February 21, 2021
De parte de Lobo Suelto
235 puntos de vista


En los 煤ltimos meses, se vienen publicando aqu铆 y en otros sitios cuestiones relacionadas con el presunto cortocircuito entre la voz autoral, los cuerpos y la escritura. El autor de esta nota hizo lo mismo unas semanas atr谩s, formando as铆 parte de un conglomerado de autorxs interesados en dicha cuesti贸n 鈥渃omunicacional鈥 (el uso del entrecomillado es intencional, ya que la mencionada tem谩tica trasciende con creces la esfera puramente de la Comunicaci贸n). 

     Haciendo un barrido r谩pido por esos textos, se puede afirmar que, como m铆nimo, existe un problema: aquello que queremos decir -expresar, comunicar- no se corresponde, enteramente, con lo que efectivamente transmitimos. Parecer铆a ser que las herramientas de la escritura -y la voz- ya no cumplen la funci贸n de anta帽o. Ling眉铆stica y post-estructuralismos aparte, esta suerte de 鈥済rieta鈥, como supo denominarla una autora, afecta todo aquello que hacemos en este sitio web, eminentemente comunicador.

     Hace unos d铆as, un comentario de un lector denominaba 鈥減oes铆a de anarquistas鈥 a un texto de Lobo. Menciono este hecho porque tiene relaci贸n con lo arriba mencionado; como se sabe, la l铆rica -o formas m谩s vinculadas al car谩cter est茅tico de la escritura que no a la informativa/narrativa- es un mecanismo leg铆timo de muchos que, vi茅ndose algo limitados por el periodismo o la historiograf铆a, la filosof铆a pol铆tica o las humanidades, recurren a 鈥渙tras voces鈥 y estilos para acercarnos -y, de paso, provocarlo con el mismo gesto de la escritura- eso mismo que les agita y conmueve. Sin embargo, el comentario/cr铆tica no reparaba en este hecho, sino que, m谩s bien, lo denunciaba como algo negativo. 驴C贸mo trascender este dilema?

    La pregunta no es balad铆; somos muchos los que presentimos (porque es all铆 donde reside -m谩s all谩 del vocabulario m谩s o menos acad茅mico que puede provocar, a simple vista, cierto distanciamiento con el lector- el s铆ntoma de un momento, el nuestro) una especie de impasse, bloqueo, entre una suerte de agite interno y unas -innegables- ganas de comunicarlo. Sea por la raz贸n que fuere (centennials, redes sociales, tiempos l铆quidos, etc.), no deja de ser una paradoja de dif铆cil resoluci贸n, que en el fondo puede resumirse como una sociedad que no se siente representada por su propia voz (fon茅tica, escritural, corporal). 

     Como bien remarcan algunos, podr铆amos regodearnos en si esto es un producto m谩s del sistema tardo-capitalista, sus posibles causas y efectos, etc. A su vez, no sobrar铆an textos y art铆culos cient铆ficos que intentasen describir sus vinculaciones con la semi贸tica de los algoritmos, la inteligencia artificial, las redes sociales. Todo esto ser铆a sin dudas interesante, pero terminar铆a siempre del mismo modo: una realidad que se nos escapa -la nuestra-, y a煤n as铆, sentimos el deseo y la necesidad de relatar.  

       El juego de la no presencia/no representaci贸n de la deconstrucci贸n, a pesar de haber sabido alumbrar en su momento algunos puntos de fuga, no acaba de cuajar en la articulaci贸n ni de proyectos colectivos (presuntamente estructuralistas) ni en la -indudable- necesidad de muchos de desbordar el cinismo en el que termin贸 cayendo lo estrictamente discursivo. Un efecto de esto, aunque por derecha, es la multiplicaci贸n de meta-relatos y fanatismos en cada vez m谩s grupos sociales, conocidos bajo la etiqueta generalista de 鈥渓ibertarios鈥. 

       Algunos autores proponen no enfocarse en las imposibilidades ya consabidas, sino 鈥渋r deviniendo鈥, es decir, acoplarse a los posibles 鈥渁contecimientos鈥 que puedan surgir aqu铆 o all谩. Esta intenci贸n, que el autor comparte y defiende parcialmente, no deja de esconder, sin embargo, cierta contradicci贸n, ya que 鈥渄esconectar y reconectar鈥 zigzagueando entre la escritura y la praxis no nos permite desarrollar una teor铆a social medianamente salvable, a no ser, claro, que nuestras intenciones sean dejar de interpretar bajo un corpus bibliogr谩fico human铆stico y pasemos a desarrollar una especie de 鈥渆st茅tica interpretativa鈥. Esto 煤ltimo no ser铆a tan problem谩tico si no fuese por la cantidad de personas fuera de nuestro peque帽o c铆rculo que s铆 demandan, a pesar nuestro, informaci贸n, formalizaciones, explicaciones, tutoriales, argumentos鈥 respuestas.

               鈥淐omunicar mal鈥 era la propuesta y t铆tulo de este art铆culo, y su predecesor. A la luz de lo poco y nada que se puede afirmar, el autor s贸lo tuvo la intenci贸n de, junto a otros, nombrar (porque no podemos escaparle a este acto) una situaci贸n que, volvemos a repetir, nace de un sentir. Ese sentir dice (m谩s bien, canta) que hay un dolor, una inc贸gnita y un deseo: se quiere algo que no tiene forma, que ya no puede tenerla, pero que a煤n as铆 necesitamos localizar. 

        La estructura a煤n es habitable para nosotros. Esto quiere decir que, a pesar de reconocernos en un tiempo relativista, postmoderno, lo heur铆stico sigue habitando en los intersticios de lo que escribimos (puede que la m煤sica, y otras artes, no persigan esta totalidad). Incluso en aquellos que hacen de la incertidumbre una escuela: all铆 tambi茅n habita la misma intenci贸n acaparadora. 

      Los caminos que se exploran fuera del mainstream period铆stico -e incluso dentro del mismo en algunos casos- intentan, mediante el ensayo som谩tico y otras formas m谩s creativas de escritura, huir de la hegemon铆a de los datos y la descripci贸n puramente contrastable. Este clivaje no es nuevo; sin embargo, s铆 lo es lo que conlleva: por primera vez, ninguno de los dos convencen. 

       As铆 como en su momento las explicaciones 鈥渆structuralistas鈥 dieron forma y sentido, lo mismo sucedi贸 con el derrumbe de las mismas en la d茅cada de los 70. Hoy, en medio del hurac谩n pos-material, algor铆tmico, diverso, global, ambas escuelas de pensamiento acaban siempre sus textos con un cap铆tulo de 鈥淐onclusiones鈥 que nadie toma demasiado en serio (incluyendo aquellos que, sin ser normativos, dedican un libro entero a decir que ya no hay teor铆a totalitaria posible). 

        Puede que haya llegado el momento de reconocer que nuestra escritura ha llegado a su l铆mite. Que la descripci贸n (narraci贸n numerada), la diagnosis (cap铆tulos, introducciones, ep铆logos), la expresi贸n (l铆rica, belleza, musicalidad), el ensayo (cl铆nica, metaf铆sica, porcentajes), ya son todas s贸lo meta-literatura, autorreferencialidad, lejos de la escritura de las palabras de las cosas.  

      Mencionar -y hacer de ello una escritura- que otras formas de expresi贸n pueden producir aquello que buscamos no deber铆a ser nuestra tarea. Somos te贸ricos. Corresponde seguir intent谩ndolo, porque hay necesidad y porque urge un movimiento cantado.




Fuente: Lobosuelto.com