February 7, 2023
De parte de La Peste
2,240 puntos de vista

El desarrollo de las vastas y no convencionales arenas bituminosas[1] en Alberta (Canad谩), constituye uno de los 煤ltimos esfuerzos destinados a encontrar una fuente de energ铆a f贸sil capaz de mantener y expandir el crecimiento econ贸mico capitalista, en un momento en el que las reservas convencionales de petr贸leo 鈥搇a fuente de energ铆a que impuls贸 la era industrial del siglo XX- est谩n llegando a un punto l铆mite (peak oil) y entrando en un irreversible per铆odo de declinaci贸n. A pesar de las enormes inversiones hechas en nueva tecnolog铆a para el descubrimiento y la recuperaci贸n, la producci贸n convencional de petr贸leo ha estado cayendo progresivamente en la 煤ltima d茅cada en los pa铆ses no-OPEP, y peor a煤n, los grandes productores de la OPEP[2] han sido incapaces en los 煤ltimos a帽os de aumentar significativamente su propia producci贸n. El cambio hacia alternativas no-convencionales como la de las arenas bituminosas de Alberta, trae consigo grandes problemas 鈥揷omo un incremento dram谩tico de las emisiones de gases de efecto invernadero, el envenenamiento del agua y la destrucci贸n del suelo, la desposesi贸n de comunidades ind铆genas, la explotaci贸n de trabajadores locales y extranjeros- que tienen como consecuencia una agudizaci贸n de las contradicciones de clase y de la utilizaci贸n de combustible f贸sil en el capitalismo del siglo XXI.

Este art铆culo busca poner dicho desarrollo en un contexto hist贸rico mucho m谩s amplio 鈥搎ue tiene que ver con el proceso de crecimiento y desarrollo capitalista de los 煤ltimos 500 a帽os. Sugerir茅 que para entender y oponerse con 茅xito al crecimiento de las arenas bituminosas -en el que ha sido se帽alado como el m谩s grande proyecto industrial en la historia de la humanidad-, necesitamos desarrollar perspectivas te贸ricas que se帽alen las debilidades de la divisi贸n entre la mayor铆a de las luchas ambientales y de clase hoy en d铆a. Nuestra matriz ecologista debe ganar densidad a partir del an谩lisis clasista de la din谩mica del capitalismo y su dependencia de las diversas fuentes de energ铆a, y nuestra estrategia en la lucha de clases debe integrar un an谩lisis acerca de la importancia de la circulaci贸n de energ铆a y materiales para el desenvolvimiento del crecimiento y desarrollo capitalista.

Este art铆culo sostendr谩 que en el curso de la historia, el capitalismo ha enfrentado numerosas crisis potencialmente terminales derivadas de las consecuencias del desequilibrio ecol贸gico, la resistencia de los explotados y los despose铆dos, y la forma en que diversos reg铆menes de energ铆a han constre帽ido o permitido la expansi贸n capitalista. Sugerir茅 que el sistema capitalista global contempor谩neo se encuentra en el umbral de otra crisis, que a su vez se cruza con las l铆neas de falla del colapso ecol贸gico, los l铆mites de la termodin谩mica y la intensificaci贸n de la lucha de clases ocasionada por esas circunstancias.

Al focalizarnos particularmente en el desarrollo de una teor铆a acerca de c贸mo el capitalismo como sistema econ贸mico utiliza la energ铆a, debemos clarificar no s贸lo qu茅 entendemos por capitalismo, sino tambi茅n explicar c贸mo ha evolucionado. Me baso en el trabajo de Robert Brenner, que postula a partir de Marx, que las leyes de movimiento del capitalismo y otras sociedades de clase pueden ser comprendidas de mejor manera observando las relaciones sociales concretas que gobiernan la din谩mica entre aquellos que producen la riqueza en la sociedad y aquellos que se la apropian[3]. En la d茅cada de 1970, Robert Brenner desarroll贸 la convincente tesis de que el capitalismo tuvo sus or铆genes en la campi帽a inglesa, cuando luego de la devastaci贸n ocasionada por la peste negra en el siglo XIV[4], la clase terrateniente inglesa, consolidada y unida por la invasi贸n normanda de 1066[5], encabez贸 un nuevo modelo econ贸mico fundamentalmente diferente del tradicional sistema feudal al que reemplaz贸. En este nuevo sistema los propietarios de la tierra cercaron las de uso comunal y expulsaron a los campesinos, rentando luego las tierras a agricultores capitalistas, que a su vez, contrataron a los campesinos desplazados como trabajadores asalariados.

