May 16, 2022
De parte de Lobo Suelto
207 puntos de vista

El libro La comuna mexicana (2021) publicado por editorial Akal del ensayista y cr铆tico Bruno Bosteels es la primera contribuci贸n a las investigaciones sobre lo que podemos denominar como genealog铆a de un arcano. Se trata del arcano de las comunas sepultadas por el centrismo de las epistemolog铆as y filosof铆as del progreso. En un recorrido de m谩s de trescientas p谩ginas Bosteels urde las premisas de un temblor que remueve las placas enunciativas del arcano de la comuna mexicana descentrando el enfoque euroc茅ntrico de La Comuna de Par铆s. Los enunciados de este libro conmueven por el rigor con el que Bosteels desempolva viejos archivos y reanima debates y discusiones. La conmoci贸n se produce porque el libro se posiciona desde Am茅rica Latina para leer aquellas experiencias comuneras que est谩n fuera del canon de occidente y, en particular, de lo que Perry Anderson llam贸 鈥渆l marxismo occidental鈥. As铆, la Comuna mexicana altera el hegemon desde el que solemos escuchar la palabra comuna con los o铆dos de una concepci贸n centrada en el 鈥渆stallido鈥 europeo de fines del siglo diecinueve. La comuna de Par铆s de 1871 habr铆a emergido como la escucha de una experiencia que Bosteels considera demasiado ejemplar como para dejar o铆r aquellas experiencias que ocurrieron en una temporalidad otra que la de la modernidad occidental. El o铆do del autor no evita el tono pol茅mico para escuchar los latidos de La Comuna en M茅xico y desaf铆a el sentido com煤n de la izquierda y del marxismo vulgar.

En una genealog铆a en la que est谩n implicadas formas, supuestamente arcaicas, superadas o desaparecidas de organizaci贸n social y pol铆tica, el libro insiste en una especie de tiempo en el que lo comunal o la comunalidad se sustrae a las teleolog铆as del marxismo hegeliano o a los r谩pidos vaqueros de la filosof铆a especulativa que, desfundando la pistola, disparan megatones de conceptos, olvidando  la materia viva con la que se piensa o, mejor a煤n, con la que debemos pensar la pol铆tica y su relaci贸n con los mundos de vida socialmente existentes. Escrito en los albores de una de las mayores crisis civilizatorias por las que atraviesa la humanidad, este libro es sin duda pol茅mico hasta el punto en que Bosteels pareciera abrir una polarizaci贸n te贸rica; la de la otra comuna o el Estado cruel de la modernidad euroc茅ntrica. Esta polaridad debe extraerla el lector siguiendo el cuidado en el modo en que los conceptos de La comuna mexicana tejen y, al mismo tiempo, producen una hermen茅utica no aprior铆stica para pensar la experiencia comunera en Am茅rica Latina. En esto, precisamente, reside el rechazo de Bosteels al a priori de una comuna ejemplar como habr铆a sido La Comuna de Par铆s interpretada por Marx o por Lenin.  

En La Comuna mexicana el marxismo o el leninismo no es un a priori epistemol贸gico desde el cual comenzar sino, m谩s bien, el enfoque responsable de invisibilizar experiencias comuneras que han tomado lugar en Latinoam茅rica. Ni el marxismo ni los enfoques evolucionistas que se derivan de 茅l son algo que el lector podr铆a hallar en La Comuna mexicana. De hecho, el libro cuestiona y desplaza la teor铆a de la articulaci贸n transicional de los modos de producci贸n. El etapismo de las leyes morfol贸gicas de la historia y del a priori del sujeto de la revoluci贸n que se halla en la hermen茅utica del canon del marxismo es desestabilizado desde una exhaustiva investigaci贸n en la que Bosteels debate, muestra sus cartas y desestabiliza la modernidad del canon marxista.

Se podr谩 decir que esta es una labor que se ha hecho y que tiene en Am茅rica Latina nombres importantes como los de Enrique Dussel, Bol铆var Echeverr铆a, An铆bal Quijano, Ludovico Silva, Jos茅 Aric贸, 脕lvaro Garc铆a Linera, Raquel Guti茅rrez, Armando Bartra, Roger Bartra, Jos茅 Carlos Mari谩tegui etc. Pero la manera en que este libro hace emerger la importancia de La Comuna mexicana tiene la especificidad de una urgencia que es 茅tica y pol铆tica.  Es 茅tica porque el libro no solo despliega una enorme y rica investigaci贸n sobre las luchas sociales, sino tambi茅n porque la propia sensibilidad del investigador revela estar comprometida con la ontolog铆a del presente de las luchas en M茅xico. Y, sin duda, esa sensibilidad est谩 imbricada con la pol铆tica porque la investigaci贸n de Bosteels se distancia de las pretensiones de cientificidad con las que el discurso antropol贸gico e historiogr谩fico suelen decorar con la idea weberiana de neutralidad valorativa.   As铆, La comuna mexicana es un libro que no solo est谩 situado en una regi贸n que pertenece geogr谩fica y pol铆ticamente a la condici贸n perif茅rica, sino tambi茅n, a lo que podr铆amos denominar, en clave deleuziana, un pensar te贸rico que se inventa desde el subdesarrollo a costa de dejar sin problematizar la cuesti贸n del Estado.

