December 8, 2022
De parte de Jjmlsm
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Concha Monr谩s (Vida y obra)

Concha Monr谩s Casas (1898-1936). Naci贸 el 8 de diciembre de 1898 en Barcelona Catalu帽a, (Espa帽a) y muri贸 el 23 de agosto de 1936 en Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) a la edad de 37 a帽os.

Fue una pianista y compositora espa帽ola de ideolog铆a anarquista, fue v铆ctima de la represi贸n del bando sublevado en los inicios de la guerra civil espa帽ola.

Trayectoria.

Monr谩s naci贸 en Barcelona, Catalu帽a, (Espa帽a) en 1898.1鈥 Fue la hija de Mar铆a Casas y de Joaqu铆n Monr谩s Casanova, catedr谩tico de literatura,2鈥 que tuvieron otros dos hijos, Mar铆a Pilar y Joaqu铆n. Siendo los tres hermanos muy peque帽os, la familia se traslad贸 a Huesca, Arag贸n, (Espa帽a). Tras su paso por el Colegio Santa Rosa, de Huesca, Arag贸n, (Espa帽a), Monr谩s, que ten铆a grandes inquietudes culturales y sociales, estudi贸 piano y esperanto.

El 6 de enero de 1923, se cas贸 con el artista y periodista Ram贸n Ac铆n Aquilu茅, que trabajaba como profesor de dibujo en las Escuelas Normales.3鈥 La pareja tuvo dos hijas, Katia y Sol. De ideolog铆a anarquista, Ac铆n era delegado de la Confederaci贸n Nacional del Trabajo (CNT). Ambos daban clases a las obreras y obreros de forma gratuita. Ambos compart铆an ideolog铆a e inquietudes.

Fueron detenidos el 6 de agosto de 1936, unas semanas m谩s tarde de producirse el golpe de Estado liderado por el general Francisco Franco contra la Segunda Rep煤blica. Esa misma noche Ac铆n fue fusilado en la misma tapia en la que se asesin贸 a帽os antes al militar Ferm铆n Gal谩n, amigo de la familia. Monr谩s fue torturada para que su marido se entregar谩, encerrada en la c谩rcel sin luz y sin agua.4

Finalmente, fue asesinada en la tapia del Cementerio de las M谩rtires de Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) el 23 de agosto de 1936 junto a 94 personas m谩s. El expediente procesal se帽ala que hab铆a sido puesta en libertad.

Reconocimientos.

El 12 de diciembre de 2004, se descubri贸 una placa en la vivienda en la que habitaron Monr谩s y Ac铆n,5鈥 en la Casa Ena, como homenaje promovido por la CNT, el C铆rculo Republicano de Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) Manol铆n Abad.6鈥 En la placa puede leerse:

芦En esta casa vivieron Concha Monr谩s Casas y el artista, anarcosindicalista y pedagogo Ram贸n Ac铆n Aquilu茅 El 6 de agosto de 1936 fueron sacados de su hogar para ser impunemente fusilados. Su delito: amar la libertad y luchar por ella.禄

Bibliograf铆a.

  • 2001 鈥 Mujeres Aragonesas. Lola Campos. Ed. Ibercaja. Biblioteca Aragonesa de Cultura. Zaragoza.

Referencias.

  1.  芦VIDA DE CONCHA MONR脕S | Ant贸n Castro禄antoncastro.blogia.com. Consultado el 14 de mayo de 2022.
  2.  芦23 de agosto de 1936. Asesinato de Conchita Monr谩s禄Fundaci贸n Acin. 22 de agosto de 2021. Consultado el 14 de mayo de 2022.
  3.  芦Ram贸n Ac铆n禄Fundaci贸n Acin. Consultado el 14 de mayo de 2022.
  4.  芦Recordamos a CONCHA MONR脕S, FUSILADA por los franquistas en 1936 junto a otros REPUBLICANOS oscenses. Su marido RAM脫N AC脥N hab铆a sido EJECUTADO 2 semanas antes禄RecueRda Rep煤Blica, documento memoria. 9 de septiembre de 2017. Consultado el 14 de mayo de 2022.
  5.  芦Reconocimiento popular y homenaje a Ram贸n Ac铆n y a su esposa Concha Monr谩s 鈥 Foro por la Memoria禄http://www.foroporlamemoria.info. Consultado el 14 de mayo de 2022.
  6.  芦CRMAHU.- C铆rculo Republicano 芦Manol铆n Abad禄 de Huesca禄republicahuesca.blogspot.com. Consultado el 14 de mayo de 2022.