El capitalismo, argumenta Brenner, fue en sus or铆genes un sistema agr铆cola que obten铆a sus ganancias y plusvalor[6] de la clase trabajadora-campesina que explotaba. Al expandirse la productividad en Inglaterra y al ser desplazados nuevos campesinos, las relaciones capitalistas viraron hacia nuevas industrias 鈥搕extiles y artesan铆as- en las que fueron impuestas nuevas normas de disciplina y administraci贸n, y sobre las que luego se asent贸 el marco general del capitalismo industrial.

A pesar de que esto parezca historia antigua para muchos activistas hoy en d铆a, las restricciones que el capitalismo enfrent贸 en su infancia pueden proporcionar pistas acerca de sus contradicciones presentes al enfrentar una futura declinaci贸n de la disponibilidad de combustibles f贸siles. El capitalismo 鈥渏oven鈥 鈥搈ientras todav铆a era un sistema agr铆cola y antes de que se estableciera firmemente en el resto de Europa- enfrent贸 obst谩culos que parecieron insalvables para su desarrollo futuro. La primera y m谩s obvia de esas barreras surgi贸 a partir de la ruptura del antiguo r茅gimen feudal y el modo de producci贸n de subsistencia que el capitalismo reemplaz贸, y la enorme y creciente cantidad de personas que desposey贸 y explot贸. A pesar de que la emigraci贸n forzosa absorbi贸 una parte significante de la poblaci贸n sobrante, la resistencia a la explotaci贸n capitalista constituy贸 un tema serio y en repetidas ocasiones tom贸 la forma de alzamientos armados 鈥損or ejemplo la Revuelta de los Mendigos en la Navidad de 1582, la Insurrecci贸n de los Borrachos de 1586, la Revuelta de los Trabajadores del Fieltro de 1591, y la de los Trabajadores de Velas de Southwark de 1592, por mencionar algunas. Las perspectivas abiertamente revolucionarias de los Levellers y los Diggers[7] en la Revoluci贸n Inglesa de 1648 llevaron esto a un nivel superior en un intento por derrocar al mismo capitalismo agr铆cola.

El otro gran problema del 鈥渏oven鈥 capitalismo fue la creaci贸n de una crisis ecol贸gica que amenazaba su propia existencia. Con el auge de la econom铆a, los bosques ingleses fueron devastados al ser la fuerte de energ铆a primaria para el combustible utilizado como calefacci贸n y en la producci贸n de hierro. Para el 1600 la deforestaci贸n hab铆a llegado a tal nivel que los capitalistas fueron forzados a embarcar hierro a Irlanda, donde subsist铆an buenas reservas de madera. El segundo problema ecol贸gico surgi贸 de la naturaleza intensiva del capitalismo agr铆cola, que ocasion贸 una fertilidad decreciente del suelo. Se cre贸 una 鈥渇isura metab贸lica鈥 debido al hecho de que mientras los moradores de la ciudad se alimentaban con frutas, vegetales y carnes producidas en el campo, los nutrientes contenidos en esos alimentos no regresaban a los suelos, y esto cre贸 un creciente problema de agotamiento de los mismos[8]. En una era anterior a los fertilizantes sint茅ticos, la falla al reciclar nutrientes represent贸 un desastre ecol贸gico persistente y progresivo tan serio, que los brit谩nicos trajeron restos humanos de los campos de batalla napole贸nicos para desparramar los huesos de los muertos en sus campos como fertilizante, e iniciaron la b煤squeda global de guano, que fue transportado por millones de toneladas para ser utilizado a tales efectos.

