November 5, 2020
De parte de Todo Por Hacer
1,152 puntos de vista

Entre 1936-1937 el pueblo de Caspe, en Arag贸n, se convirti贸 en la capital internacional del anarquismo. Un referente 煤nico en la historia contempor谩nea de los pueblos, una experiencia de organizaci贸n libertaria con estructuras horizontales, descentralizaci贸n y autonom铆a pol铆tica; pero tambi茅n una producci贸n colectivista rural. Un periodo de la historia libertaria que nadie ha deseado que trascienda, y as铆 lo evidencia la doble derrota a la que fue sometido este Consejo Regional de Defensa de Arag贸n consecutivamente.

La Revoluci贸n social espa帽ola y la cuesti贸n del poder horizontal como tel贸n de fondo

Su origen se debe a un contexto particular de lucha social contra el fascismo en Espa帽a y el estallido de la Revoluci贸n Social. El fracasado Golpe de Estado militar en julio de 1936 supone el inicio de una guerra que determina la ocupaci贸n territorial del pa铆s entre las fuerzas militares sublevadas, y las fuerzas leales a la Rep煤blica espa帽ola o las milicias populares antifascistas organizadas. La ocupaci贸n de las tres capitales provinciales por los sublevados propici贸, al desaparecer las estructuras del Estado en la mitad oriental de Arag贸n, la organizaci贸n del Consejo Regional de Defensa de Arag贸n. Este organismo, presidido por el anarcosindicalista Joaqu铆n Ascaso, administr贸 durante diez meses las colectividades aragonesas con autonom铆a plena respecto del gobierno republicano central.

Ese mundo nuevo que llevaban en sus corazones se plasmaba sobre un anarquismo pragm谩tico que afrontaba la cuesti贸n del poder desde una funcionalidad emancipatoria. No se aspiraba a una conquista del poder construyendo una estructura autoritaria cl谩sica similar a la estatal, sino que desde estructuras genuinamente de base popular, como la colectividad, el consejo o la federaci贸n, se practicaba un poder horizontal. Todas las relaciones sociales est谩n mediadas por herramientas humanas para tomar decisiones, en todo grupo social que decide vivir en com煤n se ejerce un poder, y los anarcosindicalistas de los a帽os 30 no eran desconocedores de esta realidad cient铆fica. Sin embargo, aspiraban a que el poder que se ejerciese entre la humanidad estuviese mediado por herramientas no coercitivas, de autonom铆a plena del individuo, y tambi茅n de horizontalidad colectiva.

Lucha en el frente, comit茅s revolucionarios y la pr谩ctica del comunismo libertario

Esta entidad de gobierno popular surge de la tradici贸n comunitaria de posesi贸n y administraci贸n de la tierra, y la fuerte influencia anarcosindicalista en el campesinado aragon茅s a trav茅s del ideario de la CNT en ese territorio. Sin embargo, es bastante destacable que en aquellas regiones de Arag贸n donde no triunf贸 la sublevaci贸n militar, inmediatamente en el verano de 1936 se constituyeron comit茅s revolucionarios, previo a la llegada de columnas de milicias libertarias procedentes de Catalunya y Valencia. La presencia posterior de estas milicias en la conformaci贸n del frente de guerra aragon茅s, en cambio, s铆 que fue fundamental para la defensa de las conquistas sociales alcanzadas en retaguardia, con esta estrategia del pueblo en armas, pudo hacerse frente a un gobierno republicano que quer铆a imponer su autoridad. Es decir, se ocup贸 un vac铆o de poder inicial, que despu茅s el campesinado aragon茅s no estaba dispuesto a ceder a ninguna otra autoridad, porque se hab铆an erigido en actores pol铆ticos de s铆 mismos.

La l铆nea divisoria de norte a sur que parti贸 a la mitad Arag贸n, delimit贸 una l铆nea m谩s o menos estable de frente de guerra hasta mediados de 1937 con las ofensivas republicanas consecutivas sobre Huesca, Belchite y Teruel, y finalmente desaparecido en la primavera de 1938 ante el avance sublevado. Este frente de guerra fue establecido entre un gran desconcierto en los d铆as inmediatos a la sublevaci贸n militar. Si bien las tres capitales aragonesas quedaron en manos sublevadas sin demasiada lucha, la retaguardia estaba asegurada por la influencia de estas tres ciudades y la presencia de columnas de requet茅s carlistas desde Navarra y falangistas de la parte oriental castellana. En cambio en la franja oriental aragonesa, su cercan铆a a Catalunya como zona de influencia anarcosindicalista, y debido a que los guardias civiles no pod铆an asegurar la integridad de los grandes propietarios y caciques locales, estos decidieron marcharse a zona sublevada. Se abandon贸 de esta manera un territorio rural de 25mil km2, y en torno a medio mill贸n de habitantes, que organizaron una estructura de gobierno completamente horizontal y colectiva (siendo el 煤nico precedente similar el territorio libre del sur de Ucrania entre 1918-1920, en la 茅poca de Nestor Mahkno).

