February 26, 2022
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Art铆culo original de Amy Gunia y Madeline Roache para TIME: Like, Share, Recruit: How a White-Supremacist Militia Uses Facebook to Radicalize and Train New Members

El conflicto sociopol铆tico y b茅lico en Ucrania lleva arrastr谩ndose d茅cadas. Aunque ocupa portadas desde hace relativamente poco tiempo, el gobierno ucraniano libra una guerra dentro de su propio territorio con apoyo de la Uni贸n Europea y de la OTAN desde 2014, cuando el ejecutivo de V铆ktor Yanukovich fue desplazado por las violentas manifestaciones organizadas en buena medida por grupos paramilitares neonazis.

Desde entonces, el gobierno ha institucionalizado a aquellos grupos, como el Batall贸n Azov o Sector Derecho, haci茅ndolos formar parte del ej茅rcito y colocando a sus l铆deres en puestos de poder y en cargos pol铆ticos. Como era de esperar, esto se ha traducido en importantes violaciones de derechos fundamentales y de cr铆menes de odio en la regi贸n del Donbass, donde dos autoproclamadas rep煤blicas, Lugansk y Donetsk, tratan de defender su soberan铆a.

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Joven ucraniano aprende a utilizar un lanzacohetes con un miembro de Azov. Foto: Juan Teixeira. 

M谩s a煤n, Ucrania se ha convertido en un punto de encuentro y de uni贸n entre grupos neofascistas de todo el mundo, donde reciben armamento y entrenamiento, no en vano, est谩n regados de dinero institucional, con la connivencia necesaria de las alianzas pol铆ticas, econ贸micas y militares occidentales.

En este punto, desde TIME hicieron un espl茅ndido reportaje sobre c贸mo el Batall贸n Azov, uno de estos grupos paramiliares neonazis, aprovechaba las redes sociales, Facebook m谩s concretamente, para captar a miembros. Facebook ha sufrido muchas pol茅micas por su d茅bil reacci贸n contra el discurso de odio y las apolog铆as al fascismo que han recorrido sus entra帽as, v铆ctima de Peter Thiel, uno de los elementos m谩s conservadores que, hasta hace pocas semanas, todav铆a continuaba en su junta directiva.

As铆, Facebook ha sido aprovechado por la extrema derecha para favorecer la radicalizaci贸n de la sociedad y para manipular campa帽as pol铆ticas, como pas贸 con el caso de Cambridge Analytica y la campa帽a del Brexit, o durante la pandemia, por citar solo dos ejemplos.

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J贸venes en una instrucci贸n militar para civiles en Kiev organizada por Azov. Foto: Juan Teixeira. 

El Batall贸n Azov, clave en la red global neonazi

La nieve acababa de derretirse en las calles de Kiev, la capital de Ucrania, cuando Shawn Fuller, un veterano de la Marina de los EEUU, lleg贸 a principios de la primavera de 2018. En el borde occidental de la ciudad, encontr贸 la direcci贸n que su reclutador le hab铆a enviado a trav茅s de Facebook, un albergue de mala muerte con unas dos docenas de camas, cada una reservada para un combatiente extranjero.

Batall贸n Azov posando con una esv谩stica y la bandera de la OTAN. Autor: Desconocido. Fuente: Twitter
Batall贸n Azov posando con una esv谩stica y la bandera de la OTAN. Autor: Desconocido. Fuente: Twitter

Los hombres que Fuller conoci贸 en el interior eran en su mayor铆a de Europa, al igual que su reclutador, un noruego fumador empedernido llamado Joachim Furholm, que hab铆a sido condenado por robo a un banco en Noruega en 2010. Los dos se hab铆an conocido a trav茅s de Facebook y llegaron a conocerse intercambiando experiencias en el plano militar, cada uno en su 谩mbito.

Cuando finalmente se encontraron, Fuller se dio cuenta de que su nuevo compa帽ero ten铆a una esv谩stica tatuada en la mano izquierda. No hubo ninguna sorpresa, pues Furholm no hab铆a ocultado en ning煤n momento sus simpat铆as por el nacionalsocialismo. Y es que Furholm, seg煤n revela TIMEera el punto de contacto dentro de una red global de extrema derecha que, a su vez, le sirvi贸 a Fuller para encontrarse con el Batall贸n Azov, el grupo paramilitar neonazi mencionado anteriormente y que ha servido de inspiraci贸n a grupos similares en todo el mundo.