En el momento en que enfrentaba serios l铆mites ecol贸gicos y cuando la resistencia de la clase trabajadora amenazaba con derrocar todo el sistema, el capitalismo fue salvado por el descubrimiento de abundantes y accesibles combustibles f贸siles en Inglaterra. Ese pa铆s ten铆a enormes reservas de carb贸n de alta calidad que se encontraban cerca de la superficie y en zonas aleda帽as a r铆os que facilitaban su transporte. Esta utilizaci贸n del carb贸n no s贸lo resolvi贸 el problema de la calefacci贸n en los hogares y la producci贸n de hierro, sino que tambi茅n estimul贸 el desarrollo de maquinarias alimentadas con combustibles f贸siles, como las que contaban con motores a vapor que se utilizaron para explotar las minas de carb贸n. Esas nuevas m谩quinas se convirtieron en la base de la revoluci贸n industrial al producir cantidades significantes de potencia y siendo capaces de operar las 24 horas del d铆a. La construcci贸n de barcos a vapor y casco de hierro permiti贸 la proyecci贸n imperial alrededor del globo, la conquista de pueblos ind铆genas, y permiti贸 la importaci贸n de comestibles y fertilizantes necesarios para quitar presi贸n a la agricultura inglesa, hasta el momento en que los mismos combustibles f贸siles fueron utilizados para crear fertilizantes necesarios para que la agricultura moderna pudiese sobreponerse al problema de la fertilidad decreciente del suelo.

El descubrimiento y aprovechamiento de la energ铆a proveniente de combustibles f贸siles permiti贸 al capitalismo ir m谩s all谩 de las limitaciones de las 鈥渆nerg铆as bi贸ticas鈥 dependientes de la circulaci贸n de energ铆a solar. Este cambio hizo posible el desarrollo de la globalizaci贸n capitalista al unificar las econom铆as nacionales y al permitir la proyecci贸n del poder econ贸mico y militar a escala global. Como argumenta Elmar Altvater:

鈥淢ientras la 鈥榬elaci贸n social con la naturaleza鈥 estuvo basada en energ铆as bi贸ticas, en el suelo y los frutos a los que ofrec铆a soporte, en la velocidad y posibilidades de un carruaje de buey o caballo desvencijado, en el tonelaje, maniobrabilidad y velocidad de un nav铆o y en el arte de la navegaci贸n, la posibilidad material de superar esos l铆mites de espacio y tiempo era escasa y la capacidad de crear un orden mundial se manten铆an restringidas鈥漑9]

Altvater sugiere que esta apropiaci贸n de la energ铆a de combustibles f贸siles hizo posible por primera vez un verdadero 鈥渙rden mundial鈥 en el que el 鈥渕etabolismo de la humanidad, la sociedad y la naturaleza alcanz贸 una escala global鈥漑10]. Altvater va tan lejos como para sugerir que 鈥渟in las energ铆as f贸siles ni el proceso de producci贸n capitalista y acumulaci贸n, ni el moderno mercado monetario mundial podr铆a existir鈥漑11].

Adem谩s de resolver la temprana crisis ecol贸gica, la integraci贸n de combustibles f贸siles a la producci贸n capitalista ha jugado un rol central al contener la resistencia de la clase trabajadora. El capitalismo produce plusvalor a partir de la explotaci贸n del trabajo humano de dos maneras 鈥揺n t茅rminos absolutos y relativos. La extracci贸n de plusvalor absoluto proviene del trabajo con m谩s intensidad, m谩s r谩pido, m谩s horas por d铆a, y por menos paga[12]. La extracci贸n de plusvalor relativo involucra un aumento de la productividad de los trabajadores que les permita producir m谩s por cada hora trabajada. El incremento en el plusvalor relativo a partir de la introducci贸n de maquinaria en el proceso de producci贸n ha sido la estrategia preferida de los capitalistas, porque al aumentar el producto econ贸mico, los capitalistas pueden costear incrementos de salario al mismo tiempo que continuar cosechando mayores ganancias. La llave para aumentar el plusvalor relativo descansa en la producci贸n basada en maquinarias, y la construcci贸n de una sociedad basada en m谩quinas era imposible sin un previo desarrollo del r茅gimen de energ铆a de combustibles f贸siles.

