June 12, 2021
De parte de La Haine
155 puntos de vista


Quiz谩 la mayor falacia de los 30 煤ltimos a帽os ha sido que nuestra historia reciente se habr铆a fundamentado en una pol铆tica de 鈥渃onsensos鈥 entre la derecha y la 鈥渃entro-izquierda鈥 concertacionista.

Lo que en efecto se produjo es que la ex Concertaci贸n disfraz贸 su 鈥渃onvergencia con la derecha que no estaba en condiciones pol铆ticas de reconocer鈥 (de acuerdo a lo consignado por Edgardo Boeninger en 1997 en su libro: Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad; Edit.

Andr茅s Bello; pp. 368-9), haciendo que todo eventual cambio en la sociedad chilena tuviese que tener la aquiescencia de la misma derecha que 鈥揳 trav茅s de la brutal dictadura de Pinochet鈥 hab铆a impuesto un modelo neoliberal extremo y excluyente.

De este modo, el liderazgo concertacionista se subordin贸 completamente al modelo de sociedad ya impuesto por la derecha a sangre y fuego, incluyendo sus diversas estructuras, instituciones y pol铆ticas: El Plan Laboral; las AFP; las Isapres; la ley minera; las privatizaciones de servicios p煤blicos; la LOCE; el sistema tributario que permite la elusi贸n de las grandes fortunas; las universidades privadas con fines de lucro; la irrelevancia de sindicatos, cooperativas y juntas de vecinos; la integraci贸n solitaria al mercado mundial; etc.

隆Estas no fueron creadas por un consenso, sino por la imposici贸n a sangre y fuego de una dictadura!

Por lo tanto, estipular que el mecanismo pertinente para modificarlas era el 鈥渃onsenso鈥, constituy贸 en los hechos una forma de justificar que dichas instituciones no se cambiaran. Y as铆 se han mantenido hasta el d铆a de hoy, a pesar de que cinco veces el pueblo eligi贸 gobiernos proclamadamente centro-izquierdistas y contrarios al neoliberalismo.

Adem谩s, para hacer m谩s digerible a煤n el consenso inmovilista, el liderazgo de la Concertaci贸n ide贸 maquiav茅licamente una solapada 鈥渁uto鈥搕rampa鈥 que la generalidad de los chilenos ignora hasta el d铆a de hoy: El virtual regalo de la mayor铆a parlamentaria inminente que habr铆a tenido el gobierno de Patricio Aylwin de haberse conservado los t茅rminos originales de la Constituci贸n del 80 (Art铆culo 65) respecto de los qu贸rums requeridos para aprobar o modificar leyes ordinarias en el futuro Congreso.

As铆, pensando en que Pinochet ser铆a ratificado en el plebiscito del 88, la Constituci贸n establec铆a que para aprobar las leyes se requer铆a la mayor铆a absoluta de una c谩mara, y solo un tercio de la otra. La derecha siendo minoritaria, con los senadores designados habr铆a obtenido mayor铆a absoluta en el Senado y un tercio de la C谩mara de Diputados.

Pero como perdi贸 Pinochet el 88, dicho prospecto le aseguraba TAMBI脡N a la Concertaci贸n la futura mayor铆a parlamentaria.

La Concertaci贸n habr铆a obtenido f谩cilmente (como de hecho la obtuvo) la mayor铆a de los diputados 隆y habr铆a obtenido tambi茅n el tercio del Senado! Esto, porque la Constituci贸n original estipulaba 26 senadores electos (dos por cada una de las entonces 13 regiones) y 9 designados, es decir, un total de 35 senadores. Y c贸mo, en el peor de los casos, la Concertaci贸n habr铆a obtenido uno por regi贸n (13); y el tercio de 35 es 12, ten铆a asegurada no s贸lo la futura presidencia (Aylwin) sino tambi茅n una futura mayor铆a parlamentaria.

Sin embargo en 1989 el liderazgo de la Concertaci贸n concord贸 con Pinochet y la derecha un 鈥減aquete鈥 de 54 reformas constitucionales que en conjunto (no se especificaron en la c茅dula electoral) fueron plebiscitadas 鈥渆ntre gallos y medianoche鈥 (de hecho, muchos de los que votaron, ni siquiera lo recuerdan) el 30 de julio de 1989.

Entre ellas, los chilenos ni supimos que con dicho plebiscito se cambi贸 decisivamente el Art铆culo 65 de la Constituci贸n que establec铆a aquel qu贸rum (ni siquiera se habl贸 de ella en la brev铆sima 鈥渃ampa帽a鈥), estableciendo un qu贸rum de mayor铆a absoluta en ambas c谩maras, 隆pero sin terminar con los senadores designados!

Es decir, la dirigencia de la Concertaci贸n no s贸lo postul贸 como positivo que ninguna de las instituciones 鈥搎ue la dictadura hab铆a impuesto a sangre y fuego鈥 fuesen modificadas sin el 鈥渧isto bueno鈥 de la derecha, sino que adem谩s se 鈥渁marr贸 las manos鈥 regal谩ndole virtualmente la inminente mayor铆a parlamentaria que ten铆a segura.

鈥淐onsecuente鈥 con eso, rechaz贸 posteriormente hacer pactos meramente electorales en las elecciones parlamentarias de 1993, 1997 y 2001 鈥搎ue le fueron propuestos por el Partido Comunista 鈥 que, extrapolando los resultados, le habr铆an entregado dicha mayor铆a a partir de marzo de 1998.

