July 30, 2021
De parte de Nodo50
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Una carta firmada por doce investigadores colombianos, y publicada el 16 de julio en la revista Science, reiter贸 lo obvio: el uribismo significa un retraso en materia medioambiental y de justicia social para Colombia. La prueba es que la decisi贸n de no ejecutar los Acuerdos de Paz ha empujado a cientos de campesinos y excombatientes, que se quedaron esperando apoyo para comercializar sus productos, hacia el cultivo il铆cito y la deforestaci贸n.

La carta, titulada Undermining Colombia peace and enviroment, tambi茅n se帽ala que la administraci贸n Duque se ha concentrado en perseguir m谩s a estos peque帽os productores que a las industrias que realmente est谩n arrasando con grandes extensiones de selva. Y que esto, sumado a que cualquier intento de implementar pol铆ticas a favor del desarrollo sostenible se cae en el Congreso, retrocede al pa铆s a mucho antes del 2016, cuando las posibilidades de proteger su biodiversidad ni estaban sobre la mesa.

Es cierto que no es solo Colombia, sino que el resto del mundo todav铆a no parece haber escogido entre vivir constantemente amenazado por el cambio clim谩tico o las pandemias, y vivir. Pero, averg眉enza que un territorio extremadamente rico en especies de aves, de anfibios y reptiles; con la mayor concentraci贸n de p谩ramos productores de agua dulce en el planeta, tambi茅n sea donde m谩s asesinan ambientalistas.

Y no es solo la violencia. Falta un a帽o para las elecciones y el reflector pol铆tico todav铆a no apunta o indaga en lo fundamental: propuestas para construir una Colombia sostenible. En cambio, la explotaci贸n indiscriminada, as铆 resulte en la aniquilaci贸n de un r铆o como el Cauca, se ha confundido con crecimiento econ贸mico, y cambiar esa mentalidad, curiosamente, no le llama la atenci贸n al presidente m谩s joven e 鈥榠nnovador鈥 de la historia nacional.

Ambientalistas y turismo

Son poco alentadoras las cifras sobre el riesgo que corren los ambientalistas colombianos. No hay un registro oficial, y solo hasta el 2020, Global Witness alert贸 que 64 defensores hab铆an sido asesinados en el 2019, convirtiendo a Colombia, ese a帽o, en el pa铆s m谩s peligroso para cuidar la naturaleza. Sin embargo, en el 2021 a la lista se sumaron dos homicidios m谩s: el de Gonzalo Cardona, el guardi谩n del loro orejiamarillo, y el de Fernando Vela, que se dedicaba a la conservaci贸n del 谩guila harp铆a en Caquet谩.

Ambos, a pesar de ser figuras visibles, fueron baleados, lo que env铆a un claro mensaje de represi贸n. Y de impunidad, porque es evidente que para la Fiscal铆a General de la Naci贸n que dirige Francisco Barbosa, que est谩 m谩s preocupada en perseguir a los miembros de la Primera L铆nea, no hay af谩n de encontrar culpables. Tambi茅n esta violencia, como lo advierte la carta en Science, se ha recrudecido por la falta de implementaci贸n del Proceso de Paz.

B谩sicamente, en los territorios que los ambientalistas reclaman para la protecci贸n de especies, entraron nuevos actores armados, desde el 2018, a disputarse rutas de narcotr谩fico o tierras para monocultivo y ganader铆a extensiva. De hecho, Vela (que fue encontrado muerto el pasado 3 de julio) ya hab铆a comprado, con aportes a su fundaci贸n Romi Kumu, 700 hect谩reas para una reserva natural que estaban destinadas a la ganader铆a. Sin embargo, esta iniciativa, as铆 como la siembra de 13 mil 谩rboles para restaurar corredores ecol贸gicos en el Amazonas y la publicaci贸n de un proyecto ilustrado sobre fauna de Colombia qued贸 en suspenso.

El caso es que las amenazas contra los ambientalistas, y tambi茅n contra l铆deres y lideresas sociales que reclaman los derechos del territorio, profundiza m谩s el retraso, porque las comunidades pierden oportunidades de desarrollo. En 2016, la observaci贸n de aves fue uno de los planes m谩s promocionados por Procolombia porque la paz transmit铆a seguridad a los extranjeros que buscaban empaparse de la naturaleza que hab铆a aislado el conflicto. Hoy, esa promesa es dif铆cil de cumplir cuando hasta Estados Unidos les da 17 razones a los turistas para no viajar a Colombia.