[Recibo esta nota de la Fundaci贸n Katia y Ram贸n Ac铆n:

Concha Monr谩s Casas, 鈥淐onchita鈥, fue una mujer culta, deportista, con excelentes dotes para el piano, esperantista y madre que compart铆a los planteamientos de su esposo Ram贸n Ac铆n hasta sus 煤ltimas consecuencias. Conchita fue y es un ejemplo de mujer libre y comprometida. Todo lo anterior le cost贸 la vida siendo fusilada el 23 de agosto de 1936, poco m谩s de dos semanas despu茅s de que Ram贸n hubiera sufrido la misma suerte. Lola Campos, periodista y escritora, le dedic贸 un art铆culo (2 de agosto de 1999) dentro de una serie sobre mujeres aragonesas publicada en Heraldo de Arag贸n y que fragu贸 en un libro (Mujeres aragonesas, Biblioteca Aragonesa de Cultura, 2001) que re煤ne a treinta personalidades excepcionales por muy distintos motivos. En el aniversario de la muerte de Concha Monr谩s, os ofrecemos este hermoso texto.]

Aragonesas en la historia

Concha Monr谩s Casas

Barcelona, 1898 鈥 Huesca, 1936

El anarquismo consorte

Por Lola CAMPOS

En los primeros a帽os del siglo XX llegaba a Huesca, Arag贸n, /Espa帽a) procedente de Catalu帽a, (Espa帽a) un nuevo profesor, Joaqu铆n Monr谩s Casanovas, que se establec铆a con su esposa, Mar铆a Casas y sus tres hijos. Estaban criando a Mar铆a Pilar, Conchita y Joaqu铆n, que crec铆an en medio de comodidades aunque en una Espa帽a inquietante.

La hija intermedia se casar铆a a帽os despu茅s con Ram贸n Ac铆n, un artista anarquista con el que vivi贸 momentos apasionantes durante trece a帽os. Ambos fueron fusilados en 1936, dejando un legado art铆stico importante y una leyenda que sigue en pie.

Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) fue el principal escenario de las dichas y sinsabores de Concepci贸n Monr谩s Casas, nacida en Barcelona, Catalu帽a, (Espa帽a) un 8 de diciembre de 1898. Los primeros pasos de Conchita por Catalu帽a, (Espa帽a) han sido borrados por el paso del tiempo. Queda su huella en una Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) de apenas quince mil habitantes, conservadora y desigual, que contemplaba con respeto las evoluciones de una familia acomodada cuyas hijas estudiaban en el colegio de Santa Rosa de Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) y el hijo en el Instituto de la misma ciudad. La madre morir铆a pocos a帽os despu茅s, de modo que los ni帽os vivieron con la abuela y el padre, quien contrajo a帽os despu茅s nuevo matrimonio.

La primera hija acabar铆a cursando Farmacia en Barcelona, Catalu帽a,(Espa帽a) y el 煤nico hijo mont贸, al concluir los estudios, negocios de exportaci贸n de vinos y cas贸 con una hermana de Ram贸n J. Sender. Conchita era entonces, y lo ser铆a despu茅s, algo diferente.

Una mujer en茅rgica e independiente, un esp铆ritu libre que se adelantaba a su tiempo. Pero, al fin y al cabo, una buena hija que acab贸 sus estudios y sac贸 la carrera de piano. Si Conchita Monr谩s hubiera sido una mujer al uso habr铆a matrimoniado con un hombre corriente que le reportara una vida c贸moda y sin sobresaltos. Pero no era el caso.

Conchita y Ram贸n Ac铆n, que trabajaba como profesor de Dibujo en las Escuelas Normales, contrajeron matrimonio el 6 de enero de 1923 en la iglesia de Santo Domingo. Dejaba 茅l una vida de ajetreo entre Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) y Madrid, Comunidad de Madrid, (Espa帽a) donde hab铆a entablado relaci贸n con la intelectualidad progresista, entre quienes se encontraban Garc铆a Lorca, Luis Bu帽uel y otros miembros de la Residencia de Estudiantes. La joven pareja se llevaba diez a帽os de diferencia pero entre ellos hab铆a compa帽erismo, complicidad y un com煤n concepto de la vida.

