May 11, 2021
De parte de La Haine
267 puntos de vista


Revoluci贸n Molecular Disipada, extrema derecha y criminalizaci贸n de la protesta

En la sexta jornada del Paro Nacional, dos d铆as despu茅s de que una madre en Ibagu茅 implorara en grito sordo a la polic铆a que la mataran, as铆 como acababan de matar a su hijo Santiago Murillo (19 a帽os), solo unas horas antes de que esa misma polic铆a asesinara sorprendido e indefenso, no demasiado lejos de all铆, a Nicol谩s Guerrero (27 a帽os) en las tumultuosas protestas de Cali, el expresidente 脕lvaro Uribe, l铆der indiscutible de la derecha colombiana durante los 煤ltimos 20 a帽os, recibi贸 una inspiraci贸n m铆stica.

Tres d铆as antes, la red social Twitter hab铆a decidido retirar una de sus publicaciones, en la que suger铆a que polic铆a y fuerzas armadas deber铆an utilizar armas de fuego contra los manifestantes, por considerarse que 鈥榞lorificaba鈥 la violencia. A la luz de los datos y durante los siguientes d铆as, la propia polic铆a le habr铆a de dar la raz贸n.

El lunes a las 11 de la ma帽ana, casi al tiempo de la renuncia del Ministro de Hacienda tras la decisi贸n por parte del gobierno de retirar el pol茅mico proyecto de reforma tributaria que hizo estallar la indignaci贸n en las calles de Colombia, un cr铆ptico tweet en su cuenta prendi贸 la curiosidad de un gran n煤mero de usuarios, desviando incluso parte de la atenci贸n de la noticia pol铆tica del momento y desatando un intenso debate acerca del origen de dicha intervenci贸n. Reproduciendo textualmente lo compartido por el expresidente y l铆der del partido pol铆tico Centro Democr谩tico, m谩s que una propuesta de acci贸n pol铆tica, su redacci贸n sugiere una suerte de revelaci贸n ext谩tica:

1.Fortalecer FFAA, debilitadas al igualarlas con terroristas, La Habana y JEP. Y con narrativa para anular su accionar leg铆timo;

2. Reconocer: Terrorismo m谩s grande de lo imaginado;

4. Acelerar lo social;

5. Resistir Revoluci贸n Molecular Disipada: impide normalidad, escala y copa

Muchas y muchos se sorprendieron por el inesperado uso, por parte de un pol铆tico carism谩tico de la extrema derecha, de un concepto 鈥榬evolucionario鈥 surgido en el contexto post-mayo del 68. Nada m谩s lejos de la realidad, con su 鈥楻evoluci贸n Molecular Disipada鈥 Uribe no estaba citando al psicoanalista franc茅s Felix Guattari y su famoso libro, del a帽o 1977, 鈥楲a Revoluci贸n Molecular鈥.

Uribe se refer铆a con el 煤ltimo de los t茅rminos al concepto repostulado por el pol铆tico chileno Alexis L贸pez, de inspiraci贸n ideol贸gica nacional-socialista (https://lahaine.org/fF6B), fundador y presidente 鈥揾asta su disoluci贸n en 2010- del movimiento Patria Nueva Sociedad en Chile, fugazmente famoso en la escena pol铆tica chilena por ser el principal organizador en el a帽o 2000 del 鈥楨ncuentro Ideol贸gico Internacional de Nacionalidad y Socialismo鈥 -o 鈥楥ongreso Nazi鈥, tal y como lo denominaron las publicaciones de la 茅poca- y ac茅rrimo defensor del revisionismo del holocausto jud铆o, entre otras propuestas de inspiraci贸n neofascista. Conferencista tambi茅n, en reiteradas ocasiones, en la Universidad Militar Nueva Granada, instituci贸n donde se forman algunos de los principales cuadros militares de Colombia.

