de las causas que durante d茅cadas han alimentado el conflicto en Colombia.

Como era de esperar, las acciones desbordadas por parte del Estado se hicieron evidentes y en una estrategia de guerra sicol贸gica, propia de la doctrina militar de la Teor铆a de Seguridad Nacional, en una combinaci贸n de elementos encubiertos, acciones de guerra sicol贸gica y acciones abiertas con efectivos y helic贸pteros de las fuerzas del Estado, se pretendi贸 desconocer la verdadera naturaleza de la jornada, sus justas reclamaciones y, m谩s all谩 a煤n, en una acci贸n desesperada por mantener el orden, sabotearon, estigmatizaron, criminalizaron, judicializaron, torturaron, secuestraron y hasta asesinaron a varias personas como un castigo que pretend铆a generar terror y de esta forma desmontar la acci贸n decidida del movimiento social.

El N21 del 2019 dej贸 profundas reflexiones desde las cuales, sin lugar a dudas, se evidenci贸 una nueva configuraci贸n de la lucha por la paz en Colombia, un mensaje contundente que el actual gobierno no supo leer de la forma correcta y, por el contrario, emprendi贸 acciones preventivas cada vez m谩s fuertes.

En este mismo sentido podemos hablar de las movilizaciones realizadas entre el 9 al 22 de septiembre del a帽o 2020 donde, motivados por la indignaci贸n generada frente al asesinato del abogado Javier Ord贸帽ez en un claro caso de brutalidad policial, miles de j贸venes se lanzaron a la calles y en pocos d铆as en Bogot谩 y otras capitales del pa铆s se reportaban trece personas m谩s asesinadas y 120 personas heridas por armas de fuego que fueron empleadas y accionadas por la Polic铆a; cuatro casos de abuso y violaci贸n sexual por parte de agentes de la Fuerza P煤blica, 45 CAI destruidos solo en Bogot谩 y una larga lista de abusos que varios medios lograron documentar lo suficiente como para hacerlos noticias de primera p谩gina.

Esta jornada de movilizaci贸n nos dej贸 varias reflexiones. Primero, un creciente malestar, rechazo y repudio pronto a estallar ante cualquier nuevo abuso por la Fuerza P煤blica; y segundo, la necesidad inaplazable de una reestructuraci贸n de la doctrina de seguridad que se imparte tanto a la Polic铆a como a las Fuerzas Militares. Tercero, era evidente que las movilizaciones no solo eran fruto de la indignaci贸n, sino que tra铆an consigo una serie de reivindicaciones que poco a poco se fueron tejiendo en una apuesta pol铆tica pronta a estallar.

Es necesario hacer un peque帽o alto en el camino para detallar este concepto de apuesta pol铆tica, que en nada se refiere a las aspiraciones de x o y partido o persona. M谩s bien, a una nueva etapa del movimiento social, que incluso est谩 en la pr谩ctica asaltado por esta reconfiguraci贸n. Ya las movilizaciones no se planteaban solo reivindicaciones. No, las movilizaciones tambi茅n empezaron cada vez m谩s juiciosas a cuestionar la forma en la cual se viene gobernando y la necesidad de establecer algunos reformas que fueran m谩s all谩 de lo particular de las reivindicaciones evidenciado en las m煤ltiples luchas y movilizaciones que con valent铆a han venido moviendo los diferentes sectores.

Las tres gotas que rebosaron el vaso

Gota 1, la no implementaci贸n integral del Acuerdo de Paz

Con lo cual se siguieron incubando las mismas causas evidenciadas durante el conflicto armado, hasta el punto de que, sin las cortinas de humo propias del conflicto armado, terminan por entrar en un estado premet谩stasis, por se帽alar alg煤n ejemplo, y que, de no ser abordadas de forma urgente con los avances que el Acuerdo Final ya nos ofrece, seguir谩n acumulando presiones sociales fr谩giles e inestables.

Gota 2. Las nuevas medidas contra el pueblo colombiano

La reforma tributaria, asociada a otras reformas de car谩cter regresivo que en el Congreso hacen curso, fue la chispa que lleg贸 al menos a parte del polvor铆n social en que se ha convertido Colombia y que evidenci贸 una vez m谩s la forma en que se fueron tejiendo m煤ltiples reivindicaciones para adquirir la forma aun tenue, pero muy diciente, de apuesta pol铆tica, donde hay banderas m谩s comunes y un mayor compromiso de los actores que a ella se van vinculando.

Gota 3. El militarismo y su Teor铆a de Seguridad Nacional

El primer factor tiene que ver con la no implementaci贸n de escenarios de dialogo, y lo que es peor a煤n, si intenci贸n por deslegitimar la movilizaci贸n, estigmatiz谩ndola y tratando de manipular la opini贸n nacional e internacional present谩ndola como v谩ndalos, criminales, terroristas, etc., con el objetivo de justificar el empleo de la fuerza.

El segundo factor est谩 ligado al trato militar y el uso desbordado de la Fuerza P煤blica como su principal herramienta de respuesta. Agravado por el modus operandi que las caracteriza, ahora combinado con las acciones abiertas donde la Polic铆a realiza operaciones conjuntas con grupos de paramilitares de cuello blanco y propician sendas masacres.

Tercer factor, el desconocimiento de la Constituci贸n frente a los derechos que tienen los ciudadanos a la participaci贸n pol铆tica y la protesta social, as铆 como el desconocimiento de los protocolos que regulan las acciones de la Fuerza P煤blica. Nos encontramos frente al rompimiento de la institucionalidad, el desbordamiento de la constitucionalidad y en un estado de claro incumplimiento de los compromisos y tratados internacionales en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario.

Un 煤ltimo apunte

El Gobierno ha perdido su norte, claro est谩, desde el momento mismo en que empez贸 a incumplir las promesas de su campa帽a, lo cual no es grato para quienes pretendieron que el rat贸n era el amigo del queso; no satisfecho con ello, ahora incumplen la Constituci贸n, y colocan por encima de los intereses nacionales sus propios criterios e ideales, generando decretos que desconocen en actitud desafiante. Pero si hay algo que llama tambi茅n la atenci贸n, es su desacato frente a los acuerdos internacionales, hasta el punto de pretender cuestionar el papel de la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos.

Vendr谩n a帽os complejos, vendr谩n largas jornadas, no solo de lucha y resistencia, sino de compromisos y nuevas apuestas, pero si hay algo seguro hasta ahora, es que la Colombia que brote de entre las llamas, las barricadas, las l谩grimas, la sangre, no ser谩 igual a la cual nos prend铆an limitar a vivir.




Fuente: Prensarural.org