En este libro, quiz谩 m谩s que en todos los libros que Bosteels ha escrito 鈥攕e帽alemos s贸lo algunos, Badiou y lo pol铆tico (2009), La actualidad del comunismo (2011), Marx y Freud en Am茅rica Latina (2012)鈥 hay una pulsi贸n por producir 茅tica y pol铆ticamente un pensamiento anti-estatal o para-estatal. De ah铆 que se pueda decir que La comuna mexicana trabaja desde lo que no tiene jerarqu铆a epistemol贸gica en el cerrado mundo del desarrollo y, por lo mismo, ha encontrado su subdesarrollo en las experiencias de otro modo de la comuna que aspira a la universalidad del Estado. En su deseo de pensar desde Latinoam茅rica, el pensar de Bosteels destella en la fricci贸n del trabajo con el archivo del subdesarrollo. En este libro hay muchas horas de trabajo con el archivo, hasta el punto que se puede imaginar a un paciente pescador atrapando peces en aguas empantanadas; aguas en las que el pantano de la 鈥渉istoria natural de la destrucci贸n鈥 colonial y postcolonial no dejaban ver lo que este pescador de experiencias negadas ve. Ver lo que no se ve no es tan solo un acto epistemol贸gico, sino, y sobre todo, un acto pol铆tico del que leyendo ve lo que en el archivo otros no ven.  

La pesquisa de Bosteels est谩 lejos de la ociosidad del archivo por el archivo; pero tambi茅n muy lejos de la reconstrucci贸n del archivo como pol铆tica de saber que hace duelo por el objeto de la p茅rdida o, incluso, duelo por el ideal de aquello que nunca tom贸 lugar. La Comuna mexicana es para Bosteels lo que no puede ser taxonomizado por la econom铆a de la p茅rdida o idealizado como doctrina por la Internacional Comunista. La otra comuna es la expresi贸n hist贸rica de pr谩cticas materiales que persisten en el presente. Es esto lo que sorprende en su pesquisa, es decir, la comuna mexicana, la otra comuna, no es reducible a un objeto de la p茅rdida y, por no serlo, tampoco podemos reducirla en el despliegue de la conciencia abstracta de la especulaci贸n acad茅mica. Y menos a煤n a eso que 鈥 nos recuerda Bosteels 鈥 Jos茅 Revueltas problematiz贸, en su c茅lebre Ensayo sobre un proletariado sin cabeza (1962) como cr铆tica de la especulaci贸n del caudillaje de partido.

En la genealog铆a que se propone y nos propone Bosteels, la comuna no-europea es la del subdesarrollo. Se trata de otra comuna y no del a priori universal de la emancipaci贸n. Sin embargo,  la singularidad de la otra comuna, es decir, de las experiencias de las varias comunas mexicanas, est谩 inscrita en la historia universal del capitalismo. No obstante, las comunas o las experiencias comuneras son acontecimientos que desbaratan los saberes centrados de occidente y su epicentro geopol铆tico. No hay, entonces, en La Comuna mexicana 鈥渕elancol铆a de izquierda鈥 por el idilio de un para铆so comunal ni tampoco un saber a priori de un objeto que la tradici贸n de izquierda tuvo y luego perdi贸. Por lo mismo, la otra comuna desplaza la condici贸n etnogr谩fica tan propia del discurso antropol贸gico y de la narratolog铆a del discurso historiogr谩fico que se obsesiona por el origen y el telos de una civilizaci贸n. La escritura de este libro es una ruptura con las pretensiones de cientificidad y, al mismo tiempo, una retirada de las filosof铆as de la historia atrapadas en la idea de una historia universal. Pero en este libro 鈥攍o sabemos porque conocemos la pasi贸n de Bosteels por Borges鈥 la 煤nica historia universal es la historia universal de la infamia. De manera que las experiencias comuneras de la genealog铆a trazada en su libro es una apuesta por el materialismo de la comuna en medio de la insoslayable crueldad o infamia que Bosteels halla en la historicidad del Estado.

