November 8, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Laura Galaup

Un juzgado militar condena a cuatro guardias civiles destinados en Noia (A Coru帽a) por vejar y humillar durante cuatro a帽os a un compa帽ero con comentarios hom贸fobos. La sentencia recoge que uno de los acusados lleg贸 a realizar manifestaciones como estas: “Los maricones no deber铆an de estar en la Guardia Civil”, “arriba Espa帽a y muerte a los maricones”, “Prefiero tener un hijo muerto o drogadicto que maric贸n”.

El tribunal expone que los procesados “actuaron de una manera concurrente, conjunta y persistente” y les condena por “abuso de autoridad” 鈥搒e aplica el C贸digo Penal Militar鈥 a diez meses de prisi贸n y diez mil euros de indemnizaci贸n por los da帽os ps铆quicos y morales causados a la v铆ctima.

Los hechos, que comenzaron en 2010, se produjeron “de forma ininterrumpida”. El hostigamiento solo finaliz贸 cuando la v铆ctima se apart贸 del servicio. En noviembre de 2014 el agente Alexander (nombre ficticio) fue atendido en un centro de salud “por una crisis de ansiedad” y derivado posteriormente a la Unidad de Psiquiatr铆a del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago tras un incidente con un compa帽ero. Desde entonces est谩 de baja con un diagn贸stico de trastorno mental severo, seg煤n recoge la sentencia. Antes del incidente juzgado, la v铆ctima “no presentaba antecedentes personales de problem谩tica mental”, a帽ade el tribunal.

Los hechos probados constatan que previamente a su llegada al cuartel de Noia uno de los condenados ya hab铆a advertido de que “iba a llegar al puesto un 鈥檓aric贸n”. Desde entonces, comenzaron “a difundir rumores referentes a su orientaci贸n sexual, diciendo que 鈥檈ra homosexual”, adem谩s, se refer铆an a Alexander como “prima”, “perla”, “la mujer del puesto” y se le empez贸 “a tildar de 鈥檝ago, incompetente y mal profesional”, recoge la sentencia emitida en junio por el tribunal militar territorial de A Coru帽a. El fallo no es firme y ha sido recurrido ante el Tribunal Supremo.

“A lo largo del tiempo, la situaci贸n de menosprecio se mantuvo, siendo los rumores, cuchicheos, bromas y comentarios acerca de su orientaci贸n sexual, el principal origen de su desprestigio, que posteriormente se ampl铆a a su profesionalidad y a la manera de desarrollar sus funciones como miembro de la Guardia Civil”, contin煤a la sentencia.

Los desprecios se extendieron por la localidad

Los desprecios por parte de sus compa帽eros hacia la v铆ctima se extendieron por la localidad. La sentencia recoge dos ejemplos que demuestran c贸mo el acoso sufrido por el agente no se produjo solo en el cuartel. En uno de ellos describen que los comentarios “referentes a su supuesta orientaci贸n sexual llegaron a ser muy difundidos”, ya que “algunos detenidos”, conocidos de dos de los condenados, “llegaron a burlarse” del denunciante “llam谩ndolo 鈥檓aric贸n鈥 y dici茅ndole que les hab铆an dicho que si lo engatusaba les dejar铆a salir para fumar”.

El segundo incidente se produjo en un bar en el que la v铆ctima entr贸 con uno de los condenados. “El camarero hace un comentario dici茅ndole 鈥檚i ese era el Guardia Civil homosexual, que si se lo quer铆a follar, le arreglasen una cita con 茅l鈥. Igualmente, se hac铆an comentarios a la ciudadan铆a acerca de la poca val铆a profesional [de Alexander]”, contin煤a la sentencia.

