March 30, 2021
De parte de Nodo50
238 puntos de vista

De qu├ę no est├ín hablando en los debates sobre la pandemia 

Durante el a├▒o pasado, ha habido mucho debate y discusi├│n sobre c├│mo responder a esta pandemia. Este debate empieza a tocar temas que hasta ahora eran intocables. En particular, un hecho poco abordado hasta ahora: ya sabemos c├│mo controlar, contener y as├ş superar la pandemia. Tenemos el conocimiento cient├şfico y los recursos para resolver algunos de los mayores problemas y prevenir muchas muertes. Adem├ís, sabemos c├│mo se podr├şa controlar la pandemia lo suficiente como para restablecer cierto grado de normalidad; la ciencia moderna sabe c├│mo se podr├şa resolver la pandemia. No me refiero solo a las ciencias virol├│gicas y epidemiol├│gicas y otras ciencias b├ísicas en salud p├║blica, sino tambi├ęn a las ciencias aplicadas, como las ciencias sociales y econ├│micas.

Sabemos, por ejemplo, que no puede haber recuperaci├│n econ├│mica sin contener primero la pandemia. Ignorar lo ├║ltimo para arreglar lo primero, como hizo la administraci├│n Trump, nos ha llevado a un desastre econ├│mico, social y de salud. Hay muchos datos que demuestran que ignorar esta realidad es un gran error. Ahora, puede preguntar: si sabemos c├│mo controlar la pandemia y tenemos los recursos para hacerlo, ┬┐por qu├ę no se est├í haciendo? Y otra pregunta que se deriva de la anterior es: ┬┐por qu├ę los medios de comunicaci├│n no lo informan ni los gobiernos act├║an al respecto? 

El silencio ensordecedor sobre por qu├ę no se resuelve lo solucionable

La respuesta a la ├║ltima pregunta es f├ícil y tiene que ver con la ideolog├şa y la cultura dominantes en estos pa├şses, lo que dificulta ir m├ís all├í de lo que las narrativas poderosas y establecidas nos permiten considerar. Uno de estos obst├ículos es, por ejemplo, el sacrosanto ÔÇťdogma de la propiedad privadaÔÇŁ, que se considera fundamental para la supervivencia de nuestro orden social actual, y que tambi├ęn est├í marcado por otro dogma, el de las tambi├ęn sacrosantas ÔÇťleyes del mercadoÔÇŁ. ÔÇŁComo el mejor sistema para la asignaci├│n de recursos. Estos dogmas gobiernan el comportamiento de las instituciones pol├şticas y de los medios de comunicaci├│n en la mayor├şa de los principales pa├şses de ambos lados del Atl├íntico Norte y han jugado un papel esencial en obstaculizar el control de la pandemia. 

Un claro ejemplo: por qu├ę hay escasez de vacunas 

Como indiqu├ę en un art├şculo reciente en espa├▒ol para P├║blico, el mayor problema que existe para controlar la pandemia es la falta de vacunas, escasez que incluso existe en los pa├şses que se consideran ricos a ambos lados del Atl├íntico Norte. Esto es absurdo, ya que los pa├şses ricos (y, por cierto, un gran n├║mero de pa├şses pobres) tienen los recursos para producir tales vacunas. De hecho, el desarrollo de la parte m├ís esencial en la producci├│n de las vacunas m├ís exitosas (Pfizer y Moderna) se ha realizado con fondos p├║blicos, en instituciones p├║blicas, en pa├şses ricos (especialmente en Estados Unidos y Alemania). As├ş lo reconoce nada menos que el Director General de la Federaci├│n Internacional de Fabricantes de Productos Farmac├ęuticos, Thomas Cueni, en un art├şculo en el New York Times, declar├│ que:

┬źEs cierto que sin fondos p├║blicos de agencias [instituciones p├║blicas del gobierno federal de los EE. UU.] como la Autoridad de Investigaci├│n y Desarrollo Biom├ędico Avanzado de EE. UU. o del Ministerio Federal de Educaci├│n e Investigaci├│n de Alemania, las compa├▒├şas farmac├ęuticas globales no hubieran podido desarrollar covid -19 vacunas y hazlo tan r├ípido┬╗.

Cueni podr├şa haber agregado que este tambi├ęn es el caso de la mayor├şa de las vacunas grandes que han estado en producci├│n durante muchos a├▒os (ver el art├şculo citado anteriormente para los millones de d├│lares p├║blicos y euros invertidos). La parte fundamental en el desarrollo de cualquier vacuna son los conocimientos b├ísicos, que generalmente se investigan en centros de investigaci├│n en salud p├║blicos o financiados con fondos p├║blicos. La industria farmac├ęutica, que no podr├şa desarrollar vacunas sin estos conocimientos b├ísicos, utiliza estos conocimientos para avanzar en su dimensi├│n aplicada, es decir, la producci├│n de vacunas. Pero lo que el director general de esta federaci├│n internacional olvida mencionar es que, adem├ís de utilizar los conocimientos b├ísicos que estos pa├şses han financiado, estos mismos pa├şses ofrecen a las empresas farmac├ęuticas una gran prima, al garantizarles el monopolio de la venta del producto durante muchos a├▒os -hasta veinte-, lo que les asegura importantes beneficios.

Ah├ş est├í el origen de la escasez de vacunas. Es tan simple como esto: la propiedad intelectual, garantizada por el Estado y por las leyes del comercio internacional y sus agentes, es lo que crea una ┬źescasez┬╗ artificial de vacunas, que genera beneficios astron├│micos a costa de no tener suficientes vacunas para paliar las graves consecuencias de la pandemia y evitar la muerte de millones de personas.