Hay en La comuna mexicana un rechazo o, m谩s bien, una retirada de la maquinaria moderna del Estado. A lo largo de todo el libro pareciera que el Estado no cuenta como realizaci贸n de la promesa emancipadora. Por el contrario, toda promesa de emancipaci贸n o realizaci贸n del principio de igualdad social ocurre contra el Estado o una especie de autarqu铆a en el interior de las experiencias comunales. En este rechazo del Estado, digamos, canalla 鈥攃omo lo llam贸 Chomsky y lo problematiz贸 Derrida鈥 lo que Bosteels sugiere no es un realismo cifrado en la pol铆tica de lo posible del Estado Naci贸n. Tampoco clama a partir de la experiencia de la otra comuna por una novedosa ca铆da en el paradigma de las identidades colectivas y, menos a煤n, por el regreso a una naturaleza humana en la que todas y todas 茅ramos felices. 

En su decisi贸n de trazar las huellas de las experiencias de la comuna mexicana donde el Estado cruel o canalla aparece inevitablemente como el demonio de estas experiencias, no sabemos 鈥攁l menos no en este libro鈥 cu谩l es la apuesta pol铆tica de Bosteels. Lo que sabemos es que no puede ser la de la autarqu铆a de la comuna. Si lo fuera el libro quedar铆a expuesto a ser uno de los mejores ejercicios de investigaci贸n sin alcanzar a realizar la pasi贸n por el afuera que recorre el libro. Por pasi贸n del afuera debe entenderse los efectos pol铆ticos en los que este y todos los libros que ha escrito Bosteels se asientan. Sin duda, el afuera es tambi茅n un adentro del tejido enunciativo de todo libro. La pasi贸n por el afuera de este libro es el presente y, a su vez, el presente 鈥攕u aqu铆 y ahora鈥 de la otra comuna. Esta pasi贸n es el coraz贸n del libro. En Bosteels el presente necesita de la esperanza y de la resistencia.

Quiz谩 se trate de un principio de esperanza 鈥攁 lo Ernst Bloch鈥 en la existencia del porvenir (im)posible del com煤n o del comunismo. Con el clamor del porvenir de la otra comuna  es, precisamente, como se cierra y se abre el libro a su discusi贸n, buscando el polemos que est谩 m谩s all谩 y, parad贸jicamente, en el adentro del mundo acad茅mico:  鈥淟a comuna mexicana, entonces, como sombra o presencia del porvenir. All铆, a trav茅s de las brumas de lo que est谩 por acontecer, ha de haber comunidades. Siempre hay y siempre habr谩 otra comuna鈥擫o imposible no existe鈥 (317).

La realidad de lo imposible como categor铆a que se halla en la inmanencia de las historias marginadas o subdesarrolladas es tejida por Bosteels a lo largo de un prefacio, introducci贸n, siete cap铆tulos divididos en dos partes y un ep铆logo. 驴Pero de qu茅 historia se trata?  Es sin duda la historia de otra comuna o, incluso, se podr铆a decir, que se trata de otro modo de ser, otra ontolog铆a, que el de la historia del fracaso de La Comuna de Par铆s. No hay nada de casual que el ep铆grafe de este libro est茅 atribuido al maestro rural normalista Lucio Caba帽as, egresado de la Escuela Normal de Ayotzinapa. El ep铆grafe dice as铆: Bienvenidos a lo que no tiene inicio; a lo que no tiene fin鈥; unos lo llaman 鈥渘ecedad鈥, nosotros lo llamamos 鈥渆speranza鈥. Caba帽as y Rub茅n Jaramillo son evocados por Bosteels como fantasmas, o, a lo Didi-Huberman, como luci茅rnagas de una supervivencia en la que aparece ese imposible existente de la comunidad o del comunismo otro de La Comuna mexicana

Aparici贸n del principio de esperanza y de los fantasmas de una historia inconclusa. Pero tambi茅n de la tristeza, de la desaparici贸n. Por eso, era imposible que La comuna mexicana de Bosteels no estuviese tambi茅n recorrida por el h谩lito de la tristeza, del aqu铆 y el ahora, de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa. Es esto, quiz谩, el singular-sensible de un libro preocupado por el presente y por la presencia de los latidos de una supervivencia de La comuna mexicana. Sabemos que no hay clamor sin la singularidad del afecto y de lo sensible. Por eso, se trata de otra comuna y del clamor por la justicia. Esta, la justicia, no puede, sin embargo, tomar lugar sin el modo complejo e hist贸rico de la traza geneal贸gica que ha realizado Bosteels. De ah铆 que el libro, como veremos, se articule entorno a una hip贸tesis radical.