Hab铆an tenido un noviazgo apasionado en el que Ram贸n Ac铆n puso a prueba sus dotes de escritor, otra habilidad que le report贸 tantos 茅xitos como problemas. Conchita era una mujer esbelta, de porte fino, una morena resultona a quien su novio, citando a Maupassant, escribi贸 que ser铆a esfinge de belleza, estrella del amanecer, vaso espiritual, puerta del cielo o rosa m铆stica. Y algunas cosas m谩s que resultar谩n certeras, 鈥渟er谩s siempre el consuelo de mi aflicci贸n y la causa de mi alegr铆a鈥. Esto quedaba escrito antes de la boda ya que despu茅s vendr铆a la vida cotidiana. Que result贸 poco cotidiana.

El joven matrimonio se instal贸 en la casa del marido, en un piso del antiguo palacete de los Ena, situado en la calle de las Cortes, subiendo a la catedral. Viv铆an de alquiler compartiendo vecindad con otros miembros de la familia. Fueron trece a帽os de vida fren茅tica, de esperanzas y riesgos. En ese mismo a帽o nacer铆a Katia, la primera hija de Ram贸n y Conchita. Dos a帽os despu茅s vendr铆a al mundo Sol, la segunda y 煤ltima descendiente de la pareja. Formaban una familia feliz, preocupada porque el nivel del que ellos disfrutaban no alcanzara al resto de la poblacion.

En aquella casa de amplias escaleras, con suelos de ladrillo rojizo y fogones de carb贸n en la cocina, se respiraba anarquismo. Un esp铆ritu de libertad que no imped铆a ser social con los vecinos, cordial con los adversarios, combativos con el pensamiento y firmes en la acci贸n. Las ni帽as no iban a colegios de la ciudad porque ten铆an profesores en casa. Era una libertad vigilada, de modo que no le铆an un libro o no ve铆an una pel铆cula que antes no hubieran sido supervisados. Los padres odiaban la violencia y no deseaban que las ni帽as se recrearan en ella. Conchita jugaba con sus hijas a dibujar y leer Platero de Juan Ram贸n Jim茅nez o a recorrer el mundo con libros de viajes. Mientras les hac铆a sus rubias coletas investigaba sobre sus conocimientos en Geograf铆a.

En la casa de Concha Monr谩s las jaulas s贸lo conten铆an pajaritas de papel. A fin de cuentas se cre铆a en un mundo sin ataduras ni crueldades. Ram贸n Ac铆n llevaba su ideario anarquista a las cosas m谩s dom茅sticas y su mujer, lejos de disuadirle, le acompa帽aba entusiasmada en esta lucha a favor de un mundo m谩s justo. La sensatez de ella imped铆a que, pese a la generosidad de 茅l con todo y con todos, la familia se quedara sin sustento. Concha viv铆a bien, ten铆a la ayuda de alguna criada pero deb铆a poner prudencia al idealismo del marido.

Ya en la d茅cada de los a帽os treinta el matrimonio tuvo que enfrentarse a un mont贸n de acontecimientos en los que se vio envuelta toda la sociedad espa帽ola. Concha segu铆a siendo el sustento de la casa, ayudaba a planificar los veraneos en el Pirineo, un a帽o en Saqu茅s, Biescas, Alto G谩llego, Huesca, Arag贸n, (Espa帽a), otro en A铆nsa, Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) o el siguiente en Catalu帽a, (Espa帽a). Las ni帽as continuaban sus estudios en casa o sus juegos en el hortal pr贸ximo, donde se reun铆an con toda la chiquiller铆a del barrio. Katia y Sol eran dos chicas felices, perfectamente ataviadas y su madre una mujer dispuesta a vivir con el reloj adelantado. As铆 se apuntaba a jugar al tenis en las improvisadas pistas del Vel贸dromo cuando pocas mujeres se atrev铆an a ello. O acompa帽aba al marido en sus viajes a Barcelona, Catalu帽a, (Espa帽a) o Madrid, Comunidad de Madrid, (Espa帽a).

