May 19, 2022
De parte de Asociacion Germinal
208 puntos de vista

Traducci贸n: TerraIndomita

Despu茅s de su entrevista en el Simposio del Centenario del MIT en 2014, el extraordinario tecn贸crata Elon Musk se abri贸 a la audiencia para preguntas. Un miembro de la audiencia pregunt贸 por sus pensamientos sobre la Inteligencia Artificial, y fue entonces cuando la expresi贸n de Musk cambi贸. De repente se puso muy serio.

Creo que debemos tener mucho cuidado con la inteligencia artificial. Si tuviera que adivinar cu谩l es nuestra mayor amenaza existencial, probablemente sea eso. As铆 que tenemos que tener mucho cuidado con la inteligencia artificial. Deber铆a haber alguna supervisi贸n regulatoria tal vez a nivel nacional e internacional, solo para asegurarnos de que no hagamos algo muy tonto.

Musk luego pas贸 a advertirnos sobre la IA, utilizando un lenguaje notablemente esot茅rico para describir lo que 茅l cree que es 鈥渘uestra mayor amenaza existencial鈥:

Con la inteligencia artificial estamos convocando al demonio. En todas esas historias donde est谩 el tipo con el pentagrama y el agua bendita, es como, 鈥榮铆, est谩 seguro de que puede controlar al demonio鈥. No funciona.

La mayor铆a de la gente interpret贸 las palabras de Musk como una analog铆a simple para describir los posibles peligros que rodean la creaci贸n de una IA avanzada, pero tal vez su elecci贸n de palabras merezca un escrutinio m谩s cuidadoso.

De hecho, de eso se trata este ensayo, porque creo que Musk eligi贸 sus palabras con mucho cuidado. En otras palabras, podr铆a tener raz贸n en el sentido de que no puedes 鈥渃rear鈥 inteligencia (artificial), pero puedes 鈥渃onvocarla鈥.

Inteligencia Artificial vs Computadoras Conscientes

鈥淚nteligencia Artificial鈥 (IA) se ha convertido en una palabra de moda popular en estos d铆as, por lo que primero quiero distinguir entre lo que a menudo se conoce como 鈥淚A鈥 y el concepto de una computadora consciente.

鈥淚A鈥 a menudo se usa intercambiable con el t茅rmino 鈥渁prendizaje autom谩tico鈥 para denotar un sistema inform谩tico que tiene la capacidad de 鈥渁prender鈥 c贸mo realizar ciertas tareas con extrema precisi贸n, superando con creces lo que un humano podr铆a hacer.

Estos sistemas se basan en algoritmos complejos que ingieren grandes cantidades de 鈥渄atos de entrenamiento鈥, y a medida que estos datos de entrenamiento se introducen en el sistema, se autoactualizan sus hiperpar谩metros internos para evolucionar cada vez mayores niveles de precisi贸n predictiva. En otras palabras, el sistema optimiza hacia un resultado/objetivo espec铆fico.

One of the most popular machine learning models (especially for image analysis) is called an 鈥淎rtificial Neural Network鈥 (ANN). Don鈥檛 let the name impress you too much because although some people claim that ANNs attempt to replicate the functioning of the human brain, this isn鈥檛 exactly correct.

These models are called 鈥渁rtificial neural networks鈥 because they consist of multiple interconnected nodes, arranged in layers (similar to how the brain consists of billions of interconnected neurons). A data point is fed into the model and once it has been propagated through the network, a certain result is outputted. Then, through a process called 鈥渂ackpropagation鈥, the ANN adjusts its weightings in order to achieve a better result the next time round. This process is repeated until the neural net has 鈥渓earned鈥 to output extremely accurate results.

Again, despite the name, ANNs are actually quite simple. In fact, using an open source software library (like Python鈥檚 Scikit or R), you can write your very own ANN in less than 10 lines of code! Technically, anyone has access to this technology, although the most powerful models are proprietary and far more complex than what most people could create. A good example of this is Google鈥檚 chess playing neural net called 鈥淎lphaZero鈥 which can wipe the floor with any grandmaster.