Una vez que Bosteels ha desplazado los universalismos de la apropiaci贸n de La Comuna de Par铆s como paradigma fracasado de la toma del poder, lo que emerge es la hip贸tesis de un comunalismo o comunismo que supone descolonizar el imaginario occidental. Es en este punto en que el libro se torna en extremo ambicioso. Por supuesto, no es la ambici贸n del Scholar, ni del erudito que se ensucia las manos en los anaqueles de la historia para lucir un broche consagrado por la academia. 驴Hay un giro decolonial en la propuesta comunera de Bosteels?

La ambici贸n de La comuna mexicana es la de desinscribirse del eurocentrismo te贸rico para inscribir y escribir desde lo que Walter Benjamin llam贸 la tradici贸n de los oprimidos. Esta tradici贸n comparte Bosteels, de alguna manera, con la de Franz Fanon, quien, perteneciendo al mismo linaje de la tradici贸n de los oprimidos, la enunci贸 desde el polemos de los 鈥渃ondenados de la tierra鈥. Tambi茅n es la tradici贸n de Adolfo Gilly, una de las figuras intelectuales m谩s importantes de la historiograf铆a mexicana y de cultura de izquierda y, sin duda, el autor m谩s citado y con el que la otra comuna m谩s disiente y polemiza. Escribir contra La Comuna de Par铆s para abrir el cielo despejado de la Comuna mexicana es escribir contra y a trav茅s de la obra de Adolfo Gilly. 

Pero para romper el c铆rculo virtuoso de la episteme occidental, Bosteels no solo producir谩 disensos pol茅micos con un historiador tan importante como es Gilly, autor, entre otros, del libro La revoluci贸n interrumpida (1968). Tambi茅n lo har谩 con te贸ricos decoloniales como Walter Mignolo quien, en el juego de los fetiches identitarios y el impasse de superar el racismo proveniente de la 鈥淓uropa blanca鈥, ve la emancipaci贸n no solo como cr铆tica al eurocentrismo, sino tambi茅n como post-occidentalismo.  La opci贸n decolonial de Mignolo es la de desoccidentalizar el mundo a favor de la comunalidad, pero no de lo com煤n. La comunalidad ser铆a el lugar de realizaci贸n de la emancipaci贸n decolonial porque 茅sta se opone a la econom铆a liberal. Mignolo es la versi贸n m谩s 鈥渘orteamericanizada鈥 de la posici贸n decolonial y, entre los que comparten esta episteme, no todxs est谩n de acuerdo con 茅l. La Comuna Mexicana se distanciar铆a, aunque no problematiza demasiado su distancia, de esta opci贸n decolonial.           

El deseo de escritura y la inscripci贸n de Bosteels responde a constelaciones de pensamiento otras a la de la 鈥渙pci贸n鈥. Pues, no se trata solo de otra comuna sino tambi茅n de pensar en una constelaci贸n de pensadores y luchadores sociales que llevan, por ejemplo, en el nombre de Emiliano Zapata el clamor de la justicia y de lo com煤n como l贸gica de la resistencia. En la consigna de 鈥渢ierra y libertad鈥, cuya expresi贸n conceptual y plebeya se encuentra desplegada en el Plan de Ayala. La demanda de justicia aparece vinculada al deseo de alejarse del Estado y replegarse en la l贸gica de la resistencia del com煤n de la comuna. A diferencia de la opci贸n decolonial, no hay en otra comuna hipostasis del mundo ind铆gena, sino m谩s bien, un acoplamiento en la l贸gica del com煤n que resiste las crueldades del Estado.

Como si Bosteels participara del ic贸nico gesto de desprecio de Zapata al sentarse en la silla del 谩guila, el Estado no aparece como una instituci贸n moderna a defender. Por el contrario, en la historia de la otredad negada, es decir, en la historia de la otra comuna y sus mundos de vida, el Estado ser铆a una maquinaria impostada, abstracta y cruel que viene desde afuera 鈥攄esde el imaginario de Occidente 鈥攁 ejercer su dominio. Casi en una estela similar a la de Pierre Clastres 鈥攁utor del c茅lebre libro La sociedad del Estado (1974)鈥 el alejamiento o retirada del Estado lleva el aura de la potencia del gesto zapatista; potencia del com煤n que se prolongar谩 en la insurgencia neozapatista de la comuna de Chiapas en 1994. Pero a la resistencia del com煤n se le adhiere, como una especie de insoportable gemelo, la tragedia y la tristeza necropol铆ticas; tristeza que Bosteels recoge en su lectura del libro Dolores: textos desde un pa铆s herido (2006) de Cristina Rivera Garza.

