May 4, 2021
De parte de ANRed
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Maxi en el piso, Darío y su hermano Leo intentan asistirlo. Franchiotti y Acosta les apuntan para luego dispararle a Darío. Foto: Pepe Mateos

Una jauría de policías que avanza con “licencia para matar”. Escudos, cascos, armas de fuego desenfundadas. Enfrente jóvenes con ropas ajadas, sólo con algún palo y gomera. Cámaras filmando sin poder frenar la cacería. Un disparo policial hiere a un joven, cae, compañeros intentan rescatarlo. La policía avanza en tropel, los jóvenes del pueblo dudan, se retiran ante lo inevitable. Pero uno de ellos se queda, levanta la mano ante la furia policial, como un escudo. Por Leo Rodriguez para ANRed.


Los policías no se detienen, se abalanzan en banda sobre los dos jóvenes y comienzan a golpearlos, se escuchan más disparos, capturan esos dos cuerpos como botín de guerra y los arrastran por el suelo hacia su guarida estatal.

Paso a paso, esta crónica ya fue contada hace casi 19 años, un 26 de junio. En el sur de Latinoamérica, en Avellaneda. Como una señal del destino necesita volver a ser contada. Las imágenes de Siloé Colombia, este lunes 3 de mayo del 2021 lo requieren. Paso a paso se repite la historia. Hermanados los protagonistas personales por enfrentamientos con tanto en común, ven sus energías conectadas. Las imágenes del 2002 y las de este 2021 son un llamado a que los pueblos pobres se vean como hermanos ¿o es sólo una ilusión?





Fuente: Anred.org