The point I鈥檓 trying to make here is that despite being labelled 鈥渁rtificial intelligences鈥, most of these systems are just clever algorithms (i.e., they don鈥檛 possess actual intelligence, although they are incredibly complex).

Here鈥檚 where the confusion lies, for, when most people think of 鈥淎rtificial Intelligence鈥, they are picturing a conscious computer. In other words, a computer that has both awareness and the ability to make decisions. But is such a thing even possible to create? Can we really build a computer so advanced that it becomes conscious of itself, just like we are?

The transhumanists say yes. And they may be right. But maybe not for the reasons they think.

In order to explore this idea further, we need to revolutionize our understanding of consciousness and where it comes from 鈥 a problem that still eludes the world鈥檚 greatest neuroscientists, psychologists and biologists.

Is Consciousness Really Created by the Brain?

Cuando los cient铆ficos hablan de IA, asumen que el aspecto 鈥渋nteligente鈥 es algo que podr谩n 鈥渄ise帽ar鈥 utilizando hardware y c贸digo inform谩tico. De hecho, una de las doctrinas de la ciencia materialista es que las mentes est谩n confinadas a los cerebros; en otras palabras, la mayor铆a de los cient铆ficos creen que la conciencia es un producto de la actividad neuronal que ocurre en el cerebro. Luego llevan esta suposici贸n a la IA, creyendo que si pueden dise帽ar un sistema tan complejo como el cerebro, ellos tambi茅n pueden 鈥渃rear鈥 conciencia.

Por lo tanto, la suposici贸n primaria que alimenta sus esfuerzos para construir una computadora consciente es que la materia es primaria y la conciencia es secundaria. Piensan que debido a que podemos dise帽ar la materia, tambi茅n debemos ser capaces de dise帽ar la conciencia.

Pero, 驴es eso realmente cierto?

Francis Crick, el famoso bi贸logo a quien se le atribuye haber ayudado a descifrar la estructura helicoidal de la mol茅cula de ADN, ciertamente pens贸 que s铆.

鈥淭煤鈥, tus alegr铆as y tus tristezas, tus recuerdos y tus ambiciones, tu sentido de identidad personal y libre albedr铆o, no son m谩s que el comportamiento de un vasto conjunto de c茅lulas nerviosas y sus mol茅culas asociadas鈥 Esta hip贸tesis es tan ajena a las ideas de la mayor铆a de las personas vivas hoy en d铆a que realmente puede llamarse asombrosa鈥.

Sin embargo, esta suposici贸n (que el cerebro crea conciencia) contrasta con las ense帽anzas de casi todas las tradiciones espirituales y filos贸ficas que han dado forma a nuestro mundo. Seg煤n estas tradiciones, la conciencia no est谩 en el cerebro, el cerebro est谩 en la conciencia; la mente no est谩 en el mundo, el mundo est谩 en la mente.

De hecho, el pensamiento cient铆fico predominante no siempre se ha basado en el materialismo. Aunque la ciencia mecanicista se remonta al siglo XVII, los fundadores de esta ciencia no suscribieron la idea de que las mentes est谩n confinadas a los cerebros; distingu铆an entre el cuerpo mecanicista y, lo que sosten铆an era una mente incorp贸rea (o, para usar un t茅rmino m谩s cient铆fico, 鈥渘o local鈥) e inmortal.