En el libro de Tanal铆s Padilla Despu茅s de Zapata. El movimiento jaramillista y los or铆genes de la guerrilla en M茅xico, 1940-1962 (2006), La Comuna mexicana encuentra los antecedentes de un mundo rural que co-pertenece con la modernidad del Estado cruel. Y, sin embargo, esos mundos comunales, mundos del com煤n, lo tensan, le hacen guerrillas, mostrando el fracaso de una instituci贸n militarizada y, sobre todo, del fracaso de un proyecto civilizatorio implantado desde arriba a las comunidades rurales. As铆, la historia de M茅xico y la de Am茅rica Latina parecen ser la historia del fracaso de la construcci贸n de la naci贸n como morada de los mundos de vida que el Estado suprime, elimina y subordina al patr贸n de acumulaci贸n capitalista. En nombre de la modernidad eurocentrada o perif茅rica, el programa modernizador, basado en la naci贸n-Estado, ha arrasado y exterminado mundos de vida rurales inscritos en una temporalidad abigarrada y en resistencia a la 鈥渃olonialidad del poder鈥. Por supuesto, este no es solo un diagn贸stico que podamos encontrar en las tesis de La comuna mexicana. La cr铆tica que de Karl Marx a Enrique Dussel pasando por Roger Bartra y Pablo Gonz谩lez Casanova, entre otrxs, y que Bosteels, sin duda, comparte, no es otra que la cr铆tica a la dominaci贸n colonial.

La modernidad colonial es la historia naturalizada de la destrucci贸n y la crueldad. Esta historicidad se despliega en lo que el historiador Fernand Braudel llam贸 el 鈥渢iempo de larga duraci贸n鈥. De manera que el tiempo de la modernidad colonial es el de la destrucci贸n y la implementaci贸n de instituciones de la crueldad, cuyo intervalo de tiempo va de la destrucci贸n de Tenochtitlan (1521) a la extinci贸n y destrucci贸n de modos de producci贸n anteriores al largo colonialismo que ha experimentado la historia de M茅xico y Am茅rica Latina. Esta es una hip贸tesis en la que no ser铆a f谩cil imaginar condiciones de falsabilidad o refutaci贸n hist贸rico-epistemol贸gica, adem谩s de estar problematizada por autores como Enrique Dussel, Bol铆var Echeverr铆a, Pablo Gonz谩lez Casanova, entre otrxs. Por eso, Bosteels decide trabajar en un archivo en el que la larga duraci贸n de un sistema-mundo de dominaci贸n no puede si no abrirse a la descolonizaci贸n de la modernidad. La otra comuna es lo que 茅l decide para activar en y desde la historia de las otras comunas un r茅gimen de dominaci贸n. Cito del prefacio lo siguiente:

La comuna mexicana parte de la hipo虂tesis de que lo que tienen en comu虂n el sitio de Tenochtitlan y la Comuna de Pari虂s no es so虂lo una historia extremadamente violenta, marcada por masacres y represiones brutales al final de cada episodio. Tambie虂n comparten, como soterrada bajo la violencia y resistente a ella, una preocupacio虂n por el estallido potencial de lo comu虂n 鈥攅xplosio虂n cuya forma poli虂tica en nuestra hipo虂tesis seri虂a, justamente, la comuna鈥. (7)

Aunque no est茅 de manera abierta desplegada en La comuna mexicana, se puede decir que Bosteels comparte el enorme atractivo e impacto de la teor铆a de la 鈥渃olonialidad del poder鈥 de An铆bal Quijano. Al mismo tiempo que comparte el compromiso 茅tico, pol铆tico y filos贸fico de pensadores tan relevantes como Dussel o Echeverr铆a. En ambos y en el propio libro de Bosteels se puede sostener que el colonialismo en Am茅rica Latina no solo es un colonialismo de larga duraci贸n, sino que, adem谩s, las instituciones del Estado, aquellas que se irguieron en nombre de las modernas rep煤blicas, han sido reproductoras de la dominaci贸n colonial-capitalista. Salir del ciclo de violencia del Estado 鈥攃omo de alguna manera lo ha propuesto Jean Franco鈥 es salir de la modernidad cruel. Sin embargo, a煤n quedar铆a por discutir si esta salida supone una salida de todas las instituciones que ha imaginado la modernidad. Este quiz谩 sea un l铆mite de la otra comuna, es decir, imaginar una salida desde la potencia en com煤n que suponga, al mismo tiempo, imaginar instituciones donde la implantaci贸n externa por parte del Estado sea sustra铆da en nombre de otra modernidad. La aspiraci贸n moderna de la comuna a la universalidad del Estado, no como superaci贸n o sustituci贸n, sino como relaci贸n de sustracci贸n del poder abstracto en el que coincide el Estado con el orden del capital, no parece ser algo que de momento, en este libro, le preocupe a Bosteels. La aspiraci贸n a la universalidad no es una pregunta de La comuna mexicana. No obstante, es la b煤squeda a una salida a las crueldades en la que la forma comuna resiste. Esta resistencia se halla descrita en una genealog铆a que Bosteels halla en las experiencias que han marcado la disidencia de la modernidad cruel. As铆, tambi茅n, la disidencia a lo que Rita Segato llama pedagog铆as de la crueldad.

