May 14, 2021
De parte de Nodo50
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Foto: Bogot谩 / Mariana Reyes Serrano (IG: @marianareyesfotografia)

鈥淐olombia tierra querida鈥 tu suelo es una oraci贸n y es un canto de la vida鈥︹ Esta canci贸n que se escuchaba con apasionado acento esperanzado en las manifestaciones del 2019, a ritmo de cumbia, se convierte hoy en un himno sarc谩stico, contrastante con la tristeza, ira y desesperanza que se vive en las calles de las principales capitales colombianas desde el 28 de Abril, d铆a en que comenz贸 el gran Paro Nacional, que inici贸 con protestas pac铆ficas y justificadas por una serie de medidas econ贸micas totalmente nefastas para la mayor铆a del pueblo colombiano y que continu贸 ya m谩s de una semana despu茅s, con la represi贸n y brutalidad policial indiscriminada en las calles de ciudades y pueblos de Colombia.

Puede ser que hoy los ciudadanos de los centros urbanos sienten por primera vez la extrema violencia por parte del Estado y de los criminales paramilitares a su servicio, pero esto no es nada nuevo en el pa铆s, pues despu茅s de m谩s de cincuenta a帽os en Colombia, esa es la 煤nica realidad que ha vivido el campo colombiano.

De ah铆 la historia de la guerrilla m谩s antigua de Latinoam茅rica (FARC) y de muchos otros diversos movimientos guerrilleros a lo largo del siglo XX. Las guerrillas fueron la consecuencia de la gran impotencia social del campesinado, abandonado por el Estado y por la gran injusticia y desprecio que por ellos mostraba la sociedad urbana.

Durante d茅cadas la gente del campo tuvo que ir poblando los centros urbanos huyendo de esa violencia de terratenientes, corporaciones transnacionales y enfrentamientos entre guerrilla, paramilitares y ej茅rcito. Hoy las ciudades de Colombia tienen gran densidad de poblaci贸n, con alt铆simas tasas demogr谩ficas, sin educaci贸n, sin salud, sin trabajo, y sin opciones legales para salir de la extrema violencia social y pobreza.

Digo opciones legales, porque lo 煤nico que en Colombia es viable es la actividad ilegal. Un pa铆s que tiene m谩s de 170 zonas francas, en lugares alejad铆simos donde s贸lo hay miner铆a ilegal y narcotr谩fico, donde la polic铆a aduanera tiene prohibido entrar, donde se intercambia el dinero ilegal comprando bienes de fuera (contrabando) para llenar el comercio de las ciudades con trabajadores informales. Este es el 煤nico comercio rentable del pa铆s, en manos de los narcotraficantes, que a su vez son pol铆ticos, congresistas, terratenientes y banqueros.

Y quiero resaltar este hecho, porque en este momento no podr铆amos hablar de una lucha de clases sociales all铆. No hay una aristocracia colombiana vs. el pueblo colombiano como pod铆amos ver claramente las luchas del siglo pasado.

A partir de la herencia de Pablo Escobar y la di谩spora que hubo de todos sus disc铆pulos narcos, que fueron a su vez los creadores del paramilitarismo para poder desplazar poblaciones enteras y quedarse con las tierras, r铆os, recursos mineros, ecol贸gicos, tur铆sticos, y as铆 seguirse asegurando la producci贸n de la coca, la hero铆na y hoy que ya ven posible su legalizaci贸n en el mundo y por tanto su posible decadencia como buen negocio, buscan ahora la obtenci贸n entonces de otros recursos minerales, como oro, colt谩n, o hasta la propia agua que con el calentamiento global se convierte en un tesoro en las condiciones del tr贸pico, con bosques que si no tienen la humedad necesaria se tornan desiertos.

Uno de estos buenos aprendices de don Pablo Escobar, era 脕lvaro Uribe V茅lez, que es quien realmente gobierna el pa铆s hace casi 20 a帽os, desde su hacienda en la Costa Atl谩ntica colombina, 茅l env铆a v铆a Twitter sus mensajes de c贸mo debe manejarse la situaci贸n, qui茅n debe morir, qui茅n debe salir de la c谩rcel, a qui茅n se debe juzgar, etc.