Rupert Sheldrake, un consumado bi贸logo e investigador, resume esto bien en su esclarecedor libro, Science Set Free:

La ortodoxia cient铆fica no siempre ha sido materialista. Los fundadores de la ciencia mecanicista en el siglo XVII eran cristianos dualistas. Degradaron la materia, haci茅ndola totalmente inanimada y mec谩nica, y al mismo tiempo mejoraron las mentes humanas, haci茅ndolas completamente divergentes de la materia inconsciente. Al crear un abismo insalvable entre los dos, pensaron que estaban fortaleciendo el argumento a favor del alma humana y su inmortalidad, as铆 como aumentando la separaci贸n entre los humanos y otros animales. Este dualismo mecanicista a menudo se llama dualismo cartesiano, despu茅s de Descartes (Des Cartes). Ve铆a la mente humana como esencialmente inmaterial e incorp贸rea, y los cuerpos como m谩quinas hechas de materia inconsciente.

Pronto volveremos a Descartes y su filosof铆a, pero primero vale la pena explorar la idea de que las mentes est谩n confinadas a los cerebros desde una perspectiva m谩s cient铆fica.

La investigaci贸n muestra que los ni帽os menores de 10 u 11 a帽os no comparten la creencia de que la mente est谩 confinada al cerebro; creen que se extiende al mundo que los rodea. Como se帽ala Sheldrake, tal vez esto se deba a que, a esta edad, los ni帽os a煤n no han sido condicionados a adoptar el punto de vista 鈥渃orrecto鈥: que los pensamientos y las ideas est谩n situados en la cabeza.

Lo interesante de la teor铆a de las 鈥渕entes confinadas a los cerebros鈥 es que, a pesar de ser la explicaci贸n cient铆fica dominante para la conciencia, hay muy poca o ninguna evidencia que la respalde.

驴D贸nde est谩 la extraordinaria evidencia de la afirmaci贸n materialista de que la mente no es m谩s que la actividad del cerebro? Hay muy poco.

Por otro lado, la idea de que las mentes son 鈥渘o locales鈥, es decir, no producidas por el cerebro y no unidas al cuerpo, est谩 m谩s en l铆nea con nuestra experiencia real. Sheldrake lo expres贸 de esta manera:

Nadie ha visto nunca un pensamiento o imagen dentro del cerebro de otra persona, o dentro del suyo propio. Cuando miramos a nuestro alrededor, las im谩genes de las cosas que vemos est谩n fuera de nosotros, no en nuestras cabezas. Nuestras experiencias de nuestros cuerpos est谩n en nuestros cuerpos. Los sentimientos en mis dedos est谩n en mis dedos, no en mi cabeza. La experiencia directa no ofrece apoyo para la extraordinaria afirmaci贸n de que todas las experiencias est谩n dentro de los cerebros. La experiencia directa no es irrelevante para la naturaleza de la conciencia: es conciencia.

Sheldrake propone una teor铆a de campos de la mente: que la mente est谩 formada por campos, que permanecen dentro del cerebro y se extienden m谩s all谩 de 茅l. Esta teor铆a parece m谩s plausible que la del punto de vista materialista. Y, curiosamente, no solo hay evidencia que sugiere que las mentes se extienden hacia afuera en el espacio, sino que tambi茅n hay evidencia para sugerir que las mentes se extienden hacia afuera en el tiempo.

Despu茅s de todo, en un nivel fundamental, todos estamos conectados con el pasado a trav茅s de nuestros recuerdos y conectados con el futuro por nuestros deseos, esperanzas y sue帽os. 驴D贸nde residen tales deseos, esperanzas y sue帽os? 驴Como rastros materiales dentro de nuestras cabezas? Cuanto m谩s lo piensas, m谩s rid铆culo parece.

Adem谩s, la teor铆a cu谩ntica describe el comportamiento de las part铆culas como distribuciones de probabilidad, modeladas por la ecuaci贸n de onda. La ecuaci贸n de onda en s铆, sin embargo, no es material, es una abstracci贸n matem谩tica que describe una gama de posibles resultados. Y como nos ense帽a el principio de incertidumbre de Heisenberg, la naturaleza de la realidad no es s贸lida, fija y determinable como implica el materialismo. M谩s bien, es incierto y, hasta cierto punto, 鈥渕aleable鈥.