En el cap铆tulo titulado 鈥淔ragmentos de una historia de la Comuna鈥 Bosteels piensa una l贸gica de la resistencia basada en las experiencias comuneras y en las lecciones que podemos tomar de ellas, quiz谩, como ant铆doto al fracaso del Estado de crueldad. Se refiere a las experiencias de Topolobambo (1872-1893), Morelos (1914-1915 y 1924-1962), Edendale (1914-1916), Acapulco (1919-1923), La Colonia Proletaria Rub茅n Jaramillo (1973-), Chiapas (1994-), Oaxaca (2006) y Cher谩n (2011). En estas experiencias Bosteels escucha el clamor de la otra comuna y, as铆, el de las comunas que vendr谩n. Pero este clamor no viene solo de las experiencias del siglo diecinueve y veinte para alojarse de manera intempestiva en la contemporaneidad del siglo veintiuno. Lo que enuncia Bosteels, casi de manera po茅tica, como 鈥渆stallido potencial de lo com煤n鈥 es el programa de una huella hist贸rica en la que lo com煤n resiste la crueldad del programa de modernidad capitalista que signific贸 la destrucci贸n y ca铆da de Tenochtitlan.

Entonces un salto del tigre al pasado, como lo hubiese pensado Benjamin, para hacer que la dial茅ctica del continuum de la historia se interrumpa e interrumpa la l贸gica cruel del Estado desde la temporalidad en permanente resistencia de la comuna. El salto de tigre, adem谩s, emplea el comparativo entre La Comuna de Par铆s y Tenochtitlan; salto que sin duda desestabiliza cualquier sentido historiogr谩fico, incluyendo, probablemente, el de Adolfo Gilly, uno de los autores m谩s referidos, como ya he mencionado, y admirados por Bosteels. 驴Pero por qu茅 La comuna mexicana da este salto de tigre? A primera vista es obvio. La comuna o, en su plural, las comunas, son el freno a las crueldades del Estado capitalista. Por eso, las comunas que han tomado lugar y las que podr铆an volver a hacerlo, no constituyen una historia del fracaso o de las melancol铆as de la izquierda. En el 鈥渟alto de tigre鈥 de la investigaci贸n de Bosteels, no hay izquierda melanc贸lica. Por el contrario, el salto al pasado es para constatar que la comuna supone un, por decirlo as铆, 鈥減erformativo鈥 en el interior de la historia de la resistencia. Esta hip贸tesis, sin embargo, podr铆a quedar demasiado dialectizada en lo que la historia misma del performativo de la resistencia confirma; a saber, la resistencia que la l贸gica modernizante del capital requiere para afirmar la producci贸n de sus instituciones de la crueldad. Quiz谩 por lo mismo, Bosteels prefiere no problematizar la otra comuna como aspiraci贸n a la realizaci贸n de esta en el Estado, revelando, as铆, la fragilidad de la experiencia comunera.

En una bella referencia a Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, el propio Bosteels explica la fragilidad de las experiencias comuneras cuando nos dice: 鈥淒on Quijote, por ejemplo, usa la palabra de 鈥榗omunidades鈥 en el sentido de 鈥榬ebeliones鈥 en los consejos que le da a Sancho Panza鈥 (17). As铆, la comunidad es lo que se rebela, lo que resiste, e, incluso, se podr铆a decir lo que est谩 condenado a la supervivencia de la resistencia, del mot铆n, de la sublevaci贸n.  La menci贸n al Quijote no es casual. Las referencias a esta obra de la literatura hispana hechas por el Subcomandante Marcos son conocidas. Pero Bosteels no lee el Quijote para elaborar una estrategia del lenguaje literario de la guerra insurgente, sino para encontrar en aquel tiempo de crisis de las novelas de caballer铆a el contenido mismo de lo que ser铆a la esencia de la comuna, y de la imaginaci贸n de las comunas que vendr谩n, a saber; la resistencia.  Ahora bien, para dar densidad al salto de tigre y a la comparaci贸n que permite desplazar La Comuna de Par铆s como una hermen茅utica centrada en el paradigma europeo, La comuna mexicana hunde su investigaci贸n sobre la resistencia y la potencia de lo com煤n en el calpulli.

En el libro de Alonso de Zorita Breve y sumaria relacio虂n de los sen虄ores de la Nueva Espan虄a, Bosteels formula las preguntas que lo van a conducir a relecturas descolonizadoras de libros provenientes de la tradici贸n del marxismo. Resistencia comunera y descolonizaci贸n del imaginario moderno aparecen como la huella desde la que Bosteels har谩 de la otra comuna el lugar de reuni贸n y afirmaci贸n de las resistencias comuneras.

