March 28, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
48 puntos de vista


Con la dosis de bilis que suele acompa帽ar aqu铆 a las campa帽as electorales, convirtiendo la competici贸n partidista en un ring, parece normal que nada m谩s convocarse a las urnas la primera v铆ctima sea la verdad. Como en los escenarios de las grandes batallas, los recursos poli-mili se disciplinan en orden a ennoblecer lo propio y demonizar al adversario. Eso es lo que est谩 pasando en Madrid, donde todo oportunismo tiene su asiento cara a la cita del 4M.

Dejemos aparte al candidato socialista 脕ngel Gabilondo y su sobrevenido escapismo metodol贸gico. Nada a帽ade a su curr铆culum ese estilo pompier con que ahora recela a la vez de Pablo Iglesias, socio de Pedro S谩nchez en el poder del Estado, por 鈥渞adical y extremista鈥, y de la a帽orada progresividad fiscal. Oscuro objeto de deseo del antiguo p谩ter corazonista cuando acusaba al gobierno de la Comunidad de practicar 鈥渄umping fiscal鈥, y hoy en regresi贸n hacia sus a帽os de ministro de Educaci贸n. Tiempos en que su patr贸n, Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero, pregonaba aquello de << bajar los impuestos es de izquierdas>>. Pero nadie supera en chovinismo mental a su rival, la lideresa Isabel D铆az Ayuso, que etiqueta su arremetida con la absurda dicotom铆a trumpista <<comunismo o libertad>>.

Aunque a la postre ambos bandos se rigen por el mismo troquel doctrinal de fines que justifican medios, lo de la presidenta madrile帽a se lleva el premio gordo de la insensatez. Porque su particular <<no pasar谩n>> ha sido programado junto a una iniciativa parlamentaria del Partido Popular (PP) que reproduce las claves de una cruzada ideol贸gica. Pretendieron los diputados de G茅nova 13, antes de abandonar la sede de las abrasivas sicofon铆as, que el congreso aprobara una declaraci贸n de condena del comunismo. Y claro, se arm贸 la que no estaba en los libros. Para los progresistas con mando en plaza, el primer gobierno de coalici贸n de izquierdas desde la Segundo Rep煤blica, la imp煤dica especie supon铆a mencionar la soga en casa del ahorcado. M谩xime cuando los de Casado hunden sus ra铆ces en los estertores del franquismo, <<Caudillo de Espa帽a por la gracia de Dios>>, mientras las gentes que se reconocen en la saga del PCE representaron uno de los baluartes de la oposici贸n a la dictadura. Visto lo cual, la propuesta oficiaba como una provocaci贸n fruto de la ignorancia y el fanatismo.

Y como siempre que la sal gruesa se impone como 煤nico condimento, se arrampl贸 con el <<y t煤 m谩s>> habitual y el <<cuanto peor, mejor>>, con las consiguientes to帽as de medias verdades, trampantojos y bostezos. La evidente mala fe del PP, colocando en suerte el tr谩gala facturado para promocionar el eslogan de Ayuso, pervert铆a un debate en profundidad que hace dos a帽os incentiv贸 la Uni贸n Europea (UE) ante el auge de los populismos que, a diestra y siniestra, incitan al odio y la intolerancia. Se trata de la Resoluci贸n aprobada por una amplia mayor铆a del europarlamento el 19 de septiembre de 2019 sobre la <<importancia de la memoria hist贸rica europea para el futuro de Europa>>.

