March 13, 2021
De parte de A Las Barricadas
87 puntos de vista


Hace poco m谩s de un a帽o empez谩bamos a conocer lo que era el Coronavirus y, por aquel entonces, la mayor铆a lo interpret谩bamos como uno de esos desastres que solo suceden en pa铆ses no desarrollados como China. Est谩bamos completamente convencidos de que algo as铆 no pod铆a suceder en nuestra opulenta sociedad occidental y de que, si llegaba a pasar, ser铆amos capaces de solucionarlo sin mayores dificultades. Hoy, un a帽o despu茅s, la realidad ha trastornado muchas de las certezas que tuvimos, y nuestra sociedad se ha mostrado mucho m谩s endeble de lo que cre铆amos. Lo que a muchos no les conviene reconocer es que esta debilidad est谩 causada por el modelo pol铆tico-econ贸mico dominante durante las 煤ltimas d茅cadas: el neoliberalismo.

Peio Salazar / El Salto

La doctrina neoliberal

Cuando hace unos a帽os escrib铆 mi tesis doctoral no pod铆a imaginar que uno de los conceptos que desarroll茅 en ella fuese a materializarse tan clara y salvajemente como lo est谩 haciendo en la actual crisis provocada por la pandemia del coronavirus. El concepto en cuesti贸n es el de la doctrina neoliberal, y con 茅l pretend铆a explicar c贸mo incluso gobiernos de izquierda asumen la pol铆tica neoliberal (por ejemplo, a la hora de legislar reformas laborales muy lesivas para la clase trabajadora). Y es que, a partir de que el modelo neoliberal se impusiera hace ya m谩s de cuatro d茅cadas en el mundo occidental, los capitalistas (corporaciones, multinacionales, lobbys, fondos de inversi贸n, etc.) han logrado desarrollar una especie de resorte, de mecanismo, que les permite condicionar, e incluso determinar, toda pol铆tica socio-econ贸mica que el gobierno de turno se disponga a ejercer.

Este mecanismo tiene su fundamento en una de las transformaciones cruciales introducidas por el modelo neoliberal: la renuncia estatal a una soberan铆a econ贸mica real. Esta renuncia se produjo debido a la crisis de los a帽os 70 y supuso el fin de lo que podemos entender como el modelo social-dem贸crata. Un aspecto clave de dicha renuncia fue la cesi贸n, por parte del Estado, de la m谩quina de fabricar dinero[1], lo que en la pr谩ctica supon铆a la renuncia por parte de 茅ste a seguir ejerciendo como principal agente econ贸mico.  Y esta no es una funci贸n balad铆: antes el Estado pod铆a impulsar por su cuenta la econom铆a, la creaci贸n directa de empleo, el desarrollo de sectores productivos estrat茅gicos o la financiaci贸n los servicios p煤blicos m谩s b谩sicos. No ten铆a que rendir cuentas a nadie, simplemente ten铆a que estar pendiente de no imprimir demasiado dinero para no provocar tendencias perversas como la inflaci贸n.

Pero desde el momento en el que se renunci贸 a la soberan铆a econ贸mica (proceso que se culmin贸 con la entrada en el Euro), todas estas intervenciones estatales que permit铆an controlar la econom铆a para ponerla al servicio de la naci贸n han quedado a expensas de la iniciativa privada. A partir de aquella transformaci贸n, la iniciativa privada ha sido la encargada de ser la principal impulsora de la econom铆a y esto ha supuesto que, en adelante, el Estado se viese obligado a proteger, garantizar y auspiciar la rentabilidad de las inversiones privadas para que estas sigan generando crecimiento econ贸mico, que ha pasado a ser su fuente de financiaci贸n. Lo que tenemos a partir de entonces es un Estado dependiente de la iniciativa privada y de la rentabilidad de esta.

De este modo, los capitalistas lograron dar un paso elemental para afianzar su hegemon铆a: el de convencer al conjunto de la ciudadan铆a, por medio de sublimaci贸n, de que el crecimiento econ贸mico es un fen贸meno fundamental que representa los intereses de toda la sociedad cuando, en realidad, s贸lo es necesario para que la m谩quina de acumulaci贸n de capital pueda seguir funcionando.