Bajo el capitalismo, Marx sostiene, la maquinaria no es s贸lo un 鈥渃ompetidor superior para el trabajador鈥 sino un 鈥減oder hostil a 茅l. Es el arma m谩s poderosa para suprimir huelgas, esas peri贸dicas revueltas de la clase trabajadora contra la autocracia del capital鈥漑13]. De hecho, agrega, 鈥渟er铆a posible escribir toda una historia de las invenciones hechas desde 1830 con el 煤nico prop贸sito de proveer al capital con armas contra las revueltas de la clase trabajadora鈥漑14]. La maquinaria era entonces un aspecto crucial del proceso de acumulaci贸n primitiva y de desposesi贸n, mientras los capitalistas luchaban por superar y disciplinar un nuevo ej茅rcito industrial de fuerza de trabajo contra los viejos h谩bitos de solidaridad y vida comunal. Y la llave para la proliferaci贸n de la maquinaria como antagonista de la autoorganizaci贸n de la clase trabajadora es la fuente de energ铆a exosom谩tica[15] requerida para hacerla funcionar.

Cuando nos alejamos y observamos el crecimiento del sistema capitalista a largo plazo desde una perspectiva termodin谩mica, vemos que el mismo siempre ha sido capaz de obtener cada vez m谩s energ铆a. El capitalismo es empujado hacia el crecimiento constante, y este crecimiento requiere aumentos en los ingresos de energ铆a para sostener la continua expansi贸n de la maquinaria utilizada para disciplinar y reemplazar trabajo humano vivo del proceso de producci贸n. Esta din谩mica se vuelve particularmente clara cuando consideramos la r谩pida y vigorosa industrializaci贸n que est谩 tomando lugar en China, India y Brasil.

Marx distingu铆a entre 鈥渢rabajo muerto鈥 (maquinaria, computadoras, capital fijo o infraestructura) y 鈥渢rabajo vivo鈥 (humano) en el proceso de producci贸n. El crecimiento del capitalismo ha creado cada vez m谩s artefactos de trabajo muerto, y los ingresos globales de energ铆a juegan un rol central para mantener en funcionamiento esta vasta variedad de maquinaria, sistemas de transporte, computadoras, luces y electricidad. Sin un flujo constante de energ铆a la acumulaci贸n capitalista se parar铆a en seco.

La raz贸n por la cual las arenas bituminosas y otras fuentes no convencionales de petr贸leo est谩n siendo desarrolladas hoy en d铆a es que nos encontramos en un punto de inflexi贸n en el r茅gimen de energ铆a de combustibles f贸siles del capitalismo. Con la depredaci贸n de las reservas convencionales a los largo del siglo XX, las arenas bituminosas de Alberta y Venezuela constituyen las reservas m谩s significativas de energ铆a en el planeta. Pueden ser turbias, sucias, t贸xicas, y disruptivas con la vida humana y el medio natural, pero el capitalismo s贸lo se interesa por la generaci贸n de ganancias y por mantener el sistema econ贸mico funcionando. Desafortunadamente para el capitalismo, su conquista del mundo y la dominaci贸n de la clase trabajadora global que 茅l mismo cre贸 se ha sostenido durante largo tiempo a partir de la disponibilidad de fuentes de energ铆a baratas que ahora est谩n comenzando a agotarse. El capitalismo, con el prop贸sito de mantener su crecimiento debe generar una transici贸n hacia un nuevo r茅gimen de energ铆a que reemplace los combustibles f贸siles. Pero no s贸lo necesita un nuevo r茅gimen de energ铆a, sino que necesita uno con un retorno de energ铆a mayor que la invertida. Si falla en hacer esto, los crecientes costos de la energ铆a y la declinaci贸n terminal en la disponibilidad de combustible f贸sil conducir谩n a una intensificaci贸n de la lucha de clases y la resistencia.

Las consecuencias de los aumentos en los precios del petr贸leo y el gas son sentidas inmediatamente por trabajadores y personas de bajos ingresos en la medida en que sus costos de subsistencia se incrementan directamente. Al aumentar el precio del petr贸leo, el costo del transporte hacia y desde el trabajo aumenta, como tambi茅n lo hace el costo de los productos de la canasta b谩sica producidos con fertilizantes sint茅ticos derivados de combustibles f贸siles, y hechos y transportados por maquinarias alimentadas con petr贸leo. Los productos hechos a base de petr贸leo y gas natural son utilizados como materias primas en una amplia variedad de bienes de consumo, incluyendo ropa sint茅tica y pl谩sticos, y en un amplio rango de aplicaciones industriales as铆 como para la generaci贸n de potencia. En consecuencia, siempre que ha habido una seria interrupci贸n del abastecimiento de combustible o un marcado aumento en los costos del combustible f贸sil, los efectos han sido sentidos por la clase trabajadora y frecuentemente han derivado en protestas y resistencias.

