December 1, 2020
De parte de Nodo50
1,238 puntos de vista

Requiere mucha destreza cambiar la imaginaci贸n de la gente para

que deseen algo diferente a lo que les venden los medios鈥.

Marge Piercy

 

Tanto Antropoceno como Capitaloceno se prestan demasiado r谩pidamente al cinismo, al derrotismo y a profec铆as autocumplidas y autocomplacientes (…) en que apa帽os tecnoteocr谩ticos y geoingenieriles y el abandono a la desesperaci贸n parecen coinfectar toda imaginaci贸n com煤n posible鈥.

Donna Haraway 

La pandemia ha golpeado duro a CTXT. Si puedes, haz una donaci贸n aqu铆 o suscr铆bete aqu铆

Con un 46% de paro juvenil en Espa帽a, la precariedad se ha convertido en la triste bandera de mi generaci贸n, la de la juventud sin futuro. Muchos de nosotros nos enfrentamos a la promesa de una vida de problemassin-fin. Dependemos de formas institucionalizadas de reconocimiento e infraestructuras que dan apoyo a nuestro mundo. Cuando estos sistemas de atenci贸n se desmantelan y fragmentan, la precariedad arrasa. A nadie le resulta nuevo este an谩lisis. 

Esta inestabilidad es una condici贸n del capitalismo milenial neoliberal. Mi generaci贸n vive atropelladamente nuestro legado pol铆tico, cultural y econ贸mico: l贸gicas de individualidad radical, auto-responsabilidad e independencia. Esta estela ha dejado un sujeto hecho a s铆 mismo. Un sujeto con expectativas y deseos de ascensi贸n socioecon贸mica, donde todo gira en torno a la moral del trabajo; o, simplemente, un sujeto que ha de pagar un alto precio por mantenerse bajo un techo y poder trabajar. As铆, el fracaso de este sujeto en su af谩n por crecer o mantenerse es resultado de sus fallos morales. La precariedad ser铆a as铆 su merecido castigo.

Y en eso consiste la vida milenial: una suma de esfuerzos diarios alineados con una necesaria mejora progresiva. Pensarse precario tiene un componente de futuro. No es pensarse en un punto final, es aquello hacia lo que uno trabaja como horizonte de expectativa en este futuro incierto. Sin embargo, este sujeto expectante ha olvidado sobre qu茅 se sostiene su vida. Habitamos la vida como certeza, mientras nos roban el derecho al futuro. No obstante, la condici贸n precaria nos ense帽a algo: la necesidad de repensar la vida y el futuro en otros t茅rminos para comprender las formas en las que se descompone y las formas en las que resurge. La precariedad no es ya marginal, ha adquirido una dimensi贸n generalizada. Y el siguiente matiz es importante: no s贸lo en lo exclusivamente humano.

Todo esto tiene ra铆ces profundas. En estos tiempos de crisis ecol贸gica, se impone un nuevo marco de lectura: el Antropoceno. La precariedad de la vida trascendi贸 lo humano hace tiempo, las tasas de extinci贸n masiva son una prueba innegable. Si olvidamos por un momento nuestros prejuicios antropoc茅ntricos, veremos que la precariedad es multiespecie. Una vida precaria no es s贸lo una vida explotada laboralmente, es una vida que habita la inestabilidad en todo aquello que la sostiene. La Tierra est谩 mutando actualmente hacia algo incierto, nuestra condici贸n de agente geol贸gico ha generalizado la precariedad a todas las formas de vida terrestre. Pensar hoy esta cuesti贸n exige integrar lo no-humano, a煤n hay posibilidades para las alianzas multiespecie. 

La rebeli贸n de la Tierra 

Si nos adentramos en los anales de la Historia terrestre, encontraremos que hace 2.588 millones de a帽os se da comienzo a la 茅poca del Pleistoceno. Nuestro primer ancestro humano, homo habilis, aparece en escena. Tras varios miles de a帽os y cuatro glaciaciones, llegar谩 un periodo interglacial: el Holoceno. Fue un intervalo de clima ben茅volo y estable donde la civilizaci贸n homo sapiens prosper贸, se multiplicaron poblaciones y florecieron diferentes culturas humanas. Somos seres del Holoceno. 