Iv谩n Duque, un absoluto desconocido pol铆ticamente, que s贸lo contaba con una cara de inepto bonach贸n, con 铆nfulas de presentador de televisi贸n, fue el instrumento con el cual Uribe pudo continuar dominando al poder Ejecutivo en el pa铆s, por supuesto, no sin haber sido ayudado por la compra de votos que desde diversos sectores se denunciaron; ya ten铆a asegurado el poder Legislativo con la gran corrupci贸n en las regiones que otorgan puestos burocr谩ticos, en la educaci贸n, la salud, contratos con el estado, etc, y posteriormente el dominio del poder Jurisdiccional, al igual que la Fiscal铆a General de la Naci贸n, la Controlar铆a, Procuradur铆a y Defensor铆a del Pueblo, es decir, todos los 贸rganos de control del Estado.

Con la concentraci贸n de todo el poder en manos de este 鈥渢odopoderoso鈥, de quien adem谩s la comunidad internacional tiene pruebas por narcotr谩fico e infinidad de cr铆menes de lesa humanidad, desde los a帽os 90 y antes, EEUU y la Uni贸n Europea que son guardianes atentos y salvaguardas de las democracias en el planeta, no tienen inter茅s alguno en intervenir o juzgarle, porque a ellos les conviene m谩s que se sigan aplicando sus pol铆ticas econ贸micas y monetarias, y que el pa铆s contin煤e endeud谩ndose con el Banco Mundial y F.M.I., ahog谩ndose y hundi茅ndose cada vez m谩s en esa impagable deuda externa.

Y aqu铆 es donde confluye todo: en el 2018 sube a la presidencia Iv谩n Duque, teniendo un pa铆s sin FARC, es decir, sin m谩s 30 mil hombres armados, un pa铆s lleno de esperanza gracias al fin de la guerra, que crey贸 que la inversi贸n de gran parte del producto interno bruto ser铆a destinado a la educaci贸n, a la salud, a la cultura, el deporte, a la infraestructura del pa铆s para la creaci贸n de empleos formales, y lo primero que hace este presidente es todo lo contrario: bloquear los acuerdos de paz, entorpecer y desviar dineros y toda la ayuda internacional para este fin.

Es decir, miles y miles de v铆ctimas de la guerra, al igual que los reinsertados a la sociedad y sus familias, quedaron desprotegidos y sin opciones laborales, de lo que se puede deducir adem谩s, que entraron a formar parte de los cordones de miseria de las ciudades, unos, y otros retornaron a las armas ante el incumplimiento del pacto.

Y este retorno a las armas fue en actividades delincuenciales mas ya no pol铆ticas, pues la organizaci贸n pol铆tico-ideol贸gica ya no existe; y otros son asesinados ante los ojos de una sociedad inerte que nunca les pudo perdonar haber sido guerrilleros.

Aprueba una reforma tributaria haciendo que los grandes grupos y monopolios econ贸micos no paguen impuestos, llevando a que se saquen esos recursos de suprimir inversi贸n en ciencia, tecnolog铆a, educaci贸n p煤blica, se aprueban en el congreso leyes para que se haga el fracking, mayor explotaci贸n minera, se propone el regreso a las dispersiones del venenoso glifosato para 鈥渃ombatir鈥 los cultivos de coca, entonces los l铆deres sociales en las regiones donde van a darse esos proyectos mineros empiezan a movilizarse y a ejercer los derechos contenidos en la Constituci贸n Nacional, se dan consultas populares y las Cortes sacan sus Sentencias en defensa del derecho com煤n y no particular, y as铆 mismo retorna el terror paramilitar, los asesinatos y masacres de l铆deres sociales y defensores del agua y la ecolog铆a creyendo que as铆 van a disuadirlos de oponerse a estos megaproyectos.