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Instrucci贸n militar para civiles en Kiev organizada por Azov. Foto: Juan Teixeira. 

Desde 2014, muchos grupos paramilitares neonazis han servido a la causa ucraniana. No solo han servido: han formado su espina dorsal y organizado a las fuerzas armadas del pa铆s, as铆 como los movimientos que derrocaron al gobierno ese a帽o en el mal llamado 芦Euromaid谩n禄. De entre todos ellos, el Batall贸n Azov es uno de los m谩s significativos: tiene su propio partido pol铆tico, dos publicaciones, organizan un campamento de verano juvenil y tienen una divisi贸n, el 芦Cuerpo Nacional禄, una fuerza de vigilancia que patrulla las calles integrado en la Guardia Nacional, una fuerza policial del pa铆s.

Tiene un ala militar con al menos dos bases de entrenamiento y un gran arsenal de recursos: armas, drones, veh铆culos blindados, artiller铆a鈥 todo lo que un grupo supremacista puede so帽ar para llevar a cabo sus sue帽os m谩s h煤medos.

Como se ha indicado anteriormente, el Batall贸n Azov es el nexo com煤n entre una red global de grupos supremacistas que alcanza una gran variedad de pa铆ses tanto de Am茅rica, como de Europa, e incluso de Ocean铆a. Un nexo sobre el que se apoyan para compartir recursos, estrategias, informaci贸n, entrenamiento鈥 y tambi茅n para reclutar a j贸venes entusiastas que desean empu帽ar un rifle en nombre de ideas perversas.

Ali Soufan, consultor de seguridad y exagente del FBI que ha estudiado a este grupo, estima que m谩s de 17.000 combatientes extranjeros han llegado a Ucrania en los 煤ltimos seis a帽os desde 50 pa铆ses. Eso supone el 7% de los efectivos regulares, si contar la reserva. Es decir, casi 1 de cada 10.

Este patr贸n de reclutamiento, tal y como Soufan declar贸 a TIME, responde al mismo patr贸n que Afganist谩n en la d茅cada de 1990, cuando las fuerzas talibanes se hicieron cargo del pa铆s tras la retirada del ej茅rcito sovi茅tico.

En una audiencia del Comit茅 de Seguridad Nacional de la C谩mara de Representantes en septiembre de 2019, Soufan inst贸 a los legisladores a tomar la amenaza m谩s en serio. Al mes siguiente, 40 miembros del Congreso firmaron una carta pidiendo, sin 茅xito, que el Departamento de Estado de los EEUU designara al Batall贸n Azov como una organizaci贸n terrorista extranjera.

鈥淎zov ha estado reclutando, radicalizando y capacitando a ciudadanos estadounidenses durante a帽os鈥, dec铆a la carta. Christopher Wray, el director del FBI, confirm贸 m谩s tarde en su testimonio ante el Senado de los Estados Unidos que los supremacistas blancos estadounidenses 鈥榚n realidad viajan al extranjero para entrenar’禄.

Facebook y las redes sociales, la clave

El reportaje de TIME, en un intento por entender c贸mo pudo ser que lo que empez贸 como un peque帽o grupo paramilitar se convirtiese en una de las organizaciones neonazis m谩s influyentes del mundo, entrevist贸 a varios l铆deres y reclutas del Batall贸n Azov. 驴La conclusi贸n? La clave, entre otras muchas variables, estaba en las redes sociales, especialmente Facebook. 鈥淔acebook es el canal principal鈥, dijo Furholm, el reclutador.

Por su lado, Facebook se ha defendido citando sus intentos recientes de lidiar con la proliferaci贸n de extremistas de derecha, diciendo que ha prohibido m谩s de 250 grupos de supremac铆a blanca, incluido Azov. 鈥淎 medida que evolucionan sus esfuerzos para regresar a la plataforma, actualizamos nuestros m茅todos de aplicaci贸n con tecnolog铆a y experiencia humana para mantenerlos alejados鈥, dijeron en un comunicado.

No obstante, parece claro que la red social de Zuckerberg llega tarde y mal. Es cierto que el Batall贸n Azov fue clasificado como 芦organizaci贸n peligrosa禄 en 2016, pero las cuentas y p谩ginas vinculadas al grupo supremacista siguieron activas hasta 2020. Estas son las conclusiones de una investigaci贸n del Centro para Contrarrestar el Odio Digital publicada en noviembre de 2021.