┬┐Qu├ę se puede hacer?

Lo m├ís l├│gico ser├şa, como ha propuesto Dean Baker (el economista senior del Center for Economic and Policy Research que ha analizado la industria farmac├ęutica internacional con el mayor detalle, rigor y sentido cr├ştico), que los pa├şses que ya han financiado p├║blicamente el conocimiento b├ísico ampl├şen su intervenci├│n para incluir, adem├ís del conocimiento b├ísico, el aplicado: produciendo ellos mismos las vacunas, que ser├şan mucho m├ís baratas (ya que no habr├şa que incluir los enormes beneficios empresariales en los costes de producci├│n).

Y el lector se preguntar├í: ┬┐por qu├ę no hacer lo que parece l├│gico? Por el enorme poder pol├ştico y medi├ítico que tiene la industria farmac├ęutica a nivel nacional e internacional. Dean Baker ha documentado muy bien la naturaleza de estas conexiones. De hecho, existe una opini├│n generalizada entre un gran n├║mero de expertos en salud p├║blica en EE.UU. de que el objetivo leg├ştimo del mundo empresarial privado de tener como objetivo principal la optimizaci├│n de sus beneficios econ├│micos deber├şa limitarse o incluso rechazarse en las pol├şticas p├║blicas que pretenden optimizar la salud y minimizar la mortalidad. Esta percepci├│n proviene del hecho de que la experiencia de EE.UU. ha ilustrado claramente que la privatizaci├│n de la sanidad, gestionada por empresas con ├ínimo de lucro, conduce a un enorme conflicto entre los objetivos empresariales y la calidad y seguridad de los servicios. EE.UU. es el pa├şs con el mayor gasto sanitario (mayoritariamente privado), pero tambi├ęn el que tiene m├ís personas insatisfechas con la atenci├│n que reciben, con un 32% de la poblaci├│n con enfermedades terminales preocupada por c├│mo pagar├ín sus familiares la atenci├│n m├ędica. La optimizaci├│n de las tasas de beneficio es un principio insuficiente e incre├şblemente peligroso para la salud de la poblaci├│n (la escasez de vacunas es un ejemplo de ello).

┬┐Estamos en guerra con COVID-19 o no? 

El lenguaje utilizado constantemente por las autoridades que imponen enormes sacrificios a la poblaci├│n es el lenguaje de la guerra. Estamos luchando, nos dicen, ┬źuna guerra contra el virus┬╗. En realidad, en los Estados Unidos el n├║mero de muertes causadas por el COVID-19 es mayor que el n├║mero de muertes causadas por la Primera Guerra Mundial, m├ís la Segunda Guerra Mundial, m├ís la Guerra de Vietnam. Lo que ocurre es que los que hablan as├ş no se lo creen. Es un recurso que utilizan para forzar el control de los movimientos de la poblaci├│n (lo que me parece l├│gico y razonable), pero, por otro lado, siguen preservando meticulosamente los dogmas liberales de la propiedad privada y las leyes del mercado, dogmas dejados de lado en el pasado durante las situaciones de guerra real. ┬┐C├│mo se puede justificar que los gobernantes de las instituciones de la Uni├│n Europea (UE) (en su mayor├şa conservadores y liberales) respeten la propiedad intelectual de las empresas farmac├ęuticas que han producido la vacuna contra el coronavirus?

Durante la Segunda Guerra Mundial, toda la producci├│n industrial se orient├│ a la fabricaci├│n del material de guerra necesario. ┬┐Por qu├ę no se hace lo mismo ahora? Si las empresas farmac├ęuticas forzaran la producci├│n masiva de esas vacunas en todos los pa├şses o grupos de pa├şses, se podr├şa vacunar r├ípidamente a la poblaci├│n no s├│lo de los pa├şses ricos, sino de todo el mundo. Como era previsible, la Uni├│n Europea, desde su Parlamento hasta la Comisi├│n Europea y sus dem├ís ├│rganos de gobierno (gobernados en su mayor├şa por partidos conservadores y liberales), se ha opuesto a ello, ya que es cautiva de sus dogmas, que ya han demostrado ser err├│neos durante el per├şodo neoliberal y que, a pesar de su gran fracaso, siguen siendo dominantes en los establecimientos pol├ştico-medi├íticos de ambos lados del Atl├íntico Norte.

En Estados Unidos, por el contrario, la nueva administraci├│n federal de Joe Biden, bajo la presi├│n de la comunidad cient├şfica (y de las fuerzas progresistas lideradas por el senador de Vermont Bernie Sanders), ha invocado la Defense Production Act (aprobada por el presidente Harry Truman), que obliga a la industria a ponerse al servicio de la defensa del pa├şs para producir el material necesario para prevenir y controlar la pandemia. La justificaci├│n de esta ley es que el bien com├║n tiene que estar por encima de todos los intereses privados, lo que obliga a la industria farmac├ęutica a anteponer el bien com├║n a sus intereses privados. Lo mismo ocurre con otros productos, como las jeringuillas especiales, entre otros. Ser├şa bueno que ocurriera lo mismo en Europa. Si se puede hacer, deber├şa hacerse.


Art├şculo de Vicen├ž Navarro en LSE US Centre traducido para Contrainformacion.es por Javier F. Ferrero




Fuente: Eulixe.com