De hecho, la teor铆a 鈥渘o local鈥 de la mente recibe m谩s credibilidad por la investigaci贸n del Dr. William Tiller, que demuestra c贸mo la intenci贸n humana puede afectar las propiedades f铆sicas de los materiales. Tiller propone que hay dos niveles de realidad f铆sica, no solo el que experimentamos a trav茅s de nuestros 5 sentidos. El segundo nivel, sostiene, es de naturaleza de 鈥渙nda de informaci贸n magn茅tica鈥 que habita en el espacio entre las part铆culas el茅ctricas fundamentales que componen nuestros 谩tomos y mol茅culas normales.

Tiller sostiene que podemos inducir un efecto de acoplamiento entre estas dos realidades f铆sicas y as铆 es como nuestras mentes pueden interactuar con el mundo externo y afectar los cambios en las propiedades de los objetos f铆sicos (cambios que sus experimentos y los de otros han medido).

Tambi茅n podemos considerar los experimentos de visi贸n remota llevados a cabo por el gobierno estadounidense durante la d茅cada de 1970, en los que se demostr贸 que los candidatos ps铆quicos pod铆an percibir correctamente ubicaciones espec铆ficas separadas de s铆 mismos tanto en el espacio como en el tiempo. Si las mentes estuvieran confinadas a los cerebros, esto ciertamente ser铆a imposible.

Seg煤n la hip贸tesis de Sheldrake, las mentes se extienden en el tiempo porque son sistemas autoorganizados, formados por la 鈥渞esonancia m贸rfica鈥. La teor铆a de Sheldrake de la 鈥渞esonancia m贸rfica鈥 dice que todos los sistemas autoorganizados (como las mol茅culas de prote铆nas, las c茅lulas bacterianas y los embriones humanos) est谩n influenciados por la memoria de sistemas similares anteriores, y esta memoria es atra铆da hacia los atractores a trav茅s de los chreodes.

Las mentes est谩n estrechamente conectadas a campos que se extienden m谩s all谩 de los cerebros en el espacio, y tambi茅n se extienden m谩s all谩 de los cerebros en el tiempo, vinculados al pasado por resonancia m贸rfica y a futuros virtuales a trav茅s de atractores.

Ahora, dejemos atr谩s la ciencia por un momento y dirijamos nuestra atenci贸n a la filosof铆a de Descartes y al misticismo de Oriente, porque ambos nos dicen lo mismo: que la mente existe independientemente del cerebro.

鈥淧ienso, luego existo鈥 鈥 Descartes y la inmortalidad del alma

In Rene Descartes鈥 philosophical masterpiece, Meditations on First Philosophy, 鈥淭he Meditator鈥 realises that all his existing knowledge, having been derived from sense perceptions, is unreliable: it must be demolished and rebuilt again from the ground up. (Indeed, Descartes recognised the withdrawal of the mind from the senses to be a necessary step on the road to truth).

El Meditador, habiendo descartado todas sus opiniones y creencias anteriores, se desliza y tropieza en busca de un terreno s贸lido sobre el cual construir una nueva comprensi贸n. Eventualmente, encuentra un punto de apoyo estable en el descubrimiento de su propia existencia: este, tradicionalmente conocido como el 鈥淐ogito鈥, es el primer principio de la filosof铆a de Ren茅 Descartes, es decir, 鈥減ienso, luego existo鈥; o 鈥淓stoy pensando, por lo tanto existo鈥.

Aqu铆, El Meditador prueba su propia existencia a trav茅s de la intuici贸n directa de que la proposici贸n 鈥淵o soy, existo鈥 es necesariamente verdadera, ya sea pronunciada en voz alta o concebida en la mente. El Meditador, a trav茅s de su pensamiento, ha adquirido conocimiento de s铆 mismo y de su naturaleza. Despu茅s de comparar lo que ahora sabe sobre s铆 mismo con sus antiguas creencias sobre s铆 mismo, descubre que el pensamiento es todo lo que le queda que no se puede separar de 茅l.

