December 12, 2020
De parte de Arrezafe
108 puntos de vista


EL
SALTO
– 10/12/2020

El uso del agua en
California ha pasado a cotizar desde el lunes en el mercado de
futuros. Una vuelta de tuerca más en la financiarización y
privatización del agua.

                Eduardo Luzztti

Se rumoreaba desde hace
un par de meses y, esta semana, el momento llegó. Desde el lunes, el
agua ya es un producto que cotiza y se comercia en los mercados de
futuros. Los incendios desatados en California, uno de los estados
norteamericanos con una mayor industria agrícola, y la escasez de
agua que están provocando han servido de excusa perfecta para llevar
este bien tan básico al mercado de futuros de materias primas y
convertirlo en un producto especulativo.

Su valor, que en
California se ha duplicado en el último año, se marcará en el
índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O), que se basa en el
precio de los derechos del agua en el mercado de futuros de varias
zonas de California y que funciona desde 2018. La cotización actual
del bien es de 486 dólares por acre pie, lo que equivale a unos 1,4
millones de litros. El mercado de futuros consiste en poder negociar
el valor de un bien en una fecha futura, lo que, según los
defensores de este tipo de mercados, ayuda a asegurar precios
futuros, hacer más eficiente el mercado del agua y a que los
agricultores o municipios no tengan problemas en el futuro para
abastecerse de agua, protegiéndose así de los vaivenes de los
mercados.

Pero esa defensa del
mercado de futuros hace aguas por todas partes si vemos lo que ha
ocurrido en otras ocasiones con los productos básicos que se han
postrado a los pies de los especuladores. Uno de los ejemplos más
recientes y devastadores fue el incremento de los precios de
alimentos básicos durante la crisis financiera de 2008. Cuando las
bolsas se hundieron en los años posteriores a la caída de Lehman
Brothers, los inversores que huían de los circuitos financieros e
inmobiliarios buscaron productos seguros donde invertir sus
capitales. El mercado de futuros de alimentos básicos, como el trigo
o el maíz, atrajo enormes cantidades de dinero que compraban estos
productos básicos en forma de futuros, lo que provocó que los
precios pactados fueran cada vez más altos debida a la enorme
demanda, lo cual a su vez provocó una subida generalizada de los
precios de los alimentos en todo el planeta, causando hambrunas y
millones de muertes en los países del sur global.

Según la FAO, el 98%
de los contratos de futuros nunca llegan a materializarse, son puras
herramientas de especulación

Uno de los ejemplos más
claros es el del aceite de palma, según explica la periodista e
investigadora Laura Villadiego, del proyecto Carro
de Combate
. “Se calcula que en la Bolsa de Malasia se
intercambia cada tonelada de aceite de palma producida unas cinco
veces antes de llegar a su comprador final y, según la Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),
el 98% de los contratos de futuros nunca llegan a materializarse, son
puras herramientas de especulación”
, lamenta Villadiego. Esos
movimientos puramente especulativos tienen un impacto sobre los
precios, “que se traslada después a los agricultores que
producen aceite de palma”
. Cuando los precios suben, explica,
“se abren más plantaciones, unas veces a costa de bosque
primario y, otras veces, a costa de otras materias primas, muchas
veces cultivos para la alimentación básica de la población”
,
y cuando los precios caen, “todos arruinados”.

¿Qué supone la
entrada del agua en el mercado de futuros?

Que el agua esté a la
merced de los mercados, que se financiarice su valor y su comercio,
lo convierte “en una inversión financiera potencial y se
analice desde el punto de vista de rentabilidad-riesgo”
,
explica a El Salto Luís
Flores
, especialista en mercados bursátiles e integrante de
Ecologistas en Acción.
Además, al ser un bien cada vez más escaso, “su precio en el
medio-largo plazo solo puede subir”,
lamenta, ya que desde el
punto de vista del inversor es una apuesta clara y segura, como ya
ocurrió con las tierras cultivables y otros alimentos básicos
anteriormente. El impacto de que coticen ahora solo afectará a las
zonas de California y a los derechos de aprovechamiento del agua a
los que se refieren estos nuevos futuros pero, alerta Flores, “se
marca una tendencia muy preocupante”
.

Al ser un bien cada
vez más escaso, su precio en el medio-largo plazo solo puede subir,
como ya ocurrió con las tierras cultivables y otros alimentos
básicos anteriormente

La especulación sobre el
agua no en nueva esta semana, “solo hay que ver las
fluctuaciones del precio del índice sobre el que se lanzan ahora
estos futuros”
, argumenta Flores. El NQH2O subió un 227%
durante el primer semestre del año y caído un 31% en lo que
llevamos del segundo semestre. “Probablemente, los futuros
contribuyan a incrementar esa volatilidad”
.