Desde ese momento, cualquier pol铆tica o medida gubernamental ha sido analizada bajo el prisma de la rentabilidad empresarial y, cuando 茅stas han sido interpretadas como contrarias a dicha rentabilidad, se las ha cuestionado y denostado como contrarias al crecimiento econ贸mico y, por lo tanto, contrarias a la creaci贸n de empleo y a la financiaci贸n p煤blica. Y esto deja maniatado a todo gobierno democr谩tico, con su capacidad de actuaci贸n mermada y limitada por el beneficio del capital. Un buen ejemplo de esta doctrina neoliberal nos la ha ofrecido el ministro de vivienda Jos茅 Luis 脕balos, que recientemente ha rechazado la posibilidad de regular el precio de alquiler de la vivienda para limitarlo y lo ha justificado anteponiendo el car谩cter como bien de mercado de esta frente a su car谩cter como derecho elemental. Pretenden evitar una 鈥渄etracci贸n del mercado鈥 alegan, esto es, anteponen los beneficios empresariales por encima de los derechos m谩s b谩sicos de la ciudadan铆a, una vez m谩s. Y esto mismo es precisamente lo que ha pasado con todas las medidas que el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos ha tomado o ha dejado de tomar para afrontar la pandemia.

Desde el principio de la pandemia, todas las iniciativas del Gobierno han estado condicionadas y limitadas por el impacto que iban a provocar en los beneficios empresariales, y en esta l贸gica el Gobierno de Madrid -seguramente el m谩s neoliberal del pa铆s- se ha llevado la palma, donde Ayuso ha antepuesto la protecci贸n de los beneficios empresariales por encima de la protecci贸n de la salud de la ciudadan铆a. Es l贸gico que el Gobierno pretendiese prevenir la quiebra de empresas por el impacto econ贸mico que iba a tener, pero tomar estas decisiones con un coste real en forma de miles de vidas humanas hace que estas sean moralmente repudiables.

La cuesti贸n es que, en esta tesitura, un gobierno que no estuviese bajo el modelo neoliberal, esto es, que fuese realmente soberano econ贸micamente hablando, hubiera podido optar por estrategias sanitarias m谩s tajantes y determinantes que hubiesen salvado decenas de miles de vidas, para luego tomar medidas econ贸micas de restituci贸n de las perdidas empresariales ocasionadas por las primeras. Por ejemplo, se podr铆a haber ayudado a los hosteleros con la cancelaci贸n del pago de impuestos y rentas de alquiler, as铆 como ayudas econ贸micas que compensasen los periodos de cierre. Y lo mismo para las trabajadoras y trabajadores que sufriesen las consecuencias de la misma. Pero para un gobierno sometido al modelo neoliberal este tipo de medidas son impensables, ya que sus propios recursos econ贸micos son limitados y dependen de lo bien que le vaya a la iniciativa privada en el libre mercado.

Son estas condiciones introducidas por el modelo neoliberal las que provocan que los gobiernos democr谩ticos queden con una capacidad de reacci贸n mermada, condicionados por el respeto a la rentabilidad privada, y son estas limitaciones las que han generado una respuesta tan ineficaz ante la crisis como la que han tenido los gobiernos de pa铆ses capitalistas.

La estrategia de convivencia con el virus

Uno de los principales errores cometidos por el Gobierno ha sido el de la estrategia de convivencia con el virus en lugar de su erradicaci贸n. Dicho error ha sido claramente inducido por la doctrina neoliberal, ya que una estrategia de erradicaci贸n hubiera exigido medidas m谩s restrictivas en el plano de las actividades econ贸micas, con el consiguiente impacto en los beneficios empresariales. Por ejemplo, se hubiera tenido que restringir la entrada de personas desde el extranjero, lo que hubiera penalizado severamente los ingresos en el sector tur铆stico, algo que se quiso evitar a cualquier precio para salvar la temporada veraniega (sin tampoco lograrlo, por cierto).

