June 26, 2021
De parte de Asociacion Germinal
264 puntos de vista

La pregunta que queda planteada es: 驴Qui茅n o quienes canalizar谩n el estallido social?  S贸lo el tiempo permitir谩 responderla.

25/06/2021

Es cierto que muy pocas personas esperaban que el estallido social que explot贸 en Colombia se presentara con la fuerza y amplitud con que se despleg贸. No obstante, algunos centros de estudio y analistas de prensa de variada orientaci贸n lo hab铆an previsto y pronosticado.

Ahora, que la protesta masiva que arranc贸 el 28 de abril entr贸 en una fase de agotamiento a pesar que se mantuvo entre altas y bajas a lo largo de casi tres meses, es necesario respirar, reflexionar, evaluar y sacar lecciones, a fin de fortalecer y avanzar con la lucha popular.

Analizar un evento tan  complejo como el llamado Paro Nacional es una tarea bien dif铆cil. No solo porque a煤n est谩 en desarrollo sino porque al participar m煤ltiples fuerzas y sectores -que est谩n en juego, algunos ocultos o camuflados- se pueden mal interpretar ciertas afirmaciones. De todas formas, hay que atreverse, como ya se hizo cuando abordamos el tema de los bloqueos.

Es importante hacer notar que este tipo de estallidos sociales no son exclusivos de Colombia. Acontecimientos similares los vienen protagonizando los pueblos y los trabajadores desde 2011 con la 鈥淧rimavera 脕rabe鈥, el 15M de Espa帽a, el 鈥淥ccupy WS鈥 en USA, los 鈥渃halecos amarillos鈥 en Francia, lo sucedido en Ucrania, Nicaragua, Hong Kong, El L铆bano, Chile y muchos otros pa铆ses.

Claro, hay que identificar y profundizar sobre las causas inmediatas que detonaron esos movimientos y precisar cu谩les fueron las fuerzas sociales y pol铆ticas que finalmente los canalizaron, pero es indudable que la juventud rebelde del siglo XXI ha sido la protagonista central y principal.

Los principales actores sociales

Han sido muy variadas las fuerzas sociales que desplegaron su fuerza a lo largo de estos meses en Colombia, que son -en verdad- continuidad del 28N de 2019. Veamos:

El primer y principal actor social es el grueso de la poblaci贸n que rechaz贸 la reforma tributaria propuesta por Duque y su ministro de Hacienda. Esa gran mayor铆a que ha sido medida por diversas encuestadoras de opini贸n ha apoyado decididamente la protesta pero -en general- no est谩 de acuerdo con los 鈥渂loqueos鈥 de v铆as y carreteras como formas de lucha.

Un segundo protagonista son las organizaciones sociales de trabajadores estatales, maestros, transportadores, ind铆genas, campesinos, cocaleros, estudiantes, etc. que aunque contribuyen con su fuerza movilizada al desarrollo del 鈥減aro鈥, al priorizar intereses sectoriales y formas  de lucha tradicionales, a la larga y en el fondo, debilitan el car谩cter pol铆tico del movimiento.

En tercer lugar, se destaca el 鈥減recariado citadino t茅cnico-profesional鈥 que se moviliz贸 masivamente desde noviembre/2019 en las grandes ciudades, mediante concentraciones y marchas peri贸dicas. Es un importante sector de los trabajadores que poco a poco est谩 desarrollando una visi贸n, un programa y una acci贸n alrededor de temas como la defensa de la vida, la profundizaci贸n de la democracia a todo nivel, la consolidaci贸n de la paz, la defensa del medio ambiente, la lucha de g茅nero e identidades, etc. Es pertinente tener en cuenta que ese precariado no puede 鈥減arar鈥 (o paralizar la producci贸n) al estilo del proletariado tradicional, dado que muchos de ellos son trabajadores asalariados de empresas o del Estado o peque帽os emprendedores que laboran en condiciones de extremada precariedad laboral.

Y en cuarto lugar, est谩n los contingentes de la juventud m谩s beligerante que provienen de sectores populares, estudiantes radicalizados, barras bravas de equipos de f煤tbol y otros grupos que podr铆amos caracterizar como 鈥渆l precariado informalizado鈥. Son j贸venes desempleados o en edad de estudiar que no lo pueden hacer porque no cuentan con los recursos econ贸micos para hacerlo. Ellos necesitaban liberarse del confinamiento obligado por la pandemia, encontrarse con  sus pares en la lucha -principalmente- contra la polic铆a y visibilizarse mediante concentraciones y barricadas en 鈥puntos de resistencia鈥. Tambi茅n se hab铆an mostrado en noviembre de 2019 pero lo hicieron con m谩s contundencia a partir del 20 de septiembre de 2020 durante el levantamiento en Bogot谩 contra la polic铆a y los CAIs[1].

