October 13, 2020
De parte de Federacion Anarquista Iberica
345 puntos de vista


[Sobre el deterioro de los servicios p煤blicos y la estigmatizaci贸n de la clase trabajadora en Madrid]

Desde siempre, la estigmatizaci贸n de las personas humildes de los barrios de Madrid ha sido una constante por parte del poder pol铆tico y los medios de comunicaci贸n. Detr谩s de esta estigmatizaci贸n hay ideolog铆a, una ideolog铆a liberal que se refuerza en base a la separaci贸n, categorizaci贸n, marginaci贸n y exclusi贸n de la gente humilde y obrera. Desde el inicio de la pandemia, durante el confinamiento por parte del gobierno central y en la situaci贸n que vivimos actualmente, siempre ha habido espacio en los medios de comunicaci贸n para que el poder pol铆tico criminalice y estigmatice a los barrios humildes en general y a los trabajadores en particular; siempre a trav茅s de la xenofobia y el clasismo. Sin embargo, la situaci贸n social de los barrios obreros es cr铆tica. Y esto es debido principalmente al aumento de la brecha social ya existente y sus consecuencias: la pobreza y la exclusi贸n social. A esto hay que a帽adir el desmantelamiento de la sanidad p煤blica madrile帽a y la exclusi贸n de los trabajadores de la misma.

La degradaci贸n de los barrios obreros: una cuesti贸n de clase

Los barrios humildes de Madrid sufren una alta tasa de desempleo y riesgo de exclusi贸n social, por la delicada situaci贸n social que ya se viv铆a, por la precariedad laboral, la flexibilidad y el trabajo sumergido o en negro. A esto hay que sumar los ERTE y la destrucci贸n de empleo que dejan a los trabajadores en una total incertidumbre. La crisis actual no ha hecho m谩s que agudizar los efectos de la crisis de 2008, que ni el poder pol铆tico ni el poder econ贸mico pueden ni quieren solucionar. Ante la dram谩tica situaci贸n social, en muchos barrios y distritos de Madrid se organizaron redes de apoyo mutuo y solidaridad para cubrir las necesidades b谩sicas de la poblaci贸n, y arropar a personas mayores, dependientes y otros grupos de riesgo. Deber que deber铆an cumplir los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid y que no hacen, derivando en muchas ocasiones a usuarios a estas redes.

Las nuevas generaciones de los barrios obreros de Madrid est谩n adoptando esa tradici贸n combativa que tuvieron muchos de sus vecinos m谩s mayores. Los cambios estructurales y la mejora de la calidad de vida en los barrios obreros han venido siempre desde la movilizaci贸n y la presi贸n vecinal, y nunca de las administraciones p煤blicas o de los partidos pol铆ticos. Durante el confinamiento salieron a la luz en redes sociales y medios de comunicaci贸n alternativos muchas situaciones de violencia, abuso de autoridad y racismo por parte de la polic铆a contra vecinos y trabajadores, que han ocultado los medios de comunicaci贸n. Gran parte de esta violencia se ha cebado especialmente con personas migrantes, precisamente uno de los colectivos m谩s precarios, explotados y a la vez criminalizados y estigmatizados por el poder pol铆tico y los medios de comunicaci贸n.

El hecho de que el transporte p煤blico de Madrid (tanto el metro gestionado por la Comunidad de Madrid, como el Cercan铆as gestionado por el Estado) lleve a帽os funcionado de manera nefasta para usuarios y trabajadores, est谩 relacionado 铆ntegramente, al igual que la sanidad, con el proceso de privatizaci贸n y liberalizaci贸n. A pesar de la pandemia, ni la comunidad de Madrid ni el estado han hecho absolutamente nada para mejorar la calidad del servicio y facilitar el transporte a los trabajadores. Han preferido criminalizar tanto a los trabajadores como a los usuarios.

Para el poder pol铆tico y econ贸mico, nuestra obligaci贸n es el trabajo asalariado, y alrededor de 茅l gira toda nuestra vida. Nos obligan a enriquecer a diario a empresarios y al Estado para satisfacer nuestras necesidades b谩sicas. Sin embargo, a ninguna administraci贸n p煤blica parece importarle nuestra salud cuando vamos hacinadas decenas de personas en los vagones del transporte p煤blico ya citado. Al igual que a ning煤n empresario parece importarle nuestra salud cuando nos hacinan en los puestos de trabajo para producir.

La sanidad p煤blica en Madrid: un colapso anunciado

La degradaci贸n de la sanidad p煤blica en la Comunidad de Madrid es un hecho. A帽o tras a帽o se ha producido un constante proceso de privatizaci贸n de servicios en hospitales, cierre de camas o plantas, aumento de los conciertos, y precarizaci贸n de los derechos laborales de los trabajadores. Esta situaci贸n ha llevado a que pr谩cticamente exista una gesti贸n m铆nima de estos recursos; una situaci贸n muy similar a la gesti贸n que se lleva a cabo en otros recursos sociosanitarios y educativos, como los centros de primera acogida donde se encuentran los mal llamados 芦MENAS禄, convertidos en un trastero para aparcar menores.