驴no podri虂amos atrevernos a seguir el ejemplo de Zorita, pero leye虂ndolo a contrapelo, para pensar en la gente del calpulli como 鈥渆l comu虂n鈥 e incluso 鈥攃osa que el oidor de la Nueva Espan虄a obviamente no hace鈥 para pensar el calpulli como 鈥渃omuna鈥, del mismo modo en que los especialistas de la lengua nahua en el siglo xx decidieron hablar de 鈥渃asa comu虂n鈥 o 鈥渃asas comunales鈥 para designar el calpulco como lugar donde se juntaba la gente de los barrios o vecindades en la antigua Tenochtitlan? (16)

Bosteels se atreve a seguir a Zorita porque hay en el calpulli el veros铆mil de lo que me atrever铆a a llamar un magonismo comunero y agraristas. En otras palabras, para dejar que la voz del calpulli se exprese, Bosteels debe conceder todo a la l贸gica de la resistencia comunera y nada a la del Estado y sus instituciones modernas. El calpulli es el modo en que el 鈥渃omunismo invariante鈥 encuentra un veros铆mil hist贸rico latinoamericano y que permite descentrar la preeminencia del Estado y de paradigmas externos a la historicidad de las rebeliones contra el Estado. La comuna mexicana tiene la virtud de desplegar una historia latinoamericana de los invariantes comunistas que, sin duda, Bosteels extrae de una cierta fidelidad te贸rica con Alain Badiou. Por eso, el calpulli es la hip贸tesis de una 鈥渟ubjetividad rebelde鈥 que funciona como invariante comunista. Es la subjetividad rebelde la que conecta la l贸gica comunera del calpulli con el conjunto de luchas sociales, con la potencia del com煤n, en un tiempo de larga duraci贸n.  Esta subjetividad es la de los hermanos Flores Mag贸n, que no solo promovieron ligas agraristas, sino tambi茅n la m谩s vehemente resistencia a los procesos de modernizaci贸n del Estado porfirista.

Pero es tambi茅n la subjetividad de los zapatistas y de los militantes del Partido de los Pobres fundado por Lucio Caba帽as, de la Colonia proletaria Rub茅n Jaramillo y la de Cher谩n en el estado de Michoac谩n. En este sentido, el calpulli es una especie de aqu铆 y ahora, es decir, es el modo por que la contenci贸n a la modernizaci贸n proviene del magma de una temporalidad que es compuesta por la hip贸tesis del comunismo invariante. Esto es lo que hace que La comuna mexicana sea un libro que se distancia de la historia convencional e, incluso, lo que explica que Bosteels, sin duda, critique a un historiador que admira. Admiraci贸n por La revoluci贸n interrumpida que Adolfo Gilly escribi贸 en la c谩rcel de Lecumberri, c谩rcel que, siguiendo a Susana Draper, Bosteels la reconoce como 鈥渦n laboratorio autogestionario鈥 donde Gilly, Revueltas, entre otros, produjeron una experiencia te贸rica y de pensamiento sin precedentes. Toda La comuna mexicana podr铆a ser le铆da a trav茅s del modo en que Bosteels polemiza con Gilly: 鈥淎dolfo Gilly, el que famosamente bautizara虂 鈥楥omuna de Morelos鈥 al experimento de reforma agraria y autogobierno comunal liderado en 1914-1915 por Zapata y su secretario de Agricultura, Manuel Palafox. Pero Gilly, por su parte, no habla en te虂rminos de la tradicio虂n del calpulli, ni menciona tampoco la funcio虂n de calpulec o calpuleque conferida en 1909 a Zapata鈥 (46).

            Pero La revoluci贸n interrumpida no escribir谩 una historia desde el calpulli como forma de comunidad y subjetividad rebelde, ajena a la m谩quina moderna de matar. Entonces, el pecado hermen茅utico de Gilly consiste en que el olvido de la tradici贸n del calpulli tiene efectos en la contenci贸n te贸rica de la historia del modo de producci贸n capitalista. Gilly no habr铆a logrado descolonizarse lo suficiente como para ver en el calpulli lo que Bosteels si ve. Y lo que ve es una l贸gica de contenci贸n y resistencia anticolonial que halla su fundamento en la organizaci贸n de lo agrario y de los mundos de vida rurales, anteriores a la modernizaci贸n del capitalismo. 

