December 23, 2020
De parte de La Haine
527 puntos de vista

La comisi贸n de la ONU para los DDHH llam贸 al Estado colombiano a detener “la horrenda violencia” a manos de grupos armados estatales y paraestatales

Y el abandono que padecen amplios sectores de ese pa铆s. El organismo denuncia la ejecuci贸n sistem谩tica de masacres y el asesinato de centenares de l铆deres sociales. La siguiente historia refleja la situaci贸n que se vive en las zonas rurales colombianas.

En redes sociales circul贸 un video con la imagen de un ni帽o llorando y gritando, desesperado, golpeando pisos y paredes. A su lado yac铆a su madre, asesinada minutos antes tras un ataque sicarial [paramilitar]. Los hechos sucedieron el 21 de junio de 2019, en Tierralta, C贸rdoba. La mujer asesinada es Mar铆a del Pilar Hurtado, quien estaba liderando la toma de un predio de 14 hect谩reas contiguo a la zona de invasi贸n m谩s grande del municipio, conocida como Nueve de Agosto, donde ella resid铆a, junto a su esposo y sus cuatro hijos.

Todo empez贸 el 25 de mayo del a帽o pasado, cuando una vecina le dijo a Mar铆a del Pilar, quien sal铆a a trabajar en la ma帽ana con Manuel Berr铆o, su esposo, que estaban invadiendo un lote de tierra. “Ella me dijo: 鈥淧api, yo me voy, v谩yase usted a reciclar, yo me voy por el lote鈥. Cuando pas茅 por la tarde vi ese poco de gente. All谩 la pusieron como l铆der, hablaba duro, todos alrededor de ella”, recuerda Manuel.

Es un terreno plano que, a simple vista, se dimensiona de gran tama帽o, donde cabr铆an las 250 familias que quer铆an invadirlo y sobrar铆a espacio. Esta propiedad es vecina a una zona marginal donde la mayor铆a de las casas son de madera, algunas cubiertas con lonas o pl谩sticos, los pisos de tierra y no hay alcantarillado, raz贸n por la cual pululan los malos olores y las enfermedades.

Pasaron varios d铆as y la gente empez贸 a demarcar sus peque帽os lotes en la propiedad que pertenece a Fabio Otero Paternina, padre de Fabio Otero Avilez, alcalde de Tierralta para el per铆odo 2016-2019. Con la ayuda de Mar铆a del Pilar y otros l铆deres del municipio, se organizaron para que la tierra fuera distribuida equitativamente. El que ser铆a su lote estaba justo frente a su casa, tan s贸lo era cruzar la calle.

Orden de desalojo

El 30 de mayo, el alcalde Otero convoc贸 un consejo de seguridad y dio instrucci贸n a la Polic铆a para que desalojara a las personas de ese y otros tres lotes, todos privados, que estaban siendo invadidos por campesinos, personas desplazadas de algunas zonas cordobesas agobiadas por la guerra y algunos migrantes de nacionalidad venezolana.

Ese mismo d铆a, circul贸 un panfleto firmado por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), grupo paramilitar que tienen pleno dominio criminal en la regi贸n, con el que amenazaban a Albeiro Begambre, secretario t茅cnico del Consejo de Paz de Tierralta, y a otros l铆deres defensores de los DDHH, a quienes acusaron de “financiar las invasiones”; tambi茅n incluyeron a quienes lideraban a las familias. A todos les dieron un plazo de 24 horas para que desocuparan esos terrenos. “Nosotros no estamos con rodeos, nosotros vamos es matando [sic] y recuperando el control, y si buscan que el pueblo se caliente, pues que se caliente esta mierda. Despu茅s de esta hora, a quien encontremos en estas invasiones lo declaramos objetivo militar. Por culpa de ustedes tenemos a la Polic铆a, el Ej茅rcito y inteligencia [sic] en el pueblo detr谩s de nosotros”, se le铆a en el panfleto.

El 2 de junio se hizo realidad la orden del alcalde. Lleg贸 un piquete del Escuadr贸n M贸vil Antidisturbios de la Polic铆a Nacional con la tarea de desalojar a los ocupantes del lote de su padre. Algunos invasores respondieron con piedras. La trifulca dej贸 heridos de lado y lado, adem谩s de cuatro personas capturadas. Ese mismo d铆a, hombres armados asesinaron a uno de los ocupantes de otro lote privado que tambi茅n estaba siendo invadido cerca del Nueve de Agosto. Los due帽os de ese predio son miembros de la familia Rueda Salas, quienes se pronunciaron en redes sociales pidiendo el desalojo voluntario o, de lo contrario, lo har铆an por la fuerza, tal cual sucedi贸. Al d铆a siguiente, asesinaron en el Nueve de Agosto a otro hombre que estaba ocupando el predio de Otero Paternina.

