August 27, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
54 puntos de vista

Lo que nuestro pa├şs est├í viviendo bajo el terror de las empresas el├ęctricas es que s├│lo puede comparase a una pel├şcula de zombis sedientos de sangre de las que, en los a├▒os sesenta, sol├şa firmar George A. Romero. Todo el mundo se pregunta c├│mo el Estado espa├▒ol, con todo su aparato fiscalizador y regulador de fraudes, aparato que tan eficiente resulta a la hora de multar a ciudadanos de a pie, no ha sido capaz de frenar el tsunami de voraces zombis en que las temibles ÔÇťfacturas de la luzÔÇŁ se han convertido para una mayor├şa de la poblaci├│n.

Damos por sentado, pues no queda otra explicaci├│n, que las Iberdrolas, Endesas, Fenosas (ahora Naturgys) y dem├ís firmas depravadas que se reparten el mercado de la electricidad en Espa├▒a, pagan sustanciosas comisiones a los se├▒ores diputados para que mantengan la boca cerrada mientras sus tarifas traspasan la estratosfera y saquean abiertamente los bolsillos de las familias espa├▒olas consumidoras de gas o electricidad (esto es el 99.99 por ciento de la poblaci├│n).

Cabe tambi├ęn imaginar que estas comisiones son las mismas, o incluso mayores, de las que las empresas el├ęctricas espa├▒olas pagan a jueces, magistrados, senadores, presidentes de consejos generales judiciales, mandatarios comunitarios o ediles corruptos, que es de lo que m├ís hay, pues los cargos p├║blicos espa├▒oles no se venden por un plato de lentejas, como hizo el Esa├║ b├şblico, desesperado por el hambre y preso de la voracidad.

La absoluta condescendencia entre la clase pol├ştica espa├▒ola y las voraces firmas energ├ęticas resulta tan evidente que ya nadie se atreve a ponerla en tela de juicio. Sencillamente, nuestros representantes ÔÇťdemocr├íticosÔÇŁ (los diputados de unas cortes franquistas que a├║n funcionan a pleno rendimiento en este pa├şs) han cogido la parte del pastel que les han ofrecido las compa├▒├şas el├ęctricas sin ning├║n remordimiento y se la han echado al bolsillo a cambio de su silencio. Nuestros corruptos pol├şticos, que con una sencilla votaci├│n podr├şan haber impedido este brutal atentado contra los derechos del consumidor de electricidad, se han comportado como c├│mplices abyectos del injustificable saqueo que se est├í cometiendo. Como siempre, poderoso caballero es don dinero.

Los pocos diputados que no han puesto la mano a las excelsas gratificaciones que les han ofrecido las firmas energ├ęticas y han elevado su voz contra el abuso, han sido como una voz en el desierto; una voz claudicante ante la que la mayor├şa del hemiciclo se ha tapado los o├şdos. Tener el Estado secuestrado por un comando de terroristas energ├ęticos, con la indefensa poblaci├│n como reh├ęn, no parece preocuparles mucho. Se han dado situaciones tan esperp├ęnticas como el caso de Madrid, donde la presidenta de la comunidad, en su inaccesible estulticia, se ha atrevido a bromear ante la terrible ola de calor que hemos padecido: si no os gustan las tarifas energ├ęticas que ten├ęis que pagar para hacer funcionar los ventiladores o el aire acondicionado, os vais al parque a refrescaros a la sombra de un chopo. Previamente, todo hay que decirlo, la z├│mbica Ayuso ha hecho frente com├║n con el alcalde Almeida (alias Dick-face). Entre ambos han dejado de regar las zonas verdes de los parques madrile├▒os perif├ęricos hasta convertirlas en p├íramos de devastaci├│n y sequedadÔÇŽ┬┐No quer├şais lentejas? Ah├ş ten├ęis dos platos.

Examinando esta situaci├│n de expolio ilimitado que sufre nuestro bolsillo ante las voraces facturas de la luz, supongo que habr├şa que pedirle cuentas al rey; pero lamentablemente, de su parte bien poco podemos esperar. Siguiendo la tradici├│n ÔÇťcomisionistaÔÇŁ que hered├│ de su padre, el rey tendr├í que recibir tambi├ęn un buen pedazo del bot├şn recaudado por las el├ęctricas para no hacer en sus vacuos discursos ninguna referencia a la voracidad de las firmas energ├ęticas. En realidad, son ellas las due├▒as absolutas de todo el pa├şs. Ellas son las que mandan en Espa├▒a y no su Excelent├şsima y Corrupt├şsima Majestad.

