July 20, 2021
De parte de SAS Madrid
310 puntos de vista


Los contagios en Madrid y Barcelona han comenzado en los barrios acomodados o c茅ntricos, una tendencia que se repite en otras ciudades espa帽olas y que afecta al turismo, a la poblaci贸n que puede permitirse salir de vacaciones o pagar por el ocio nocturno.

“El coronavirus no entiende de razas, pa铆ses ni de clases sociales”, se dec铆a al principio de la pandemia, cuando una nueva enfermedad hab铆a azotado bruscamente a varias partes del mundo por igual. Un a帽o y medio despu茅s, los datos y los estudios epidemiol贸gicos desmienten esa tesis. Las naciones sin acceso a los avances m茅dicos o a las vacunas se enfrentan a un importante agravio frente a Europa y Estados Unidos, e incluso en estos 煤ltimos los niveles de renta dibujan un panorama muy distinto dentro de las mismas ciudades.

Barcelona y Madrid, las dos capitales m谩s grandes de Espa帽a, han experimentado ahora el fen贸meno contrario al de los otros momentos de la pandemia. Si en otras olas los primeros casos se acumulaban en barrios pobres, en los que influ铆a el imperativo del trabajo presencial y el uso del transporte p煤blico, ahora son los barrios ricos, con mayor actividad econ贸mica, tur铆stica y con rentas m谩s altas los que han concentrado una incidencia vinculada a otras actividades de riesgo. Sin embargo, la velocidad de la transmisi贸n es tan alta que el impacto empieza a sentirse en las zonas m谩s humildes. Estas dos capitales auton贸micas son las 煤nicas que desgranan sus contagios por zonas b谩sicas de salud, pero los expertos asumen que es una tendencia que se ha dado en otras ciudades del pa铆s.

En Barcelona, los contagios se dispararon en los barrios m谩s ricos de la ciudad tras los viajes de final de curso, a finales de junio. La situaci贸n est谩 tan descontrolada en la ciudad condal que ahora se han extendido tambi茅n a los de clase trabajadora, como Horta-Guinard贸 y Sants-Montj眉ic. Los distritos de Ciutat Vella, Eixample y Sarri脿-Sant Gervasi alcanzan incidencias a 14 d铆as de hasta 2.083 casos por cada 100.000 habitantes. El primero, aunque no destaca por renta, es de los m谩s tur铆sticos y en los 煤ltimos d铆as ha desbancado a Les Corts entre los m谩s afectados por la quinta ola.

“En Barcelona part铆amos de una base peor que los dem谩s”, explica Quique Bassat, epidemi贸logo en ISGlobal y residente en la ciudad. “Aqu铆 se celebra Sant Joan como en ning煤n otro sitio y sigue habiendo botellones y eventos multitudinarios cada noche”, explica. La mayor parte de los contagios de Catalunya, que es la regi贸n m谩s afectada del pa铆s, corresponden a j贸venes de entre 20 y 29 a帽os. El 煤ltimo dato de incidencia en este grupo ofrecido por Sanidad es de 3.375 casos. Le siguen de cerca los de 12 a 19 a帽os, con 2.487 casos por cada 100.000 habitantes. “Es una barbaridad”, reconoce Bassat.

Catalunya ha querido atajarlo imponiendo el cierre absoluto del ocio nocturno, adelantando el horario de la hosteler铆a y solicitando al Tribunal Superior de Justicia un toque de queda a la 1:00 de la ma帽ana que, desde el s谩bado pasado, afecta a 161 municipios. “La vacunaci贸n ha provocado que el impacto se dispare entre quienes tienen acceso al ocio”, explica Pedro Gull贸n, miembro de la Sociedad Espa帽ola de Epidemiolog铆a (SEE) y autor del art铆culo cient铆fico La COVID s铆 entiende de clases sociales. No solo a los j贸venes en general, sino a aquellos que se permitieron “ir de viaje de fin de curso a Mallorca o a Salou, pagar entradas de 20 euros en una discoteca o ir a festivales con un precio poco asequible para todo el mundo”.

La gerente de la Agencia de Salut P煤blica de Barcelona (ASPB) relacion贸 los primeros brotes en los barrios m谩s acomodados, como Sarri脿 o Les Corts, con los viajes de fin de curso. Hubo m谩s de una quincena de colegios afectados en la ciudad y la mayor铆a eran centros privados y concertados de la zona alta de la ciudad. “Los botellones y las vacaciones son factores de riesgo en toda la ciudad, pero los primeros casos dependieron de los desplazamientos, la movilidad, el ocio nocturno pagado 鈥搎ue se da en interiores m谩s que en exteriores鈥 y de qui茅n se lo pudo permitir”, admite Bassat. 

Aunque la situaci贸n epidemiol贸gica de Madrid es mejor que la de Catalunya, la tendencia “barrio rico y barrio pobre” se repite. Los distritos Centro, Chamber铆 y Salamanca superan con mucho a los de Villa y Puente de Vallecas, Villaverde o Carabanchel. Mientras que los primeros rondan incidencias de 450, los 煤ltimos punt煤an tres veces por debajo, con 150 casos por 100.000 habitantes, seg煤n los 煤ltimos datos disponibles publicados por la Comunidad de Madrid el pasado martes. De nuevo, las cohortes de edad m谩s afectadas son las de 12 a 19 a帽os, y de 20 a 29. “La quinta ola se ha desplazado hacia la gente joven y tiene mucho m谩s que ver con el ocio y con los lugares cerrados que las anteriores”, opina Manuel Franco, profesor de Salud P煤blica en la Universidad de Alcal谩 y la Johns Hopkins, y residente en Chamber铆. 

