April 30, 2022
De parte de CNT-AIT
117 puntos de vista

A todas las compa帽eras de la AIT,

A todas quienes se sienten inspiradas por nuestra lucha,

A las trabajadoras revolucionarias del mundo,

Nos dirigimos a todas vosotras y a todos vosotros en motivo del d铆a internacional de la clase trabajadora. D铆a de conmemoraci贸n y de recuerdo, pero tambi茅n d铆a de encuentro, de reflexi贸n y de acci贸n.

Este primero de mayo es especial. Este a帽o nuestra asociaci贸n cumple 100 a帽os. Ha pasado un siglo des de la creaci贸n de nuestra alianza solidaria de trabajadoras del mundo. Un siglo desde el congreso de Berl铆n de 1922.

En aquel congreso se reunieron las organizaciones obreras que tras la desaparici贸n de la 1陋 internacional segu铆an propagando su lema: 鈥淟a emancipaci贸n de los trabajadores ser谩 obra de ellos mismos鈥. Quienes se reunieron en Berl铆n no solo declararon su independencia de los partidos pol铆ticos, sino que se declararon enemigos irreconciliables de estos. Desde los inicios, la AIT ha promovido un sindicalismo transformador, con una visi贸n propia de la lucha por la transformaci贸n social, con sus valores, sus principios y sus propuestas para el cambio radical de la sociedad.

Las secciones fundadoras de la AIT compart铆an el rechazo a los partidos de la socialdemocracia que defendieron el militarismo de los estados implicados en la 1陋 guerra mundial. Tambi茅n se opon铆an a que la Uni贸n Sovi茅tica controlara el movimiento obrero internacional i lo sometieran a su dictadura del proletariado.

Es precisamente este car谩cter antimilitarista y antiautoritario el que ha definido y define a煤n hoy en d铆a la esencia de nuestra Internacional.

El antimilitarismo es pues parte de nuestros genes. Somos antimilitaristas porque el militarismo no es nada m谩s que una expresi贸n m谩s del capitalismo. No existe, para nosotros pues, rechazo a la guerra sin rechazo al orden social y econ贸mico que la promueve y la alimenta.

Somos internacionalistas porque no queremos la guerra entre pueblos. Porque la guerra entre los pueblos es garant铆a de paz entre las clases. Somo enemigos declarados del nacionalismo, de todos ellos. Porque el nacionalismo es el lubricante que necesita el capitalismo para engrasar la maquinaria de la guerra. Solo gracias el nacionalismo, las 茅lites logran que los despose铆dos se identifiquen con ellas y est茅n dispuestos a empu帽ar el fusil para defender los intereses de los poderosos.
En el d铆a de hoy queremos destacar los esfuerzos de la secci贸n de la AIT en la Federaci贸n Rusa para difundir el mensaje de la paz entre los pueblos. Se enfrentan, y nos enfrontamos todos a una tarea extremadamente dif铆cil.

Y es que no hay manera de acabar con la guerra sino acabamos tambi茅n con el capitalismo.

Los medios de comunicaci贸n siguen el guion de los estados para crear un marco mental limitado. En este marco mental solo existen los bloques enfrentados, sus motivos y sus intereses. Solo nos proponen elementos de an谩lisis que no cuestionen el orden social que promueve la guerra. O est谩s con Zelenski o est谩s con Putin. Si te opones a mandar armas a Ucrania, autom谩ticamente te conviertes en defensor de los intereses del estado ruso.

Y es que, dentro del marco mental del capitalismo, solo se acaba una guerra con m谩s guerra. Solo se pueden para las bombas con m谩s bombas. La paz en el capitalismo es una verdadera utop铆a.

El capitalismo pretende garantizar la paz con alianzas militaristas como la OTAN , pero la paz solo se logra con justicia. Y la justicia, es justicia solo si se trata de justicia social.

Precisamente, el nacionalismo confunde al individuo y le lleva a pensar que los seres humanos tenemos derechos solo porque formamos parte de una naci贸n. Por eso los nacionalistas defienden derechos nacionales por encima de derechos individuales, y se centran en la justicia para la naci贸n por encima de la justicia para las personas.

El nacionalismo utiliza sentimientos naturales del ser humano para movilizar al individuo a la batalla por la patria. El nacionalismo aprovecha la tendencia natural del ser humano a amar aquello que conoce y a temer aquello que le es desconocido. Limita la capacidad de los hombres y mujeres de empatizar con cualquier ser humano y reduce su capacidad de empatizar a un grupo determinado de gentes.

Y esos grupos determinados de gente son grupos que se pueden hacer y deshacer en funci贸n de las necesidades de la 茅lite. La construcci贸n nacional es un proceso totalmente arbitrario.

Todos los seres humanos se identifican de forma natural con la gente que habla la misma lengua, que vive en un mismo territorio, que cree en los mismos dioses. Todos estos son elementos de identificaci贸n individual que el nacionalismo utiliza selectivamente para crear la identidad nacional.

Con estos trucos de identidades logran que el individuo contagiado por el nacionalismo viva en un mundo dividido entre NOSOTROS y ELLOS.

De ah铆 que ser谩 tan extremadamente dif铆cil convencer a un nacionalista de que en la guerra solo se pierde. Porque el drama de la guerra es drama a los dos lados de la trinchera. El dolor de una madre que entierra un hijo de 18 a帽os muerto en combate es el mismo en Mosc煤 que en Kiev. La muerte de los dos soldados es absurda por igual. Pero hay quien sigue pensando que unos solo se defend铆an del agresor y en leg铆tima defensa. Pero solo se puede hablar de agresores y agredidos en el marco mental del NOSOTROS y ELLOS.

