June 6, 2021
De parte de La Haine
246 puntos de vista


Ni el Pent谩gono ni la oligarqu铆a van a ceder ante la calle y la sociedad colombianas, porque temen perderlo todo si dan medio paso al costado

Est谩n dispuestos a provocar un ba帽o de sangre antes que ceder, incluso van a hacer lo imposible por evitar una derrota electoral en mayo de 2022.

En el ajedrez geopol铆tico latinoamericano, el Caribe es el mare nostrum del imperio, all铆 donde no puede admitir ninguna oposici贸n, ni naciones que salgan de su control. Ya se le escaparon dos (Cuba y Venezuela), y no puede admitir una tercera, porque acelerar铆a su ya importante declive como superpotencia.

El m谩s importante geoestratega estadounidense del siglo pasado, Nicholas Spykman, defend铆a una Am茅rica mediterr谩nea que incluye M茅xico, Am茅rica Central y el Caribe, adem谩s de Colombia y Venezuela, que debe ser una zona en que la supremac铆a de EEUU no puede ser cuestionada, como se帽ala en su obra America鈥檚 Strategy in Politics, citada por el brasile帽o Jos茅 Luis Fiori (https://lahaine.org/dX0z).

Sin Colombia, la estrategia del Pent谩gono y del Comando Sur queda hu茅rfana de puntos de apoyo, se desvanece. Colombia es el 煤nico pa铆s sudamericano que cuenta con salida al Pac铆fico y al Caribe, adem谩s de ser la bisagra para el control de las estrat茅gicas regiones andina y amaz贸nica.

La hip贸tesis con que debemos trabajar, es que EEUU apoyar谩 al narcogobierno de Iv谩n Duque, m谩s all谩 de alguna reprimenda menor por las ostensibles violaciones a los DDHH. Lo que est谩 en juego es tan importante que se pueden pasar por alto los atropellos, del mismo modo que se hace la vista gorda ante la violencia israel铆 en la franja de Gaza, ante el terrorismo apoyado por Occidente en Siria o ante la brutalidad de la monarqu铆a saud铆 en Yemen.

La oligarqu铆a colombiana es la m谩s rancia y vetusta del continente. Naci贸 de la derrota del proyecto de Sim贸n Bol铆var en los albores de la nueva rep煤blica, se afianz贸 a punta de bala y metralla, y tuvo dos momentos clave que explican su continuidad ante los avances populares.

El primero es el asesinato del l铆der liberal Jorge Eli茅cer Gait谩n, el 9 de abril de 1948, quien era el muy probable vencedor en las elecciones de 1950. Fue un l铆der popular que gan贸 prestigio a ra铆z de su intervenci贸n en el debate sobre la masacre de las bananeras en 1928 y fue asesinado por la oligarqu铆a y la CIA, dando inicio a la guerra civil entre liberales y conservadores que caus贸 m谩s de 300 mil muertos.

Con Gait谩n muere toda esperanza de reforma agraria y de cambios en el dominio de la oligarqu铆a terrateniente, que en ese periodo estaba siendo desplazada en Argentina por la rebeli贸n obrera del 17 de octubre de 1945 y los gobiernos de Per贸n, y en Brasil por la gesti贸n de Getulio Vargas. En otros pa铆ses, como M茅xico y Bolivia, los terratenientes fueron desplazados por sendas revoluciones, mientras en Per煤 y Ecuador las reformas fueron encaradas por las fuerzas armadas en la d茅cada de 1960.

El segundo es conocido como Pacto de Chicoral. Fue la respuesta de los hacendados a la burgues铆a reformista colombiana y al presidente Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), que pretend铆a realizar una tibia reforma agraria inspirada en la Alianza para el Progreso, para modernizar el pa铆s y debilitar al movimiento obrero y campesino como parte del combate al comunismo. Y tambi茅n al auge de las guerrillas marxistas, que cada vez ten铆an m谩s seguidores,

El 9 de enero de 1972 pol铆ticos y empresarios firmaron el Pacto de Chicoral (por la poblaci贸n donde se realiz贸 el encuentro), un gran acuerdo de las clases dominantes y el poder pol铆tico para liquidar el reformismo agrario. De inmediato se produjo 鈥渓a movilizaci贸n de batallones del ej茅rcito, la militarizaci贸n de regiones enteras, las detenciones masivas, las largas permanencias en la c谩rcel en medio de maltratos y la libertad de acci贸n para las bandas de 鈥榩谩jaros鈥 de los terratenientes鈥*.

El uribismo es hijo de esta historia y aunque la DEA lleg贸 a denunciar tibiamente sus v铆nculos con el narcotr谩fico, el servicio que presta al imperio es infinitamente m谩s valioso que los desvar铆os de su principal aliado en Colombia. Los seguidores del ex narcopresidente 脕lvaro Uribe (2002-2010) controlan las instituciones judiciales y electorales, policiales y militares, como para perpetuarse en el poder mediante masacres y fraudes electorales sin m谩s que alguna vaga declaraci贸n de laderos como Luis Almagro, de la OEA.

Por tanto, no aparece en el horizonte la posibilidad de cambios a nivel del Estado, ni por la v铆a electoral ni por ninguna otra, habida cuenta de la cohesi贸n adquirida por la clase dominante que se muestra dispuesta a todo, sin fisuras, para seguir aferrada al poder.

Corresponde a los miles de j贸venes movilizados decidir el rumbo de un paro que ya supera el mes y al que no se le adivina final. La inspiraci贸n ya la tienen, luego de haber convivido con la Guardia Ind铆gena a la que llamaron para aprender de su experiencia: autonom铆a y autogobierno para defender territorios y pueblos.

* Le贸n Zamosc, La cuesti贸n agraria y el movimiento campesino en Colombia, Cinep, Bogot谩, 1987, p. 177.




Fuente: Lahaine.org