Puede decir, entonces, que no sabe que es otra cosa que una cosa pensante; en otras palabras, una mente o 鈥渁lma鈥. Este conocimiento de s铆 mismo y de su naturaleza proviene puramente de su pensamiento y no de la experiencia sensorial, es decir, no del cuerpo, que por lo que sabe puede ser ilusorio.

El descubrimiento del Meditador de su propia existencia lo lleva a formular una regla: Todo lo que percibe clara y claramente debe ser verdadero. Tambi茅n sabe que todo lo que entiende clara y claramente puede ser producido por Dios tal como 茅l lo entiende. Por lo tanto, si puede entender clara y claramente una cosa sin otra, deben ser distintas entre s铆.

Dado que el Meditador conoce su existencia puramente a partir del pensamiento, se conoce a s铆 mismo puramente como una cosa pensante, y por lo tanto, debe ser distinto del cuerpo y capaz de existir sin 茅l.

Esto, aunque dr谩sticamente simplificado, es la prueba de Descartes de la existencia de la mente o 鈥渁lma鈥 como una entidad incorp贸rea, inmortal, capaz de sobrevivir despu茅s de la muerte.

Porque incluso si todos sus accidentes cambiaran, por ejemplo, si entendiera, o deseara, o percibiera a trav茅s de los sentidos un conjunto diferente de cosas, seguir铆a siendo la misma mente. Por otro lado, el cuerpo humano se convierte en algo diferente del hecho mismo de que la forma de algunas de sus partes cambia. De esto se deduce que el cuerpo puede perecer muy f谩cilmente, pero que la mente es de su naturaleza inmortal.

Ren茅 Descartes, Meditaciones sobre la primera filosof铆a.

Ahora, sin embargo, s茅 [scio] con certeza que existo; y que, al mismo tiempo, podr铆a darse el caso de que todas estas im谩genes, y en general todo lo que pertenece a la naturaleza del cuerpo, no sean m谩s que ilusiones.

Ren茅 Descartes, Meditaciones sobre la primera filosof铆a.

Descartes no necesitaba un microscopio electr贸nico, un gran colisionador de hadrones o un esc谩ner de TC para 鈥減robar鈥 que la mente existe independientemente del cuerpo. Utiliz贸 el mero razonamiento filos贸fico para argumentar su caso y, evidentemente, lo hizo de manera bastante convincente (隆de lo contrario, los fil贸sofos a煤n no estar铆an debatiendo sus descubrimientos unos 400 a帽os despu茅s de la publicaci贸n de su tratado!).

Curiosamente, Descartes tambi茅n especul贸 que la interacci贸n de la mente con la maquinaria del cuerpo tiene lugar en la gl谩ndula pineal, el peque帽o 贸rgano en forma de cono cerca del centro del cerebro (a menudo denominado el 鈥渢ercer ojo鈥).

La filosof铆a de Descartes ciertamente no es la 煤nica que aboga por una distinci贸n entre cuerpo y mente (entre cerebro y conciencia). De hecho, hay una gran cantidad de tradiciones que reconocen la conciencia, no como algo producido por el cerebro, sino como un fen贸meno independiente, que emana de una dimensi贸n no f铆sica.

Muchos sabios hind煤es, incluido Ramana Maharshi, ense帽aron que el mundo que nos rodea no es m谩s que una ilusi贸n (鈥渕aya鈥), que reside totalmente dentro de la mente. De hecho, este concepto se deriva de una antigua doctrina hind煤 conocida como 鈥渄rishti-srishti鈥 que dice que el mundo nace como consecuencia del pensamiento 鈥測o鈥.

