May 15, 2021
De parte de La Haine
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Nada ha sido suficiente para cuestionar su “democracia”, los cr铆menes sistem谩ticos y las injusticias sociales financiadas por lasmultinacionales y el cacicazgo criollo

Dos a帽os antes del nacimiento de las FARC, en febrero de 1962 el teniente general William Yarborough promovi贸 la idea de los grupos paramilitares 鈥entrenados de forma clandestina para la represi贸n鈥 en Am茅rica Latina como forma de combatir a los nuevos grupos progresistas y a los activistas sociales sin involucrar ni a Washington ni a los ej茅rcitos nacionales a los que financiaban, ni a los oficiales entrenados y adoctrinados en las escuelas militares de Virginia, Georgia, Panam谩 y en las propias escuelas militares de los pa铆ses latinoamericanos. 

En Colombia, esta idea de 鈥special forces鈥 prendi贸 r谩pidamente porque ya exist铆a en la pr谩ctica y en la cultura rural desde las dictaduras de la primera mitad del siglo XX. Desde los a帽os cuarenta, los hacendados financiaban sus propias milicias para extender sus territorios en nombre de la defensa de sus territorios y de la propiedad privada. Con un conocimiento limitado y chueco de El Bogotazo de 1948 que sigui贸 al asesinato del carism谩tico candidato Jorge Eli茅cer Gait谩n, el general estadounidense Yarborough recomend贸 crear en Colombia 鈥una estructura c铆vico-militar que pueda ser usada para presionar en favor de reformas a trav茅s de la propaganda anticomunista y, en la medida de lo posible, pueda ejecutar acciones paramilitares, sabotajes y actividades terroristas contra cualquier simpatizante comunista. Este plan debe ser apoyado por EEUU鈥. A continuaci贸n, recomend贸 el env铆o de US Special Forces Trainers (Fuerzas Especiales de Entrenamiento de EEUU) para facilitar una operaci贸n a largo plazo. Todo un 茅xito.

Como observa el activista y profesor de la University of Pittsburgh, Daniel Kovalik, en la primera d茅cada del siglo XXI, gracias a los 10.000 millones de d贸lares transferidos por Washington a Bogot谩 para la 鈥渃ontrainsurgencia鈥 y la lucha contra las drogas del Plan Colombia, 10.000 j贸venes colombianos pagaron con sus vidas la maravillosa idea nacida en una pulcra oficina de EEUU. En la Frontera salvaje y, en particular, en Colombia, desde hace d茅cadas, la regla consiste en hacer pasar a las v铆ctimas asesinadas por guerrilleros ca铆dos en combate.

Los 鈥渇alsos positivos鈥 no son solo una tradici贸n colombiana, pero en Colombia se dicta c谩tedra. Cuantos m谩s falsos positivos, cuantos m谩s peligrosos rebeldes asesinados o reportados como inminentes amenazas, m谩s millones de d贸lares en ayuda es enviada por Washington para apoyar la lucha por la Democracia y la Libertad de las sacrificadas clases dirigentes de esos pa铆ses. Esta estrategia no es nueva ni naci贸 en Colombia. Es un viejo recurso de la clase dirigente latinoamericana que hunde sus ra铆ces en el siglo XIX y r谩pidamente olvid贸 de d贸nde proven铆a su pasi贸n y su odio por los de abajo a quienes, m谩s recientemente, se comenz贸 a llamar comunistas o marxistas sin que ni uno ni otros hubiesen le铆do un sol libro o un solo art铆culo publicado en Nueva York por un lejano y complicado fil贸sofo alem谩n llamado Karl Marx.

Seg煤n la ONU, en Colombia la pr谩ctica de los falsos positivos es sistem谩tica s贸lo en 30 de los 32 departamentos colombianos. El 10 de setiembre de 2016, el New York Times detall贸 c贸mo un grupo financiado para actividades insurgentes se convirti贸 en un escuadr贸n de la muerte que controla la costa norte de Colombia. Desde el a帽o 2000, estos grupos de extrema derecha cometieron cientos de masacres que pasaron desapercibidas por la comunidad internacional. Un d铆a antes de los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York, el 10 de setiembre de 2001 el secretario de Estado Colin Powell declar贸 que, como prueba de la posici贸n contra el terrorismo de EEUU, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) hab铆an sido clasificadas como 鈥渙rganizaciones terroristas鈥. El comunicado de la Secretar铆a de Estado reconoci贸 la autor铆a de 75 masacres por parte de la AUC s贸lo en un a帽o, aparte de torturas y asesinatos sistem谩ticos.