En este ambiente el pueblo siente que el proceso de paz est谩 en grave peligro y no es s贸lo el sentir del regreso de la guerra, de los muertos, sino la p茅rdida de un pa铆s cuya ecolog铆a requiere de un tremendo equilibrio en sus bosques, fauna y flora, y su peor enemigo es el monocultivo y la explotaci贸n del oro, la miner铆a, la contaminaci贸n de los r铆os. Durante el gobierno de Duque se duplic贸 el cultivo ilegal de coca y los grandes latifundios para ello, al igual que la quema de la selva amaz贸nica, del Choc贸, frontera con Panam谩 que hist贸ricamente se ha visto como una de las regiones m谩s h煤medas del planeta, por lo tanto su da帽o es grav铆simo.

S铆, Colombia seguramente es un pa铆s que deber铆a importarle much铆simo al mundo entero, sobre todo si hablamos de que de ese equilibrio ecol贸gico depende el calentamiento global tambi茅n. Una selva ardiendo y un lugar con tal riqueza hidrogr谩fica, lleno de p谩ramos y nevados que se van secando no augura gran futuro al resto del continente.

Fueron 茅stas las razones por las que el pueblo sali贸 masivamente a manifestarse en noviembre del 2019. En defensa del proceso de paz, contra los asesinatos de l铆deres sociales en las regiones que son gobernadas por el narcotr谩fico y la corrupci贸n sin l铆mites, y en contra las leyes mineras.

Pero la realidad del 2021 es otra mucho peor y sobre todo despu茅s de la pandemia, periodo en que el Gobierno Nacional y los gobiernos locales aprovecharon para gobernar por decreto, desviar recursos a su antojo y sin control alguno de nada ni nadie, sin rendir cuentas a los 贸rganos de control ni hacer p煤blico en qu茅 se invert铆an estos recursos y bajo la excusa de ayudar a empresarios quebrados lo que hicieron fue desfondar las arcas estatales, no gestionaron la adquisici贸n ni compra de vacunas contra el Covid y lo que es peor, no permitieron que entes privados las negociaran bajo la excusa del respeto de la propiedad intelectual. Cabe recordar que Colombia es de los pocos pa铆ses en desacuerdo con abrir las patentes de estas vacunas.

Resultado final fue que llegaron al pa铆s vacunas para una 铆nfima poblaci贸n, una crisis hospitalaria, mayor corrupci贸n, hambre y una desesperaci贸n social al ver este gobierno que como 煤ltima perla, propone una nueva reforma tributaria y tiene en fila otra serie de reformas, a la salud mucho peor que la tributaria, otra de educaci贸n, etc.

Todo esto sum谩ndole que el ej茅rcito bombardea poblaciones campesinas donde mueren ni帽os, que luego el ministro de defensa dice que no son ni帽os v铆ctimas sino 鈥渁ut茅nticas m谩quinas de guerra鈥, pues ser谩n futuros subversivos, hay un aumento de las masacres por todo el pa铆s como en los tiempos m谩s horrorosos del terror paramilitar y las ciudades se vuelven invivibles no s贸lo por la delincuencia aumentada y la violencia criminal sino con ayuda de una migraci贸n venezolana, que pol铆ticamente el gobierno colombiano ha patrocinado, por la conveniencia que implica darles ciudadan铆a y que incrementen las contradicciones sociales, desviando as铆 la atenci贸n del ciudadano de a pie que ve en la xenofobia la explicaci贸n de sus nuevas realidades sociales y econ贸micas, y no se帽ala a los verdaderos responsables.

