March 30, 2021
De parte de El Libertario
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Bertrand Russell (1872-1970)
 
El ser humano teme al pensamiento m谩s de lo que teme a cualquier otra cosa del mundo; m谩s que la ruina, incluso m谩s que la muerte.

El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible. El pensamiento es despiadado con los privilegios, las instituciones establecidas y las costumbres c贸modas; el pensamiento es an谩rquico y fuera de la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la sabidur铆a del pasado.

Pero si el pensamiento ha de ser posesi贸n de muchos, no el privilegio de unos cuantos, tenemos que hab茅rnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene al ser humano, miedo de que sus creencias entra帽ables no vayan a resultar ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no vayan a resultar da帽inas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de respeto de lo que hab铆an supuesto.

驴Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad? Entonces, 驴qu茅 ser谩 de nosotros, los ricos? 驴Van a pensar libremente los muchachos y las muchachas j贸venes sobre el sexo? Entonces, 驴qu茅 ser谩 de la moralidad? 驴Van a pensar libremente los soldados sobre la guerra? Entonces, 驴qu茅 ser谩 de la disciplina militar?

<<隆Fuera el pensamiento!>>

<<隆Volvamos a los fantasmas del prejuicio, no vayan a estar la propiedad, la moral y la guerra en peligro!

Es mejor que los seres humanos sean est煤pidos, amorfos y tir谩nicos, antes de que sus pensamientos sean libres. Puesto que si sus pensamientos fueran libres, seguramente no pensar铆an como nosotros. Y este desastre debe evitarse a toda costa.>>

As铆 arguyen los enemigos del pensamiento en las profundidades inconscientes de sus almas. Y as铆 act煤an en las iglesias, escuelas y universidades.

En la vida cotidiana de la mayor铆a de las personas el miedo desempe帽a un papel de mayor importancia que la esperanza; est谩n preocupadas pensando m谩s en lo que los otros les puedan quitar que en la alegr铆a que pudiesen crear en sus propias vidas y en las vidas de los que est谩n en contacto con ellas.

No es as铆 como hay que vivir. Aquellos cuyas vidas son provechosas para ellos mismos, para sus amigos o para el mundo, est谩n inspirados por una esperanza y sostenidos por la alegr铆a; ven en su imaginaci贸n las cosas como pudieran ser y el modo de realizarlas en el mundo.

En sus relaciones particulares no se preocupan de encontrar el cari帽o o respeto de que son objeto; est谩n ocupados en amar y respetar libremente, y la recompensa viene por s铆, sin que ellos la busquen. En su trabajo no tienen la obsesi贸n de los celos por sus rivales, sino que est谩n preocupados con la cosa actual que tienen que hacer. No gastan en pol铆tica, tiempo ni pasi贸n defendiendo los privilegios injustos de su clase o naci贸n; tienen por finalidad hacer el mundo en general m谩s alegre, menos cruel, menos lleno de conflictos entre doctrinas rivales y m谩s lleno de seres humanos que se hayan desarrollado libres de la opresi贸n que empeque帽ece y frustra.

Muchos hombres y mujeres desear铆an servir a la Humanidad, pero est谩n perplejos y su poder parece infinitesimal.  La desesperaci贸n se apodera de ellos; los que tienen las pasiones m谩s fuertes sufren m谩s por el sentido de su impotencia y est谩n m谩s propensos a la ruina espiritual por falta de esperanza.

En tanto que creamos solamente en el inmediato futuro, no es mucho lo que podemos hacer.

No podemos destruir el excesivo poder del Estado o de la propiedad privada.

No podemos, en estos momentos y entre nosotros, llevar una nueva vida a la educaci贸n.

Debemos reconocer que el mundo est谩 gobernado con un esp铆ritu err贸neo y que un cambio de esp铆ritu no puede venir de un d铆a a otro.

Debemos poner nuestras esperanzas en el ma帽ana, tiempo en que lo que se piensa hoy por unos pocos sea el pensamiento com煤n de muchos.

Si tenemos valor y paciencia podemos pensar los pensamientos y sentir las esperanzas porque, m谩s pronto o m谩s tarde, ser谩n inspirados los hombres, y la debilidad y el desaliento se convertir谩n en energ铆a y ardor.

Por esta raz贸n, lo primero que debemos hacer es ser claros en nuestras propias mentes en cuanto a la clase de vida que creemos buena y a la clase del cambio que deseamos en el mundo.

[Tomado de https://www.bloghemia.com/2021/01/el-miedo-pensar-por-bertrand-russell.html.]

 




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com