Peor a煤n, cuando finalmente obtuvo aquella mayor铆a parlamentaria (con Ricardo Lagos presidente, entre agosto de 2000 y marzo de 2002, por los desafueros combinados de los senadores Augusto Pinochet y Francisco Javier Err谩zuriz; y con Michelle Bachelet, durante sus dos gobiernos, en virtud de la eliminaci贸n en 2005 de los senadores designados) la Concertaci贸n NUNCA la us贸 para cumplir con sus objetivos program谩ticos contrarios al modelo neoliberal que dec铆a tener desde que fue oposici贸n a la dictadura.

Es cierto que para disimular eficazmente le ayud贸 much铆simo el exterminio que hizo en la d茅cada del 90 de la generalidad de la prensa escrita de centro-izquierda, a trav茅s de la discriminaci贸n del avisaje estatal, del bloqueo de ayudas externas y de la compra de algunos de esos medios por personeros concertacionistas, para luego cerrarlos.

Y tambi茅n la 鈥渘eutralizaci贸n鈥 a favor de la derecha de TVN efectuada por ley en 1992; la privatizaci贸n del Canal de la Universidad de Chile (que sin ser de centro-izquierda pod铆a haber desarrollado un debate plural sobre la dictadura, las violaciones de derechos humanos y su modelo neoliberal); y la tenaz negativa (en que se incluyeron actos de corrupci贸n, como revel贸 un art铆culo nunca desmentido de Patricia Verdugo) a devolverle los bienes confiscados por la dictadura a V铆ctor Pey por su diario 鈥淐lar铆n鈥, y que 茅l hab铆a anunciado relanzar.

Notablemente, quien hizo ostentaci贸n de la disposici贸n de la dirigencia concertacionista a no usar su propia mayor铆a para sustituir el modelo neoliberal fue el entonces saliente ministro del Interior de Lagos, Francisco Vidal, a La Segunda, diario que estaba preocupado por la mayor铆a parlamentaria conseguida por la Concertaci贸n antes de iniciarse el primer gobierno de Bachelet.

As铆, Vidal declar贸 en febrero de 2006:

鈥淟a Concertaci贸n, particularmente en el Parlamento, va a tener un desaf铆o enorme: siendo mayor铆a y con el derecho a ejercer la mayor铆a, en mi opini贸n debiera, a partir de este dato, buscar el mayor acuerdo posible, salvo que haya una oposici贸n que se niegue a todo tipo de acuerdo. La Concertaci贸n va a tener una enorme responsabilidad (sic). Claro que el equipo que estar谩 en La Moneda tiene la experiencia para ello, particularmente Andr茅s Zald铆var, que ha sido un gran gestor de acuerdos鈥.

Y ante la pregunta subsiguiente: 驴Entonces c贸mo debe usar su mayor铆a la Concertaci贸n? 驴No deber铆a hacerla valer y arrinconar (sic) a la derecha?, Vidal contest贸:

鈥淢i experiencia en el Congreso es que en la mayor铆a de las leyes lo ideal para el pa铆s es sacarlas con acuerdos, independiente de mayor铆as o no. La verdad es que, si Ud. me dice una regla general, me gustar铆a sacar la mayor cantidad de leyes por acuerdo. Normalmente en una ley, por muy bien inspirada que entre al Congreso, siempre es bueno escuchar no solamente al parlamentario de gobierno, sino tambi茅n al de oposici贸n. Por 煤ltimo, porque tres cabezas piensan m谩s que una. Entonces mi posici贸n, a partir de mi experiencia de estos seis a帽os, es hacer la mayor b煤squeda de acuerdos. Eso no significa que en determinados temas leg铆timamente se expresen las posiciones distintas, pero si Ud. me dice qu茅 es lo mejor para el pa铆s, lo mejor es el acuerdo, como se demostr贸 en la mayor铆a de estas m谩s de 600 leyes que hemos sacado. Ahora, ese acuerdo debe ser sobre la base de respetar los principios b谩sicos del proyecto que naci贸 del Ejecutivo; si se distorsionan completamente, es mejor que las cosas queden ah铆, a mitad de camino鈥 (La Segunda; 17-2-2006).

Ciertamente estos mismos criterios fueron los que presidieron el acuerdo del 15 de noviembre de 2019 de establecer un qu贸rum de dos tercios para la aprobaci贸n de una nueva Constituci贸n que sustituya la actual, suscrita por Lagos y todos sus ministros, incluyendo al mismo Vidal, a Nicol谩s Eyzaguirre y a Yasna Provoste, entre otros.

Es decir, un qu贸rum destinado a impedir la regla mayoritaria de la democracia, concedi茅ndole a la minor铆a un virtual poder de veto. Con lo que, al igual que en 1989, la dirigencia de la Concertaci贸n quer铆a aparecer 鈥渙bligada鈥 a aceptar los t茅rminos del a todas luces previsible tercio de la derecha.

El problema es que los muy sorprendentes resultados electorales del 15 y 16 de mayo pasados no le entregaron siquiera el tercio a los que en teor铆a ser铆an los 煤nicos convencionales neoliberales partidarios de mantener las bases del 鈥渕odelo chileno鈥.

La gran pregunta que surge es: 驴Qu茅 har谩n ahora los convencionales de los partidos de la ex Concertaci贸n que, por muy pocos que sean, ser谩n claves en la definici贸n del futuro de Chile y del modelo neoliberal a煤n vigente?

Pregunta que sobre todo responder谩n con su conducta los convencionales del PS que conforman, lejos, el mayor n煤mero dentro de la esmirriada ex Concertaci贸n鈥

CALPU




Fuente: Lahaine.org