July 28, 2021
De parte de La Haine
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La geograf铆a del horror mexicano tuvo, al finalizar el siglo XX, un momento cumbre. La atrocidad se volvi贸 forma de gobierno cotidiana. El terror estableci贸 una nueva nomenclatura. Se llam贸 Acteal y Norte de Chiapas, Aguas Blancas y El Charco, los Loxichas.

Las atrocidades fueron bautizadas tambi茅n con nombres de v铆ctimas. Como el del maestro Magencio Abad Zeferino, ind铆gena nahua de la regi贸n de Olinal谩. A 茅l lo torturaron soldados los 煤ltimos d铆as de 1996. Te vas a acordar. Esto mismo le vamos a hacer a tu hijo, le dijeron, mientras lo golpeaban salvajemente y le daban toques el茅ctricos. Por ese y otros casos, la CNDH sac贸 la recomendaci贸n 100/97, sobre desaparici贸n, tortura y detenciones arbitrarias por parte del Ej茅rcito en Guerrero (https://bit.ly/2UKXkNd).

Masacres, militarizaci贸n, c谩rcel, ejecuciones extrajudiciales, tortura, esterilizaciones forzadas, persecuci贸n policiaca fueron la constante del 煤ltimo presidente salido de las filas del PRI en la pasada centuria, el profeta de la globalizaci贸n neoliberal: Ernesto Zedillo. El genocida invisible, lo bautizaron el Canal 6 de Julio (https://bit.ly/2UA3ccb) y Hermann Bellinghausen (https://bit.ly/3kR1sG8).

Chiapas, Oaxaca y Guerrero, entre otras entidades, se transformaron en territorio de cacer铆a contrainsurgente. Fomentados por el Estado, los paramilitares florecieron como hongos en temporadas de lluvias. Decenas de cuarteles militares se construyeron en las regiones m谩s apartadas del pa铆s. Avasalladores, los soldados irrumpieron en las comunidades ind铆genas. Las mujeres se convirtieron en bot铆n de guerra.

Pudorosos, funcionarios p煤blicos, fuerzas armadas e integrantes de la Comisi贸n Nacional de los Derechos Humanos, negaron la existencia de la guerra que no dec铆a su nombre y que se ejecutaba a trav茅s de paramilitares. Total, ellos no necesitaban rendir cuentas a nadie de sus atrocidades (https://bit.ly/3iFJwLL). Los llamaron grupos civiles armados. En Chiapas se bautizaron con los m谩s diversos nombres: Paz y Justicia, Opdic, Chinchulines, Primera Fuerza, M谩scara Roja, MIRA.

Tan s贸lo, entre 1995 y 2000, Paz y Justicia asesin贸 en la zona norte de Chiapas a m谩s de 100 ind铆genas choles, expuls贸 de sus comunidades a 2 mil campesinos y sus familias, cerr贸 45 templos cat贸licos, atent贸 contra los obispos Samuel Ruiz y Ra煤l Vera, hurt贸 m谩s de 3 mil cabezas de ganado y viol贸 a 30 mujeres (https://bit.ly/3kQbjfp).

El punto cumbre de esta ofensiva fue la matanza de Acteal, un crimen de Estado. El 22 de diciembre de 1997, los paramilitares asesinaron salvajemente a 45 personas desplazadas pertenecientes al grupo Las Abejas, que oraban pac铆ficamente por la paz en una ermita (https://bit.ly/3y410rR).

Ultraje sobre ultraje, las masacres de Aguas Blancas, en junio de 1995, a manos de polic铆as, y del Charco, en junio de 1998, a cargo del Ej茅rcito, fueron momentos muy dolorosos para el pueblo de Guerrero. Primaron el luto, la impotencia y la rabia. El poder mafioso vinculado a los militares, ministeriales y caciques mostr贸 su rostro m谩s sanguinario. En Aguas Blancas fueron asesinados 17 campesinos, en El Charco 10 ind铆genas y un estudiante de la UNAM. La cosa no par贸 all铆. Las comunidades fueron hostigadas, no pocos dirigentes de ambos movimientos fueron posteriormente desaparecidos o asesinados.

A帽os despu茅s, ya durante el gobierno de Felipe Calder贸n, a partir de la desaparici贸n y ejecuci贸n de los mixtecos Ra煤l Lucas y Manuel Ponce, en 2009, la lista de l铆deres ind铆genas regionales asesinados en su mayor铆a por grupos delincuenciales aument贸 demencialmente, en lo que es una subrogaci贸n de la contrainsurgencia (https://bit.ly/3kOpLED).

Todo el peso del Estado (Zedillo dixit) cay贸 sobre los zapotecos de San Agust铆n Loxicha, a partir de finales de agosto de 1996. Sobre la regi贸n entera se volc贸 un Ej茅rcito de ocupaci贸n. Uno tras otro, se sucedieron arrestos ilegales, torturas, 22 desapariciones forzadas, ejecuciones clandestinas y cateos ilegales. M谩s de 250 personas, comenzando por las autoridades municipales, fueron inicialmente detenidas por militares y polic铆as, acusadas de pertenecer o colaborar con el EPR. Cientos de expedientes judiciales contra ind铆genas fueron fabricados.

Pese a esta carnicer铆a, los intelectuales que se beneficiaron durante el sexenio de Zedillo con jugosos contratos y que disfrutaron de trato privilegiado con el mandatario, han querido presentarlo como un ap贸stol de la democracia.

Ninguna autoridad fue juzgada por esos cr铆menes. A lo sumo, les cost贸 el puesto a Rub茅n Figueroa y Emilio Chuayfett. Impunidad fue el nombre del juego. Peor a煤n, el pasado no qued贸 atr谩s. Sin autocr铆tica, figuras prominentes de la administraci贸n zedillista, como Esteban Moctezuma (secretario de Gobernaci贸n y de Desarrollo Social) y Olga S谩nchez Cordero, en la Suprema Corte de Justicia de la Naci贸n que se nombr贸 a ra铆z del golpe de mano presidencial para reformar el Poder Judicial y nombrar nuevos ministros (https://bit.ly/2TB72Be), ocupan hoy puestos prominentes.

Por el horror del zedillismo, y por todos los otros horrores m谩s vividos a lo largo del 煤ltimo medio siglo, es importante participar en la consulta del 1掳 de agosto mirando a las v铆ctimas. Convertirla en una movilizaci贸n en favor de una comisi贸n de la verdad y la justicia, que esclarezca la multitud de agravios cometidos por los personajes del poder, contra quienes luchan y resisten.

@lhan55




Fuente: Lahaine.org