El Holoceno se considera oficialmente finalizado. Todo apunta a que nos encontramos en el Antropoceno. El t茅rmino Antropoceno fue ideado a finales de los a帽os 80 por el ec贸logo Eugene Stoermer. M谩s tarde, en el a帽o 2000, fue popularizado por Paul Crutzen al proponerlo oficialmente como nueva era geol贸gica. La formalizaci贸n final a煤n espera la confirmaci贸n de la Comisi贸n Internacional de Estratigraf铆a y de la Uni贸n Internacional de Ciencias Geol贸gicas (IUGS). No obstante, hay ya abundante literatura al respecto.

La Tierra tiene agencia, responde y nos desorienta. Si la precariedad se biodiversifica, la rebeli贸n de la Tierra se nos impone como un estado de guerra generalizado

El Antropoceno no es una nueva 茅poca estable: es el final de la estabilidad, la ruptura de la continuidad holoc茅nica. Es decir: es un evento l铆mite. Esta huida acelerada del Holoceno amenaza la vida de las nuevas generaciones en la Tierra. Trae consigo inestabilidad, imprevisibilidad, y un cambio en las din谩micas de los sistemas complejos que componen el sistema terrestre. Lo que est谩 por venir depende del rumbo que tomemos.

Hay quienes consideran que el Antropoceno es el triunfo del Antropocentrismo. O m谩s bien, de una 茅tica antropoc茅ntrica que ha legitimado nuestro dominio de la Naturaleza. No hay una esencia humana que lo haya provocado. Tiene origen en un sistema de producci贸n y cosmovisi贸n hegem贸nicas que han generado una din谩mica insostenible en las econom铆as, pol铆ticas, relaciones de poder, metabolismos, paisajes, cultura, identidades, imaginarios, deseos y sociedades.

Ahora, esa Naturaleza sumisa a dominar se encuentra en situaci贸n de aut茅ntica rebeld铆a. Este planeta nunca fue un recept谩culo inerte y sumiso, siempre fue mucho m谩s. El Antropoceno se suele definir como un per铆odo donde la acci贸n humana es un agente geol贸gico, pero no se cuenta con que el an谩lisis puede ir m谩s all谩: la Tierra tiene agencia, responde y nos desorienta. Si la precariedad se biodiversifica, la rebeli贸n de la Tierra se nos impone como un estado de guerra generalizado. Esto nos deber铆a llevar a asumir el conflicto como un elemento constitutivo de la vida terrestre que nos toca habitar. Tenemos por delante, como occidentales, un aprendizaje pol铆tico sin precedentes hist贸ricos.

Antropoceno, apocalipsis y patriarcado

Dice Claire Colebrook que nos constituimos como humanidad por la amenaza de nuestra propia desaparici贸n. En tanto relato, el Antropoceno ha generado muchas im谩genes de la realidad y del futuro. Hay presentes ciertos tropos apocal铆pticos que ya han aparecido antes en la Historia, en narrativas religiosas y en productos culturales. Establecemos tambi茅n analog铆as con la realidad que nos envuelve. Los incendios veraniegos de San Francisco invocaban las im谩genes de Blade Runner 2049

El pensamiento apocal铆ptico es un aspecto de lo que se ha denominado 鈥渓a cosmovisi贸n tr谩gica鈥. La tragedia conforma el marco general de los relatos del Antropoceno. En la literatura tr谩gica, se suele generar un conflicto que enfrenta al h茅roe con sus propios l铆mites finalizando con su propia e irremediable destrucci贸n. De acuerdo con Joanna Zylinska, estos relatos conjugan la habilidad humana para reflexionar sobre la finitud de la vida junto con la incapacidad de aceptar esa finitud.

La ciencia tambi茅n participa de este tipo de narrativa. Un ejemplo es el mismo Reloj del Apocalipsis, que literalmente nos mide en el precipicio temporal. En relaci贸n a este tipo de relatos del fin, podemos pensar en el catastrofismo del que se nos acusa normalmente a muchos ecologistas. Tambi茅n podr铆amos pensar en el 鈥渃olapso鈥, otro sector del ecologismo que entrar铆a en el mismo conjunto de relatos centr谩ndose en el 鈥渃olapso civilizatorio鈥.