El resto de medidas tambi茅n han sido excepcionalmente tibias, siempre a medio camino entre la necesidad de salvar vidas y la de asegurar los balances empresariales. As铆, nos encontramos con que los confinamientos se han limitado a ser perimetrales; el cierre de negocios se ha restringido a la hosteler铆a y no a otras tiendas incluso m谩s superfluas como los centros comerciales. Peor todav铆a han sido fen贸menos como el Black Friday o el encendido de luces de navidad, que situaba a las autoridades p煤blicas en una postura bipolar, pidiendo por un lado a la ciudadan铆a que respetase las medidas sanitarias para evitar contagiarse a la vez que, por otro lado, animaba a salir a la calle para ir de compras, provocando lamentables escenas de aglomeraci贸n en las principales calles comerciales; aglomeraciones que generaron un importante incremento en el n煤mero de infectados d铆as despu茅s.

El balance de la estrategia de convivencia con el virus es, como m铆nimo, estremecedor, con decenas de miles de muertos provocados por la apuesta por salvar los negocios privados. El colmo es que este objetivo ni siquiera se ha conseguido, ya que la tibieza de las medidas no solo ha generado muchos m谩s muertos, sino tambi茅n que se prolongue una situaci贸n ag贸nica que se alarga entre una ola y la siguiente, afectando severamente a la econom铆a. Y ahora tenemos que observar c贸mo nos dirigimos hacia el mismo error cuando algunos piden insistentemente salvar la Semana Santa sin pensar en las consecuencias que esto tendr谩 despu茅s, reflejo de una gobernanza cortoplacista ha sido un desastre en todos los sentidos.

Otros factores neoliberales que explican el desastre

Pero la doctrina neoliberal no es el 煤nico factor que explica la penosa actuaci贸n del gobierno espa帽ol y las tr谩gicas cifras de muertos e infectados. Un an谩lisis pormenor nos muestra c贸mo otros elementos introducidos por el neoliberalismo han causado consecuencias desastrosas en el devenir de la pandemia.

El m谩s obvio de todos ha sido la pol铆tica de austeridad que desde hace m谩s de una d茅cada se introdujo por la fuerza del chantaje econ贸mico desde las instituciones supra-estatales neoliberales. El impacto de la austeridad en el sistema de sanidad p煤blico ha sido claro y notorio, debilit谩ndolo durante a帽os y llev谩ndolo hasta la extenuaci贸n en esta situaci贸n de crisis sanitaria. Es realmente triste e indignante que muchos de los fallecimientos se hayan producido por la falta de recursos sanitarios p煤blicos, sobre todo si consideramos que dicha carencia de recursos en el seno de pa铆ses ricos se debe a la necesidad neoliberal de impulsar la iniciativa privada en detrimento de los servicios p煤blicos.

Otro factor neoliberal que ha agravado severamente la crisis ha sido la globalizaci贸n. Por un lado, porque ha aumentado la exposici贸n al riesgo de que el virus llegase, no solo al principio, sino tambi茅n despu茅s, cuando en verano parec铆a que se estaba logrando erradicar. Pero la globalizaci贸n ha afectado sobre todo en el hecho de que durante d茅cadas ha mermado y debilitado el sector industrial ubicado en el territorio estatal, provocando una considerable carencia material de recursos. Recordemos los primeros meses cuando, ante la falta de mascarillas incluso para los profesionales sanitarios, las autoridades gubernamentales afirmaron que estas no eran necesarias (tratando a la ciudadan铆a como si de ni帽os se tratase) solo para evitar un mayor desabastecimiento en los hospitales. Que el pa铆s ni siquiera cuente con industria para producir simples mascarillas de tela se lo debemos agradecer a 鈥済randes h茅roes鈥 del neoliberalismo como Amancio Ortega, que destruy贸 el tejido industrial textil patrio para llevarse la producci贸n a pa铆ses d贸nde pod铆a pagar mucho menos a trabajadoras y trabajadores, o incluso emplearlos en condiciones de esclavitud.