Dos mam铆feros acu谩ticos

La fauna es el otro damnificado. El tr谩fico de especies ex贸ticas tiene cifras realmente alarmantes; en mayo del a帽o pasado la Polic铆a report贸 que hab铆a incautado m谩s de trece mil animales salvajes con los que se hab铆a comercializado. Y este a帽o, deja un sinsabor el caso de Julieta, una manat铆 que a mediados de este mes fue rescatada de ahogarse en una red de pesca en Santa Marta, para que, a los pocos d铆as de ser liberada fuera cazada en el municipio de Pueblo Viejo, Magdalena.

El manat铆, Trichechus manatus, es una especie de mam铆fero herb铆voro y acu谩tico vulnerable. Su caza en Colombia lo ha llevado casi a desaparecer del r铆o Magdalena, ya que, su poblaci贸n cada d铆a se hace m谩s peque帽a y las enfermedades hereditarias no demoran en matar a las cr铆as. Adem谩s, la ganader铆a extensiva de esta regi贸n le ha restado ecosistemas importantes, por lo que el manat铆, un animal que puede alcanzar una tonelada, llega a morir ahogado por su peso cuando queda atrapado en una laguna que empieza a secarse, y ya no puede flotar.

Este final tan lamentable sucede porque el valle del Magdalena no est谩 acondicionado para soportar el pastoreo de miles de vacas, cuyo peso va compactando la tierra y cambiando su calidad h铆drica. Lo parad贸jico es que mientras el n煤mero de estos animales disminuye, el de los hipop贸tamos que introdujo Pablo Escobar y que hace a帽os escaparon al Magdalena medio est谩 en aumento.

En vista de que es imposible regresarlos a 脕frica porque morir铆an al no estar adaptados, los campesinos de Doradal han propuesto que se los deje criar con la finalidad de vender su carne. Pero ni para esa propuesta (la menos cruel), el mismo Gobierno que no ha perdido la oportunidad de nombrar el carriel como patrimonio cultural, se ha pronunciado. Probablemente, est谩 esperando a que el n煤mero de los hipop贸tamos crezca lo suficiente como para entregarle su erradicaci贸n y comercializaci贸n a un privado.

Carlos Salinas, l铆der ambientalista y defensor de la Ruta del C贸ndor fue asesinado

Interminable lista

Tambi茅n hace falta hablar sobre el riesgo que corren los humedales en Bogot谩, como el Capellan铆a, en la localidad de Fontib贸n, que cada a帽o va desapareciendo por cuenta de los proyectos inmobiliarios y la construcci贸n de la Avenida Longitudinal de Occidente, ALO. Y del fracking que subrepticiamente va tramit谩ndose en el Congreso y que promete contaminar fuentes h铆dricas del p谩ramo de Santurb谩n. O de c贸mo los esquemas de las basuras no han podido implementar un modelo de reciclaje eficiente. Y c贸mo el glifosato que se le roc铆a a la coca o el fipronil con el que se espantan a las plagas est谩n matando insectos polinizadores de los que depende la comida que llega a la mesa.

La lista, en la que no puede sobrar el gol que Iv谩n Duque le marc贸 a las movilizaciones del 2019 al no implementar el Acuerdo de Escaz煤, podr铆a ser m谩s extensa, interminable, pero estas preocupaciones las han registrado mejor las 230 organizaciones que desde hace m谩s de un mes se declararon en Paro Ambiental. Por lo que vale la pena pensar el papel del medioambiente y de la protecci贸n de la naturaleza en las pr贸ximas elecciones legislativas y presidenciales.

Propuestas como el cambio de una matriz energ茅tica, construir una seguridad alimentaria, frenar el calentamiento global y la contaminaci贸n del agua, y despenalizar el cultivo de la marihuana y la coca para aprovechamiento de los campesinos que han sido v铆ctimas de la violencia, deben estar en el radar durante los pr贸ximos debates, as铆 las candidaturas que lucen de alternativas o que son maestros del entretenimiento, pueden aclarar si est谩n pensando realmente en el futuro, o si su objetivo es condenar a una de las zonas m谩s biodiversas del planeta al retraso.

Publicado en Semanario Voz




Fuente: Prensarural.org