Incluso en diciembre, el ala pol铆tica del movimiento Azov, el Cuerpo Nacional, y su ala juvenil manten铆an al menos una docena de p谩ginas en Facebook. Curiosamente, la publicaci贸n del reportaje de TIME coincidi贸 con la eliminaci贸n de estas p谩ginas.

El Batall贸n Azov es solo un ejemplo de c贸mo las redes sociales, tanto Facebook, como Twitter o YouTube, han hecho una gesti贸n p茅sima a la hora de combatir el discurso de odio y la radicalizaci贸n de extrema derecha. Estudios han demostrado que los algoritmos de YouTube facilitan el proceso de radicalizaci贸n pol铆tica. E incluso Twitter en un estudio reconoci贸 que su algoritmo favorec铆a el contenido de derechas, aunque afirm贸 que no sab铆a por qu茅.

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Instrucci贸n militar para civiles en Kiev organizada por Azov. Foto: Juan Teixeira. 

A pesar de que estas redes se defienden diciendo que castigan este tipo de contenido en sus normas comunitarias, hay cierto consenso en que este juego de ir encontrando cuentas y mensajes e ir elimin谩ndolos a menudo se siente arbitrario e ineficaz, e incluso contraproducente. Y la realidad es que la radicalizaci贸n no ha hecho m谩s que aumentar: el terrorismo de extrema derecha es ahora la principal amenaza para la seguridad nacional en pa铆ses como Estados Unidos o Alemania, y una creciente amenaza para la democracia por encima del terrorismo isl谩mico.

Despu茅s del peor ataque de este tipo en los 煤ltimos a帽os, la masacre de 51 personas en Christchurch, Nueva Zelanda, en 2019, un brazo del Batall贸n Azov ayud贸 a distribuir el manifiesto del terrorista, impreso y en l铆nea, buscando glorificar sus cr铆menes e inspirar a otros a hacerlo. En los 16 a帽os que siguieron a los ataques del 11 de septiembre, los grupos de extrema derecha fueron responsables de casi las tres cuartas partes de los 85 incidentes extremistas mortales que tuvieron lugar en suelo estadounidense, seg煤n un informe publicado en 2017 por la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EEUU.

En su carta al Departamento de Estado en 2019, los legisladores estadounidenses se帽alaron que 鈥渆l v铆nculo entre Azov y los actos terroristas en Estados Unidos es claro鈥. Las autoridades ucranianas tambi茅n han tomado nota. En octubre, deportaron a dos miembros de Atomwaffen Division, un conocido grupo neonazi que intentaba colaborar con Azov para adquirir 鈥渆xperiencia de combate鈥, seg煤n un informe de BuzzFeed News que citaba a dos funcionarios de seguridad ucranianos.

La institucionalizaci贸n del Batall贸n Azov

Entre los aliados estadounidenses m谩s cercanos de Azov se encuentra el Movimiento Rise Above, o RAM, un grupo de extrema derecha, algunos de cuyos miembros han sido acusados 鈥嬧媝or el FBI de una serie de ataques violentos en California. El l铆der del grupo, Robert Rundo, ha dicho que su idea para RAM provino de la escena neonazi de Ucrania. 鈥淓sta es siempre mi inspiraci贸n para todo鈥, dijo en un podcast de derecha en septiembre de 2017, refiri茅ndose a Azov como 鈥渆l futuro鈥. 鈥淩ealmente tienen la cultura all谩 afuera鈥, dijo. 鈥淭ienen sus propios clubes. Tienen sus propios bares. Tienen su propio estilo de vestir鈥.

Andriy Biletsky se dirige al Segundo Congreso del Patriota de Ucrania, Kharkiv. Autor: Patriotas de Ucrania: 12/04/2008. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Andriy Biletsky se dirige al Segundo Congreso del Patriota de Ucrania, Kharkiv. Autor: Patriotas de Ucrania: 12/04/2008. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El principal centro de reclutamiento de Azov, conocido como la Casa Cosaca, se encuentra en el centro de Kiev, un edificio de ladrillos de cuatro pisos cedido por el Ministerio de Defensa de Ucrania.

