January 19, 2021
De parte de La Haine
362 puntos de vista


Las contradicciones del Estado, nuevamente, salen a la vista de todos cual suciedad mal escondida bajo una alfombra, demostr谩ndonos una vez m谩s que importa poco el nombre o color del partido (o coalici贸n) que gestione el gobierno central y que, por el contrario, el problema lo encontraremos siempre en las razones sistem谩ticas que lo sustentan as铆 como, en el caso muy concreto del Estado espa帽ol, en su caracterizaci贸n e idiosincrasia particular. 

Tanto antes, as铆 como a lo largo de lo que ha sido uno de los peores temporales clim谩ticos de la historia reciente, hemos podido ser testigos de numerosos cortes el茅ctricos a lo largo y ancho del pa铆s; la periferia madrile帽a ha sido uno de los casos m谩s llamativos y mediatizados pero debemos sumarlos a los sufridos en otras 谩reas de la capital, Catalunya, Extremadura o Andaluc铆a (entre otros) y tener en cuenta todas las consecuencias directas e indirectas que emanan de este hecho: personas muertes en las calles por el fr铆o, ausencia de calefacci贸n entre los (muchos) hogares que dependen de la electricidad para calentar sus hogares, enfermedades derivadas de estas consecuencias durante una pandemia que ha saturado los de por s铆 recortados servicios de salud, temperaturas bajo cero en algunos casos, as铆 como el propio impacto directo de la ausencia de luz y electricidad. 

De poco han valido las previsiones de las que el gobierno de coalici贸n presum铆an, all谩 por el 23 de diciembre cuando anunciaron sacando pecho el Real Decreto que pretend铆a aliviar estas situaciones, ni las l铆neas rojas tan humanitarias de Unidas Podemos, que una vez m谩s se reviste de la peor y m谩s sucia socialdemocracia que apuntala los intereses de las multinacionales, ante el grav铆simo problema de pobreza energ茅tica que castiga principalmente, como no pod铆a de ser de otra manera, a los sectores m谩s vulnerables de la clase obrera. Pero tambi茅n, nuevamente como viene siendo costumbre, benefician a esas mismas multinacionales que se embolsan anualmente incrementos en porcentaje de ganancias que suman cifras tan desorbitadas como vergonzosas. 

Pese a que, incluso con la tan cacareada Constituci贸n Espa帽ola en la mano, se puede ejercer una estrategia de nacionalizaci贸n de los recursos energ茅ticos, algo que incluso podr铆a ser, por tanto, realizado legalmente por el gobierno de coalici贸n, los intereses del capital, las pertenencias a consejos de direcci贸n y el instinto de conservar la capacidad de concentrar el grueso del capital en muy pocas manos parecen ser la mayor preocupaci贸n por encima de los problemas que a consecuencia de esta situaci贸n la clase obrera sufre en materia energ茅tica. 

Los culpables de esta situaci贸n tienen nombre y apellidos, y no solamente Repsol, Naturgy o Endesa. Tambi茅n se llaman Pedro S谩nchez, Pablo Iglesias, Alberto Garz贸n y, por supuesto, el propio sistema capitalista; la enfermedad permanentemente end茅mica que nos consume a todos. En esta situaci贸n, dram谩tica para la salud y la forma de vida digna de amplios sectores de la poblaci贸n, tambi茅n, desde el punto de vista de nuestro Comit茅, no se nos puede pasar desapercibida la participaci贸n de problem谩ticas singulares en el Estado, como las demasiado famosas 鈥減uertas giratorias鈥, la ausencia de independencia judicial frente al poder ejecutivo, 鈥渆l mercado el茅ctrico鈥 o la 鈥渄ictadura del term贸metro鈥 como fue bautizada por algunos medios de comunicaci贸n. 

En todo caso, la pobreza energ茅tica es una consecuencia directa del modelo econ贸mico, del propio sistema, m谩s all谩 de las propias caracter铆sticas particulares de un Estado. Esta problem谩tica afecta a la salud, e incluso a la vida, de cientos de millones de personas en todo el mundo. En el Estado espa帽ol de manera muy concreta, con sus caracter铆sticas individuales y la coyuntura que ofrece este gobierno de coalici贸n, en teor铆a deber铆a de ser un asunto de relativa f谩cil soluci贸n a trav茅s de la posibilidad (como vemos, perfectamente legal y aplicable) de la nacionalizaci贸n junto a una estrategia responsable que cubriese y garantizase los servicios m谩s b谩sicos a los sectores populares. Sin embargo, estas opciones, ni si quiera desde el prisma de la mera reforma, est谩n lejos de situarse en la agenda de la coalici贸n del (falso) progreso.

En absoluto nos toma por sorpresa que, en la praxis, la aplicaci贸n de estas recetas sean inviables ni tan si quiera bajo el patrocinio de la presunta 鈥減romesa hist贸rica鈥 que, en teor铆a, supon铆a para algunos esta f贸rmula de coalici贸n que gestiona el pa铆s en la actualidad. Bien sabemos que 茅ste no es un problema de siglas sino de sistema y de Estado. Para nosotros, de forma rotunda e inequ铆voca, la aut茅ntica receta de la problem谩tica est谩 lejos de abordar la energ铆a 煤nicamente sino al propio sistema y al Estado fascista como primer escal贸n de una escalera program谩tica que nos conduzca al socialismo. La socializaci贸n de recursos base, entre las que se encuentra la energ铆a, as铆 como la sanidad, vivienda o educaci贸n, es finalmente la ecuaci贸n, en nuestra opini贸n, que resuelve las profundas contradicciones que permanentemente enriquecen a pocos pero asesinan a demasiados. 

Por este motivo, nuestro Comit茅 entiende que existe una necesidad imperiosa de doblegar a los poderes del Estado cara a la nacionalizaci贸n de los recursos energ茅ticos a trav茅s de la movilizaci贸n popular, as铆 como de fortalecer y reconstruir en todos los frentes la lucha por el socialismo, la aut茅ntica vacuna que necesitamos frente al peor de los virus, el capitalismo salvaje y sus agentes patrocinadores en forma de partidos pol铆ticos repartidos por todo el arco del Congreso de los Diputados.

隆Nacionalizaci贸n ya!

隆Socialismo o barbarie!




Fuente: Lahaine.org