Reafirmando los principios universales de los derechos humanos de la UE como una comunidad de intereses comunes, y considerando que se conmemoraba el 80潞 aniversario del estallido de la Segunda Guerra Mundial, propiciada por la firma de un Tratado de No Agresi贸n <<entre la Uni贸n Sovi茅tica comunista y la Alemania nazi [鈥 por el que Europa y los territorios de Estados independientes se repart铆an entre estos dos reg铆menes totalitarios>>, Bruselas inst贸 un relanzamiento de los valores de paz, libertad y democracia. A tal fin, dispon铆a el acuerdo en su punto 8, se << Pide a todos los Estados miembros que conmemoren el 23 de agosto como D铆a Europeo de las V铆ctimas del Estalinismo y del Nazismo a escala tanto nacional como de la Uni贸n>>. <<Reg铆menes totalitarios>> y <<Estalinismo y Nazismo>> eran las expresiones utilizadas entonces que el Partido Popular ha pretendido que incrustar en el parlamento espa帽ol como si de una directiva europea se tratara. Y aunque en el documento base no se menciona el t茅rmino <<comunismo>> junto al de <<nazismo>>, su utilizaci贸n por analog铆a a manos del grupo popular ha servido para incendiar a煤n m谩s el bloquismo que se ha instalado en la escena pol铆tica espa帽ola. Bien es cierto que el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en una reciente intervenci贸n en la c谩mara baja dijo sentirse orgulloso de <<toda la historia del comunismo>>. Sin apearse un 谩pice de la parte al铆cuota que entra帽a el <<estalinismo>> en el conjunto del comunismo que realmente ha existido. Con semejantes presupuestos no es extra帽o que en su defensa, el secretario general del PCE y diputado por Unidas Podemos (UP), Enrique Santiago, resaltara la decisiva contribuci贸n de los comunistas al 茅xito de la transici贸n; que Oskar Matute de EH Bildu recordara que el fundador del PP, Manuel Fraga Iribarne, fue un lacayo de la criminal dictadura que <<justific贸 las ejecuciones de comunistas>> ; y que, desde otra singladura epist茅mica, el miembro de la CUP, Albert Botr谩n, rubricara sus convicciones con un sonoro y paritario <<隆Viva el comunismo y viva la libertad!>>.

Sin embargo, aun reconociendo la legitimidad de todas las reivindicaciones realizadas, se trata de un debate anacr贸nico en cuanto a su vigencia, que en 煤ltima instancia vuelve a demostrar el d茅ficit democr谩tico y moral sobre el que planific贸 el R茅gimen del 78. Una especie de pecado original insert贸 en su ADN que, de tanto en tanto, regurgita para recordarnos que de aquellos vientos proceden muchos de nuestros lodos. Ese <<atado y bien atado>> que, cual lecho de Procusto, nos impide avanzar hacia un marco de pleno desarrollo de derechos y libertades sin tutelas ni paternalismos previos. Quiz谩s porque, como confesara el ex dirigente del PCE Javier Pradera antes de convertirse en intelectual org谩nico del diario El Pa铆s, el bendecido consenso significaba en realidad <<que han ganado los continuistas, el r茅gimen se ha sucedido a s铆 mismo, los que gobernaban antes siguen gobernando ahora, se han quedado con el poder, se han quedado con el dinero>> (Santos Juli谩, Camarada Javier Pradera, p谩g.375). Y ese estigma bic茅falo es lo que desmerece las pol茅micas ideol贸gicas actuales, que muestran una realidad hueca a las generaciones crecidas en la amnesia del pasado inmediato.

Fraga fue, ciertamente, un pilar del franquismo, y Carrillo un luchador antifranquista. Pero los dos se pusieron de acuerdo para imponer la monarqu铆a designada por Franco en la persona de Juan Carlos de Borb贸n como jefe de Estado y de las Fuerzas Armadas; y convinieron en una amnist铆a inequitativa que supon铆a en la pr谩ctica una <<ley de punto final>> para todos los servidores de aquella cruel dictadura.