Cuando el Grupo Antropoceno se reuni贸 por primera vez, de los 29 cient铆ficos del grupo de trabajo s贸lo una era una mujer

En el polo opuesto ideol贸gico, surgen relatos propios de figuras como Trump, Bolsonaro, Elon Musk, Stephen Hawking, magnates de Sillicon Valley o figuras de la extrema derecha. Junto a esta visi贸n apocal铆ptica y solucionista, hay una ret贸rica pol铆tica que mezcla algunos principios del fundamentalismo b铆blico. Toma mucho prestado del mito cristiano de la redenci贸n donde se ofrece una promesa de emancipaci贸n despu茅s de un viaje de sacrificio. Esto ha formado parte del caldo de cultivo de la extrema derecha. Ciertas narrativas religiosas pueden cargarse de significaci贸n pol铆tica, y ciertas formas de utop铆a social impregnarse de espiritualidad religiosa. El apocalipsis, en esta sociedad hija de los mitos judeocristianos, implica una necesaria redenci贸n (o soluci贸n). Situados dentro del marco hegem贸nico del progreso 鈥揹onde la tecnolog铆a es la gran esperanza del porvenir humano鈥, la l贸gica de la redenci贸n deriva en una promesa f谩cil de salvaci贸n tecnol贸gica. La imaginaci贸n y las posibilidades de generar responsabilidad se quedan estancadas ah铆. No dejan ver m谩s all谩. El apocalipsis, quiz谩s, no sea la forma que mejor nos ayuda a leer el problema.

Ser铆a interesante hacerse la siguiente pregunta: 驴Cu谩les son los sesgos patriarcales detr谩s de los relatos apocal铆pticos del Antropoceno? Mi humilde tentativa es un cuestionamiento sobre desde d贸nde se est谩 narrando. Observo que, mayoritariamente, son hombres occidentales entrados en a帽os quienes 鈥揳parte de estar ejecutando (o no) las pol铆ticas que condicionan el futuro鈥 est谩n construyendo lecturas de la realidad. Esto no deber铆a sorprender a nadie. Hist贸ricamente, las voces que han construido los relatos han sido mayoritariamente hombres. Sin ir m谩s lejos, cuando el Grupo Antropoceno se reuni贸 por primera vez para discutir la necesidad de una era geol贸gica a identificar como Antropoceno, de los 29 cient铆ficos del grupo de trabajo s贸lo una era una mujer. Hay estructuras estructuradas estructurantes. Pero hay, tambi茅n, una masculinidad hegem贸nica que contribuye a la producci贸n simb贸lica cuando pensamos el fin. Esto 煤ltimo es central. Los relatos hegem贸nicos del Antropoceno y de la crisis ecosocial hunden sus ra铆ces ah铆.

En resumen, aunque a priori pueda pensarse que los relatos de la ciencia, activismos y magnates de la extrema derecha y de Sillicon Valley no tienen nada que ver, convendr铆a revisar si hay convergencias en su trasfondo narrativo y hacer una reflexi贸n en com煤n. Debemos atrevernos a tejer y experimentar relatos y estrategias. Menos apocalipsis masculinos, m谩s contra-narrativas ecofeministas. Ni apocal铆pticos, ni integrados.

Contra-apocalipsis feministas y otras formas de con-jugar futuros por venir

El movimiento ecologista ha logrado entender de forma integral y certera la problem谩tica de la modernidad capitalista. Pero todo ha jugado en contra suya para poder estar a la altura del desaf铆o. Esto, naturalmente, provoca frustraci贸n. De alguna manera, somos apocal铆pticos para equivocarnos,  aspiramos a evitar el apocalipsis. Pero hay una estrategia psicol贸gica algo perversa detr谩s: el peor escenario nos traer铆a autocomplacencia porque todo ser铆a una profec铆a autocumplida.