Es frecuente entre los codiciosos diputados, cansados de recibir s├│lo el sueldo que cobran por sentar su ilustre culo en el esca├▒o que les corresponde, aspirar a tener, apenas abandone su carrera pol├ştica, un rentable puesto directivo en los consejos de administraci├│n de las Iberdrolas, Endesas o Fenosas (o cualquier otra firma de la misma iniquidad). No podemos dejar pasar de lado el ejemplar caso del psic├│pata Rodolfo Martin Villa, que comenz├│ como oficial en las SS del Estado espa├▒ol (los GAL) y gracias a las ejemplares matanzas que cometi├│ desde su cargo ministerial (la masacre de Vitoria en el 76 como la m├ís sonada), acab├│ siendo nombrado presidente de Endesa.

Está claro que, habiendo tanto intermediario de por medio, las aberrantes facturas de la luz que pagamos los ciudadanos de a pie en España tienen que alcanzar precios astronómicos. Al pan, pan y al vino, vino.

No s├ę por qu├ę me viene a la cabeza una obra cl├ísica como la de ÔÇťFuenteovejunaÔÇŁ, del genial Lope de Vega, en la que se plantea la legitimidad de levantarse en armas ante los abusos de un codicioso y despiadado comendador. En ella es el pueblo de Fuenteovejuna al un├şsono el que, resuelto a no soportar por m├ís tiempo la humillaci├│n a que est├í siendo sometido, se subleva contra la autoridad, toma el palacio del diab├│lico comendador y lo defenestra. Cuando los reyes cat├│licos, informados del magnicidio cometido, acuden al pueblo a imponer justicia y preguntan qui├ęn mat├│ al comendador, la respuesta es un├ínime entre todos sus vecinos: ÔÇť┬íFuenteovejuna, Se├▒or!ÔÇŁ Los reyes se dan por satisfechos y perdonan al pueblo que se tom├│ la justicia por su mano y asesin├│ al tirano que lo oprim├şa. La situaci├│n es ficticia, pues desde que Espa├▒a existe todos los que se han sublevado contra la autoridad real han sido siempre ajusticiados. No obstante, el texto de la misma Declaraci├│n Internacional de Derechos Humanos justifica una sublevaci├│n popular cuando la tiran├şa y la opresi├│n se hacen insoportables: ÔÇťConsiderando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un r├ęgimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebeli├│n contra la tiran├şa y la opresi├│nÔÇŁ.

Me viene tambi├ęn a la cabeza la forma en que arreglaban los abusos de poder en la Roma imperial. William Shakespeare escribi├│ sobre esto una de sus obras maestras: ÔÇťJulio C├ęsarÔÇŁ. En ella los senadores traman en secreto un complot para acabar con el c├ęsar, ya que no hab├şa otra forma de derrocar la desmedida acumulaci├│n de poder a que hab├şa llegado el inalcanzable emperador. Uno tras otro, sistem├íticamente, los senadores van clavando su cuchillo en el c├ęsar; por las heridas se escapa su sangre, el energ├ętico fluido que hace funcionar su tir├ínico r├ęgimen, hasta que consiguen derribarlo con una ├║ltima cuchillada, la que su propio hijo Brutus le da.

Seguro que m├ís de uno, tras leer este texto, me est├í inculpando de incitaci├│n a la violencia y el odio contra las detestables compa├▒├şas de electricidad. Nada m├ís lejos de mi intenci├│n aunque, si logr├íramos ponernos todos de acuerdo y no consumir nada de su suministro el├ęctrico durante tan s├│lo un mes, la pu├▒alada que asestar├şamos a estas inmundas y codiciosas compa├▒├şas ser├şa mortalÔÇŽ Torres mucho m├ís altas han ca├şdo y, con organizaci├│n, apoyo y solidaridad, bestias mucho m├ís inmundas que estas Iberdrolas, Endesas o Fenosas se podr├şan exterminar.

https://canarias-semanal.org/art/31198/companias-electricas-torres-mas-altas-han-caido

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Fuente: Cgt-lkn.org