Sin que faltaran voces cualificadas en el orfe贸n de la intelligentsia comunista que justificaran aquella claudicaci贸n. Desde la ocurrente <<correlaci贸n de debilidades>> del escritor af铆n al PSUC Manuel V谩zquez Montalb谩n, a lo dicho a capela por Marcelino Camacho en la tribuna del Congreso al defender la posici贸n del PCE ante la ley de amnist铆a:<<Nosotros consider谩bamos que la pieza capital de esta pol铆tica de reconciliaci贸n nacional ten铆a que ser la amnist铆a. 驴C贸mo podr铆amos reconciliarnos los que 鈥渘os hab铆amos estado matando los unos a los otros鈥, si no borr谩bamos ese pasado de una vez para siempre?>>. Asumir que <<Nos hab铆amos matado los unos a los otros>>, argument贸 el l铆der de Comisiones Obreras. V铆ctimas y verdugos igualados. Ese fue el mensaje que acreditaron en t谩ndem Fraga y Carrillo al darse p煤blico reconocimiento en el Club Siglo XXI como fin de ciclo. Las siete llaves sobre el sepulcro del Cid que impiden una verdadera y reparadora justicia transicional. Aqu铆 no hubo un Tribunal de Nuremberg.

La etapa hist贸rica que abr铆a aquella transici贸n sin asunci贸n de responsabilidades hubiera pasado como un mero ejercicio voluntarista de propaganda de no ser porque simult谩neamente se puso en marcha un aparato de seducci贸n masiva que tuvo su epicentro en la fundaci贸n del diario El Pa铆s como talentoso heraldo de la nueva normalidad. Un aparato de informaci贸n, comunicaci贸n y mentalizaci贸n que sigui贸 las pautas ya trazadas por los principales agentes del cambio para borrar las huellas precedentes. De ah铆 que tardofranquistas y carrillistas aparecieran otra vez como protagonistas en la creaci贸n del grupo medi谩tico que iba a ser el santo y se帽a de los ideales del R茅gimen del 78. Seg煤n distintas revelaciones, tanto Fraga como la c煤pula del PCE tuvieron mucho que ver en ese parto medi谩tico. Fue el economista Ram贸n Tamames, a la saz贸n miembro del Comit茅 Central del PCE e integrante del Consejo de Administraci贸n de la sociedad promotora del rotativo, quien propuso a Jes煤s de Polanco como presidente de El Pa铆s, entonces un editor de pocos vuelos que hab铆a sido instructor del Frente de Juventudes en la centuria Sancho el Fuerte de Cobaleda (Rafael P茅rez Escolar. Memorias. P谩gs. 231 y 248). Pero en la sala de m谩quinas, monitoriz谩ndolo todo, estaba el incombustible franquista de <<la calle es m铆a>>. Lo cuenta Juan Lu铆s Cebri谩n en su hagiograf铆a Primera p谩gina. Vida de un periodista 1944-1988. << [鈥 Manuel Fraga era quien verdaderamente lo apadrinaba (P谩g.161); [鈥 el empe帽o estelar de Fraga era sacar El Pa铆s a la calle (P谩g.162); [鈥 Ram贸n Tamames, miembro del comit茅 central del clandestino partido comunista, figuraba en el Consejo de Administraci贸n (P谩g.164)>>.

Siguiendo la l贸gica del <tracto sucesorio>>, que dir铆a un Pradera ya asimilado en las estructuras del sistema como mentor ideol贸gico y cultural, el rotativo de conspiraci贸n fraguista lleg贸 a los quioscos llevando en su cabecera como director a Juan Luis Cebri谩n. Un precoz y talentoso periodista que hab铆a logrado seducir a Fraga, entonces embajador en Londres, aprovechando sus visitas a la capital brit谩nica por motivos inconfesables. Cebri谩n era hijo de Vicente Cebri谩n Echarri, procurador en Cortes, director de la agencia Pyresa y del diario falangista Arriba, y delegado nacional de la Prensa del Movimiento. Con semejante aval, hab铆a realizado gran parte de su fulgurante carrera profesional a las 贸rdenes directas de Emilio Romero, responsable del diario Pueblo, 贸rgano de los sindicatos verticales de la Organizaci贸n Sindical Espa帽ola. Bajo el mandato de Carlos Arias Navarro, el fiscal fascista que por su refinada maldad se gan贸 el calificativo de <<carnicerito de M谩laga>>, Cebri谩n fue aupado como jefe de los servicios informativos de Radio Televisi贸n Espa帽ola (RTVE) por el 煤ltimo gobierno de la dictadura. De su inquebrantable talante da idea el hecho de que asumiera el cargo el 2 de marzo de 1974, el mismo d铆a en que el r茅gimen que le ten铆a en n贸mina asesinaba de garrote vil al joven anarquista catal谩n Salvador Puig Antich, como recoge el acad茅mico y periodista en su libro a modo de descargo (sic).