Conchita Monr谩s y su marido eran, por lo tanto, un matrimonio poco convencional. A Ram贸n le consent铆an en casa que prolongara sus jornadas laborales con las obligaciones pol铆ticas. Se reconoc铆a la labor que el artista hac铆a con los obreros de la ciudad, a los que daba clases gratuitas de dibujo en el C铆rculo Oscense. Otros no entend铆an sus meriendas de fin de semana con los trabajadores en un intento de cambiar el mundo desde abajo. Concha no era una mujer temerosa y por lo tanto entend铆a que su marido escribiera art铆culos incendiarios en los peri贸dicos o que fuera como delegado de la CNT a congresos y m铆tines. Los sue帽os requieren sacrificios.

La familia Ac铆n-Monr谩s diger铆a todo con naturalidad. El padre le hab铆a prometido un d铆a a Bu帽uel que si le tocaba el gordo de la loter铆a le producir铆a la pel铆cula 芦Tierra sin pan禄. Cuando en 1931 la suerte le sonri贸 con un premio de buen nivel todos entendieron que Ram贸n cumpliera su palabra, de modo que Conchita y sus hijas tambi茅n disfrutaron de los preparativos del rodaje en Madrid, Comunidad de Madrid, (Espa帽a) antes de partir a Las Hurdes, C谩ceres, Extremadura, (Espa帽a) o del coche descapotable amarillo que se compr贸 para la pel铆cula.

Conchita, en este mundo en creciente agitaci贸n, era el complemento de su marido. Donde no llegaba 茅l llegaba ella, o al rev茅s. Por las noches, en un rito que recuerda a la perfecci贸n Katia, la 煤nica superviviente de esta especial familia, la madre interpretaba obras musicales al piano hasta que las ni帽as ca铆an rendidas a los sones de Mozart o Chopin. El aire cultural que respiraba la casa iba de lo cl谩sico a lo moderno, dando paso, por ejemplo, a la radio. Aquel aparato con l谩mparas refulgentes deslumbr贸 no s贸lo a la familia sino al vecindario, de forma que los ni帽os del barrio se agrupaban en las escaleras para escuchar las voces que sal铆an de esa caja m谩gica. En la casa las tertulias eran algo familiar para Conchita, como lo eran las piezas antiguas que su marido llevaba para crear un Museo de Antropolog铆a y a las que ella quitaba chinches y mugre. Entre tanto cultivaba el esperanto.

La militancia anarcosindicalista de Ram贸n Ac铆n marc贸, l贸gicamente, la rutina de la familia, sometida a tantos vaivenes como la vida pol铆tica espa帽ola. Cuando el artista daba con sus huesos en la c谩rcel a causa de alg煤n art铆culo period铆stico o reuni贸n prohibida, Conchita procuraba que todo siguiera igual a la espera de su regreso.

Concha sufr铆a por los avatares pol铆ticos del marido pero disfrutaba de estar casada con un buen escritor, con un magn铆fico ilustrador y con un escultor en auge. Sus exposiciones fuera de Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) y su actividad social alimentaban esa satisfacci贸n nunca completa ya que el futuro se adivinaba incierto. As铆 pudieron comprobarlo todos en 1930, el d铆a que Ferm铆n Gal谩n, gran amigo de la familia, fracas贸 en su sublevaci贸n junto a Garc铆a Hern谩ndez. Nadie se equivoc贸 al temer entonces lo peor.

Ram贸n tuvo que huir hacia Francia dejando aqu铆 a su familia. Y Conchita se qued贸 en Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) esperando acontecimientos, procurando que las ni帽as no se angustiaran.

Muchas tardes cog铆a a una hija de cada mano y marchaba a las M谩rtires a poner flores sobre la tierra donde Gal谩n hab铆a sido fusilado. Era su 煤ltimo tributo a este amigo, nada afortunado en amores, que envidiaba a su marido por tener una compa帽era como ella.

La llegada de la II Rep煤blica en Espa帽a supuso otro inmenso alivio para Concha e hijas que a punto estuvieron de marchar a vivir a Par铆s, Isla de Francia, (Francia) donde Ram贸n compart铆a vivencias con lo m谩s granado del exilio espa帽ol. Fue incluso uno de los momentos m谩s gratificantes para todos. El mismo 14 de abril ella y las ni帽as tuvieron que salir al balc贸n de casa a saludar a los manifestantes que se arremolinaban en la calle gritando a favor del marido y padre ausente antes de tomar la Alcald铆a. Ram贸n Ac铆n era entonces un h茅roe. Al d铆a siguiente Concha, Katia y Sol se reencontraron con 茅l en la plaza mayor de Ayerbe, Huesca, Arag贸n, (Espa帽a) donde fue recibido por una multitud enfervorizada.