Cada sector ha colaborado con esta lucha a su manera, cada uno tiene su propio balance, incluyendo algunos sectores que aparec铆an de nombre en el Comit茅 Nacional de Paro CNP pero que no desplegaron toda su fuerza en esta ocasi贸n (cafeteros, paneleros, arroceros, etc.).

Periodizaci贸n del proceso de lucha

La movilizaci贸n social que denominamos 鈥渆stallido鈥 se inicia el 28 de abril ante la convocatoria del Comit茅 Nacional de Paro que en noviembre de 2019 y mayo de 2020, hab铆a presentado pliegos de exigencias al gobierno. La respuesta a la convocatoria fue masiva y beligerante. El motivo inmediato fue el rechazo generalizado a la reforma tributaria presentado al Congreso por el presidente Duque y su ministro de Hacienda.

A partir de ese momento se pueden observar tres fases en el movimiento. Una, desde el 28 de abril hasta el 3 de mayo, d铆a en que se integran La Minga Ind铆gena y los gremios de los transportadores especialmente en Cundinamarca, Boyac谩, Nari帽o, Huila, Santander y el Eje Cafetero, que impulsan cierres de v铆as generalizados en coordinaci贸n con peque帽os y medianos productores agrarios. Paralelamente el movimiento en las ciudades se generalizaba frente a la represi贸n brutal y criminal por parte del gobierno.

Una segunda fase va desde el 4 de mayo hasta el 25 y 26 de mayo en que el gobierno obliga al Alcalde y al Arzobispo de Buenaventura y a delegados de los manifestantes de esa ciudad a firmar un acuerdo para empezar a despejar las v铆as mediante 鈥渃ordones humanitarios鈥 para facilitar el abastecimiento de alimentos, medicinas y combustibles. A la sombra de ese acuerdo firmado con presencia del presidente Duque, que luego fue desconocido por el mismo gobierno, se inicia la ofensiva de las fuerzas retr贸gradas y oscurantistas.

A la madrugada del mismo d铆a, Duque aprueba el decreto de 鈥淎sistencia Militar鈥 que lanza desde Cali para acabar con los bloqueos que persist铆an en el suroccidente del pa铆s, convoca 鈥渕archas del silencio鈥 en varias ciudades (que les fracasan), e inician la contraofensiva contra el movimiento popular utilizando 鈥渃iviles鈥 armados (paramilitares) no solo para atacar a los manifestantes (entre ellos La Minga en Cali) sino para realizar toda clase de asonadas contra alcald铆as en La Plata (Huila), Jamund铆, Yumbo y Tulu谩 (Valle), en donde provocan incendios y toda clase de desmanes para desprestigiar la protesta popular.

A partir de esos d铆as de finales de mayo se entra en la fase de lo que podr铆a llamarse como 鈥渄esescalamiento鈥 del movimiento, que desafortunadamente se dej贸 llevar al terreno de mantener o despejar los 鈥渂loqueos鈥 o cierres de v铆as, cuando las grandes movilizaciones y concentraciones pac铆ficas hab铆an demostrado su eficacia.

Durante este per铆odo el gobierno jug贸 a las llamadas 鈥渘egociaciones鈥 que solo han sido una maniobra de distracci贸n mientras utilizaba fuerzas de choque, unas infiltradas en las protestas y otras del lado de la polic铆a, para justificar el trato de guerra que le dio al llamado 鈥渢errorismo vand谩lico鈥 promovido y orquestado por el mismo Estado.

A partir de ese momento los muchachos de Cali y de otras regiones son los que mantienen la iniciativa de la protesta mientras que el Comit茅 Nacional de Paro, por la falta de reacci贸n frente a la estrategia de violencia y terror que desarrolla el gobierno, se fue quedando a la deriva de los acontecimientos.

Y a pesar que las grandes mayor铆as han valorado y apoyado enormemente el movimiento de protesta y sus logros[2], el gobierno y los medios de comunicaci贸n tratan infructuosamente de posicionar la idea de que el 鈥減aro fracas贸鈥 o de que termin贸 鈥渄esgastado鈥, o que fue obra de pol铆ticos 鈥渙portunistas鈥 y 鈥減ir贸manos鈥 que quieren 鈥渋ncendiar al pa铆s鈥 y desestabilizarlo motivados por intereses electorales.

