August 5, 2021
De parte de La Haine
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El movimiento Talib谩n avanza en territorio afgano, al mismo tiempo que Washington, derrotado, retira sus tropas despu茅s de dos d茅cadas de generar muerte y terror

A casi 20 a帽os de la invasi贸n estadounidense a Afganist谩n, pocas cosas cambiaron. O, m谩s bien, nada cambi贸 de la manera en que lo hab铆a propuesto el gobierno de EEUU, en aquel entonces comandado por George W. Bush. Sus sucesores, Barack Obama, Donald Trump y actualmente Joe Biden, se fueron convenciendo de lo in煤til de la empresa.

A pesar de la popularidad inicial en las ciudades, la guerra fue perdiendo apoyo interno a medida que los muertos eran mayores y los resultados positivos, inexistentes. Las denuncias confirmadas sobre la brutalidad y los cr铆menes de guerra cometidos por los soldados estadounidenses, tanto en Afganist谩n como en Irak, tampoco ayudaron mucho al respecto. Este a帽o, tras dos d茅cadas de presencia militar, Biden anunci贸 que sus soldados se retirar谩n del pa铆s. Esto sucede en el contexto de una nueva avanzada del movimiento Talib谩n, pr谩cticamente imparable. Estos aseguran controlar ya el 90 por ciento del territorio afgano, mientras que el gobierno dict贸 un toque de queda hace una semana para intentar poner freno al avance.

Los talibanes comenzaron a aparecer en la zona fronteriza del norte de Pakist谩n y suroeste de Afganist谩n a principios de 1990. En aquel entonces, aseguraban combatir la corrupci贸n, mejorar la seguridad de la poblaci贸n y terminar con la delincuencia. Por aquellos a帽os, las tropas sovi茅ticas se retiraban de Afganist谩n, pero la cruenta guerra civil continuaba. En un escenario de caos, el Talib谩n promet铆a orden y paz. Extendieron su influencia velozmente y comenzaron a implementar medidas de castigo con justificaci贸n en la ley isl谩mica: ejecuciones p煤blicas de asesinos y ad煤lteros convictos, o amputaciones a ladrones. A los hombres, se les exigi贸 que dejaran crecer sus barbas y a las mujeres, utilizar burka para cubrir sus caras y cuerpos. Al mismo tiempo, prohibieron la m煤sica, el cine, la televisi贸n y que las ni帽as mayores de 10 a帽os asistieran a establecimientos educativos. Amplios sectores de la sociedad afgana los apoyaron, incluso muchas mujeres, debido a la protecci贸n que lograban.

El movimiento Talib谩n, a pesar de lo que mostraban los medios, nunca 鈥渟e fue鈥. Se mantuvieron, pr谩cticamente sin excepci贸n, a la defensiva hasta 2014. Entonces, la mayor铆a de las fuerzas militares extranjeras se retiraron del pa铆s al ver que era imposible ganar la guerra, dejando al gobierno afgano con poco o nulo apoyo militar en la lucha contra los talibanes. Volvieron a ganar terreno y, para 2018, de acuerdo con la mayor铆a de los expertos, ya controlaban, por lo menos, el 70 por ciento del territorio.

El avance se aceler贸 durante 2020 y, especialmente, lo que va de 2021. Los combates siguen siendo extremadamente cruentos y los muertos se cuentan de a miles. A su vez, los refugiados y las familias que deben escapar de las ciudades a causa de los enfrentamientos conforman un n煤mero a煤n mayor. Tan s贸lo en los 煤ltimos cuatro meses, se llevan contabilizados 2.566 civiles asesinados a causa del conflicto interno. Sobre todo por los barones de la droga, que ven que se quedan sin el apoyo de EEUU, y los talibanes no permiten el cultivo de amapola ni la producci贸n de heroina.

En febrero de 2020, Trump firm贸 un acuerdo con los talibanes para 鈥渓levar la paz鈥 a Afganist谩n. El ex presidente hab铆a asegurado que era 鈥渉ora de traer a nuestra gente de regreso a casa鈥. Como parte del acuerdo, Washington hab铆a prometido retirar las sanciones contra el Talib谩n, al mismo tiempo que liber贸 a 5.000 de sus integrantes en los meses posteriores a la firma del acuerdo. A su vez, tanto la casa Blanca como sus aliados de la OTAN acordaron retirar todas las tropas a cambio de que los talibanes se comprometieran a evitar que Al Qaeda o grupos extremistas operen en sus zonas de control, cosa que los talibanes hace a帽os que vienen haciendo. Las negociaciones se dieron directamente entre Washington y el Talib谩n, sin la participaci贸n del gobierno afgano, que, por supuesto, no tiene voz ni voto. Todo parece indicar que, salvo alg煤n m谩s que improbable volantazo de 煤ltimo momento, los talibanes sean la nueva m谩xima autoridad nacional en el corto plazo.

