September 2, 2022
De parte de Nodo50
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1 sep. CP.-

Las comunidades sin tierra del C茅sar y el Magdalena env铆an una carta sobre las recientes declaraciones del gobierno en relaci贸n a las 鈥渋nvasiones鈥 de tierras. 鈥淪abemos qui茅n ha robado, qui茅n ha invadido, qui茅n ha irrespetado las leyes del pa铆s y los mandatos de la Naturaleza y no hemos sido nunca nosotros. Somos memoria, esperanza, libertad, alimento, vida para la vida misma. Somos todo eso y m谩s, pero nunca invasores ni violentos.鈥

Los invitamos a leer la carta completa:

Carta Campesina al Gobierno del Cambio

Nosotras, nosotros, familias sin tierra del Cesar y el Magdalena somos hijos del movimiento campesino que renace tras el despojo y la muerte, esa que se adue帽贸 de la regi贸n durante la violencia paramilitar. Somos la memoria viva de la lucha campesina por la tierra, por la dignidad, por la autonom铆a y el trabajo digno de quien, con sus propias manos, alimenta al mundo.

Somos hijos de la tierra, de las sabanas comunales cuya libertad alcanzamos a disfrutar en nuestra ni帽ez y que s贸lo deber铆an limitarse por el eterno e inmenso azul de nuestro cielo. Somos hijas de los playones, ci茅nagas y humedales en cuyo ritmo aprendimos a vivir, cultivando, pescando, pastoreando, cuidando y amando. Somos hijos e hijas del bosque seco tropical, ese milagro de sombra y animales de monte que inspira nuestros versos de vallenato y tambora, acompa帽ando nuestras jornadas de trabajo, de una generaci贸n a otra.

Somos sobrevivientes que a煤n guardan en su coraz贸n el dolor innombrable, la tristeza sin fondo que se anuda en el pecho cada vez que nos asesinan impune y vilmente a un compa帽ero, a un hermano de lucha, a un amigo del alma. Porque, han de saber ustedes, que en menos de un a帽o nos han asesinado a cuatro compa帽eros voceros, l铆deres campesinos, defensores de la vida. Albert, Teo, Tafur, Jos茅鈥 nuestros duelos no acaban de nombrarse cuando ya tenemos que enterrar a otro compa帽ero, en medio de constantes amenazas directas contra la vida de nuestros voceros y comunidades campesinas.

驴Y qui茅n los asesina? Pues la avaricia del capital, la sed insaciable de acumular tierras, la impunidad con la que los terratenientes, finqueros, palmicultores y ganaderos han amasado sus fortunas para que en las grandes ciudades les llamen 鈥淒octores鈥 y puedan tener a sus aliados en la pol铆tica, en las alcald铆as y hasta en el Congreso. Ellos, los verdaderos despojadores, los ladrones que han hecho del pillaje su forma de vida, y de la muerte por contrato sicarial, su sello distintivo.

Tenemos muy claro qui茅nes somos y a qu茅 nos enfrentamos. Sabemos qui茅n ha robado, qui茅n ha invadido, qui茅n ha irrespetado las leyes del pa铆s y los mandatos de la Naturaleza y no hemos sido nunca nosotros. Somos memoria, esperanza, libertad, alimento, vida para la vida misma. Somos todo eso y m谩s, pero nunca invasores ni violentos.

Somos recuperadores de la tierra que desde hace a帽os hemos liberado sabanas, playones, ci茅nagas y humedales en los predios conocidos como El Silencio, Matarredonda, Los Mangos y Berl铆n en Tamalameque, La Oficina en Chimichagua, Santa Mar铆a en Astrea, Portrero Grande en Santa Ana y La Herradura en El Banco, Magdalena, y La Pola ubicada entre los municipios de Aguachica y Rio de Oro, Santander. Somos la resistencia de la vida que se agrupa en la Comisi贸n del Cesar y el Magdalena, y que integra con alegr铆a, tenacidad y capacidad de construcci贸n de pa铆s el Coordinador Nacional Agrario y el Congreso de los Pueblos.

Sin nuestra lucha, esos predios que el Estado llama bald铆os de la naci贸n, pero que deja a merced de las mafias narcoparamilitares, estar铆an devastados. Ser铆an el reino de la palma aceitera que roba toda fertilidad a la tierra y explota al campesino sin tierra convertido, a la fuerza, en jornalero sin derechos. Ser铆an tierras de b煤falos, utilizados como instrumentos del despojo y la muerte de ci茅nagas y humedales cuyos nombres se perder铆an en la memoria de nuestros viejos.