El golpe moral no afect贸 de forma significativa las fuentes de financiaci贸n de estos (ahora llamados) grupos terroristas. Los paramilitares continuaron secuestrando, torturando y forzando el desplazamiento de miles de colombianos, en su mayor铆a pobres y sin poder de organizaci贸n. Un n煤mero significativo de desplazados de forma sistem谩tica en favor de las compa帽铆as madereras, son miembros de las etnias afrocolombianas de la costa pac铆fica, mientras m谩s de la mitad de los grupos ind铆genas se encuentran en el proceso de extinci贸n por las mismas razones. No por casualidad, seg煤n diversas ONG como PBI Colombia o la brit谩nica ABColombia, el 80 por ciento de los abusos a los derechos humanos de la poblaci贸n colombiana y el 87 por ciento de los desplazados se registran en 谩reas donde operan las mineras internacionales.

Al igual que en otros pa铆ses ricos en recursos mineros de oro y de petr贸leo, la poblaci贸n local no solo es desplazada de sus tierras sino que quienes permanecen deber谩n sufrir de la contaminaci贸n de una explotaci贸n irresponsable, como el envenenamiento con mercurio. Es el caso de la mina de carb贸n a cielo abierto de Cerrej贸n, propiedad de ExxonMobile (luego vendida a Glencore and BHP Billiton), la cual en 2001, con la invalorable ayuda de los patriotas paramilitares, arras贸 con toda una comunidad de colombianos negros e ind铆genas way煤, alguna vez conocida como villa de Tabaco, en La Guajira. Desde entonces, activistas como Francia Elena M谩rquez (tambi茅n v铆ctima de atentados contra su vida) han logrado algunas victorias en el Congreso colombiano con el reconocimiento de algunos derechos que no fueron puestos en pr谩ctica en su totalidad.

Por d茅cadas, Washington continu贸 transfiriendo miles de millones de d贸lares al ej茅rcito colombiano para su lucha contra las FARC y el tr谩fico de drogas sin disminuir y mucho menos terminar con la violencia y las matanzas de pobres. Luego del comunicado de 2001 de la Casa Blanca, en un lapso de apenas diez a帽os, los paramilitares (solo por casualidad, algunos vest铆an uniformes de los Marines Corps) ejecutaron a m谩s de 100.000 personas en Colombia, en su mayor铆a activistas, campesinos y pobres. Colombia, sede del mayor sistema de bases militares de Washington en Am茅rica del Sur, no s贸lo se ha distinguido por sus carteles de las drogas y sus exportaciones a EEUU sino que, sobre todo luego del fin de las guerras civiles en Am茅rica central, ha sido la capital del crimen paramilitar en el continente. 

Nada de esto ha sido suficiente para cuestionar su sistema democr谩tico, los cr铆menes sistem谩ticos y las injusticias sociales financiadas por los intereses de las corporaciones internacionales y el cacicazgo criollo. Para el siguiente a帽o al acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC-EP, de los 321 asesinatos de l铆deres defensores de los derechos humanos en el mundo, 126 ocurrieron en Colombia. Ese mismo a帽o, el segundo pa铆s m谩s peligroso del mundo para los defensores de los Derechos Humanos fue M茅xico, con 48 asesinados, el tercero Filipinas, con 39, el cuarto Guatemala con 26 y el quinto Brasil con 23. Todos, tal vez menos uno, son pa铆ses latinoamericanos protegidos por Washington y con una larga historia de intervenciones de sus trasnacionales. Las cifras se han mantenido m谩s o menos iguales desde entonces. En los llamados pa铆ses de la 鈥渢roika de la tiran铆a鈥, Venezuela registrar谩 cinco asesinatos ese mismo a帽o, Nicaragua cero y Cuba cero.

Este fermento de violencia paramilitar en favor de las grandes compa帽铆as extranjeras y de los hacendados m谩s poderosos, sedientos de nuevos recursos mineros y m谩s tierras para la industria agropecuaria, hicieron popular al presidente 脕lvaro Uribe, quien tambi茅n explot贸 el centenario lema anglosaj贸n de 鈥渓a ley y el orden鈥 (nuestra ley, nuestro orden) como pocos. Uribe es un poderoso hacendado vinculado al narcotr谩fico, seg煤n la misma embajada de EEUU en los a帽os 90 y seg煤n los informes del gobierno de George W. Bush en la d茅cada siguiente, lo cual no impidi贸 ser condecorado por el mismo presidente Bush.

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JM. Del libro ‘La frontera salvaje. 200 a帽os de fanatismo anglosaj贸n en Am茅rica latina’ (febrero 2021). https://www.barnesandnoble.com/w/la-frontera-salvaje-jorge-majfud/1139378646?ean=9781737171010

La Haine




Fuente: Lahaine.org