Indudablemente entonces, el capitalismo ha dado un giro de 360潞 desde el punto en el que hace 500 a帽os surgi贸 como sistema econ贸mico explotador y ecol贸gicamente destructivo, pero a煤n as铆 incre铆blemente din谩mico, en una peque帽a isla de espaldas al sistema mundial. S贸lo ahora, luego de que el capitalismo ha conquistado el globo, ayudado en gran parte por su apropiaci贸n de la energ铆a de combustibles f贸siles, la crisis ecol贸gica que ha creado es de alcance global, y afectar谩 al conjunto de la raza humana y el medio natural.

Con el pico de producci贸n de petr贸leo el capitalismo enfrentar谩 un punto de inflexi贸n hist贸rico. Sus nuevas estrategias de acumulaci贸n en el corto plazo se basar谩n en el aseguramiento de las declinantes fuentes de energ铆a de alta calidad, muchas de las cuales se encuentran en Medio Oriente, as铆 como tambi茅n en grandes inversiones en arenas bituminosas, con la esperanza de encontrar alg煤n adelanto tecnol贸gico que alivie las constricciones termodin谩micas y permita un crecimiento econ贸mico global continuado. El capitalismo, de sobrevivir, debe virar hacia alguna fuente de energ铆a alternativa de una forma tan revolucionaria como fue su viraje de energ铆as bi贸ticas a combustibles f贸siles. Esta fuente de energ铆a no-carb贸nica debe ser barata, no contaminante, debe evitar contribuir al cambio clim谩tico, y ser capaz de integrarse con la infraestructura de distribuci贸n existente. Si el capitalismo no desarrolla tal fuente alternativa de energ铆a a tiempo, podemos esperar una aceleraci贸n en el cambio clim谩tico en la medida en que se incremente el uso de petr贸leo de arenas bituminosas, el carb贸n y la biomasa en reemplazo de las declinantes reservas de petr贸leo y gas natural. Al mismo tiempo, la competencia internacional por las restantes reservas de petr贸leo se ver谩 acelerada, y el dram谩tico aumento del costo de vida seguramente lleve a una intensificaci贸n de la lucha de clases a nivel local, nacional e internacional.

Al madurar el capitalismo, y en la medida en que su maquinaria devore cada vez m谩s energ铆as no renovables, se alcanzar谩 un punto de crisis cuando el capital ya no sea capaz de externalizar sus contradicciones. El famoso planteo de Rosa Luxemburgo acerca de la elecci贸n entre 鈥渟ocialismo o barbarie鈥 nos recuerda que la derrota de la gran ola revolucionaria de su generaci贸n, que buscaba acabar con el capitalismo y transformar el destino de la especie humana, fue a煤n m谩s significativa de lo que com煤nmente se reconoce. El capitalismo, aunque fuera ahora derrocado y reemplazado por alg煤n tipo de sistema socialista, dejar谩 a sus herederos con ecosistemas potencialmente fatigados m谩s all谩 de su recuperaci贸n, y con poco restante en t茅rminos de recursos de energ铆a viable de baja entrop铆a[16]. Si alguna futura sociedad socialista es llamada a construir el socialismo bajo condiciones de productividad declinantes y bajo constre帽imientos de energ铆a legados por el capitalismo industrial del siglo XX, las implicancias para la teor铆a y la pr谩ctica revolucionarias son significativas, y merecen ser puestas en el centro de la reconstituci贸n del proyecto socialista. A fin de cuentas, hacerlo ser谩 necesario si la humanidad quiere evitar un tipo de barbarie a煤n peor que el del fascismo que destruy贸 las esperanzas revolucionarias de la generaci贸n de Rosa Luxemburgo.