Con el concepto de 鈥楻evoluci贸n Molecular Disipada鈥, L贸pez describe un ataque organizado desde sectores de vanguardia de la izquierda internacional y la masoner铆a, en el que se utilizar铆an a diferentes actores de la sociedad civil infiltrados por la delincuencia organizada y el terrorismo, de car谩cter 鈥渢otal y encubierto鈥 y dirigido como un ataque a todas las instituciones responsables de mantener el orden en el pa铆s, con el objetivo de derribarlas y ser reemplazadas por una nueva instituci贸n. Para ello, el propio ide贸logo chileno reconoce la impronta de Guattari en la definici贸n original del concepto, pero lejos de lo propuesto por el fil贸sofo franc茅s, L贸pez asegura que la estrategia orientadora responde a la destrucci贸n de las sociedades a trav茅s del terror social, continuo y organizado, para su sustituci贸n por una nueva hegemon铆a. El concepto, por tanto, es utilizado como una alerta para los diferentes gobiernos e institucionalidades que asumen su veracidad como un riesgo para el ejercicio mismo de la democracia, por lo cual debe ser erradicada a cualquier costo, ya sea en el incremento de los niveles de impopularidad de un gobierno o a trav茅s de la supresi贸n de vidas civiles en las calles.

En ese sentido, la propia acepci贸n del concepto tiene una clara inspiraci贸n paternalista, por la que gran parte de los individuos que conforman el actor 鈥榤ovimiento鈥 o 鈥榬evoluci贸n鈥 ni siquiera ser铆an conscientes de los fines 煤ltimos por los que se est谩n movilizando. El papel, entonces, de las instituciones, resultar谩 en develar la conspiraci贸n izquierdista-mas贸nica para persuadir a los agentes del cambio a desistir de ofrecer su energ铆a en pro de la destrucci贸n del Estado. En caso de no lograr dicha persuasi贸n, el ejercicio de la violencia sobre los agentes de destrucci贸n del Estado estar谩, por tanto, justificada desde el pragmatismo que destila su urgencia.

Cabe decir que para el antiguo movimiento fundado por Alexis L贸pez, Patria Nueva Sociedad, el Estado es considerado como un ente natural org谩nico, surgido de la naci贸n misma, en el cual la lucha de clases deb铆a ser erradicada para ser sustituida por la cooperaci贸n entre dichas clases, en favor de una democracia gremial que favorezca el corporativismo como sistema que gu铆e el devenir pol铆tico de las sociedades. Para contextualizar su impronta, el sistema corporativista fue uno de los caballos de batalla del fascio durante la dictadura de Benito Mussolini, siendo su adaptaci贸n para Am茅rica Latina el denominado 鈥榠ntegralismo鈥 brasile帽o, del populista Getulio Vargas.

Por el contrario, la 鈥榬evoluci贸n molecular鈥 propuesta por F茅lix Guattari y elaborada en torno a ideas dispersas, en dialogo con su compa帽ero Gilles Deleuze a lo largo de diferentes e imprescindibles publicaciones para el avance del pensamiento pol铆tico contempor谩neo -tales como 鈥楳il mesetas鈥 (1980) o 鈥楨l Anti-Edipo’ (1972)- ofrece una lectura mucho m谩s heterog茅nea, heterodoxa y consciente de las caracter铆sticas de su propio tiempo. Ante la imposibilidad de abarcar la amplitud de su definici贸n, y a fin de centrarnos en las posibles relaciones con el concepto apropiado por la extrema derecha latinoamericana, en este texto s贸lo nos centraremos en su car谩cter m谩s estructural.