Con esa convicci贸n en mente y ese amor por la tierra en el coraz贸n, nosotros, campesinos de rula y sombrero, campesinas cuidadoras de la vida, recorrimos vereda a vereda, parcela a parcela haciendo pedagog铆a en las pasadas elecciones a favor del Gobierno del Cambio, moviliz谩ndonos, convenciendo al indeciso, informando al que ignoraba la realidad, argumentando que Colombia pod铆a ser una Potencia Mundial de la Vida. Lo hicimos en territorios controlados por el paramilitarismo del Clan del Golfo, cercados por los intereses terratenientes y mafiosos y sabemos que fuimos decisivos en el triunfo electoral en este pa铆s.

Y a menos de un mes de haber celebrado con toda la alegr铆a la posesi贸n presidencial vemos, con amargo asombro, las recientes declaraciones de un Gobierno que asumimos como propio, realizando afirmaciones que estigmatizan la lucha por la tierra, que criminalizan en lugar de convocar al di谩logo para trazar los caminos que nos conduzcan a la reforma rural integral y popular en la que hemos puesto nuestro trabajo, nuestra vida y nuestros muertos.

Al mismo tiempo, escuchamos al portavoz del gremio ganadero, Jos茅 Felix Lafaurie, anunciando la creaci贸n de un grupo de ganaderos para el sur del Cesar que reaccionar铆a, con acciones disuasivas, cuando ellos consideren que se perturba la propiedad privada. Y adem谩s a帽ade, con la arrogancia de quien se sabe intocable, que no pedir谩 permiso para hacerlo. La historia de nuestra regi贸n est谩 llena de largas y dolorosas p谩ginas sobre la gravedad de este tipo de acciones, en las que siempre y en todo lugar, las v铆ctimas han sido nuestras; nuestros los muertos, nuestras las familias desplazadas una y otra vez.

驴Qui茅nes son aqu铆 los que no est谩n respetando la Constituci贸n y la ley? 驴Qui茅nes son realmente los violentos, los invasores, los despojadores? 驴Eran violentas las mujeres afronortecaucanas que, junto con Francia M谩rquez, se tomaron las oficinas de la capital en el 2014 para proteger su territorio de la megaminer铆a? 驴Eran violentas las 50 familias sin techo que fundaron el Barrio que hace homenaje a Bol铆var en Zipaquir谩 cuando Gustavo Petro iniciaba su carrera pol铆tica? Nosotros, nosotras, seguimos creyendo que no es as铆, y sabemos muy bien que el despojo es y se sostiene por la violencia, y esa no la ejercemos nosotros. As铆 que seguimos esperando que este Gobierno, el que nosotros ayudamos a elegir, sea diferente. Esperamos que acuda a nuestro llamado de di谩logo en las instancias de interlocuci贸n que por a帽os hemos impulsado y exigido para clarificar, deslindar y proteger las sabanas comunales, los playones, ci茅nagas y humedales de nuestra regi贸n, para restituir los bald铆os de la naci贸n que han sido apropiados irregularmente por los terratenientes.

Esperamos que el Gobierno no realice afirmaciones generalizantes y estigmatizantes que aumentan el riesgo en nuestros territorios, que no permita m谩s intentos de desalojo en nuestros procesos de recuperaci贸n de tierras, que adem谩s de injustos son ilegales, pues no cumplen el debido proceso ni los t茅rminos de ley.

Esperamos que, en cambio, act煤e y se pronuncie con firmeza ante las amenazas de muerte que recibimos d铆a a d铆a los liderazgos agrarios y campesinos de este pa铆s, que decididamente enfrente los intereses indebidos y mafiosos que existen sobre las tierras y territorios que cuidamos y que, en ninguna circunstancia de c谩lculo pol铆tico, se preste para el despojo, la criminalizaci贸n y la muerte.

Las tierras recuperadas en el Cesar y el Magdalena ser谩n siempre un escenario para la paz y el vivir sabroso, en el que ustedes y nosotros creemos.

Comisi贸n por la Vida Digna, la Tierra y los Territorios




Fuente: Congresodelospueblos.org