May 1, 2022
De parte de Nodo50
182 puntos de vista

La familia de 鈥楢lcarr谩s鈥 ve c贸mo se acercan los camiones con las placas solares que pondr谩n en peligro su vida como agricultores. LLU脥S TUDELA

Cuenta Carla Sim贸n que cuando recibi贸 el Oso de Oro de Berl铆n por Alcarr脿s hubo miembros del jurado que se acercaron a ella y le preguntaron anonadados: 芦Pero鈥 驴c贸mo lo has hecho?禄. Y no eran cualquiera. Hablamos, nada m谩s y nada menos, de gente como M. Night Shyamalan o Ryusuke Hamaguchi. Carla se r铆e de la reacci贸n: 芦Era para decir: 鈥溌縔o? 驴Pero qu茅 me est谩is contando? 隆驴C贸mo lo hac茅is vosotros?!鈥澛. Y, sin embargo, a pesar de su modestia, la pregunta es pertinente: 驴c贸mo lo has hecho, Carla Sim贸n?

Al parecer, todos en el jurado de Berl铆n se sorprendieron cuando, al final de la pel铆cula, vieron apellidos diferentes en los t铆tulos de cr茅dito. Seguramente sab铆an que la directora hab铆a trabajado con actores no profesionales, pero no pod铆an creer que esa familia que ve铆an en la pantalla no lo fuera tambi茅n en la vida real.

Cuando alguien tiene la habilidad de convertir una ficci贸n en pura vida es imposible no ceder al pasmo. Y eso es lo que pasa con Alcarr脿s.

Lo que cuenta Carla Sim贸n es el drama de una familia atropellada por una transici贸n energ茅tica mal entendida. El Quimet, la Dolors y sus hijos ven con impotencia c贸mo les van a arrebatar sus tierras, arrendadas y cultivadas por los suyos durante generaciones, y van a arrancar sus melocotoneros para instalar paneles solares. No hay nada que ellos puedan hacer por impedirlo. Es el capitalismo, amigo. El capitalismo verde.

El naturalista Joaqu铆n Ara煤jo dec铆a en una reciente entrevista que 芦cuando las informaciones sobre el cambio clim谩tico son tan rotundas, llegamos a la conclusi贸n de que pr谩cticamente habr铆a que declarar sagrado hasta el 煤ltimo metro cuadrado que tenga hierba禄. Pero no es as铆 como se est谩 haciendo la necesaria descarbonizaci贸n de la econom铆a. 芦Estamos ocupando territorio, incluso el de magn铆ficas dehesas, enclaves esteparios con especies 煤nicas, para instalar granjas solares de cientos de hect谩reas. 隆Pero si con cubrir la mitad de los tejados de Espa帽a con placas solares ya tendr铆amos asegurado el autoabastecimiento!禄, a帽ad铆a. Y de eso se trata, precisamente. De poder. De concentraci贸n de capital. De acaparamiento de recursos. Una minor铆a posee y una mayor铆a trabaja y paga. Nada nuevo bajo este sol limpio, verde y renovable.

Las personas de Alcarr脿s

Pero esos son los grandes conceptos, la macroeconom铆a, siempre tan abstracta. Luego est谩n las personas, y es en ellas en las que Carla Sim贸n pone el foco, con una delicadeza, con una ternura, con una empat铆a y con una verdad desarmantes. Y con rabia, por qu茅 no decirlo, la rabia que corroe al Quimet y que arrasa emocionalmente a toda su familia y al espectador. El trabajo de todo el reparto es excepcional, pero el de Jordi Pujol Dolcet es un hurac谩n.

La directora ya hab铆a demostrado que sabe tocar ese resorte 铆ntimo y fr谩gil que hace quebrarse al p煤blico. Lo hizo en Verano 1993 (2017), en la que contaba su propia historia de ni帽a hu茅rfana y perdida incrustada en una nueva familia. No cabe imaginar un debut m谩s feliz: tres premios Goya, cinco Gaud铆, dos Sant Jordi y cuatro Feroz. Esta vez vuelve al 谩mbito rural y familiar (su propia familia tambi茅n cultiva melocotones) para hacer una pel铆cula m谩s coral pero no menos intensa. Su maestr铆a le sirve para ir exponiendo y desarrollando los problemas (vitales, econ贸micos, culturales, energ茅ticos) por capas generacionales, desde el abuelo a la nieta peque帽a, mostrando sus diferentes efectos y reacciones. El resultado, de una humanidad incontenible, es portentoso.

El campo sufre ya muchas tormentas. Unas viejas y otras nuevas. Est谩 el pedrisco y est谩 la sequ铆a. Est谩n los arrendamientos, cada d铆a m谩s caros, y el precio de la fruta, siempre menguante. Est谩n finalmente los buitres, en forma de bancos, de terratenientes, de grandes supermercados o de fondos de inversi贸n. Siempre estuvieron ah铆. Son los que, sin dar un palo al agua, pretenden exprimir hasta la 煤ltima gota de sudor del peque帽o agricultor y del migrante sin papeles. Y cuando consumen el estrangulamiento les pegar谩n la patada para seguir haciendo lo que siempre han hecho: arrasar. Arrasar la naturaleza, arrasar derechos, arrasar familias. Nunca les faltaron excusas pero ahora tienen una dif铆cilmente rebatible: el cambio clim谩tico. Es el negocio perfecto porque se articula, como cualquier chantaje, con forma de tenaza. O ponen sus placas (las suyas, no las tuyas, para tu consumo, o las de cualquier otro) o arder谩 el mundo.

John Steinbeck ya hab铆a contado esta historia. Lo hizo en Las uvas de la ira y otorg贸 a su infortunada familia protagonista la virtud de la dignidad. Carla Sim贸n la narra con algo que es, si cabe, todav铆a m谩s importante: el amor.

鈥楢lcarr谩s鈥 se estrena en cines el viernes 29 de abril.




Fuente: Lamarea.com