Los a帽os siguientes no fueron c贸modos para nadie y menos para Conchita y los suyos. Ram贸n viaj贸 continuamente a Madrid, Comunidad de Madrid, (Espa帽a), unas veces solo y otras acompa帽ado por la familia, hosped谩ndose siempre en el hotel Dard茅. Las represiones del Gobierno republicano alcanzaron al esposo de Conchita, que de nuevo tuvo que disimular ante las hijas por las ausencias del padre. Ram贸n Ac铆n entraba y sal铆a de la c谩rcel, agitaba a las masas en el Olimpia, escrib铆a art铆culos defendiendo un mundo m谩s limpio y sin violencia y trabajaba en su taller.

Aquel verano de 1936 Conchita y familia permanec铆an en la casa de Huesca, Arag贸n, (Espa帽a). El d铆a 17 de julio a Ram贸n un conocido le dijo que algo raro se estaba preparando. En su casa nadie se alarm贸 lo suficiente pero tomaron precauciones, no sal铆an y vigilaban los movimientos de los falangistas oscenses, que se hab铆an presentado en varias ocasiones a buscarlo. El d铆a 6 de agosto, a las cinco de la tarde, un grupo de ellos volvi贸 a la casa con intenciones m谩s ejecutivas. A sus once a帽os de edad algo intuy贸 Sol, que los vio llegar desde una ventana. Y algo m谩s profundo sinti贸 Concha cuando empez贸 a ser presionada por los fascistas, que la golpearon hasta obligar a su marido a abandonar el escondite.

El matrimonio fue llevado a la c谩rcel. Por la noche Ram贸n ser铆a fusilado en las tapias del cementerio, siendo una de las ciento treinta personas que cayeron ese d铆a. Conchita estuvo presa hasta el d铆a 23 de agosto, en una celda sin luz y sin colch贸n, acusada de haber insultado a la autoridad. Ese d铆a fueron fusiladas ciento treinta y ocho personas, entre ellas la esposa de Ram贸n Ac铆n y madre de Katia y Sol. Dej贸 un recado a una compa帽era de c谩rcel: Dales besos a mis hijas, si es que llegas a salir.

Muchos a帽os despu茅s este encargo pudo ser transmitido a las hijas de Conchita, que tras aquella tragedia fueron obligadas a llamarse Ana Mar铆a y Mar铆a Sol. Pero ellas siempre han sido Katia y Sol y siempre han guardado la memoria fresca del ideario paterno y los restos con los que se encontraron tras el saqueo oficial. Un mural dedicado a Gal谩n y Garc铆a Hern谩ndez fue arrojado al Isuela y buena parte de las antig眉edades coleccionadas por Ram贸n Ac铆n y conservadas por Concha Monr谩s fueron robadas por los falangistas. La casa fue desmantelada y las ni帽as pasaron a vivir con unos t铆os, junto a unas primas.

Vestidas de luto riguroso, incluidas las enaguas, a las hijas de Conchita el destino les oblig贸 a pasar de una familia de izquierdas a una familia de derechas, les hizo ir a colegios e incorporarse a una sociedad diferente a la so帽ada. Del blanco al negro. Pero apoyadas por sus familiares salieron adelante. Conservaron buena parte de la obra art铆stica del padre y algunos recuerdos de la madre. Eso s铆, mantuvieron el esp铆ritu de sus progenitores, el sentimiento de ser diferentes, y subsistieron con ese fondo de tristeza que invade a cuantos les ha sido pisoteada la vida. Katia, la hija superviviente de Conchita, lo recuerda todav铆a hoy en voz baja, esperando que un d铆a la obra de su padre tenga un cobijo digno. Ser铆a el final feliz a una historia desgraciada.

*Todas las fotos pertenecen al archivo de la Fundaci贸n Ram贸n y Katia Ac铆n.




Fuente: Jjmlsm.wordpress.com