Coincidiendo con
Villadiego, Flores defiende que la teoría de que los futuros pueden
servir para mitigar los riesgos de los productos a los que están
vinculados es muy distinta de lo que acaba ocurriendo en la mayoría
de los casos. “La realidad demuestra exactamente todo lo
contrario, los futuros se convierten en una herramienta especulativa
donde el ‘músculo’ para hacer la apuesta más grande es capaz de
mover el precio de los futuros en un sentido u otro. Y los futuros
son precisamente los esteroides para ese músculo, ya que permiten
hacer apuestas disponiendo de solo un porcentaje mínimo de los
fondos que se quieren apostar”
.

Mercados en busca de
inversiones seguras

Al igual que ocurrió
tras 2008 con los mercados ávidos de encontrar inversiones seguras,
en esta nueva crisis los bancos centrales han inundado de dinero a
los mercados con la intención de mantener y reflotar la economía
ante la crisis del covid-19. Este exceso de capital y unos mercados
bursátiles han llevado a los “valores refugio”, como el caso del
oro, a máximos históricos. Los inversores desconfían de las bolsas
pero tienen mucho capital que han conseguido a un interés muy bajo
por parte de esos bancos centrales y necesitan encontrar un lugar
seguro y que reporte beneficios.

La tendencia sobre el
derecho del agua de California, en caso de extenderse a otros países,
convertiría al agua en uno de esos lugares seguros a los que
redirigir capitales y a la especulación con el bien básico

En ese contexto, la
tendencia que marca la noticia sobre el derecho del agua en
California, en caso de extenderse a otros países, convertiría al
agua en uno de esos lugares seguros a los que redirigir esos
capitales, que deberían servir para reconstruir la economía y salir
de la crisis, a la especulación con el bien básico. “A partir
de ahora, los futuros sobre agua son para estos grandes inversores
una alternativa más en la que invertir y solo por ello, el precio de
los futuros, del índice al que se ligan y por tanto del agua,
debería subir”
, argumenta Flores.

Un paso más para
privatizar el agua

El caso California no
arranca esta semana. La sequía que sufrió el estado entre 2012 y
2016 fue acompañado de cambios legislativos para privatizar el uso
del agua. “Esto es solo una nueva vuelta de tuerca a ese
proceso”
, dice Liliana Pineda, miembro de Attac
y la Plataforma Contra la Privatización del Agua. “Cuando se
habla de derechos del agua, se habla de derechos privados, ya que el
agua pública no es un bien titularizable”
, argumenta Pineda,
“y no debería serlo”, matiza. Según ella, lo que se
intenta es que los municipios intercambien concesiones sobre agua por
dinero en lo que tacha de un “chantaje a los ayuntamientos que
necesitan ese dinero para meterlo en ladrillo o pagar deudas a que
titularicen, y por lo tanto privaticen, el uso del agua”
.

Esa nueva vuelta de
tuerca a la que se refiere Pineda es la privatización de bienes y
servicios públicos básicos que llevamos sufriendo las últimas
décadas. “Es una vuelta de tuerca al proceso de
financiarización de todo lo común”
, dice la activista, “una
tendencia a la privatización que, en caso de avanzar y extenderse a
otros países, podría hacer el agua más susceptible de ser
privatizada por parte de las administraciones públicas”
.
Además, estos procesos de titularización y comercialización
“afianzan los modelos de gestión privada y son un espaldarazo a
dicha gestión”.

“La ONU considera el
agua un derecho humano, España todavía no ha traspuesto ese
mandato”
, lamenta Pineda, por lo que se debería paralizar todo
proceso de convertirlo en un bien bursátil especulativo. Desde la
Red de Agua Pública o la Plataforma contra la Privatización del
Agua piden exactamente lo contrario a lo que ha sucedido esta semana
en California: “Tiene que haber una mayor inversión pública y
no por los cauces bursátiles”
. “Cuando entra en el
mercado de futuros no sabemos en manos de quién está el agua, puede
estar en manos de un fondo buitre en un paraísos fiscal que no tiene
ningún interés más que ganar dinero”,
lamenta Pineda.

MÁS
INFORMACIÓN:

● Egipto
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● Poder,
irregularidades y opacidad sin fronteras en el negocio del agua en
España

● El
agua en el campo mexicano: una batalla por la vida

● La
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● El
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                    El Roto




Fuente: Arrezafe.blogspot.com