La pregunta, sin embargo, que emana de esta lectura es si la resistencia de lo com煤n o de la comunalidad basada en experiencias agraristas tiene la potencia de contener y destruir la forma mercanc铆a y el dinero como equivalente general. La forma dinero, que domina todo el proyecto de la modernidad y que actualmente articula una econom铆a-mundo, puede co-existir en el tiempo de larga duraci贸n de las subjetividades rebeldes. De hecho, la forma dinero puede imponer su dominio global sin el Estado e, incluso, es hoy imaginable que la utop铆a de Robert Owen, bellamente narrada por Bosteels, se materialice como parte de una pluralidad de comunas que produce en la inmanencia del capitalismo transnacional. As铆, la reflexi贸n del calpulli que hay en el libro de Bosteels desestabiliza la hip贸tesis de continuidad hist贸rica y tambi茅n las formas en que el Estado trasforma la comunidad 鈥攖al como lo se帽ala el Marx de Los Grundrisser鈥 en comunidad del dinero. La comuna mexicana insistir谩 que no toda comunidad es comunidad del dinero. De manera que la comunalidad de los mundos de vida rurales parece ser el radical opuesto a la universalidad del equivalente general. Este radical es lo que parece sugerir el libro de Bosteels. 驴Pero puede la otra comuna realmente oponerse a la universalidad del dinero?

Esta pregunta no solo abre un polemos en la lectura y re-interpretaci贸n de la obra de Gilly para quien la historia precisa del Estado y sus instituciones hasta el punto en que podemos imaginar que la revoluci贸n interrumpida es la revoluci贸n de las instituciones democr谩ticas de la modernidad. Sin duda, el Estado en el que est谩 pensando Gilly no es el Estado cruel o canalla. De hecho, en su libro El cardenismo una utop铆a mexicana (2013) 鈥攍ibro que a Bosteels le interesa por la caracterizaci贸n que hace Gilly del profesor normalista de las escuelas rurales como un intelectual org谩nico que proviene del campesinado鈥 es un libro en que el legado del Estado social de L谩zaro C谩rdenas (1938) se opone a las crueldades del Estado canalla. Para Gilly el legado de C谩rdenas y su utop铆a estaban fundadas en el principio moderno de la soberan铆a. No es muy dif铆cil imaginar que lo que Gilly est谩 pensando es en la naci贸n como lugar de lo universal. Esto explicar铆a la importancia de la nacionalizaci贸n del petr贸leo y la importancia de la educaci贸n para C谩rdenas. Si Bosteels est谩 pensando en la otra comuna como desarme del binarismo en el que subyace la relaci贸n capital trabajo, Gilly piensa que este desarme ocurrir铆a a trav茅s de la soberan铆a que puso en marcha el gobierno del General C谩rdenas. Esto sin duda nos abre la pregunta por la recomposici贸n de las golpeadas soberan铆as nacionales que hoy hayan una posibilidad en los progresismo latinoamericanos. Pregunta que, por supuesto, dejo abierta. 

Por otro lado, La comuna mexicana abre los textos de Marx donde la historia no est谩 cifrada por la preminencia de la contradicci贸n lineal y formulaica del desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producci贸n. As铆 el libro dialoga con los textos menos le铆dos de Marx y, a su vez, menos coludidos con la filosof铆a del progreso. Textos como 鈥淐uaderno Kovalesky鈥, 鈥淓l porvenir de la comuna rural rusa鈥, la celebre 鈥渃arta de Vera Zasulich a Karl Marx鈥, 鈥淟os apuntes etnol贸gicos鈥, entre otros, forman una l铆nea de escape en el que La comuna mexicana halla la intensidad de un veros铆mil ut贸pico, pero inmanente al capitalismo contempor谩neo. Estos textos, en medio de uno de los laboratorios m谩s exitosos de experiencia pol铆tica, fueron compilados por la edici贸n de la Vicepresidencia de Bolivia bajo el t铆tulo La comuna ancestral. En el esp铆ritu te estos textos habr铆a que leer La comuna mexicana, libro que a trav茅s de los ojos de Bosteels se abre a la posibilidad de seguir pensando e imaginado las otras comunas con los ojos del ajolote que habit贸 y sigue habitando, aunque con dificultades, la supervivencia de la forma del calpulli, la supervivencia de la subjetividad rebelde. 驴Pero es esto suficiente? La Comuna mexicana no es un libro al que de manera f谩cil podamos atribuirle un romanticismo pol铆tico que se dialectizar铆a en la falsa oposici贸n entre las otras comunas y el Estado. Por lo mismo, dejemos que el libro se abra a la potencia de su polemos, agitando las banderas de la comuna que vendr谩.

[1] Este texto es la presentaci贸n que le铆 en el lanzamiento del libro La comuna mexicana (2021) de Bruno Bosteels. Agradezco la invitaci贸n de Dante Ariel Arag贸n del Departamento de Filosof铆a de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de M茅xico. He modificado algunos p谩rrafos para la versi贸n escrita.




Fuente: Lobosuelto.com