El relato colapsista tiene un trasfondo profundamente vitalista, pero ha hecho de la frustraci贸n una estrategia comunicativa. Si en el a帽o 2000 los cient铆ficos se atrevieron a proponer un cambio tan radical como una nueva era geol贸gica, 驴por qu茅 seguimos insistiendo en narrativas e imaginarios est茅riles? 驴No es hora de ir haciendo un ejercicio constructivo de auto-revisi贸n? 驴De verdad toda la imaginaci贸n que podemos tener se limita a esto? La cosa es lo suficientemente seria e importante. Nuevos relatos y narrativas vienen, otros pensamientos ser谩n pensados.

No hay manera de articular deseo colectivo sin diversi贸n ni juego. El t铆tulo rinde homenaje a Donna Haraway. Con-jugar, en el sentido ling眉铆stico: mezclar, verbalizar, imaginar, pensar y hacer. Con-jugar en el sentido de jugar-con: propiciar deseo, pr谩cticas y placer para generar nuevos imaginarios pol铆ticos orientados a esta tarea de civilizaci贸n. En esto consistir铆a una actitud contra-apocal铆ptica.

El comercio, las pr谩cticas, las deambulaciones por el bosque y las interrelaciones que se generan, restablecen una relaci贸n co-productiva: la ecodependencia

Hay tantas v铆as como colores para emprender estos caminos. Algunas voces han establecido su laboratorio en lo ling眉铆stico, como Haraway. Su propuesta narrativa es una manera de indagar y restaurar cercan铆as. Lo llama 鈥淪F (Science Fiction, Speculative Fabulation, String Figures, Speculative Feminism, Scientific Facts, So Far). Ella misma lo practica como m茅todo. A menudo, enreda formas de colaboraci贸n interespecie con sistemas de producci贸n, pol铆ticas y pr谩cticas cotidianas. En el fondo, propone partir de una pregunta fundamental:驴de qu茅 depende la vida?

Anna Tsing, en su laboratorio antropol贸gico, nos arroja luces contra-apocal铆pticasThe mushroom at the end of the world explora las pr谩cticas precarias alrededor de las setas matsutake por parte de recolectores precarios en unos bosques devastados de Oregon. Desde una situaci贸n de abandono, pobreza, precariedad y marginaci贸n se establece una supervivencia colaborativa entre hongos, bosque y recolectores. La propuesta anal铆tica es, precisamente, partir de principios como el del placer, el ritual, la relacionalidad, el conflicto o la precariedad generalizada. El comercio, las pr谩cticas, las deambulaciones por el bosque y las interrelaciones que se generan, restablecen felizmente una relaci贸n co-productiva que hemos visto hist贸ricamente abandonada: la ecodependencia

Bruno Latour se suma a esta tropa contra-apocal铆ptica. El marco del progreso ha determinado una flecha del tiempo donde ir hacia delante es lo deseable, significa 鈥渄esarrollo鈥 y crecimiento econ贸mico. Es dif铆cil entusiasmar a mayor铆as desde la idea de retroceder o decrecer. Para Latour, es necesario proponer un tercer polo fuera del marco del progreso y, as铆, redefinir la pregunta pol铆tica por excelencia: 鈥溌縌u茅 pueblo formamos, con qu茅 cosmolog铆a y en qu茅 territorio?鈥. Su propuesta implica una reconstrucci贸n narrativa de lo humano hacia lo terrestre, desde los sistemas de producci贸n a los sistemas de generaci贸n. Terrestre, Tierra y territorio son conceptos concomitantes hacia una v铆a de exploraci贸n para replantear conceptos y luchas en nuestros contextos determinados. Hay personas profundamente comprometidas con lugares reales. 

En este presente denso, tenemos la responsabilidad de hacer lo que podemos. Sugiero humildemente algunas ideas, deseando un cultivo mutuo de capacidad de respuesta. Imaginemos mundos suficientemente buenos donde lo suficientemente bueno es provisional, imperfecto y conflictivo. Hacia un placer en la indeterminaci贸n. Construyamos lazos con bichos, setas y plantas para entendernos afectadas por la Tierra, su terror y su mundanidad. Habitemos la incerteza en nuestros cuerpos conflictivos. Esto va de aliarnos, eso es querernos vivas.

La pandemia ha golpeado duro a CTXT. Si puedes, haz una donaci贸n aqu铆 o suscr铆bete aqu铆




Fuente: Ctxt.es