“Son chavales que normalmente vienen de familias m谩s acomodadas y que se ven involucrados en brotes como el de Mallorca o los relacionados con el ocio de pago”, percibe el experto. Tambi茅n defiende que esta poblaci贸n estuvo m谩s protegida en anteriores fases de la pandemia, cuando el impacto se concentr贸 en las zonas humildes de Madrid. “En una primera etapa, cuando est谩bamos todos muy sensibilizados, la mayor exposici贸n se daba por los trabajos esenciales y la movilidad desde zonas alejadas del centro de la ciudad. En cambio, las personas m谩s privilegiadas pudieron teletrabajar o atender a las clases online, y ahora est谩n v铆rgenes”, interpreta Franco.

Aunque Madrid est谩 en riesgo alto por transmisi贸n, con una incidencia total de 340, rechaza pedir el toque de queda que ha entrado en vigor en la Comunitat Valenciana o en la misma Catalunya. Tambi茅n es una de las pocas regiones que mantiene la apertura del ocio nocturno hasta las 3:00 y cierra la hosteler铆a a la 1:00. “Aunque las discotecas han puesto medidas de seguridad, control de aforos, de mascarillas o separaci贸n entre mesas, es un espacio complicado que tiene unas condiciones predispuestas a la transmisi贸n”, reconoce Gull贸n. En el caso de Madrid, la mayor铆a de estos locales est谩n en las zonas del centro que presentan mayor incidencia.

El problema de reunir en discotecas a los colectivos que a煤n est谩n sin vacunar es que se genera un efecto de “carencia de inmunidad”. No es algo que ocurra espec铆ficamente en Madrid y no solo tiene que ver con el ocio nocturno, sino con las propias vacaciones. “El patr贸n se parece al de todas las ciudades: los primeros brotes de Cantabria estaban muy relacionados con la gente de clase alta que veranea desde Euskadi, o los de Navarra con quienes se pudieron ir de viaje de fin de curso a otras regiones”, recuerda el epidemi贸logo. 

Los expertos coinciden en que al principio de la pandemia la transmisi贸n depend铆a de la clase social, del trabajo, de la vivienda y de las condiciones de salubridad. Ahora se ha desplazado para abajo en la pir谩mide de edad y son el ocio y el poder adquisitivo los factores de mayor exposici贸n. “La movilidad por vacaciones es de clase alta, hay mucha gente que no tiene vacaciones o la tiene una semana al a帽o”, dice Franco.

Cambio de tornas: los barrios humildes, los m谩s seguros

Hace casi un a帽o, a comienzos de la segunda ola, Espa帽a experiment贸 el caso contrario. En Madrid, Arag贸n o Baleares los contagios empezaron a multiplicarse a finales de agosto en los barrios obreros. En ese momento, los confinamientos perimetrales solo afectaban a algunas zonas de estas ciudades y los vecinos exigieron una compensaci贸n por la falta de recursos. En el caso de concreto de Madrid, se manifestaron en contra de una medida “discriminatoria” e “indigna” hacia los barrios del sur, los m谩s superpoblados y empobrecidos de la regi贸n. Ahora, Usera, Vallecas, Carabanchel o Villaverde son los que mejor est谩n.

“El verano pasado ten铆amos a la vez los brotes de temporeros y de las empresas que estaban volviendo al trabajo presencial. Estaban muy relacionados con lo laboral y lo intrafamiliar. El ocio nocturno incluso afectaba m谩s a los trabajadores que a la gente que acud铆a. Adem谩s, estuvo muy poco tiempo abierto y ten铆a muchas restricciones”, compara Pedro Gull贸n. Sobre el ocio que tambi茅n se disfruta en los barrios m谩s humildes, los expertos prefieren no teorizar, pero entienden que quiz谩 sea m谩s tendente a realizarse en espacios abiertos.

驴Cambiar谩 de nuevo la tendencia en septiembre con la vuelta al trabajo? 驴Volver谩n a ser los distritos pobres los m谩s afectados? “Al final de verano tendremos una vacunaci贸n m谩s avanzada y la transmisi贸n general ser谩 m谩s baja. Fuera del ocio, se equilibrar谩n las incidencias y estar谩n m谩s relacionadas con los lugares de trabajo”, conf铆a Gull贸n. A Bassat le preocupa la vuelta al cole, cuyo dise帽o depend铆a de dos factores: una incidencia baja entre los j贸venes y una alta tasa de vacunaci贸n en adolescentes. “No ocurre nada de eso. Se podr谩 volver al colegio, pero creo que con las mismas medidas que este a帽o en lugar de a medio gas”, cree.

Respecto a esto, Manuel Franco hace dos lecturas positivas: “Hemos parado el virus entre los vulnerables y eso ha hecho que los contagios y la incidencia se muevan hacia la gente joven; y la comunidad educativa lo ha hecho muy bien manteniendo virgen a esa poblaci贸n durante un a帽o escolar entero”. No obstante, pide “no fastidiarla en verano” y que se lleve un control exhaustivo de la noche, de los lugares cerrados y de los botellones. Es decir, “que les cuidemos vacun谩ndoles, pero tambi茅n estudi谩ndoles y trazando sus brotes”.

“Lo que hemos aprendido de la COVID-19 es que sigue los mismos patrones sociales que otras enfermedades”, argumenta Pedro Gull贸n. “Depende de la clase social que est茅s expuesto o no a la diabetes, a las enfermedades v铆ricas o a las respiratorias. Nos tendr铆a que hacer entender que se deben poner apoyos donde m谩s se necesitan”, concluye.

Enlace relacionado -y gr谩ficos interactivos-  ElDiario.es (19/07/2021).




Fuente: Sasmadrid.org