Porque en definitiva se trata siempre de NOSOTRAS, las trabajadoras, del pueblo. Independientemente de la lengua que se hable, de la tierra que se habite o de las leyes que nos sometan. Somos hermanos y hermanas que nos enfrontamos a la existencia 煤nicamente con la fuerza de nuestras manos y la inteligencia de nuestras mentes. Si existe alg煤n ELLOS, estos son quienes nos explotan y nos condenan a la mera supervivencia.

As铆 pues, cuando NOSOTROS nos enfrentamos en las trincheras entre hermanos, solo son ellos los que ganan. Ganan quienes venden armas mientras suenan las sirenas y quienes reconstruyen las autopistas una vez acalladas las bombas. Ganan destruyendo y ganan reconstruyendo. Ganan siempre. Y cuanto m谩s dure la guerra m谩s van a ganar en este negocio. Y nosotros perdemos siempre. Y pierden nuestros hijos y nuestras nietas.

Pierden los que vendr谩n porque la guerra genera odio, el odio genera nacionalismo, el nacionalismo genera guerra, y la guerra odio. Y donde hay nacionalismo, donde el pueblo se identifica con sus 茅lites y no con el pueblo vecino no hay lugar para la lucha de clases. Y donde no hay lucha de clases no hay esperanza de un ma帽ana mejor. Y si no que se lo pregunten a nuestros compa帽eros de la secci贸n Serbia de la AIT que pas贸 en los Balcanes.

Mientras sigamos pensando que hay unos estados buenos y otros estados malos seguiremos viviendo en un mundo en el que se env铆an millones de d贸lares en armas para ayudar a la naci贸n agredida pero no se mandan vacunas a los pa铆ses en v铆as de desarrollo para salvar vidas. Seguiremos diferenciando entre refugiados buenos y refugiados malos. A unos les abriremos las puertas y a otros los apalizaremos en la frontera como bien saben los compa帽eros y compa帽eras de la secci贸n polaca de la AIT.

Desgraciadamente, con la dosis adecuada de propaganda, los estados buenos seguir谩n pareciendo buenos a煤n que se al铆en con la extrema derecha, a煤n que hagan negocios con reg铆menes totalitarios y feminicidas, a煤n que se siga torturando en sus prisiones y se siga persiguiendo a quien se rebele contra las injusticias sociales.

La propaganda nos har谩 creer que los estados buenos se preocupan por los derechos y la vida de la gente. Los que resisten contra la invasi贸n rusa son h茅roes, pero a los j贸venes kazajos se les pod铆a disparar a matar sin problemas a principios de a帽o sin que ni una sola sanci贸n fuera impuesta a este gran aliado de rusia. Rusia, por cierto, envi贸 el ejercito a reprimir la revuelta del pa铆s vecino.

En definitiva, visto que el capitalismo es guerra y que el capitalismo utiliza el nacionalismo para movilizar al pueblo en la defensa de los intereses del capital, queda claro que la mejor inversi贸n para la paz es la lucha diaria contra el nacionalismo.

Ese es el verdadero sentido de la Asociaci贸n Internacional de los Trabajadores: fomentar la practica de la solidaridad entre los trabajadores de todos los pa铆ses que nos ayude a superar las barreras mentales que nos imponen los estados y que nos mantienen en la servidumbre. La pr谩ctica diaria de la solidaridad internacional entre las secciones de la AIT nos acerca al mundo que queremos construir. En lo cotidiano, en el d铆a a d铆a, tenemos la oportunidad de fortalecer nuestra uni贸n y poner en pr谩ctica nuestros valores.

Podr铆amos concluir diciendo que estamos orgullosos de celebrar el centenario y que es un honor pertenecer a una organizaci贸n como la nuestra. Pero el orgullo y el honor es para los soldados, no para quienes luchamos por una sociedad mejor.

No sentimos orgullo sino alegr铆a, ilusi贸n y esperanza. El orgullo es arrogancia y superioridad moral sobre aquellos que no piensan como nosotros. No sentimos honor de pertenecer a la asociaci贸n a la que perteneci贸 Rudolf Rocker. Porque nosotros no adoramos a las figuras relevantes, sino que sentimos sana admiraci贸n por su compromiso. Valoramos sus aportaciones y criticamos tambi茅n sus faltas cuando es necesario.

Esforc茅monos para que se nos conozca y reconozca por nuestra honestidad. Seamos sinceros con nuestros compa帽eros y compa帽eras de trabajo y en nuestras acciones de propaganda. Seamos conscientes de nuestras limitaciones y de nuestras debilidades. No somos perfectos ni tenemos la fuerza que nos gustar铆a, pero somos aut茅nticos.

Que no se nos olvide nunca, que nosotros no vendemos un producto que se pueda comprar y consumir. Tampoco buscamos nuevas ovejas para nuestro reba帽o ni buscamos seguidores para alimentar nuestro ego. Simplemente vivimos y luchamos acorde a nuestras convicciones racionales. Nosotras no prometemos, actuamos.

Los anarcosindicalistas no luchamos por lo que es posible, sino por lo que es justo. No prometemos la venida de la revoluci贸n como si fu茅ramos profetas. Simplemente nos limitamos a demostrar d铆a a d铆a, con nuestra forma de luchar por lo cotidiano, que no necesitamos gobiernos, ni estados, ni leyes, ni dioses para construir unas relaciones sociales justas. Practicando la autogesti贸n y la acci贸n directa damos vida a ese mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones.

隆Viva la solidaridad internacional de las trabajadoras!
隆Viva la Asociaci贸n Internacional de los Trabajadores!
隆Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases!
隆Muerte al Capital y al Estado!
隆Viva la revoluci贸n social!
隆Viva la anarqu铆a!




Fuente: Cnt-ait.org