July 22, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
321 puntos de vista


Un episodio pat茅tico que retrata la formaci贸n militar en Colombia.

Por Luis Alfonso Mena S.

La pat茅tica escena de un grupo grande de exmilitares colombianos con el rictus de la derrota en suelo haitiano evidenciado en sus rostros refleja el desplome de la escuela militar de sello neonazi en la que han sido formados (deformados) por la cartilla gringa, la misma que han aplicado sin pudor contra el pueblo a lo largo de la historia.

Ese es el trasfondo de esta vergonzosa trama protagonizada por 26 鈥榗omandos鈥 reci茅n salidos de batallones nacionales, pensionados a temprana edad, como privilegiados del Estado, luego de aplicar en campos y ciudades las t谩cticas de guerra aprendidas en los cuarteles de las Fuerzas Armadas de Colombia contra campesinos, l铆deres populares y dem谩s actores sociales a los que consideran sus enemigos.

Desde hace a帽os, militares y polic铆as, retirados y/o pensionados a los 40 a帽os de edad y hasta menos, cuando los dem谩s connacionales solo pueden acceder a ese derecho a los 62 a帽os, son enrolados en ej茅rcitos mercenarios contratados para aplicar todo lo aprendido en los laboratorios de contrainsurgencia en Colombia, laboratorios pagados con los dineros de los impuestos sacados de los bolsillos de los contribuyentes.

Otros fundan 鈥渆mpresas de seguridad鈥 y por eso pululan las ofertas de estos 鈥渟ervicios鈥, en un lucrativo negocio que se retroalimenta con las escuelas de formaci贸n del estamento militar y aportan progresivamente a la privatizaci贸n de la vigilancia y a la creciente paramilitarizaci贸n de la vida social, como ha quedado demostrado con la violencia de civiles armados protegidos por la Polic铆a contra los participantes en el Paro Nacional.

La captura de 18 colombianos y el abatimiento de otros dos, de un total de 26, luego del asesinato del presidente de Hait铆, Jovenel Mo茂se, deja en evidencia el oscuro negocio de la exportaci贸n de ex militares 鈥揺 incluso de militares activos, como se ha denunciado recientemente鈥, allende las fronteras de la naci贸n.

Por eso, resulta sintom谩tica la rapidez con la que altos mandos del Ej茅rcito y de la Polic铆a, as铆 como el ministro de Defensa y otros funcionarios del r茅gimen de Iv谩n Duque, salieron a reconocer la vinculaci贸n hasta hace poco de los mercenarios en Hait铆 a las FF.AA. colombianas, en un af谩n por desmarcarse de ellos a sabiendas de las graves repercusiones internacionales de lo ocurrido.

Es m谩s, el consejero para la Seguridad Nacional del gobierno colombiano tambi茅n se apresur贸 a confesar que uno de los exmilitares capturados en Hait铆 es familiar suyo鈥

La experiencia acumulada en la guerra contrainsurgente y la asimilaci贸n de las formas de represi贸n m谩s extremas ense帽adas y practicadas en las escuelas y cuarteles de la Polic铆a y de las Fuerzas Militares se ha vuelto la carta de presentaci贸n para la contrataci贸n de estos 鈥榗omandos鈥 por parte de reg铆menes de otros pa铆ses o de conspiradores de ultraderecha, identificados con la pol铆tica interna de defensa a ultranza de las peores lacras del sistema capitalista desarrollada por sucesivos gobiernos colombianos.

De ese comportamiento hacen parte la larga estela de violaciones de derechos humanos ocurrida con los 鈥榝alsos positivos鈥, estrategia de cr铆menes de Estado que cost贸 la vida a 6.402 inocentes, o la pol铆tica sistem谩tica de coerci贸n practicada contra las protestas sociales en diversas etapas de la vida nacional, como ha sucedi贸 contra el Paro Nacional, que ha dejado m谩s de 75 personas asesinadas por fuerzas policiales y parapoliciales.

Entre los contratantes se encuentran gobiernos como los de las ultraconservadoras monarqu铆as 谩rabes, lo mismo que empresas particulares de Estados Unidos, para ejecutar actos subrepticios en pa铆ses invadidos, como Irak.

En el mundo, los mercenarios act煤an al servicio del mejor postor, para participar en operaciones encubiertas que, por lo general, se enmarcan en la guerra sucia, en acciones en las que se pretende evitar la visibilizaci贸n de las fuerzas oficiales regulares para evitar su desprestigio o deslegitimaci贸n. Y en ese actuar se convierten en asesinos por la paga.

En el caso de Hait铆, todo indica que los contratistas resultaron involucrados en una disputa interolig谩rquica que les fall贸 y cuya madeja tiene mucho hilo por desenredar.

CON EL ESPEJO DEL INJERENCISMO

Pero la historia de los mercenarios colombianos no es distante de la pol铆tica exterior servil de los gobiernos colombianos, siempre tan abyectos a los intereses del imperialismo estadounidense.

El env铆o de tropas colombianas en los a帽os cincuenta del siglo XX a Corea para ponerlas al servicio del ej茅rcito invasor gringo, agredir al pueblo coreano y contribuir en su divisi贸n para satisfacer los intereses de la Casa Blanca en la Guerra Fr铆a, es otro pat茅tico episodio de la pol铆tica exterior de las elites criollas en el poder.

Eso, que podr铆amos calificar como el 鈥榤ercenazgo鈥 estatal, es un antecedente que nutre la historia de los aventureros colombianos de la guerra en el exterior, que creen que su escuela progringa, enemiga de las causas populares y de los gobiernos independientes de las potencias capitalistas, se puede poner al servicio de las peores empresas en otros pa铆ses.

El caso de Hait铆 trae a la memoria la agresi贸n contra la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela hecha a trav茅s de mercenarios colombianos, auxiliados por servicios secretos, que incursionaron en 2004 contra el gobierno del presidente Hugo Ch谩vez, contingentes paramilitares que fueron descubiertos y derrotados.

Y, m谩s recientemente, la llamada Operaci贸n Gede贸n, intento de invasi贸n derrotado tambi茅n por el pueblo y el gobierno venezolanos en mayo de 2020, una acci贸n armada injerencista y violatoria del derecho internacional en la que tuvo participaci贸n el gobierno de Iv谩n Duque, pues fue en Colombia, a la luz de todo el mundo, donde se entrenaron los mercenarios gringos y de la oposici贸n de la extrema derecha venezolana que incursionaron sobre las costas del hermano pa铆s y fueron descubiertos.

De esta forma, la conspiraci贸n en Hait铆 con la participaci贸n de exmilitares colombianos tiene m谩s episodios por ser evidenciados, pues todo indica que Gobierno y Fuerzas Armadas saben m谩s de lo que se han apresurado a confesar para tratar de lavarse las manos y limpiarse los camuflados, que pueden resultar m谩s salpicados hacia el futuro.

O, 驴qu茅 hac铆a en Colombia el jefe de la CIA pocos d铆as antes del magnicidio en Hait铆? Que responda el Eje Bogot谩-Washington, porque el imperio estadounidense y sus organismos expertos en conspiraciones, violaciones de soberan铆as territoriales y uso de agentes privados encubiertos para sus guerras sucias no dan puntada sin dedal.

Y en esos entramados, los mercenarios o contratistas militares o asesinos a sueldo siempre aparecen desbocados por los miles de d贸lares que les ofrecen para que pongan al servicio de los proditorios intereses gringos su formaci贸n de represores locales y violentos asaltantes de pueblos y territorios.


Fuente: https://kaosenlared.net/colombia-el…




Fuente: Grupotortuga.com