Amenaza cumplida

Ante esos hechos, los que buscaban un pedazo de tierra perdieron la esperanza de tener un espacio para vivienda, aunque algunos intentaron volver a entrar en los d铆as siguientes. “Despu茅s de esas muertes, Mar铆a del Pilar recomend贸 parar un poco porque esto estaba peligroso. Como a los 15 d铆as fue que la mataron. Ah铆 s铆 dejamos la cosa quieta, todo el mundo se asust贸. Yo tambi茅n me llen茅 de miedo y no dorm铆a en la noche, pensando en que tambi茅n me iban a matar”, recuerda una de las vecinas.

Ese 21 de junio est谩 muy presente en la vida de Manuel, a tal punto que a煤n llora cuando recuerda lo sucedido. “Eran las 6.40 de la ma帽ana cuando se me arrim贸 un amigo y me dijo: 鈥淎cabaron de matar a su mujer鈥. No puede ser, 隆ay, Dios m铆o! A m铆 se me cay贸 todo, se me fueron las luces. Corrimos. Me volvieron a decir, 鈥渁cabaron de matar a su mujer鈥. Llegu茅 y estaban los ni帽os llorando. Un gemelito se tiraba al piso, gritaba. Ella era el motor m铆o, el apoyo para m铆.”

Dos hombres llegaron en una moto, le propinaron cuatro tiros y huyeron. La gente, asustada, no supo qu茅 hacer. Manuel llam贸 a una sobrina para que se llevara los ni帽os. El cuerpo de Mar铆a del Pilar fue trasladado a Puerto Tejada, donde su madre, en medio del dolor, enterr贸 a su tercer hijo. Los gemelos, que presenciaron la muerte de su mam谩, ten铆an 12 a帽os de edad. Uno de ellos se qued贸 sin habla por varios meses. As铆 de profundo fue el impacto.

Guardar silencio

D铆as despu茅s del asesinato, nadie quer铆a salir de su casa. Algunos afirman que segu铆an pasando hombres en moto, como dando ronda. Dar铆o, el l铆der que tambi茅n habita en el barrio Nueve de Agosto, vio con preocupaci贸n este hecho: “Por las tomas de esas tierras fueron asesinadas tres personas, ah铆 no hubo negociaci贸n o una persona doliente que fuera a dialogar con la gente y buscara una salida”.

Manuel se qued贸 en el municipio, aunque se fue a vivir a la casa de su hermana, con la esperanza de mejorar su casa y cumplir el sue帽o de Mar铆a del Pilar: tener un lugar para su familia. Intent贸 buscar informaci贸n para identificar a los que hab铆an matado a su esposa, un desaf铆o donde las AGC imponen sus condiciones. “Yo preguntaba por ah铆 qu茅 sab铆an. Un d铆a yo iba en una moto para donde mi hermana y nos alcanz贸 otra moto con dos personas. El de atr谩s me dijo que era mejor que dejara eso, que si segu铆a averiguando, no respond铆a. El que manejaba la moto, donde yo iba, le dijo que por qu茅, si estamos en un pa铆s libre. El otro dijo: 鈥淟o 煤nico que le digo es eso鈥, y se fueron”, recuerda Manuel. D铆as despu茅s abandon贸 Tierralta, dolorido por tanto silencio.

Sometidos por los fusiles

Durante las negociaciones que desembocaron en el Acuerdo de Paz con las antiguas FARC, l铆deres y lideresas del sur de C贸rdoba recuerdan haber experimentado un ambiente de calma, pero no una paz plena, debido a la fuerte presencia de grupos armados paraestatales, que limitan la labor de los voceros de las comunidades y de las organizaciones sociales, y les generan graves riesgos. La confrontaci贸n en los 煤ltimos a帽os entre grupos herederos del paramilitarismo, bandas del narco y la Fuerza P煤blica ha sido particularmente grave para las comunidades y sus voceros en regiones como la de San Jorge, poblada por campesinos e ind铆genas.

Sin embargo, el narcotr谩fico es apenas una de las piezas del cuadro de violencia cordobesa, una que no recibe represi贸n. Oposici贸n a proyectos mineros, implementaci贸n del Programa Nacional Integral de Sustituci贸n de Cultivos Il铆citos, representaci贸n en juntas de acci贸n comunal y la constante defensa de los DDHH tambi茅n incomodan a los que ejercen el poder legal o ilegalmente, quienes recurren a amenazas, estigmatizaciones, atentados, asesinatos y desplazamientos forzados para afectar a las comunidades y a sus voceros. La organizaci贸n Somos Defensores, que documenta la situaci贸n de riesgo de l铆deres y lideresas sociales desde 2002, asevera que, de los 16 asesinatos de l铆deres sociales en el departamento desde el 24 de noviembre de 2016, cuando se firm贸 el Acuerdo de Paz, hasta el pasado 30 de junio, por lo menos 13 han ocurrido en el sur de C贸rdoba.

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(Tomado de los art铆culos “Mar铆a del Pilar Hurtado, un liderazgo espont谩neo que le cost贸 la vida” y “Liderazgos sometidos por los fusiles”, publicados originalmente en Verdad Abierta. Brecha reproduce fragmentos. Titulaci贸n propia. Extractado por La Haine)




Fuente: Lahaine.org