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Autor: Tom Keefer 鈥 tomkeefer@gmail.com
Traducci贸n: Observatorio Petrolero Sur
En The Commoner. N煤mero 13, invierno 2008-09. An energy crisis (among others) is in the air [Una crisis energ茅tica (entre otras) est谩 en el aire]: http://www.commoner.org.uk/N13/01-Keefer.pdf

Fuente: https://opsur.org.ar


Referencias

[1] [Nota del traductor] Las arenas bituminosas (o 鈥渄e alquitr谩n鈥 o 鈥渄e petr贸leo鈥) se encuentran constituidas por una combinaci贸n de arcilla, arena, agua y bitumen. A diferencia de los pozos convencionales de petr贸leo, que son explotados a partir del bombeo de los pozos, las arenas bituminosas se extraen con t茅cnicas de de miner铆a superficial o reduciendo su viscosidad a partir de vapor o solventes. Luego deben ser procesadas por refiner铆as especiales para obtener productos derivados del petr贸leo.

[2] [Nota del traductor] La OPEP (Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo) es una organizaci贸n internacional cuyo prop贸sito es la coordinaci贸n de pol铆ticas tendientes a defender los intereses de las naciones que explotan y exportan ese hidrocarburo.

[3] Ver Robert Brenner: 鈥淎grarian Class Structure and Economic Development in Pre-Industrial Europe鈥 [鈥淓structura de clases agraria y desarrollo econ贸mico en la Europa pre-industrial鈥漖 in Aston, T.H. and C. H. E. Philp, The Brenner Debate: Agrarian Class Structure and Economic Development in Pre-Industrial Europe. Cambridge: Cambridge University Press, 1995.

[4] [Nota del traductor] Pandemia de peste bub贸nica que asol贸 Europa en el siglo XIV. Diversas fuentes estiman la p茅rdida de entre un 30% y un 60% de la poblaci贸n del continente.

[5] [Nota del traductor] La invasi贸n del Reino de Inglaterra por parte de Guillermo el Conquistador en 1066, Duque de Normand铆a, es considerada clave en el posterior desarrollo de la isla por los cambios culturales y pol铆ticos que introdujo. Entre otros se destacan la introducci贸n de la aristocracia normanda -en desmedro de la influencia escandinava- y un nuevo sistema de gobierno, las modificaciones en el idioma ingl茅s, y el inicio de la rivalidad franco-inglesa.

[6] [Nota del traductor] De acuerdo a Marx, durante la jornada laboral el obrero asalariado crea valor por encima del de su fuerza de trabajo, que es apropiado gratuitamente por el capitalista.

[7] [Nota del traductor] 鈥淣iveladores鈥 y 鈥淐avadores鈥, las fracciones m谩s radicales de la Revoluci贸n Inglesa. Los primeros propugnaban la igualdad en t茅rminos de propiedad, libertad, e independencia, y la libertad religiosa. Los segundos se apoyaban en el comunalismo religioso para oponerse a la aplicaci贸n de los cercamientos de tierras, y organizarse en peque帽as comunidades rurales.

La Revoluci贸n Inglesa (1648-1660) constituye un hito en la historia moderna, ya que se presenta como una de las primeras victorias del creciente poder econ贸mico de la burgues铆a frente al feudalismo y el absolutismo mon谩rquico.

[8] John Bellamy Foster, Marx鈥檚 Ecology: Materialism and Nature [La Ecolog铆a de Marx: materialismo y naturaleza] (New York: Monthly Review Press, 2000).

[9] Elmar Altvater, 鈥淕lobal Order and Nature鈥 [鈥淥rden global y naturaleza鈥漖 in Political Ecology: Global and Local, ed. Roger Keil, David V.J. Bell, Peter Penz, and Leesa Fawcett (New York: Routledge, 1998) p. 20.

[10] Altvater, p. 21

[11] Altvater, p. 21

[12] [Nota del traductor] 鈥淟a producci贸n del plusvalor absoluto consiste simplemente, por un lado, en la prolongaci贸n de la jornada laboral m谩s all谩 de los l铆mites del tiempo de trabajo necesario para la subsistencia del propio obrero, y por otro en la apropiaci贸n del plustrabajo por el capital鈥. Marx, Karl: El Capital. Tomo I: 鈥淓l proceso de producci贸n del capital鈥. Siglo XXI Editores, p. 617.

[13] Karl Marx, Capital Vol. 1, p. 562

[14] Karl Marx, p. 563

[15] [Nota del traductor] La energ铆a exosom谩tica es la que se genera transformando energ铆a fuera del cuerpo humano

[16] [Nota del traductor] Hace referencia a recursos energ茅ticos de alto rendimiento.




Fuente: Lapeste.org