La fundaci贸n en el pueblo de Bujaraloz, cuartel general de las columnas anarcosindicalistas

La estructura inicial al calor de  la Revoluci贸n Social fue tomando una materializaci贸n a medida que la propia CNT era consciente del calado de las transformaciones que estaban d谩ndose, y que por primera vez estaban siendo realizadas por el pueblo mismo. Para defender esta transformaci贸n revolucionaria de la vida campesina en Arag贸n, se decidi贸 realizar un Pleno Extraordinario en Bujaraloz el 6 de octubre de 1936. Este pueblo hab铆a sido tomado por la Columna Durruti el 25 de julio en su inicial avance hacia Zaragoza, pero cuando tres d铆as m谩s tarde fueron bombardeados,  se replegaron y establecieron en ese municipio el Cuartel General de la unidad confederal.

En el Pleno Extraordinario de Sindicatos y Columnas del Comit茅 Regional de Arag贸n, Rioja y Navarra de la CNT, asistieron 174 representantes de los sindicatos cenetistas de 139 pueblos aragoneses, adem谩s de miembros del Comit茅 Nacional de la CNT y de diversas columnas confederales. En el mismo se debati贸 la posici贸n a adoptar sobre una hipot茅tica colaboraci贸n con los 贸rganos de gobierno republicanos, y los l铆mites a fijar para defender las conquistas revolucionarias logradas. De esta manera, se aprueba la creaci贸n del Consejo Regional de Defensa de Arag贸n, en la parte del territorio aragon茅s donde se ha proclamado el comunismo libertario y conformado por alrededor de 450 colectividades rurales. Se establecen tribunales populares en Caspe, Barbastro y Alca帽iz; que tratan de evitar injusticias y venganzas represivas. El Consejo activ贸 brigadas de alfabetizaci贸n, y campa帽as de lectura algunos camiones recorr铆an los pueblos dejando y recogiendo libros.

Esta situaci贸n no era del agrado ni del gobierno republicano, ni de la Generalitat de Catalunya, que provisionalmente aceptaron la existencia de esta organizaci贸n libertaria ante el 铆mpetu revolucionario contra el fascismo que representaban los sectores anarcosindicalistas. De manera inicial, se decret贸 por parte del Consejo Regional de Defensa de Arag贸n su sede en el municipio de Fraga, trasladado posteriormente a la localidad de Caspe en diciembre de 1936 por tener estaci贸n de tren que la conectaba con Barcelona directamente. Aunque si bien es cierto que en otros territorios se crearon consejos obreros para actividades econ贸micas relacionadas con la industria o el transporte, en ninguna otra regi贸n se lleg贸 a conformar una entidad con la fuerza y autonom铆a que se hab铆a logrado en Arag贸n, y que era capaz de mantener a raya el autoritarismo estatal. Los libertarios espa帽oles ten铆an en mente lo que sucedi贸 en el territorio libre de Ucrania, destruido por la fuerza por el Ej茅rcito Rojo, y por eso se cuidaban mucho de que no hubiera inferencias en los principios de organizaci贸n horizontales y de las colectividades que hab铆an fundado.

La irrupci贸n del gobierno republicano, hostigamiento y disoluci贸n de la administraci贸n anarquista

Esta inferencia lleg贸 el 23 de diciembre de 1936, con la legalizaci贸n oficialmente por parte del Gobierno republicano, si bien ya desde octubre hab铆a reconocido su existencia mediante Decreto gubernamental. Dos d铆as antes de su legalizaci贸n, y condici贸n necesaria para ello fue que la composici贸n de consejeros incluyera no solamente miembros ligados a la CNT, sino tambi茅n al Frente Popular (Izquierda Republicana, UGT, y Partido Comunista de Espa帽a). A partir de enero de 1937 el car谩cter revolucionario del Consejo Regional de Defensa de Arag贸n se ve mermado progresivamente por la presi贸n y el boicot sometido por el Gobierno central a trav茅s de los consejeros impuestos. Este es el caso de las escuelas de ense帽anza, que estaban bajo la organizaci贸n de los comit茅s anarcosindicalistas, y que pronto volvieron a estar bajo control del gobierno. Las columnas anarcosindicales se desplazaron a otros frentes en la lucha contra el fascismo, y la militarizaci贸n con la creaci贸n del Ej茅rcito Popular de la Rep煤blica merma la principal defensa de esta entidad libertaria que era el pueblo en armas.