En el patio hay un cine y un club de boxeo. El 煤ltimo piso alberga una sala de conferencias y una biblioteca, llena de libros de autores que apoyaron el nazismo alem谩n, como Ezra Pound y Martin Heidegger, o cuyas obras fueron reapropiadas por la propaganda nazi, como Friedrich Nietzsche y Ernst J眉nger. En la planta baja hay una tienda llamada Militant Zone, que vende ropa y llaveros con esv谩sticas estilizadas y merchandising neonazi para todos los gustos.

Olena Semenyaka, cabeza de la gesti贸n de los contactos internacionales del Batall贸n Azov, reconoci贸 a TIME que la misi贸n de Azov era formar una coalici贸n de grupos de extrema derecha en todo el mundo occidental con el objetivo final de tomar el poder en toda Europa.

Esta influencia en la escena supremacista mundial destaca con el poco apoyo electoral que tienen y que han tenido hist贸ricamente en Ucrania, no en vano, fue un pa铆s invadido por los nazis en la Segunda Guerra Mundial y con una fuerte influencia de Rusia. De hecho, ning煤n grupo de extrema derecha gan贸 esca帽os en las elecciones pasadas 驴C贸mo pueden coexistir estas realidades?

Esto se debe a la institucionalizaci贸n que se ha dado de estos grupos paramilitares neonazis. El gobierno surgido en 2014 concedi贸 la amnist铆a de 23 presos, entre ellos destacados l铆deres de extrema derecha como Andriy Biletsky, de Patriotas de Ucrania, condenado por asesinato. Este grupo fue el brazo armado de Svoboda, uno de los principales partidos de extrema derecha de Ucrania y heredero de la Organizaci贸n de Nacionalistas Ucranianos (OUN), organizaci贸n fascista ucraniana que se enfrent贸 a la URSS y a la ocupaci贸n nazi en la Segunda Guerra Mundial.

En 2007, dejaron Svoboda y acabaron integrados en Azov en 2014 cuando Biletsky fue liberado, tras reorganizar el grupo. La integraci贸n de Patriotas de Ucrania en el Batall贸n Azov marc贸 el inicio del despegue del grupo, incluyendo su simbolog铆a: el 芦wolfsangel禄 y el 芦sol negro芦, iconos empleados por el nazismo alem谩n. Adem谩s de Patriotas de Ucrania, voluntarios de otros grupos de extrema derecha integraron el grupo, como Sector Derecho.

Para hacer frente al conflicto que sucedi贸 en Crimea y en la regi贸n del Donbass, dominados mayoritariamente por poblaci贸n de etnia rusa, que se opusieron a este cambio de gobierno por la fuerza, el ejecutivo se apoy贸 en estos grupos paramilitares neonazis que hab铆an liderado el 芦Euromaid谩n禄. De entre ellos, el Batall贸n Azov fue uno de los m谩s destacados. Su nombre se deriv贸 de la costa del Mar de Azov, donde vio por primera vez un gran combate.

Varios testimonios aseguran que el desempe帽o y la disciplina de Azov en el frente b茅lico fue destacado. Petro Poroshenko, entonces presidente de Ucrania, elogi贸 al Batall贸n Azov en una ceremonia ese mismo a帽o. 芦Estos son nuestros mejores guerreros禄, dijo.

Por lo tanto, una de las decididas claves de este crecimiento exponencial fue el apoyo institucional del gobierno ucraniano. De hecho, a partir de este punto, la popularidad del Batall贸n Azov atravesar铆a fronteras. Durante el primer a帽o de la guerra, la milicia de Biletsky fue absorbida oficialmente por la Guardia Nacional, convirti茅ndose en un regimiento dentro de las fuerzas armadas de Ucrania.

Ese estatus vino con un arsenal que ninguna otra milicia de extrema derecha en el mundo podr铆a reclamar, incluidas cajas de explosivos y equipo de combate para hasta 1.000 soldados. En los programas de entrevistas en horario de m谩xima audiencia en Ucrania, Biletsky y sus lugartenientes fueron tratados como aut茅nticos h茅roes, y utilizaron su fama como trampol铆n hacia la pol铆tica.