En su definici贸n materialista, la propuesta misma de 鈥榬evoluci贸n molecular’ surge en un momento social concreto de transformaci贸n en el que, a partir de los a帽os 70, las luchas de clase -eminentemente sindicales- van cediendo terreno a otro tipo de actores sociales organizados, de una multiplicidad variable en sus estructuras, deudores no solo de la reivindicaci贸n de una tem谩tica propia y alternativa, sino de su surgimiento en un contexto social y temporal espec铆fico. Prueba de ello es la multiplicidad de procesos geopol铆ticos subsumidos en la d茅cada (desde la ampliaci贸n y ordenaci贸n del 鈥楥apitalismo Mundial Integrado鈥 a la estabilizaci贸n de las luchas decoloniales en gran parte de los pa铆ses de 脕frica y Asia), lo cual a帽ad铆a una apertura en los paradigmas de acci贸n social y evidenciaba la enormidad de reivindicaciones que se escond铆an tras la cl谩sica -y caduca, en su definici贸n m谩s vulgar- lucha de clases. Estas nuevas conciencias surgen de las nuevas 鈥榮egmentariedades鈥 de un capitalismo desterritorializado, ubicuo, descabezado pero homogeneizador, que ampl铆a sus estructuras sobre nuevos nichos de acumulaci贸n e integran espacios hasta entonces ajenos a su impronta, tales como el ocio o el deseo.

Precisamente por ello, ambos te贸ricos comienzan a discernir sobre formas de acci贸n distintas, heterodoxas, m谩s all谩 de la lucha de clases tradicional y basadas en una multiplicidad de quiebres que rompe (o cuanto menos cuestiona) la dial茅ctica epist茅mica hasta ese momento aplicada, e intenta comprender las formas de resistencia y acci贸n frente a las posibilidades y cercamientos de este nuevo tipo de capitalismo. Es en este punto que Guattari, aun consciente de la imposibilidad de predecir las nuevas formas de revoluci贸n y lucha, considera que estas, al menos, compartir谩n una serie de caracter铆sticas entre las que se incluyen:

No centrarse 煤nicamente en objetivos cuantitativos, sino que pondr谩n en tela de juicio las finalidades del trabajo, y por consiguiente, las del ocio y la cultura, entre muchas otras representaciones.No centrarse 煤nicamente en las clases obreras-industriales-cualificadas-blancas-masculinas-adultas, dado que la producci贸n ya no puede identificarse con la industria pesada.No centrarse 煤nicamente en un partido de vanguardia concebido como sujeto pensante de las luchas y con arreglo al cual ser谩 determinado el conjunto de los 芦movimientos de masas禄.Ser polic茅ntricas, tanto as铆 que los sujetos que participen no estar谩n necesariamente coordinados y entre ellas podr谩n surgir contradicciones, incluso antagonismos irreductibles. No centrarse en un 谩mbito nacional. No centrarse en un corpus te贸rico 煤nico. Rechazar la compartimentaci贸n entre valores de cambio, valores de uso y valores de deseo.

Estas 鈥榥uevas鈥 formas de acci贸n que configurar铆an la 鈥榬evoluci贸n molecular鈥 surgen como una propuesta asumible por las luchas pensadas para Am茅rica Latina desde la d茅cada de los 70 y en adelante, en la conquista por la democracia en muchos casos y en contextos en los que es necesario 鈥榠nventar鈥 nuevas formas de organizaci贸n entre las luchas de clases occidentales y las luchas de emancipaci贸n inherentes a las rep煤blicas poscoloniales en sociedades h铆bridas y con m煤ltiples tensiones.

En la comprensi贸n de su posible 茅xito en el contexto de los estados latinoamericanos es donde empiezan y terminan las similitudes entre ambas acepciones. Si para Guattari la revoluci贸n es potencia, para L贸pez es tragedia. Si para Guattari es distribuida, para L贸pez es jer谩rquica. Si para Guattari es deseo, para L贸pez es terror. Si para Guattari es esperanza, para L贸pez es traici贸n.

Y Uribe, gran conocedor del poder del marketing en la justificaci贸n de los intereses propios aun en contra de los de todo un pueblo, del valor de la emocionalidad en la construcci贸n de mecanismos de poder y legitimaci贸n, gran populista, asume providencial la deformaci贸n del concepto. De esta forma, alimenta su serie de grandes 茅xitos que inician con el 鈥榗astrochavismo鈥 y contin煤an con otras deformidades tales como aquella de la 鈥榠deolog铆a de g茅nero鈥 o la alargada sombra del Foro de S茫o Paulo, algunos de los argumentos m谩s difundidos para la negativa de apoyo al proceso de paz en el refer茅ndum de 2016.