La llamada 芦colaboraci贸n p煤blico-privada禄, de la que se enorgullece la presidenta de la Comunidad de Madrid, no es m谩s que la continuaci贸n del modelo de Esperanza Aguirre. Los conciertos en la sanidad salen siete veces m谩s caros que la gesti贸n directa, y la gesti贸n privada es de mucha peor calidad. Ya en 2010, la Comunidad de Madrid tuvo que rescatar seis hospitales semiconcertados a punto de colapsar. Este aumento de los conciertos y privatizaciones desequilibra la balanza en detrimento de la sanidad p煤blica, colapsada del todo.

Durante la pandemia, se abri贸 un hospital en el IFEMA en detrimento de los ambulatorios. Muchos de estos se cerraron para dar cobertura al IFEMA y as铆 proteger los intereses de la sanidad privada, la cual reclama dinero al gobierno por prestar camas a pacientes con el virus. A d铆a de hoy la cosa puede repetirse, ya que la Comunidad de Madrid se niega a contratar m谩s personal sanitario, y abrir y poner a disposici贸n de los madrile帽os las plantas y las camas cerradas. Si la precariedad laboral o el paro hacen mella en las personas, el hecho de que se nos deniegue algo tan b谩sico como la sanidad, no solo aumenta dr谩sticamente la brecha social, sino que precariza nuestra vida y aumenta la exclusi贸n social.

Ante la estigmatizaci贸n, la precariedad y el miedo, recuperar nuestra dignidad

Las redes sociales, las apps de mensajer铆a instant谩nea, los medios de comunicaci贸n, etc., nos bombardean constantemente con multitud de im谩genes y mensajes: dial茅ctica de confrontaci贸n y tensi贸n entre partidos pol铆ticos, bulos, interpretaciones seudocient铆ficas en torno al virus, noticias contradictorias, lenguaje militarista, etc. Este bombardeo constante, adem谩s de la presencia y violencia policial en la calle, nos produce incertidumbre y angustia, nos lleva al bloqueo, al miedo, y todo ello a la sumisi贸n, al control, a la dependencia y servilismo. Sin embargo, a empresarios, propietarios, defraudadores y otros par谩sitos del trabajo de los dem谩s no dudan en salir a la calle arropados por los partidos pol铆ticos que representan y defienden sus intereses y privilegios de clase, mimados por el gobierno y aupados por los medios de comunicaci贸n y las redes sociales.

La solidaridad y el apoyo mutuo son intr铆nsecos al ser humano, una caracter铆stica esencial que nos ha permitido evolucionar en el tiempo y adaptarnos al medio que nos rodea. Y es a trav茅s de la solidaridad y el apoyo mutuo como se han conseguido a lo largo de los siglos las mejoras en las condiciones de trabajo y en la calidad de vida de los trabajadores. Como la jornada laboral de 8 horas, que es uno de los logros m谩s importantes en cuanto a derechos de los trabajadores y a lucha de clases. Es necesario organizarnos y sindicarnos para frenar la brecha social, parar la ola de despidos que vendr谩n cuando las empresas dejen de socializar las p茅rdidas, para exigir mejoras en medidas de seguridad y salud, y frenar el crecimiento de precariedad laboral.

Es necesario que nosotros, los trabajadores, nos apoyemos socialmente para frenar la degradaci贸n de los barrios y nuestros entornos, para frenar los desahucios de nuestros compa帽eros, para crear redes de solidaridad y apoyo mutuo, para frenar el racismo y la represi贸n. En definitiva, para actuar entre todos para frenar el miedo y superar el discurso hegem贸nico del poder econ贸mico y del poder pol铆tico. Solo as铆 podremos recuperar nuestra dignidad y los derechos que nos roban ante esta ofensiva neoliberal que est谩n llevando a cabo aprovechando el virus.

El peor virus que ataca a la humanidad y nos asola como especie y al planeta es el capitalismo. Nuestra dignidad como trabajadores y nuestra vida no pueden ni deben estar maniatadas por los caprichos y vaivenes del mercado capitalista. Es por ello necesario acabar con la mercantilizaci贸n del trabajo. Y solo a trav茅s de la solidaridad y el apoyo mutuo podremos construir una sociedad con un orden socioecon贸mico federalista y controlada por nosotros, los trabajadores.

Por la anarqu铆a

Grupo Tierra




Fuente: Federacionanarquistaiberica.wordpress.com