Esta ser铆a la cuarta fase del 鈥渆stallido鈥, o sea, la de la lucha pol铆tica por valorar (negativa o positivamente) lo ocurrido a lo largo de estos casi 60 d铆as.

Las respuestas a la 鈥渞ebeli贸n juvenil鈥

C贸mo el gobierno y la derecha uribista no han logrado imponer su lectura de que el 鈥渆stallido social鈥 fue obra del 鈥渃astro-chavismo internacional鈥, se ha tratado de 鈥渟ectorizar鈥 la protesta y de llevarla a ofrecer soluciones a los j贸venes rebeldes, que seg煤n esa visi贸n lo que exigen se reduce a estudio y empleo.

Frente a ese tema se han expresado m谩s o menos 4 tipos de respuestas que corresponden a actitudes pol铆ticas y a lecturas filos贸ficas, algunas de las cuales -pienso- no se excluyen totalmente:

1. La asistencialista burguesa, que le llaman de responsabilidad social corporativa, que les ofrece  a los j贸venes programas de 鈥渆ducaci贸n, empleo, recreaci贸n, cultura, etc.鈥, para 鈥渕ejorar鈥 las condiciones de explotaci贸n y dominaci贸n  sin tocar para nada la estructura capitalista y menos impulsa transformaciones de car谩cter civilizatorio frente a la dominaci贸n patriarcal, la econom铆a cremat铆stica, la cultura del progreso, el consumismo, etc.;

2. La asistencialista progresista, que les ofrece casi lo mismo pero ejecutada desde y por el Estado, por medio de gobiernos 鈥渄emocr谩ticos鈥, aunque en el discurso pueda que prometan 鈥渃ambios estructurales鈥 pero impulsadas desde la institucionalidad existente (le llamo, el modelo progresista de la gesti贸n del 鈥淓stado heredado鈥);

3. La insurreccional del tipo de 鈥渞evoluci贸n proletaria-bolchevique鈥, que es la f贸rmula cl谩sica de las revoluciones del siglo XX para transformar el mundo (鈥渟i derrocamos a la oligarqu铆a financiera podremos imponer o construir -desde el poder- el socialismo y/o comunismo鈥);

4. La 鈥渁uton贸mica鈥, que propone fortalecer los procesos de organizaci贸n popular (鈥渁sambleas populares auto-convocadas鈥, cabildos ind铆genas, consejos comunitarios, etc.), aprovechar el estallido social para canalizar la energ铆a desatada hacia la construcci贸n paciente y sistem谩tica de 鈥渁uto-gobiernos鈥, 鈥渃ontra-poderes鈥, 鈥減oder paralelo desde-abajo鈥, para acumular verdadera fuerza popular y socavar el sistema capitalista (y patriarcal, depredador, etc.), construyendo desde ahora y en la pr谩ctica nuevas relaciones sociales colaborativas que rompan con la l贸gica del capital.

De acuerdo a lo observado hasta ahora, en las actuales condiciones pol铆ticas y organizativas de los sectores populares de Colombia, las respuestas o lecturas 1 y 2, van a confluir y/o coincidir en ofrecer soluciones 鈥渧iables鈥, 鈥減osibles鈥, que ya se est谩n orquestando por medio de los 鈥渄i谩logos y conversaciones鈥 locales y regionales entre los gobiernos y los j贸venes declarados en rebeld铆a.

Es posible que en el a帽o 2022, una f贸rmula pol铆tica progresista logre acceder al gobierno y se convierta en el instrumento temporal para ofrecer e implementar ese tipo de 鈥渟oluciones鈥, con todas las limitaciones del caso y su papel desmovilizador.

La respuesta-lectura 3, posiblemente entusiasme a los j贸venes m谩s emocionales, inmediatistas y cortoplacistas, pero no pasar谩n de ser minor铆as al estilo de las que entre 1960 y 1990 se lanzaron al 鈥渕onte鈥 para dirigir la insurrecci贸n y hacer la revoluci贸n armada.

Y la 4, puede captar a algunos dirigentes juveniles (y a algunos m谩s maduros) que deber谩n conectarse en su praxis (pr谩ctica-te贸rica) con otros procesos de organizaci贸n y de construcci贸n de pensamiento cr铆tico a nivel latinoamericano y global, para consolidar ese camino.