脕lvaro Uribe V茅lez asume en estos casos la inspiraci贸n del esperpento, y se erige en un Max Estrella de camisa blanca y pecho descubierto para el que el reflejo en espejos c贸ncavos de aquello que construye lo m谩s democr谩tico de las sociedades, el ejercicio cr铆tico de la ciudadan铆a, se torne desfigurado en la mayor amenaza para la democracia: aquello que combatir. Adaptando la genial frase de Valle Incl谩n, podr铆a decirse que el sentido tr谩gico de la vida colombiana s贸lo puede entenderse a trav茅s de una pol铆tica sistem谩ticamente deformada.

La estrategia no es nueva por parte de la derecha, y es realmente sencilla. La desinformaci贸n se nutre del anonimato en la generaci贸n del mensaje y del capital simb贸lico de la figura que lo difunde. Su 煤nico fin es el de reforzar sesgos, crear narrativas paralelas y afianzar el p谩nico colectivo a trav茅s de una manipulaci贸n consciente de la informaci贸n presentada. Informaci贸n falsa presentada como veraz con una clara orientaci贸n de inter茅s pol铆tico. Si a ello unimos un entorno favorecido por el avance de la posverdad, cuyo principal requisito es el de contar con una sociedad en crisis econ贸mica y de representaci贸n, polarizada en lo social, tenemos una oportunidad perfecta para que figuras pol铆ticas carism谩ticas logren romper el cerco del anonimato de propuestas m谩s o menos marginales y vanas y ubicarlas, a trav茅s de la apelaci贸n a las emociones (la utilizaci贸n sistem谩tica de la amenaza del terrorismo), en el centro del debate pol铆tico.

Parad贸jicamente, y contrario a lo que proponen L贸pez o Uribe, el mayor problema para la democracia surge cuando el pol铆tico de inspiraci贸n populista utiliza herramientas propicias de la posverdad para instigar a la utilizaci贸n de formas de violencia y represi贸n interna por frente a otras formas de persuasi贸n sobre la propia ciudadan铆a, una de las principales y m谩s claras fronteras te贸ricas que marcan la diferencia entre el populismo y el fascismo.

La criminalizaci贸n de la ciudadan铆a y del derecho a la protesta marcan el golpe de gracia a un supuesto Estado de Derecho terriblemente azotado por la enorme desigualdad penitente, los indecentes niveles de concentraci贸n de su riqueza, el asesinato sistem谩tico de sus l铆deres sociales y la terrible pesadilla de los falsos positivos, entre otros cr铆menes. Es importante recordar que en Colombia es solo hasta la Constituci贸n de 1991 que la reuni贸n y manifestaci贸n p煤blica y pac铆fica se reconocen como derecho fundamental.

Antes, diferentes gobiernos, por medio de decretos y estatutos, hab铆an restringido e incluso anulado el derecho a la ‘reuni贸n pac铆fica鈥 consagrada en la Constituci贸n de 1886, equipar谩ndolo a un delito de alteraci贸n del orden p煤blico.

Parad贸jicamente, durante los gobiernos del propio Uribe (2002-2010), y amparado por la doctrina pol铆tica de la seguridad nacional que orient贸 sus mandatos, fue usual la judicializaci贸n de los activistas sociales en torno a delitos asociados al conflicto armado. En ese sentido, el car谩cter abierto, ambiguo e indeterminado de los delitos asociados al terrorismo implican un enorme riesgo frente a la criminalizaci贸n de la protesta en Colombia, especialmente en la indeterminaci贸n de los tipos penales y el uso abusivo del derecho penal.