Lo cierto es que todos los imperios fracasaron al intentar incursionar en territorio afgano. Primero, los brit谩nicos, quienes no lograron sus objetivos luego de tres guerras (1839-1842, 1878-1880 y 1919). Posteriormente, los sovi茅ticos, que apoyaron a un gobierno progresista y llevaron el pa铆s, por primera ves en su historia, a niveles de salud, educaci贸n e ingresos nunca vistos, se vieron forzados a retirarse tras una guerra contra los muyahidines y los barones de la droga, financiados y armados por EEUU, que comenz贸 en 1978 y termin贸 en 1992. Y ahora, los estadounidenses salen derrotados.

Suele decirse, no sin falta de raz贸n, que s贸lo Alejandro Magno fue 鈥渆xitoso鈥 a la hora de llevar adelante una 鈥渃onquista鈥 en el pa铆s. Fue su campa帽a militar m谩s dif铆cil, entre el a帽o 330 a.C. y el 328 a.C. Finalmente, opt贸 por medios diferentes a los militares: se cas贸 con una princesa local, Roxana, e inst贸 a sus generales a que contraigan matrimonio con las mujeres afganas. La intrincada geograf铆a del pa铆s, por un lado, y, especialmente, lo aguerrido de sus combatientes, han hecho imposible un avance extranjero con resultados positivos.

Por ahora, los chinos parecen resueltos a intentar un acercamiento por medios diferentes a los militares. China comparte 76 kil贸metros de frontera con Afganist谩n y le interesa que toda su zona de influencia se encuentre lo m谩s estable posible y que los extremistas isl谩micos expulsados por los talibanes no se asienten, con el apoyo de EEUU, en las ex rep煤blicas sovi茅ticas de Asia Central.

El mi茅rcoles pasado, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wand Yi, recibi贸 en Beijing a una delegaci贸n Talib谩n del m谩s alto nivel, encabezada por el mul谩 Abdul Ghani Baradar, segundo al mando. De esta manera, el gobierno del gigante asi谩tico busca romper el cerco diplom谩tico impuesto sobre el Talib谩n. Al igual que en el acuerdo con Washington, los talibanes han prometido a Beijing que evitar谩n todo tipo de operaciones de grupos terroristas en los territorios que controlan. A su vez, China se asegur贸 que la milicia afgana no apoye al Movimiento Isl谩mico de Turquest谩n Oriental (ETIM), un grupo radical uigur, acusado de cometer actos terroristas en la regi贸n de Xinjiang. Los talibanes, que tambi茅n se reunieron con autoridades rusas e iran铆es, buscan, adem谩s, inversiones extranjeras para iniciar la reconstrucci贸n de Afganist谩n, algo que China es capaz de proporcionar.

A estas alturas, es un lugar m谩s que com煤n decir que Afganist谩n es el pa铆s donde los imperios van a morir. Sin embargo, no por trillada esta afirmaci贸n es menos correcta. El presidente de la minor铆a republicana en el Senado de EEUU, Mitch McConnell, le ha pedido en reiteradas ocasiones a Biden que retrase el retorno de las tropas estadounidenses. El presidente, no obstante, ha sido categ贸rico respecto de que la decisi贸n 鈥渘o tiene vuelta atr谩s鈥.

En este contexto, las autoridades de la Rep煤blica Popular China entienden que es el momento justo para llenar el espacio que tanto EEUU como la OTAN dejan vacante en uno de sus vecinos. Beijing espera poder contribuir a evitar una nueva guerra civil prolongada, que s贸lo profundizar铆a la anarqu铆a. Por lo pronto, un 鈥渁cuerdo pol铆tico amplio e integral鈥, como quieren los chinos, parece bastante lejano. Todo indica que Afganist谩n tiene varios a帽os por delante de enfrentamientos internos. Por ahora, el movimiento Talib谩n tiene la ventaja militar, y social, de su parte.

La tinta / La Haine




Fuente: Lahaine.org