Biletsky gan贸 un esca帽o en el parlamento a fines de 2014, durante las primeras elecciones legislativas que siguieron a la revoluci贸n. Sus ambiciones pronto crecieron m谩s all谩 de Ucrania. A trav茅s de discursos y videos de propaganda publicados en YouTube y ampliamente compartidos en Facebook, el Batall贸n Azov comenz贸 a cultivar un perfil en l铆nea y una est茅tica distintiva. Los clips a menudo presentaban marchas iluminadas con antorchas y escenas de guerra, mostrando el acceso del movimiento a la artiller铆a pesada.

Facebook, espacio de reclutamiento

No fueron los 煤nicos extremistas que abrazaron las redes sociales en 2014. Cuando el DAESH declar贸 un califato en el Medio Oriente ese a帽o, comenz贸 a publicar propaganda en las redes sociales, mezclando memes, versos religiosos y escenas de violencia gratuita. El enfoque tom贸 a las plataformas por sorpresa, y durante un tiempo el califato pudo atraer a una clase de j贸venes musulmanes descontentos para luchar.

Manifestaci贸n Unite the Right. Autor: Anthony Cride, 09/04/2018. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Manifestaci贸n Unite the Right. Autor: Anthony Cride, 09/04/2018. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Para 2017, tanto Facebook como YouTube hab铆an desarrollado algoritmos para detectar material extremista isl谩mico, luego de enfrentar una presi贸n significativa de los gobiernos occidentales para actuar. Una presi贸n que, por alg煤n motivo, no se ha ejercido de forma similar en las redes neofascistas.

En algunos casos, los algoritmos de Facebook empujaron a los usuarios a unirse a estos grupos. En una presentaci贸n interna en 2016, sus analistas observaron los grupos pol铆ticos alemanes en la plataforma donde prosperaba el contenido racista.

Encontraron que dentro de este segmento de Facebook, el 64% de las personas que se un铆an a grupos extremistas los encontraban a trav茅s de las propias herramientas de recomendaci贸n de la plataforma. 鈥淣uestros sistemas de recomendaci贸n aumentan el problema鈥, afirma el an谩lisis, seg煤n un informe del Wall Street Journal que cita el documento interno.

Los grupos de Facebook eran un campo de acecho para reclutadores como Furholm, el noruego con el tatuaje de la esv谩stica. En el apogeo de sus esfuerzos en 2018, pertenec铆a a 34 grupos dedicados al 谩mbito ultraderechista, seg煤n la base de datos compilada por Megan Squire, profesora de inform谩tica en la Universidad de Elon en Carolina del Norte.

Entre los nombres de los grupos que frecuentaba Furholm estaban 鈥淐omprender el nacionalsocialismo鈥, 鈥淔ascist New Man of Third Millennium鈥 y 鈥淣ational Socialist News鈥.

27 de ellos, incluidos esos tres, han desaparecido de Facebook, pero quedan siete. Uno se describe a s铆 mismo como 鈥渋dentidad pro-blanca鈥 y muestra como su imagen principal un sol negro con un 谩guila encima, im谩genes abiertamente nazis. Otro, revisado por TIME en diciembre, contiene montones de publicaciones antisemitas y racistas. TIME inform贸 a Facebook sobre los grupos que a煤n est谩n en l铆nea, y la compa帽铆a dijo que estaba completando una revisi贸n del contenido.

Mientras Furholm revisaba las publicaciones y los comentarios en estos grupos, buscaba a hombres j贸venes que fueran, como 茅l dice, 芦el tipo禄, lo suficientemente maduros para ver los riesgos de unirse a un grupo militante como Azov pero lo suficientemente imprudentes como para unirse a ellos.

El 11 de agosto de 2017, el problema de Facebook con la derecha radical se volvi贸 mucho m谩s dif铆cil de ignorar. Una procesi贸n de neonazis y supremacistas blancos march贸 ese d铆a por la ciudad de Charlottesville, Virginia, portando antorchas y banderas confederadas en una manifestaci贸n llamada Unite the Right.

Al d铆a siguiente, uno de ellos golpe贸 y mat贸 a un contramanifestante con un autom贸vil. La manifestaci贸n fue organizada, en parte, en Facebook.

Para muchos, la violencia en Charlottesville fue un momento decisivo, una muestra descarada de c贸mo el supremacismo blanco hab铆a entrado en la corriente pol铆tica principal de EEUU con el apoyo impl铆cito del entonces presidente Donald Trump. Los activistas dicen que no deber铆a haber sido una sorpresa, especialmente para la red social m谩s grande del mundo.

