September 15, 2021
De parte de SAS Madrid
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La sociedad danesa ha vuelto a la vieja normalidad: el 10 de septiembre el pa铆s escandinavo se convirti贸 en uno de los primeros en la Uni贸n Europea en levantar todas las restricciones para hacer frente a la pandemia. Ha sido 548 d铆as despu茅s de que la primera ministra, Mette Frederiksen, anunciara en rueda de prensa el cierre de escuelas, bares, restaurantes y recomendara el teletrabajo; ahora, las mascarillas, los l铆mites de aforo y la necesidad de ense帽ar el pasaporte COVID son cosa del pasado en Copenhague. 

Con una tasa de vacunaci贸n con la pauta completa que supera el 80% entre las personas mayores de 12 a帽os y el 75% de la poblaci贸n total, el ministro de Sanidad, Magnus Heunicke, aseguraba a principios de agosto que “la epidemia estaba bajo control” ya que, teniendo en cuenta los niveles de vacunaci贸n, el virus ya no representaba “una enfermedad cr铆tica para la sociedad”.  De hecho, las restricciones se han levantado tres semanas antes de lo previsto, cuando actualmente el pa铆s registra 54 nuevos casos por cada 100.000 habitantes en los 煤ltimos siete d铆as y los n煤meros de hospitalizaciones se mantienen estables, pero lejos del colapso sanitario, con una cifra de 117 ingresados por COVID en un pa铆s de 5,8 millones de habitantes, seg煤n los 煤ltimos datos.

Los datos de incidencia y vacunaci贸n son muy similares a los actuales de Espa帽a, pero Dinamarca tiene una larga trayectoria de hacer muchas m谩s pruebas.

L铆der mundial en test

Dinamarca fue uno de los pa铆ses de la UE que reaccion贸 m谩s r谩pido al avance de la enfermedad, con la aplicaci贸n de restricciones en marzo de 2020 que, sin embargo, nunca incluyeron el confinamiento de la poblaci贸n ni el uso de mascarillas en espacios exteriores.

Desde el pasado 21 de abril, el pa铆s escandinavo tambi茅n fue uno de los primeros en reabrir la sociedad de forma progresiva gracias al uso del pasaporte de vacunaci贸n. El ejecutivo liderado por Frederiksen pact贸 entonces un plan de desescalada que inclu铆a la utilizaci贸n de este certificado para asegurarse de que los ciudadanos estaban inmunizados (por haber pasado la enfermedad o haber recibido la vacuna). De lo contrario, ten铆an que mostrar un test de ant铆genos o PCR realizado durante las 煤ltimas 72 horas. Desde entonces el pasaporte, que se obtiene descarg谩ndose una aplicaci贸n en el m贸vil, ha sido necesario para acceder a las peluquer铆as, gimnasios, cines, teatros, bares o restaurantes.  

“Cuando se puso a funcionar el pasaporte corona, los 铆ndices de vacunaci贸n en Dinamarca no superaban el 10% de la poblaci贸n”, explica el profesor e investigador en la Universidad de Roskilde, Viggo Andreasen. “El pasaporte corona se desarroll贸 junto con la estrategia de crear una extensa infraestructura de centros de test accesibles para todos los ciudadanos de forma gratuita, y que cubriera todo el territorio”, cuenta.

La medida supuso que Dinamarca se convirtiera en el pa铆s con la tasa m谩s alta de pruebas de COVID-19 per c谩pita en el mundo, con la capacidad de hacer m谩s de medio mill贸n de test de ant铆genos y pruebas PCR al d铆a, lo que representa alrededor del 10% de la poblaci贸n cada 24 horas y el 30% cada 72. Tambi茅n ha sido l铆der en Europa en la detecci贸n y rastreo de variantes.

“El pasaporte corona fue introducido como una alternativa a las restricciones que nos afectaban y al final result贸 ser mucho m谩s exitoso de lo que esper谩bamos”, asegura el investigador Andreasen. “Sab铆amos que las pruebas COVID no reduc铆an completamente el riesgo de que una persona estuviera infectada, pero por lo menos hab铆a el 50% de posibilidades de que no lo estuviera cuando fuera a un restaurante o participara en otra actividad social”, explica. 

Amplio consenso social

Jan Koch regenta una peluquer铆a en una de las calles adyacentes a la c茅ntrica plaza de N酶rreport, en el coraz贸n de la capital danesa. A escasos 200 metros de su negocio, el pasado mes de abril se levant贸 uno de los 650 centros p煤blicos donde se pueden hacer las pruebas de detecci贸n del virus. “El pasaporte corona es un inconveniente peque帽o en comparaci贸n a tener el negocio cerrado”, explica. “Durante la pasada primavera, la gente se hac铆a dos o tres test a la semana para tener el pasaporte corona, pero ahora ya no hace falta porque casi todo el mundo est谩 vacunado”, dice Koch.

Siguiendo por la misma calle, en una de las bodegas m谩s populares de la ciudad, Frederik sirve unas cervezas de tirador en un interior repleto de humo de cigarrillos y clientes. “No hemos tenido ning煤n problema en pedir el pasaporte corona, pero estoy contento de que ya no haga falta”, dice. “Los daneses hacemos caso de lo que nos dicen, creo que la gente se siente bastante segura respecto a la pandemia”.

Para Flemming Konradsen, experto en salud global en la Universidad de Copenhague, este consenso social acerca del pasaporte corona “ha sido una de las claves para el 茅xito de la medida”. “En otros pa铆ses el pasaporte se ve ahora como una limitaci贸n, pero para nosotros ha sido la forma de volver poco a poco a la normalidad”, explica.

El Ejecutivo socialdem贸crata aprob贸 la legislaci贸n con el apoyo de todos los partidos del arco parlamentario menos la ultraderecha. Sin embargo, el alto coste de la estrategia de realizar pruebas masivas gratuitas levant贸 las cr铆ticas de la oposici贸n, que seg煤n la informaci贸n del peri贸dico Berlingske, le habr铆a costado al gobierno 270 millones de euros semanales. 

“Se disparar谩n los casos”

Con la seguridad de haber podido evitar de momento una tercera ola de infecciones, ahora la incertidumbre en Dinamarca se centra en saber qu茅 pasar谩 cuando llegue el oto帽o y la actividad social se traslade al interior. El 1 de agosto el pasaporte COVID se dej贸 de usar en espacios como los museos o bibliotecas y desde el 1 de septiembre ya no es tampoco un requisito necesario para acceder al interior de los bares y restaurantes. En el sector hostelero, desde el 1 de junio tampoco se utilizan las mascarillas en los interiores, igual que en el transporte p煤blico o en los supermercados y tiendas. 

“Con la propagaci贸n de la variante delta, el reto es vacunar al 90% de la poblaci贸n”, explica Flemming. “No hay dudas de que con la llegada del mal tiempo se dispararan los casos, sobre todo en los parvularios y las escuelas primarias, pero dado que ahora la mayor铆a de las infecciones se producen entre ni帽os y j贸venes, la gravedad de la enfermedad ha disminuido significativamente”, explica.

“En los pr贸ximos meses tendremos que convivir con unos niveles de infecci贸n superiores”, asegura. “En particular, me gustar铆a que el pasaporte corona a煤n fuera necesario en las discotecas y los eventos m谩s grandes como los conciertos”, dice Flemming. “Las restricciones se han levantado, pero la pandemia no se ha terminado, espero que en el futuro tengamos la misma agilidad para aplicar medidas r谩pidas como ya hemos hecho antes”. 

Enlace relacionado ElDiario.es (15/09/2021).




Fuente: Sasmadrid.org