July 27, 2021
De parte de La Haine
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Al tradicional desfile militar y al paso de ganso, lo sustituye la movilizaci贸n y marcha decidida de cientos de miles de colombianos movilizados por una segunda independencia. Estos otros pasos, recorrer谩n nuevamente el pa铆s desde hoy, labrados en las inundadas trochas campesinas, en las lomas de los barrios desahuciados, en las grandes autopistas urbanas, las comunas, las plazas de pueblos fantasmas y caser铆os.

Los naturales herederos de los independentistas se toman las calles dejando un mensaje de dignidad y lucha, en contraposici贸n al hedor a ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura, y dem谩s cr铆menes de Estado que emana en el ambiente en los ascensos y desfiles militares, adornados de impune solemnidad, dada la funci贸n principal de las FF.AA en Colombia; garantizar por todos los medios, la subordinaci贸n de la soberan铆a del Estado colombiano al poder extranjero, principalmente al de los EE. UU, el cual al igual que el imperio espa帽ol en tiempos de la primera independencia, se halla en decadencia.

La resistencia entonces sigue brotando del interior mismo del cerco militar, y paramilitar impuesto contra los colombianos, a pesar del sobrevuelo de helic贸pteros y drones en campos y ciudades que hostigan a la poblaci贸n, pese a los allanamientos en los barrios pobres, y la cacer铆a de brujas, a pesar de las tropas gringas, de los cuerpos incinerados en las calles, o de los mutilados que aparecen en los 谩rboles de los barrios populares. Los hechos demuestran que la resistencia y la rabia aparecen o se profundizan, all铆 mismo donde la polic铆a desmantela una olla comunitaria, desaloja a una familia en plena pandemia, decomisa las mercader铆as de campesinos y peque帽os comerciantes, mientras los fascistas bur贸cratas que imparten la orden, exclaman extasiados 隆Dios salve a Colombia!

Pero este movimiento social de resistencia en Colombia, viene superando importantes obst谩culos, como el de las pretensiones de algunos sectores pol铆ticos por disminuir la profundidad de sus exigencias, intentando asfixiarlo en los escenarios electoreros, o el de quienes propend铆an por un paro, que bien instrumentalizado favoreciera c谩lculos electorales. Por eso la consigna de 鈥渟贸lo el pueblo salva al pueblo鈥, afortunadamente tan de moda en el pa铆s, descubre que al igual que el ser humano le resta atributos a sus dioses a medida que descubre las causas naturales de los fen贸menos, tambi茅n le resta poder a sus deidades pol铆ticas, al comprender las causas reales de la crisis, del despojo, de la brutal violencia estatal, y la importancia esencial de su propia lucha para transformar dicha realidad.

Algo acuciante, ya que como vemos hoy la dictadura de la oligarqu铆a colombiana, siempre tan pulimentada, hoy, en raz贸n a su ilegitimidad, desata masiva, vociferante y violetamente los aspectos m谩s oscuros de la doctrina fascista de la seguridad nacional. Adem谩s, cuentan con un escenario animado: Un centro de la derecha, -fajardos, robledos y l贸pez- que experimentan los rigores de su apenas previsible fragmentaci贸n, oscilando entre el fascismo uribista y la centro izquierda. Al mismo tiempo ese fascismo lanza la candidatura de la Cabal con un acto parecido a la magia negra en las calles de Cali, consistente en cubrir fren茅ticamente de gris, las pinturas y murales de los ciudadanos. Y es que realmente en los muros de varias ciudades colombianas se exhibe hoy la lucha entre una decadente cultura proveniente de la oligarqu铆a en descomposici贸n, y otra que hace y expresa lo que son, sienten y piensan las mayor铆as de este pa铆s. Estos actos hacen que no sorprenda, que en Colombia se realicen fastuosos operativos policiales para decomisar un libro, y que los artistas sean asesinados como sucedi贸 con Junior Jein, o que sean torturados como en el caso de 脕lvaro Herrera Melo.

En el contexto de dicho escenario, es inocultable que la administraci贸n de Bogot谩 ha cedido todo a la derecha fascista en el poder, ha permitido el uso excesivo de la fuerza, militarizado la capital de la rep煤blica, se帽alado peligrosamente a la primera l铆nea, estigmatizado a la oposici贸n parlamentaria de izquierda, y ejecutado con orgullo su rol de profesora autoritaria y castigadora; al parecer las frases en algunas de sus declaraciones que hablan del respeto a los Derechos Humanos, con los que podr铆a llegar a incomodar al uribismo, se tratan tan s贸lo de fuego amigo.

Lo cierto es que, si algo expresa el nivel del movimiento social real, es que la concepci贸n de derecha interiorizada por importantes sectores de la sociedad colombiana en d茅cadas pasadas, cede, de manera apresurada su lugar a una conciencia rebelde, que hora tras hora, debido al empecinamiento de los hechos, justifica su existencia en el prop贸sito y acci贸n de transformarlo todo.

CALPU




Fuente: Lahaine.org