Pero si hay un elemento de l贸gica neoliberal especialmente hiriente es c贸mo la crisis sanitaria con decenas de miles de muertos ha servido para que los m谩s ricos se enriquezcan a煤n m谩s a la vez que la pobreza se ha reproducido salvajemente. Pelotazos como el Hospital Zendal han servido para que unos pocos privilegiados hagan caja mientras la pobreza se extiende por la base de la sociedad. En cualquier caso, esto siempre fue as铆: la riqueza de unos pocos es la pobreza de muchos, siendo dos expresiones de un mismo fen贸meno.

Para finalizar, observemos, a modo de ejemplo, un mecanismo de saqueo de lo p煤blico, fundamentado en la doctrina neoliberal, con el que se est谩n enriqueciendo grandes empresas a costa de una tragedia sin parang贸n: la confianza que los gobiernos de la Uni贸n Europea han depositado en empresas privadas para crear y producir la vacuna. En vez de apostar por un desarrollo p煤blico de la vacuna, los gobiernos neoliberales, con la excusa de la austeridad, apostaron por la iniciativa privada y esto, a la larga, va a suponer un desembolso de miles de millones de euros del erario p煤blico que ir谩n a parar a las arcas privadas de las corporaciones farmac茅uticas. El balance no podr铆a ser m谩s nefasto, no solo porque la apuesta por el desarrollo p煤blico de la vacuna hubiera sido mucho m谩s barato y provechoso, sino tambi茅n porque la apuesta por la iniciativa privada est谩 costando miles de vidas al impedir una producci贸n general y ampliada debido a la propiedad privada intelectual en forma de patente. Adem谩s, en Europa nos hemos visto sometidos a estafas como la de AstraZeneca, que est谩 poniendo en peligro el plan de vacunaci贸n en toda Europa al haber vendido a mejores postores las dosis que hab铆a prometido a la Uni贸n Europea. Recordemos que pa铆ses como Rusia o la humilde Cuba han logrado desarrollar sus propias vacunas y que pueden producirlas libremente sin quedar sometidas a la perversa propiedad intelectual.

No es de extra帽ar que en esta situaci贸n haya pa铆ses que se salgan del plan establecido por la UE para hacerse con la vacuna y vayan por libre comprando la vacuna rusa sin permiso de las instituciones europeas, como Hungr铆a y Eslovaquia. O, incluso, salt谩ndose los principios neoliberales m谩s b谩sicos de respeto al mercado, como cuando Italia ha bloqueado la exportaci贸n de vacunas envasadas en su propio territorio para hacerse con ellas y administr谩rselas a su ciudadan铆a. El Estado imponi茅ndose al mercado, algo que a estas alturas parece incluso una locura cuando, en realidad, es la actuaci贸n m谩s l贸gica.

Ahora nos encontramos con que, desde mayo del a帽o pasado, hab铆a una vacuna libre de patente desarrollada por instituciones p煤blicas finlandesas que podr铆a ser producida en cualquier parte del mundo, pero 驴por qu茅 no se impuls贸 esta vacuna? Pues porque de lo que se trata es de pasar por caja de las farmac茅uticas, aunque sea a costa de cientos de miles de muertos. Una vez m谩s, parece que para nuestras autoridades democr谩ticas lo de salvar vidas es s贸lo una cuesti贸n secundaria frente a la de proteger y auspiciar los beneficios del capital.