Ya en democracia El Pa铆s se convirti贸 en el diario espa帽ol de referencia, destacando por su cerrado apoyo a las pol铆ticas de los gobiernos socialistas, y Cebri谩n en un asiduo al Grupo Bilderberg, el selecto club donde se re煤nen anualmente algunas de las personas m谩s influyentes del planeta. Como 茅l mismo recuerda, su padrino fue el entonces embajador alem谩n Guido Brunner (P谩g.138), quien a su vez le hab铆a recomendado fichar al periodista Herman Tertsch, en su juventud integrante del Partido Comunista de Euskadi, quien, tras ostentar la subdirecci贸n del diario y ocupar el puesto de jefe de opini贸n, termin贸 como europarlamentario por el partido de extrema derecha Vox. El ascendente filocomunista ha estado muy presente en la fecunda historia de El Pa铆s, donde al menos tres de sus cinco directores fueron militantes del PCE o activos compa帽eros de viaje. Un pedigr铆 del que El Pa铆s blasona cuando, a la hora de elogiar a la ministra de Trabajo de UP, titula: <<una comunista para rebajar la tensi贸n>>. Circunstancias que el Grupo Prisa hizo compatibles con el hecho de que el jefe del gabinete jur铆dico del diario desde su fundaci贸n en 1976 fuera hasta su fallecimiento el antiguo juez de Orden P煤blico n煤mero 2, Diego C贸rdoba Gracia. De esta forma, el jurista multiusos pas贸 de decretar prisi贸n para algunos de los 113 miembros de la Asamblea de Catalunya detenidos en 1973 a defender, tres a帽os m谩s tarde, la libertad de expresi贸n consagrada en el art铆culo 20 de la constituci贸n.

La arquitectura preconstitucional del R茅gimen del 78, consensuada por izquierda y derecha, fue el marco que hizo posible la permanencia del sistema. Un legado del franquismo que casi medio siglo despu茅s de la desaparici贸n f铆sica del dictador permanece inamovible en sus l铆neas maestras. De la parte contratante de la derecha posfranquista, qued贸 fijada la continuidad legal de partidos que, como Falange y derivados, formaron parte del aparato pol铆tico-ideol贸gico de la dictadura. Raz贸n por la cual hablar hoy de cord贸n sanitario frente a formaciones ultras (hoy constitucionales) tiene mucho de ventriloquismo maniqueo y lampedusiano (la invenci贸n del <<trifachito>> como espantap谩jaros). Y de la parte contratante del reparto correspondiente a la oposici贸n antifranquista, y m谩s en concreto a la confluencia comunista no iliberal, qued贸 la prevalencia de una industria cultural que, con El Pa铆s a la cabeza, asemejaba los valores de la democracia derrotada en la guerra civil. Imaginario perpetrador de episodios de linchamiento progre, como las mezquinas protestas que impidieron la edici贸n del tercer tomo de Archipi茅lago Gulag, de Alexander Solzhenitsyn, o el s贸rdido boicot a la distribuci贸n del ensayo Koba el Terrible, del escritor ingl茅s Mart铆n Amis, sobre los cr铆menes de Stalin.

Mediocridad democr谩tica sin parang贸n que Max Aub, uno m谩s de los muchos ilustres republicanos exiliados, denunciaba tras visitar la Espa帽a democr谩tica y contemplar a una ciudadan铆a resignada al exilio interior y al rigorismo de la obediencia debida, como magistralmente describe en las p谩ginas de La gallina ciega. 隆Oh, Libertad, cu谩ntos cr铆menes se cometen en tu nombre!

驴De qu茅 transfuguismo estamos hablando?

Rafael Cid

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Fuente: Cgt-lkn.org