En 2012, Beirich, quien entonces era el director del proyecto de inteligencia del Southern Poverty Law Center (SPLC), comenz贸 a proporcionar listas de grupos de odio a Facebook. Aunque sus moderadores ocasionalmente eliminaban algunos, 芦no pudimos obtener ninguna tracci贸n sobre la necesidad de eliminar sistem谩ticamente las ideas extremistas hasta Charlottesville禄, dice ella.

Poco despu茅s de la manifestaci贸n Unite the Right, Facebook (junto con YouTube y otras plataformas) prohibi贸 varias p谩ginas, perfiles y grupos supremacistas que hasta entonces se hab铆an librado. Facebook tambi茅n se comprometi贸 a ser m谩s diligente en esta cuesti贸n, pero para la mayor铆a de activistas estas palabras cayeron en saco roto.

Al a帽o siguiente qued贸 claro que esos cambios no eran suficientes. El atacante de la mezquita de Christchurch, que transmiti贸 en vivo la atrocidad en Facebook, se hab铆a radicalizado por material de extrema derecha en gran parte en YouTube y Facebook, seg煤n un informe del gobierno de Nueva Zelanda publicado en diciembre de 2020.

Pas贸 un tiempo en Ucrania en 2015 y mencion贸 planes para trasladarse al pa铆s de manera permanente. 鈥淪abemos que cuando estuvo en esa parte del mundo, se puso en contacto con grupos de extrema derecha鈥, dice Andrew Little, ministro responsable del Servicio de Inteligencia de Seguridad de Nueva Zelanda.

Hasta el momento, 48 pa铆ses y la mayor铆a de las principales plataformas tecnol贸gicas se han sumado a una iniciativa de Nueva Zelanda que pide a las empresas de redes sociales que hagan m谩s para vigilar a los grupos extremistas.

Despu茅s de Christchurch, Facebook prohibi贸 鈥渆l elogio, el apoyo y la representaci贸n del nacionalismo blanco y el separatismo blanco鈥 e introdujo medidas destinadas a desradicalizar a los usuarios que buscan t茅rminos relacionados con ideas neonazis. Pero, como se ha dicho antes: tarde y mal.

Ahora, grupos como el Batall贸n Azov est谩n donde est谩n en parte por no haber atajado el problema a tiempo y con contundencia. Facebook ayud贸 durante a帽os a construir una red global que no ser谩 f谩cil de romper. 鈥淒ebido a que se permiti贸 que este material proliferara durante tanto tiempo, en particular en Facebook, ahora tenemos miles, millones de personas que han sido absorbidas por el mundo de la supremac铆a blanca y otras formas de extremismo鈥, dice Beirich. 鈥淓se problema ahora existe. Esas son las consecuencias de no haber actuado antes鈥.

Evidentemente, no se trata 煤nicamente de las redes sociales. El Gobierno de EEUU tambi茅n ha tardado tiempo en reconocer el peligro del Batall贸n Azov. En marzo de 2018, el Congreso denunci贸 p煤blicamente al grupo y prohibi贸 al gobierno proporcionar 鈥渁rmas, entrenamiento u otro tipo de asistencia鈥 a sus combatientes. Aunque en gran medida simb贸lica, la medida disuadi贸 a todas las fuerzas militares occidentales, y especialmente a los miembros de la alianza de la OTAN, de entrenar junto a los combatientes de Azov, o incluso de tener algo que ver con ellos.

Como respuesta, el Batall贸n Azov ha intentado profesionalizarse, aumentando sus exigencias, desarrollando una mayor disciplina y apartando, aunque sea en apariencia, alguna de sus ideas. Sin embargo, el reclutador reconoci贸 a TIME que, cuando alguien no puede atravesar estos nuevos filtros, se contacta con otros grupos paramilitares neonazis para que que forme parte de ellos.

En resumen, un claro ejemplo de c贸mo no actuar de forma contundente a creado un poderoso monstruo que, tal y como han avisado muchos expertos en la materia, afecta y puede afectar al futuro de las democracias occidentales.

Art铆culo original de Amy Gunia y Madeline Roache para TIME: Like, Share, Recruit: How a White-Supremacist Militia Uses Facebook to Radicalize and Train New Members – Traduccion de Al Descubierto




Fuente: Eulixe.com