Conclusi贸n: un modelo agotado

Ya es tarde para evitar la tragedia, pero ser铆a un aut茅ntico crimen no aprender de lo sucedido e ignorar las conclusiones que debemos sacar para evitar que un desastre as铆 vuelva a ocurrir. Quiz谩s, la conclusi贸n m谩s evidente sea la que se se帽alaba al principio: nuestra sociedad es mucho m谩s d茅bil y fr谩gil de lo que cre铆amos, y su pervivencia est谩 amenazada por el propio modelo econ贸mico que nos ha tra铆do a esta funesta situaci贸n. Esta debilidad se debe no solo al modelo neoliberal, que lleva m谩s de una d茅cada en crisis, sino al agotamiento del sistema econ贸mico capitalista, el cual es incapaz de funcionar sin generar tremendas contradicciones en forma de crisis econ贸micas, guerras, aumento de la pobreza, debilitamiento de la democracia y saqueo de las instituciones p煤blicas y comunes para seguir alimentando la m谩quina de acumulaci贸n de capital. A estas alturas, lo 煤nico que puede ofrecernos el liberalismo es el 芦s谩lvese quien pueda禄, y a la larga los 煤nicos que se van a poder salvar ser谩n los que puedan pagarlo. La 煤nica alternativa que nos queda al resto es comprometernos unas con otros y apostar por soluciones comunes.

Otra conclusi贸n evidente (aunque molesta) es que la izquierda debe empezar a aprender a priorizar problem谩ticas que son centrales y a las que hay que atender y solucionar urgentemente, y que son aquellas que ponen en juego la pervivencia misma de nuestra sociedad y el bienestar m铆nimo para una gran parte de 茅sta. No todas las opresiones pueden llegar a provocar decenas de miles de muertos en un a帽o solo en este pa铆s, ni pueden arrastrar a nuestra sociedad hacia un escenario catastr贸fico como al que nos asomamos. La izquierda debe asumir la necesidad de empezar a cuestionar el modelo y el sistema econ贸mico en el que vivimos y no enterrar dicha reivindicaci贸n entre otras que son m谩s superfluas y perif茅ricas.

Tambi茅n deber铆amos empezar a asumir las enormes limitaciones de la democracia liberal, la cual se ve maniatada por el sistema econ贸mico y solo es capaz de ofrecer una capacidad de actuaci贸n d茅bil y cortoplacista. Ning煤n gobierno democr谩tico-liberal ser谩 capaz de superar el marco pol铆tico-econ贸mico actual, el mismo que est谩 en una severa crisis que, en el fondo, se帽ala que lo que estamos viviendo es en realidad una profunda crisis civilizatoria. La democracia no es real si no es completa, y para serlo no debe limitarse al aspecto pol铆tico. Necesitamos una democracia econ贸mica, y 茅sta es incompatible con la propiedad privada capitalista.

Por 煤ltimo, deber铆amos analizar el contraste entre EEUU y China. El primero, pese a ser el pa铆s con m谩s recursos del mundo, es el que m谩s se ha visto afectado por el virus, tanto en infectados como en muertos, y sobra decir que es un adalid del modelo neoliberal. China, por el contrario, pese a ser el primero en enfrentarse al problema, lo ha hecho de un modo mucho m谩s eficiente e, incluso, humano. Su determinaci贸n a la hora de erradicar el virus ha sido clave para proteger a sus ciudadanos y evitar que muriesen por centenares de miles como est谩 sucediendo en Occidente. Y cabe destacar que en dicha actuaci贸n ha sido clave el vigoroso poder del Estado para poner los recursos necesarios al servicio del bien com煤n. El balance es inequ铆vocamente mejor en todos los aspectos para China comparado con lo sucedido en los pa铆ses capitalistas, tanto en n煤mero de muertos como en impacto econ贸mico.

En definitiva, deber铆amos asegurarnos de que la pr贸xima vez que nos hallemos en la tesitura de tener que elegir entre salvar vidas o salvar beneficios empresariales, los gobernantes de turno opten por lo primero y no por lo segundo como ha sucedido ahora. De lo contrario podemos estar seguros de que habremos perdido la poca humanidad que nos quedaba.

Nota

 [1] Dicha medida estaba justificada por las peligrosas tendencias de inflaci贸n que se hab铆an provocado durante los a帽os anteriores en el vano intento por parte de los estados de impulsar el crecimiento econ贸mico en un contexto saturaci贸n econ贸mica generalizada.




Fuente: Alasbarricadas.org