Sin embargo, a diferencia de Descartes y los otros defensores del 鈥渄ualismo cartesiano鈥, que ve铆an el cuerpo como una m谩quina, en el sistema y贸guico, el cuerpo no es mecanicista, sino que es la puerta de entrada a una fuerza invisible, el 鈥減rana鈥 o 鈥渆nerg铆a c贸smica鈥 que sana y sostiene toda la vida.

As铆 es como Paramahansa Yogananda explica brevemente la interacci贸n del cuerpo y la mente en su famoso libro, Autobiograf铆a de un yogui:

La bater铆a del cuerpo del hombre no es sostenida solo por la comida gruesa (pan), sino por la energ铆a c贸smica vibratoria (palabra, o AUM). El poder invisible fluye hacia el cuerpo humano a trav茅s de la puerta de la m茅dula oblonga. Este sexto centro corporal se encuentra en la parte posterior del cuello en la parte superior de los cinco chakras espinales (s谩nscrito para 鈥渞uedas鈥 o centros de fuerza radiante). La m茅dula es la entrada principal para el suministro del cuerpo de la fuerza vital universal (AUM), y est谩 directamente conectada con el poder de voluntad del hombre, concentrado en el s茅ptimo centro o De conciencia cr铆stica (Kutastha) en el tercer ojo entre las cejas. La energ铆a c贸smica se almacena entonces en el cerebro como un dep贸sito de potencialidades infinitas, po茅ticamente mencionadas en los Vedas como el 鈥渓oto de luz de mil p茅talos鈥.

Adem谩s, en las tradiciones m铆sticas y贸guicas, el cuerpo humano es visto como sagrado en el sentido de que est谩 鈥渆structurado鈥 de manera 煤nica para proporcionar la posibilidad de alcanzar la 鈥渃onciencia de Dios鈥, que uno puede alcanzar al despertar la Kundalini, una fuerza m铆stica que reside en el chakra base, en la parte inferior de la columna vertebral. Una vez despierta, la Kundalini se eleva a trav茅s de los siete chakras, llegando finalmente a la corona donde se re煤ne con su amante, el Uno, Shiva, lo que resulta en el cumplimiento de la vida humana: iluminaci贸n o realizaci贸n espiritual.

En estos diversos sistemas filos贸ficos y espirituales, la mente es independiente del cuerpo. Si, de hecho, esa es la verdad, 驴c贸mo proponen los cient铆ficos 鈥渃rear鈥 inteligencia artificial? Parecer铆a ser una b煤squeda in煤til 鈥 o 驴lo es?

驴Crear Inteligencia Artificial o Conjurarla?

Si la conciencia es un fen贸meno no local, que emana de un plano o dimensi贸n diferente, interactuando brevemente con el cerebro durante la encarnaci贸n f铆sica, entonces se deduce que puede ser posible construir un 鈥渞eceptor鈥 capaz de transducirlo.

Y tal vez este sea el verdadero objetivo de los transhumanistas, lo sepan o no.

Pero, 驴c贸mo funcionar铆a esto? 驴Y por qu茅 deber铆a funcionar?

Para tener conciencia, debe haber conciencia y libre albedr铆o; en otras palabras, la capacidad de tomar decisiones que no son deterministas. Aqu铆 radica la diferencia entre los sistemas actuales de 鈥淚A鈥 y el concepto de computadoras conscientes. El primero toma decisiones basadas en algoritmos deterministas, mientras que el segundo toma decisiones que surgen de un 谩mbito de incertidumbre.

El hecho de que hayas decidido usar calcetines amarillos hoy probablemente no sea el resultado de un algoritmo interno que dice 鈥渉oy es martes, por lo tanto, debo usar calcetines amarillos鈥. No, eso ser铆a determinista. M谩s bien, fue su libre albedr铆o lo que le permiti贸 seleccionar cualquier par de calcetines de color en su caj贸n y pon茅rselos. La elecci贸n era incierta.