No obstante, la profunda crisis del sistema capitalista y de la civilizaci贸n del 鈥渃recimiento material ilimitado鈥, ser谩 el fuego que alimentar谩 nuevos estallidos sociales que necesariamente se ir谩n convirtiendo en verdaderos levantamientos, que har谩n confluir -de una manera nueva y totalmente revolucionaria- a todas estas respuestas-lecturas y miradas descritas para dise帽ar y construir verdaderas soluciones.

Todo depende de qu茅 lectura se imponga en los balances y conclusiones que se elaboren en el inmediato futuro.

Sobre el 鈥渆stallido social鈥

Dec铆amos en texto anterior que este movimiento de protesta era a la vez un 鈥paro, huelga, estallido, minga, insurrecci贸n y fiesta popular鈥. No obstante, pienso que el car谩cter principal es el de un 鈥渆stallido social鈥. Es indudable que se produjo una 鈥渆xplosi贸n鈥; la inconformidad y el miedo fueron superados por la indignaci贸n y la rebeld铆a. Durante unos d铆as se alcanz贸 a desplegar una fuerza tel煤rica que moviliz贸 a millones de personas en cientos de municipios, y que adem谩s, conmovi贸 a todo un pa铆s y el mundo.

El paro y la huelga fueron parte del acontecimiento pero fueron relativamente d茅biles. S贸lo algunos sectores de los docentes y otros trabajadores del Estado hicieron huelga. El 鈥減aro鈥 en algunos sectores de la producci贸n fue obligado por los bloqueos de diverso tipo que se realizaron en algunas regiones. La Minga se hizo ver en las calles de Cali en apoyo a los j贸venes rebeldes pero termin贸 en un bloqueo de carretera. La insurrecci贸n fue parcial y localizada, sin direcci贸n ni objetivo. La fiesta popular fue una realidad de arte y creatividad pero fue manchada de sangre y muerte por parte de un Estado criminal.

Tres posiciones pol铆ticas (que vienen de atr谩s y tienen su historia y pr谩cticas concretas) se manifestaron durante el transcurso de estos d铆as de protesta popular en Colombia.

La que trat贸 de convertir el estallido en 鈥渓evantamiento popular鈥 para tumbar a Duque. Es la visi贸n insurreccional que intenta que todo levantamiento se convierta en una 鈥渞evoluci贸n cl谩sica鈥, en donde cada grupo que impulsa esa posici贸n tiene sus propias expectativas, que van desde una revoluci贸n democr谩tica a una socialista o comunista. Dichos sectores o grupos demostraron que no ten铆an ni la fuerza ni la organizaci贸n para lograrlo.

La que pretend铆a canalizar el estallido social hacia las elecciones del a帽o 2022. Tampoco demostr贸 tener la capacidad para conducir el movimiento y evitar que la estrategia gubernamental de infiltraci贸n, provocaci贸n, violencia asesina y falsa negociaci贸n lograra, de alguna manera, sus prop贸sitos de desgaste y debilitamiento del movimiento.

La que plantea como principal tarea promover el encuentro entre los diversos sectores que han venido participando en el 鈥減aro鈥, para iniciar un proceso de organizaci贸n masiva y superar la visi贸n inmediatista y coyunturalista que lleva a colocar como prioridad la negociaci贸n con el Estado. Esta 煤ltima posici贸n ha logrado algunos avances con la propuesta de construir las Asambleas Populares, pero todav铆a est谩 en una fase inicial.

La pregunta que queda planteada es: 驴Qui茅n o quienes canalizar谩n el estallido social?  S贸lo el tiempo permitir谩 responderla.


[1] CAI: Centro de Atenci贸n Inmediato de la polic铆a nacional.

[2] Los logros concretos del movimiento son evidentes: el gobierno retir贸 la reforma tributaria y la reforma de la salud fue derrotada en el Congreso; renunciaron por efecto del 鈥減aro鈥 los ministros de Hacienda, Relaciones Exteriores y el Embajador en EE.UU.; se posicion贸 una agenda social en educaci贸n, ayudas a peque帽os y medianos productores durante la pandemia, planes y programas de empleo para j贸venes, y otras iniciativas que el gobierno pretende liderar. Y por sobre todo, sr ha hecho evidente la enorme desigualdad e inequidad que existe en Colombia y el gobierno de Duque est谩 completamente desprestigiado a nivel interno y externo. (Nota del Autor).

https://www.alainet.org/es/articulo/212819
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Fuente: Asociaciongerminal.org