October 26, 2020
De parte de La Haine
161 puntos de vista


El reciente informe del INDEC sobre la pobreza expuso en fr铆as cifras el drama social que nos atraviesa. La toma de tierras en Guernica lo mostr贸 en carne viva

No alcanza con el asistencialismo, hay que poner en discusi贸n la riqueza.

Pobreza e indigencia, tambi茅n la desocupaci贸n, ocupan cada tanto las tapas de los medios y hegemonizan los comentarios y cr铆ticas durante algunos d铆as, luego desaparecen de la escena p煤blica. As铆 pas贸 a principios de a帽o cuando el reci茅n asumido gobierno de Alberto Fern谩ndez comenz贸 a esbozar planes asistencialistas para paliar una situaci贸n por dem谩s preocupante, incluso se lleg贸 a proponer una Renta Universal Garantizada, que a poco qued贸 en la nada. Unos d铆as despu茅s esos datos y debates fueron opacados y desplazados por el arreglo de la deuda con los Fondos de Inversi贸n, por la corrupci贸n, la inflaci贸n, la grieta鈥a pandemia.

Lo mismo ha pasado a principios de este mes cuando el informe trimestral del INDEC mostr贸 la profundidad de la crisis y el impacto de la pandemia. Pobreza e indigencia volvieron a ocupar las primeras planas de todos los medios de comunicaci贸n, no era para menos, es que alcanzaron al 40.9 y al 10.5% respectivamente en el primer semestre. Pero estos porcentuales son resultado de un promedio, si se toman los datos del segundo trimestre la pobreza trep贸 al 49.7, (21.4 millones de pobres y 4.8 millones de indigentes). El 56% de los ni帽os hasta 14 a帽os viven en hogares pobres o indigentes. Una semana antes se conocieron los datos del desempleo dando cuenta que en el segundo trimestre se perdieron 3.6 millones de puestos de trabajo, 13.1% de la poblaci贸n econ贸micamente activa, si se tiene en cuenta los que dejaron de buscar empleo estar铆a arriba del 15%, cerca de 3.000.000 de personas.

Una vez m谩s, la conmoci贸n dur贸 un par de d铆as, la crisis cambiaria, la ca铆da de reservas la posici贸n oficial sobre Venezuela, la decisi贸n de la corte por el traslado de tres jueces, entre otras cuestiones volvieron a desplazarlas. Siempre es igual: cuando se dan a conocer las cifras hay impacto, pero luego esos datos se naturalizan y todo sigue un curso previsible.

El diferencial es que en esta oportunidad el informe del INDEC coincidi贸 con una oleada de tomas de tierras para sentar una casilla precaria o a veces solo una carpa donde cobijarse. Guernica resume esta actualidad, es la expresi贸n concreta de esta pobreza, que no debe medirse solo por ingresos, tambi茅n por el acceso a una vivienda digna, a la asistencia sanitaria y educacional.

Una tendencia mundial

La pobreza como la desocupaci贸n no son producto de la naturaleza ni de un hecho divino, sino que son pol铆ticas concretas que tienen que ver con la l贸gica de la acumulaci贸n y reproducci贸n de capitales en cada per铆odo hist贸rico. 

Como respuesta a la crisis mundial de los a帽os 鈥70 del siglo pasado el capital puso fin a sus 30 a帽os dorados -1945-1975- y lanz贸 un proceso de reestructuraci贸n de sus espacios industriales y de servicios bajo la hegemon铆a del capital financiero, anticipado por una fuerte ofensiva sobre el trabajo. Ofensiva generalizada 鈥搒e despleg贸 sobre el conjunto de las conquistas obreras que los trabajadores levantaron, generaci贸n tras generaci贸n, para protegerse de la voracidad del capital- y sostenida en el tiempo, llega hasta nuestros d铆as. El resultado m谩s general ha sido una ca铆da estructural de los salarios a nivel mundial y un aumento de la desocupaci贸n global. La combinaci贸n de estas dos tendencias a lo largo de varias d茅cadas ha redundado en un aumento sustancial de la pobreza en el mundo. El capital pas贸 as铆 de un modelo de acumulaci贸n basado en el consumo intensivo a un consumo selectivo y fragmentado.

Esta situaci贸n se ha agudizado al extremo en medio de la crisis sanitaria. En su reciente informe para su reuni贸n de oto帽o conjunta con el FMI, el Banco Mundial estim贸 que la pandemia arrojar谩 entre 88 y 115 millones de personas a la pobreza extrema este a帽o, que podr铆an llegar a 150 en el 2021. El BM define como pobreza extrema a vivir apenas con menos 1,90 d贸lares por d铆a (!).

Argentina es un ejemplo muy claro de esta evoluci贸n mundial: En los 鈥70 la pobreza no superaba el 7% de la poblaci贸n, a mediados de los 鈥80 ya era del 18,4, en los 鈥90 trep贸 a 47,5, en el 2002 lleg贸 al r茅cord del 57,5, baj贸 a 32,2 en el 2005 (con el kirchnerismo) y ahora, despu茅s de Macri, est谩 en el 49,7. Este martes el organismo oficial nos inform贸 que la Canasta B谩sica Total aument贸 3,4% en septiembre, por lo que una familia tipo necesita ingresos por 47.216 pesos (unos 560 d贸lares) al mes para no ingresar en la pobreza. 

Falsas soluciones

Cada crisis deja un nuevo umbral de pobres e indigentes, porque implican fuertes transferencias de ingresos que aumentan las desigualdades. As铆, pasan los gobiernos pero la pobreza permanece y se incrementa.

Es que el Estado y los gobiernos de turno no han hecho otra cosa que recurrir una y otra vez a medidas asistenciales que aparecen como soluciones progresistas pero que en la pr谩ctica solo atienden la emergencia. En el fondo son conservadoras, porque no alcanzan para sacar de la exclusi贸n de la producci贸n y del consumo a millones de personas, por el contrario muchas veces las mantienen en esa llamada 鈥渟ituaci贸n de vulnerabilidad鈥, o si las sacan en la pr贸xima crisis vuelven a caer. 

Cambiar el enfoque

Es demasiado evidente, la pobreza es ya un rasgo estructural que se reproduce a s铆 misma. Es necesario cambiar radicalmente el enfoque. Lo que se presenta como problema no es la pobreza, tampoco la falta de equidad como quiere la iglesia, aferr谩ndose a este concepto decimon贸nico. Por el contrario el problema es la riqueza que para acumularse necesita de la expansi贸n de la pobreza. Guernica es un ejemplo m谩s que emblem谩tico, parte de las tierras que m谩s de 2000 familias ocupan con la esperanza de acceder a una vivienda digna, est谩 destinada por quienes dicen ser sus due帽os a un nuevo barrio privado. 

La soluci贸n entonces no pasa por mayor asistencialismo a los pobres, aunque en la coyuntura resultan un paliativo necesario, tampoco por hacer m谩s eficiente esas asistencias, aunque ser铆a bueno mejorarlas. Por el contrario se necesita una pol铆tica tributaria progresiva que financie un plan de efectivo desarrollo de las fuerzas productivas, acompa帽ado por un salario social garantizado por el Estado. El impuesto a las grandes fortunas si se aprueba ser谩 un primer paso, solo eso. Todo pasa por hacer que los ricos de toda riqueza contribuyan a un pa铆s m谩s igualitario.

* Integrante del colectivo EDI, Economistas de Izquierda.
La Haine




Fuente: Lahaine.org