Todo este conjunto de circunstancias hicieron reaccionar a las centrales de trabajadores, organizaciones sociales y convocar el Paro Nacional el 28 de abril, con sentencia en contra para no autorizarlo, de una jueza de un Tribunal de Justicia, af铆n al gobierno, hecho inconstitucional por dem谩s, que provoc贸 una peor indignaci贸n masiva y los que no pensaban marchar salieron espont谩neamente, de tal manera que se fue volviendo un estallido social sin direcci贸n, sin organizaci贸n ni objetivos claros, pues el fulgor popular solo grita 鈥渁bajo el mal gobierno, abajo Duque鈥, cosa que solamente ayuda a los propios copartidarios del presidente, que est谩n hartos de su ineptitud y que en secreto quieren es derrocarlo, porque 茅l se volvi贸 inconveniente para poder seguir gobernando el siguiente periodo, de esta manera buscan retardar las pr贸ximas elecciones presidenciales, invitar a negociar a los partidos de 鈥渙posici贸n鈥 que est谩n m谩s cercanos a sus pol铆ticas y as铆 repartir prebendas para que en las regiones vuelvan a elegir a los congresistas y representantes corruptos de siempre, que har谩n viable gobernar y aprobar la venta del pa铆s, con todas sus riquezas, y con un poquito menos de pobres inconformes (unos muertos y otros amedrantados), a quienes d铆a a d铆a, desde el 28 de abril hasta hoy, masacran sin l铆mite en las calles, ante la impotencia de los usuarios de redes sociales, que ven en directo los videos que la poblaci贸n graba, que Facebook bloquea inmediatamente, sin medios independientes que puedan ser masivos para informar, sin datos estad铆sticos ni cercanos a la realidad ni del n煤mero de manifestantes, ni de detenidos, ni violaciones de mujeres, torturas o desapariciones.

Las ciudades est谩n en manos de los paramilitares, hoy el ej茅rcito y la polic铆a ya no est谩n al frente disparando, se han retirado para que la poblaci贸n quede completamente desprotegida en manos de los paramilitares y delincuentes que controlan el desplazamiento de la poblaci贸n dentro de las ciudades.

Hay desabastecimiento de productos importados porque los camioneros tambi茅n bloqueaban las v铆as de acceso desde los principales puertos hacia el centro del pa铆s, aunque el gobierno dice que es falta de alimentos para justificar el alza de 茅stos, aunque la Regi贸n Andina tenga su propio abastecimiento de comida, siendo la regi贸n m谩s agr铆cola del pa铆s.

El gobierno nacional no ha querido dialogar con los l铆deres del paro, pero s铆 ha llamado en el transcurso de estos d铆as a gremios de camioneros, transportadores, taxistas, voceros de partidos pol铆ticos para hacer tratos a espaldas de la poblaci贸n y as铆 asegurar su continuidad e influencia dentro de la protesta.

El resultado es que se va vislumbrando m谩s una guerra civil, un enfrentamiento diario entre los mismos manifestantes, nadie sabe de d贸nde vienen los ataques, todo es caos y confusi贸n, pero sobre todo desesperanza.

La protesta pac铆fica, la exigencia de unas peticiones por parte de los manifestantes est谩 pr谩cticamente olvidada o simplemente la gente ya no exige m谩s que el derrocamiento del presidente porque es un gobernante sin credibilidad, fariseo, mentiroso, y estafador, lo saben bien, el ejemplo mismo es el proceso de paz con las Farc y el incumplimiento de la implementaciones de esos acuerdos. La gente est谩 cansada, enferma, furiosa y sin proyecto ni voceros que hagan escuchar sus voces, lo mismo que antes, lo mismo de siempre, lo mismo de hoy. Es la historia de Colombia, no realismo m谩gico.

鈥淓n la noche, despu茅s del toque de queda, derribaban puertas a culatazos, sacaban a los sospechosos de sus camas y se los llevaban a un viaje sin regreso. Era todav铆a la b煤squeda y el exterminio de los malhechores, asesinos, incendiarios y revoltosos del Decreto N煤mero Cuatro, pero los militares lo negaban a los propios parientes de sus v铆ctimas, que desbordaban la oficina de los comandantes en busca de noticias. 芦Seguro que fue un sue帽o禄, insist铆an los oficiales. 芦En Macondo no ha pasado nada, ni est谩 pasando ni pasar谩 nunca. Este es un pueblo feliz禄. As铆 consumaron el exterminio de los jefes sindicales.鈥 Fragmento de Cien A帽os de Soledad, Gabriel Garc铆a M谩rquez.




Fuente: Desinformemonos.org