El tribunal tambi茅n se detiene en el papel que tuvo uno de los superiores de la v铆ctima, un sargento que no figura entre los condenados y al que Alexader “se dirigi贸” en “diferentes ocasiones” para contarle “que sus compa帽eros le dispensaban un trato inadecuado”. Ante estas quejas, el mando “se limit贸 a decirle que no hiciese caso”. Asimismo, tres de los condenados “le hicieron llegar” al agente que “el sargento estaba descontento con su aspecto, con su forma de trabajar y que lo iba a sancionar”, seg煤n la sentencia.

La v铆ctima “empez贸 a percibir” que su superior jer谩rquico “le hac铆a muchos reproches acerca de cuestiones profesionales, tild谩ndolo de poco competente y vago”. Alexander asumi贸 que estos comentarios se deb铆an a que el sargento “estaba influenciado” por los agentes condenados. Y detallan una conducta del mando: “Cuando present贸 una baja m茅dica, le dijo que esa baja no era justificada, comentario que le extra帽贸 porque no se lo hab铆a hecho a otro compa帽ero que se encontraba igualmente de baja, llegando a percibir que la disposici贸n del mando hacia su persona era negativa”.

En el juicio el sargento “neg贸 haber o铆do comentarios despectivos o vejaciones referidas” a Alexander y asegur贸 que la v铆ctima “no se quej贸 ni de acoso ni de insultos”. El tribunal tambi茅n destaca una explicaci贸n “contradictoria” del mando: “Comenz贸 diciendo que ten铆a buen concepto de [Alexander] y que le hac铆a buenos informes pero finaliza su declaraci贸n diciendo que se dec铆a que profesionalmente dejaba que desear”.

El tribunal habla de “pasividad” del superior de la v铆ctima

A pesar de la declaraci贸n de este sargento, los jueces recogen como hecho probado las quejas de Alexander, llegan a hablar de “una pasividad del superior jer谩rquico” y recuerdan que cuando se transmite al mando “hechos ileg铆timos” 茅l est谩 obligado a actuar. Ante esta exposici贸n, han acordado remitir “a la autoridad con potestad disciplinaria” la “conducta protagonizada” por el hoy subteniente para que la valore. A su juicio, podr铆a suponer “algunas de las faltas graves” o una falta muy grave, que castiga la discriminaci贸n o acoso por orientaci贸n sexual, reguladas en el R茅gimen Disciplinario de la Guardia Civil.

elDiario.es se ha puesto en contacto con la Guardia Civil para consultar c贸mo gestion贸 la instituci贸n el trato vejatorio que recoge esta sentencia, sin haber recibido respuesta por el momento. La abogada de la v铆ctima, Esther Diz, expone que su cliente est谩 “disgustado” con la actuaci贸n del instituto armado. “No tuvo ning煤n apoyo, solicit贸 un destino en unas oficinas y no se lo concedieron”, apunta. Por su parte, los abogados de los condenados sostienen que la Guardia Civil “no debe abrir ning煤n expediente” a sus clientes porque la sentencia no es firme.

El 煤ltimo cap铆tulo de “hostigamiento” descrito en el cuartel de Noia detalla que dos de los condenados sobrecargaron a Alexander durante su servicio, “mientras ellos se jactaban de que no ten铆an mucho que hacer”. Uno de ellos tambi茅n “le encomend贸 la realizaci贸n de actuaciones referentes a la violencia de g茅nero y, posteriormente se atribu铆a el trabajo realizado”. La v铆ctima tambi茅n puso “estos problemas” en conocimiento del sargento, seg煤n la sentencia.

Algunos de los compa帽eros que sostuvieron la declaraci贸n de la v铆ctima en el juicio explicaron que a la v铆ctima “le afectaba el trato recibido” y que “fue en declive”. Por su parte, la defensa de los condenados plante贸 como l铆nea argumental que el objetivo de Alexander era “abandonar la Guardia Civil con una pensi贸n por dolencia en acto de servicio”. El caso se judicializ贸 despu茅s que el servicio sanitario que atendi贸 en 2014 a la v铆ctima remitiese el atestado m茅dico a un juzgado de instrucci贸n.


El Diario




Fuente: Grupotortuga.com