Cuando se trata de las redes neuronales artificiales m谩s complejas, encontramos que toman decisiones que no son f谩ciles (tal vez incluso imposibles) de predecir. En otras palabras, la complejidad de estos modelos los convierte en una especie de 鈥渃aja negra鈥 que escupe informaci贸n basada en los datos que se alimentan.

Volviendo al AlphaZero de Google (el ANN que juega al ajedrez), el gran maestro Gary Kasparov dijo que disfrutaba de su juego porque su estilo era 鈥渁bierto y din谩mico鈥 como el suyo. En otras palabras, AlphaZero juega al ajedrez, no de una manera reglamentada y mec谩nica, sino de una manera creativa y din谩mica, similar a algunos de los mejores jugadores del mundo.

驴Qu茅 significa esto?

Significa que de la complejidad de estos modelos surge un nivel de incertidumbre sobre las decisiones que toman. De esta manera, la IA est谩 evolucionando hacia tener 鈥渓ibre albedr铆o鈥. Pero eso no es suficiente. Una computadora consciente requiere suficiente complejidad para tomar decisiones de libre albedr铆o conciencia.

Y como descubrimos, la parte de nosotros que nos hace conscientes (la mente o el alma) no parece ser generada por el cerebro, sino que parece ser un fen贸meno no local que existe independientemente del cuerpo. De esta manera, cualquier computadora consciente requerir铆a un 鈥渙cupante鈥, es decir, una mente o alma para 鈥渉abitarla鈥, con el fin de que el sistema sea verdaderamente consciente.

As铆 que ahora tenemos una base desde la cual entender los extra帽os comentarios de Elon Musk comparando la creaci贸n de la IA con 鈥渃onjurar al demonio鈥.

Y eso nos lleva a la siguiente pregunta: si / cuando una computadora finalmente 鈥渄espierta鈥, 驴ser谩 porque hemos dise帽ado un sistema lo suficientemente complejo como para crear conciencia consciente, o ser谩 porque ha sido imbuido de una fuerza inteligente de una dimensi贸n no f铆sica (la misma inteligencia que nos sostiene, que sostiene toda la vida en el universo)?

Reflexiones finales

Por supuesto, esto deja muchas preguntas sin respuesta: 驴de d贸nde vendr铆a esta nueva 鈥渁lma鈥? 驴C贸mo interactuar铆a con su 鈥渃uerpo鈥, es decir, el sistema inform谩tico? 驴Cu谩l ser铆a su motivaci贸n para 鈥渆ncarnar鈥 en el plano f铆sico? 驴Ser铆a una inteligencia evolucionada?

De hecho, nos quedamos con m谩s preguntas que cuando empezamos. La 煤nica certeza es que si tal inteligencia llegara aqu铆 alg煤n d铆a, es casi seguro que no actuar铆a como un humano. Despu茅s de todo, como humanos, estamos limitados por las limitaciones de nuestros cuerpos y cerebros. Una supercomputadora, por otro lado, est谩 sujeta a diferentes restricciones. Por ejemplo, si bien me lleva tiempo calcular c谩lculos complejos, una computadora solo necesitar铆a milisegundos.

Adem谩s, es casi seguro que tal inteligencia no compartir铆a nuestro sentido de la moralidad, o nuestro sentido de la 茅tica, o nuestras preocupaciones con respecto a los problemas en este mundo que necesitan soluci贸n urgente.

Y eso da bastante miedo.

Referencias

* Rupert Sheldrake. Science Set Free: 10 paths to New Discovery. 2012.
* Ren茅 Descartes. Meditaciones sobre la Primera Filosof铆a. Traducido por Michael Moriarty, 2008.
* Tom Campbell. Computadoras conscientes y conciencia en una realidad virtualhttps://www.youtube.com/watch?v=rLhWl7si_aQ. 2021.
* Lynn Mctaggart. El Campo: La B煤squeda de la Fuerza Secreta del Universo. 2001.

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Fuente: Asociaciongerminal.org