February 22, 2021
De parte de El Libertario
184 puntos de vista


  

Carmen Guti茅rrez
 
No hace mucho lleg贸 a mis manos la informaci贸n sobre una maravillosa exposici贸n que se hab铆a organizado para visibilizar la lucha de las mujeres a trav茅s de las huelgas protagonizadas por ellas desde el siglo xix y en diferentes lugares. En los paneles con im谩genes y texto se presentaban 25 momentos hist贸ricos de huelgas y disturbios protagonizados por mujeres. Destaco s贸lo unos poco hitos:

Si analizamos qu茅 tienen en com煤n todas estas huelgas es que fueron protagonizadas por mujeres de clase obrera que se peleaban y defend铆an sus derechos con la acci贸n directa, con la fuerza que da la organizaci贸n, sabiendo que las victorias se ganan en la calle y no en los despachos. La exposici贸n finalizaba con referencias a las huelgas feministas de los dos 煤ltimos a帽os, como si se tratara de los mismos hechos.

Pero aquellas huelgas nada ten铆an que ver con las marchas convocadas el 8 de marzo que aunque re煤nen masivamente a mujeres de toda condici贸n no pasan de ser un d铆a de reivindicaci贸n. Un d铆a en el que no hay ninguna voluntad de parar la producci贸n. Tal vez estos cambios tengan que ver tambi茅n con la actual situaci贸n en la que parece que la clase obrera est谩 desaparecida por culpa de la globalizaci贸n, el neoliberalismo y especialmente por la actitud de la mayor铆a de los sindicatos que se sientan en los despachos a negociar con la patronal. Parece que no hay conciencia de clase ni capacidad de respuesta.

Pero en las manifestaciones del 8M ni siquiera podemos concluir que se cumple siempre la propuesta de realizar una huelga de cuidados, que recaen sobre las espaldas de las mujeres. Porque a pesar del importante avance que ha supuesto el incluir en el discurso y reivindicaciones el nuevo concepto de los cuidados, entendido como el trabajo que se da por sentado que ellas deben de hacer y que al capitalismo le sale gratis, la realidad es que muchas mujeres no pueden abandonar a personas que dependen tructura social que asuma esos cuidados. Muchas querr铆an ir a la manifestaci贸n pero no pueden. Si las mujeres dejaran de realizar el trabajo de cuidados el sistema capitalista se derrumbar铆a.

Sabemos que el Movimiento Feminista no siempre ha estado bajo el mismo paraguas. Mientras algunas mujeres burguesas se manifestaban por el derecho al voto o la equiparaci贸n con los hombres y lo hac铆an desde su situaci贸n privilegiada, el privilegio de alguien que no tiene que pelear por defender su salario; las mujeres de la clase obrera, sin sentir siquiera que formaban parte de ese colectivo revolucionario, se part铆an la cara en las calles, en las f谩bricas, en las huelgas. No se preguntaban si eran feministas o no. Solo sab铆an que eran mujeres de clase obrera. Que eran discriminadas por ser mujeres pero desde su conciencia de clase. Hoy sabemos que por supuesto s铆 eran feministas.

En el estado espa帽ol despu茅s de los largos y duros a帽os de dictadura, como modelo de lucha ejemplar est谩 la defensa sin fisuras de las 11 mujeres de Basauri (Vizcaya), mujeres de clase obrera que fueron detenidas en 1979 y juzgadas por abortar. Miles de mujeres apoyaron y asumieron la defensa de las acusadas con concentraciones de firmas autoinculp谩ndose hasta conseguir su absoluci贸n. El movimiento fue tan potente que consigui贸 que se impulsara la Ley que en 1985 despenaliz贸 el aborto. Fueron unos de los primeros pasos de un Movimiento del que formaban parte mujeres que entendieron que las conquistas se consiguen en la calle.

Poco a poco el Movimiento Feminista se va convirtiendo en un crisol que atrae a mujeres de diferente condici贸n. Desde la que est谩 en las colas de recogida de alimentos,
a la que va a la manifestaci贸n del 8M porque puede dejar en casa a la empleada de hogar, las j贸venes, las trans, las migradas sin papeles que algunas veces pueden acudir a la manifestaci贸n y otras no porque trabajan como 芦internas禄, las desempleadas, las profesoras funcionarias, las trabajadoras en huelga, las pensionistas.

Nos une a todas el hecho de ser mujeres, y por tanto ninguna, pertenezca al entorno que pertenezca, est谩 libre de sufrir discriminaci贸n, desprecio o maltrato. Pero mientras unas pertenecen a la clase obrera, otras son burguesas, unas son del lugar y otras migradas, unas blancas y otras negras, unas heterosexuales y otras transexuales.

Cuando hablamos de defender un feminismo de clase es porque en la medida en que se es mujer y adem谩s pobre, se sufre doblemente el maltrato, sometimiento y necesidades. No me siento bien junto a mujeres o grupos de mujeres que dan lecciones de feminismo porque tienen tiempo para dedicarse a ello. Las hay que cobran de las instituciones, que est谩n liberadas para dedicarse a eso. Lo que para algunas es la lucha por la emancipaci贸n, para otras es una profesi贸n. Est谩n tambi茅n las que forman parte de grupos que reciben subvenciones. No es igual trabajar desde la independencia sin deber nada a nadie a tener que rendir cuentas a quien te subvenciona.

Cuando se dice que el Feminismo es un movimiento con capacidad de cambiar el mundo parece complicado mientras esa transversalidad pretenda colocar en el mismo lugar a mujeres con privilegios y a otras que no los tienen. Todas las feministas luchamos por abolir el patriarcado, pero no todas vamos en el mismo barco ni remamos en la misma direcci贸n. 驴De qu茅 se trata entonces? Se trata de tener privilegios y poder o de no tenerlos. Se trata tambi茅n de diferentes formas de lucha.

A modo de conclusi贸n dir茅 que una sociedad sin jerarqu铆as, justa y feliz ha de conseguirse mediante la lucha de clases, y la revoluci贸n social utilizando la acci贸n directa, que es como han sido hist贸ricamente logradas las conquistas. Sin embargo, como ya plante贸 la organizaci贸n Mujeres Libres en 1936, tendr谩 que producirse al mismo tiempo y como parte de la misma revoluci贸n un cambio en las conciencias que se traduzca en el desmantelamiento de todo pensamiento y comportamiento heteropatriacal. Si el anarquismo lleva intr铆nseco la destrucci贸n de las estructuras de poder, solo el anarcofeminismo ser谩 capaz dentro del feminismo de acabar con las jerarqu铆as, los privilegios y el poder.

[Art铆culo publicado originalmente en el peri贸dico CNT # 426, Valladolid, enero-marzo 2021. N煤mero completo accesible en https://www.cnt.es/noticias/periodico-cnt-no-426-enero-a-marzo-2021-dosier-anarcofeminismo.]

 




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com