La protesta judicializada por un sistema judicial politizado, marcado por la desconfianza de los actores institucionales sobre el ejercicio de su garant铆a y la subsunci贸n de imaginarios que equiparan protesta con terrorismo, manifestaci贸n p煤blica con delincuencia, insertos en la tradici贸n hist贸rica de la derecha pol铆tica m谩s reaccionaria, ejerciendo la sospecha de las verdaderas intenciones de aquella parte de la ciudadan铆a que desea ejercer su derecho a movilizarse. Algo que a煤na, de nuevo, el devenir de Colombia y Chile, especialmente en la redacci贸n en ambos casos de su carta magna y el reconocimiento de la garant铆a al derecho de reuni贸n pac铆fica. En Colombia, justificada en la mentada sospecha de la infiltraci贸n terrorista. En Chile, la desconfianza de la herencia pinochetista hacia las leales intenciones de los manifestantes, traducida en los 煤ltimos tiempos en ejemplos tan claros como la criminalizaci贸n del pueblo mapuche o de la revuelta estudiantil.

Y es que, llegados a este punto, ya no solo se trata de la 鈥榬evoluci贸n molecular鈥 de Guattari, o de la inspiraci贸n neonazi de algunos tweets de Uribe, sino de la sistem谩tica subsunci贸n movilizada por los imaginarios autorreferencialmente sustentados de la extrema derecha. Estos imaginarios reducen, de forma utilitaria, cualquier manifestaci贸n que los cuestione a las l贸gicas de justificaci贸n de su propio sistema de valores, en mora de conseguir una comprensi贸n y actuar de las propias instituciones del estado que quiebren sus l铆mites y respondan a sus propios intereses.

Para el caso de la subsunci贸n de la movilizaci贸n social actual (o cualquiera en los 煤ltimos tiempos), el imaginario deforme es el del 鈥榯errorismo鈥 y la 鈥楻evoluci贸n Molecular Disipada鈥 es la tergiversaci贸n utilitaria para subsumir a las l贸gicas de la guerra cualquier cuestionamiento de la 鈥榮eguridad democr谩tica鈥 de las instituciones. Mientras que para Guattari la 鈥榬evoluci贸n molecular鈥 implica la participaci贸n de 鈥渦n pueblo m煤ltiple, un pueblo de mutantes, un pueblo de potencialidades que aparece y desaparece鈥, y que es capaz de materializarse en 鈥渆ncuentros鈥, 鈥渋nstituciones鈥, 鈥渁fectos鈥 y 鈥渞eflexiones鈥, en el imaginario deforme del 鈥榯errorismo鈥, las expresiones de m煤ltiples actores, diversos y con intereses dis铆miles, es inmediatamente subsumido a una concepci贸n vetusta de la masa informe y descontrolada, incapaz de comprender la responsabilidad de sus actos pero capaz de llevarlos a cabo en fin 煤ltimo, peligrosa en tanto desestabiliza los cimientos del esquema axiol贸gico que justifica el orden existente, independientemente que sea fallido.

La revoluci贸n molecular tiene en la heterogeneidad de la movilizaci贸n su raz贸n de ser, lo cual implica la necesidad de desmantelar las l贸gicas de relacionamiento basadas en la exclusi贸n, la asimilaci贸n o la dominaci贸n de lo diferente. En cambio, en la l贸gica de la mismidad u homogeneizaci贸n del imaginario del 鈥榯errorismo鈥, para la 鈥楻evoluci贸n Molecular Disipada鈥, ante la imposibilidad de dominar lo diferente, su eliminaci贸n es el 煤nico camino.

Solo queda por asistir a la inminente batalla por el relato.

Juan Ramos Mart铆n, Director de Doctorado, Universidad Javeriana (Colombia). Mar铆a Rene茅 Barrientos Garrido, Investigadora, Universidad de Salamanca. Juan Pablo Berm煤dez Gonz谩lez, Profesor-investigador, Universidad Javeriana. Nathalia Lamprea Abril, Directora de licenciatura, Universidad Javeriana.




Fuente: Lahaine.org