Joaqu铆n Ascaso recibi贸 el nombramiento oficial como delegado gubernamental del Consejo el 19 de enero de 1937, siendo acusado m谩s adelante en el mes de agosto por las autoridades republicanas del contrabando de joyas, y estuvo preso durante 38 d铆as en la prisi贸n de San Miguel de los Reyes, cerca de Valencia. Posteriormente huy贸 a Francia a trav茅s de Andorra, y se exili贸 m谩s tarde a Latinoam茅rica. A mediados de febrero de 1937 se celebr贸 un congreso en Caspe para crear una Federaci贸n de Colectividades regional, al que asistieron unos 500 delegados que representaban a 80 mil colectivistas de la parte oriental aragonesa. Las colectividades fueron un 茅xito como comunidades sociales aut贸nomas, pero para los sectores marxistas en el gobierno republicano, era una piedra en el zapato. Incluso se produc铆a un excedente alimenticio en dichas colectividades que era donado solidariamente a ciudades como Madrid, que eran objeto de asedio o bombardeos por los sublevados.

A comienzos del verano de 1937, y tras los conocidos Sucesos de Mayo, es decir, la violencia desatada del marxismo autoritario contra la organizaci贸n anarcosindical, comenz贸 la confiscaci贸n de camiones de alimentos de las colectividades por parte de los carabineros republicanos bajo 贸rdenes gubernamentales.

La autonom铆a alcanzada por el Consejo Regional de Defensa de Arag贸n no ser谩 perdonada por las autoridades republicanas, decididos a disolver esta entidad, el Ministro de Defensa Nacional, Indalecio Prieto, envi贸 el 4 de agosto de 1937 a la 11陋 Divisi贸n del Ej茅rcito, comandado por Enrique L铆ster al territorio aragon茅s. El 10 de agosto se disolvi贸 el Consejo oficialmente, fue la primera de las derrotas que sufri贸, y si bien no contamos la entrada al territorio de las tropas sublevadas un a帽o m谩s tarde, la segunda derrota consecutiva a la que nos refer铆amos ser谩 la del olvido.

La bandera del Consejo de Arag贸n como testimonio de ese mundo nuevo

Durante el periodo del Consejo Regional de Defensa de Arag贸n se puso en pr谩ctica el comunismo libertario, es decir se pens贸 en una nueva sociedad que practicara valores como la fraternidad o el apoyo mutuo, y ese ideal qued贸 reflejado en sus s铆mbolos. La bandera elegida recoge un gran simbolismo representando a todas las fuerzas antifascistas en ese momento: el negro de la CNT, el rojo de UGT, y el morado en alusi贸n a todos los partidos del Frente Popular. Esas tres franjas aparecen en horizontal, cortadas en su margen izquierdo por una representaci贸n triangular del blas贸n aragon茅s de barras verticales rojas y amarillas.

En cuanto al escudo, la representaci贸n de la letra 鈥楢鈥 de Arag贸n lo divide en cuatro cuarteles, que representa a cada uno de los territorios aragoneses: un olivo a la derecha en relaci贸n a Teruel, el r铆o Ebro debajo en relaci贸n a Zaragoza y los Pirineos a la izquierda en alusi贸n a Huesca. Y finalmente, unas cadenas rotas en el centro, que hacen alusi贸n a la ruptura con el pasado y la creaci贸n de una nueva sociedad coronada por un sol naciente en su parte superior.

Esa insignia fue hace a帽os localizada en posesi贸n de un coleccionista privado, que ten铆a un bander铆n que debi贸 ondear en alg煤n coche aragon茅s en esa 茅poca, y capturado en Caspe por las tropas sublevadas en marzo de 1938 como bot铆n de guerra seg煤n la inscripci贸n original bordada en la misma. Ese es el testimonio del nuevo mundo que fundaron los libertarios aragoneses, una esperanza derrotada que tiene en su existencia misma un valor hist贸rico inigualable. Una revoluci贸n trata de cambiar verdaderamente la vida colectiva de la comunidad que toma partido en esa transformaci贸n de ra铆z. Las autoridades progresistas republicanas echaron el freno a tal transformaci贸n revolucionaria que les adelantaba por la izquierda, no realizada por unos pocos, sino protagonizada por el pueblo en su conjunto, y eso es una lecci贸n de memoria social que no debemos olvidar.

Comparte y difunde



Fuente: Todoporhacer.org