February 28, 2021
De parte de Lobo Suelto
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Julio de 2018. Con Diego Sztulwark y Flavia Dezzutto present谩bamos Vida de Perro en C贸rdoba. Tuve ganas de pegar esta fotograf铆a de cuatro personas que conversan sobre un libro, y envi谩rsela a algunos amigos y algunas amigas para reivindicar un v铆nculo, aunque breve y en mi caso tambi茅n lejano. Y una manera actualmente amenazada de practicar la palabra.

Horacio Verbitsky es sin duda uno de los intelectuales que m谩s l煤cidamente contribuy贸 a la vida p煤blica desde hace cincuenta a帽os, con aciertos y con errores. Con agudeza y con veracidad. Con una concisi贸n y una precisi贸n de matriz walshiana. Tambi茅n con una completa ausencia de ternura, cabr铆a decir, si esta palabra tuviera alg煤n sentido en la escritura period铆stica. Pero no es seguro que lo tenga.

La semana pasada, con casi ochenta a帽os de edad, Verbitsky se adelant贸 en la fila para ser vacunado. Los medios desataron la lapidaci贸n, que sostienen desde entonces. Casi todo el arco pol铆tico procedi贸 a la masacre. Sus propios compa帽eros de a帽os de trabajo y 茅l mismo en su nota de pedido de disculpas que inmediatamente public贸 en El Cohete A La Luna, consideraron que se trat贸 de un 鈥渆rror grave鈥. A m铆 no me lo parece. Me parece un error venial, como lo fue tambi茅n la posterior ostentaci贸n, en un programa radial, de haberlo hecho.

Lo grave me parece otra cosa. Hay un estropicio de la opini贸n que mete miedo. Que mete en el miedo. Porque las opiniones no son nunca solo eso cuando las anima el puro goce de condenar, de abatir y el deseo de destrozar personas como corroboraci贸n de la propia inocencia. Cuando la discusi贸n p煤blica se anega en esa afectividad, es que estamos en la antesala de algo impreciso pero sin duda siniestro.

La marcha democr谩tica que nos ha tra铆do hasta aqu铆 ser铆a impensable sin el trabajo period铆stico y sin la constante investigaci贸n de los hechos sociales por Horacio Verbitsky. Y de muchos otros y muchas otras. En este exacto momento, honrar esa marcha y afirmarla en su promesa es en mi opini贸n recuperar y practicar otro modo de hablar, de contender, de pensar y de tramitar equivocaciones, que se contraponga al actual estado de la lengua p煤blica argentina: una lengua que aloja un turbio deseo de sangre y estimula las peores pasiones de destrucci贸n. No se trata de hablar con igual violencia rec铆proca, ni de odiar del mismo modo pero en sentido contrario. Sino de construir colectivamente un estilo de intervenci贸n renuente a sucumbir en la captura de la banalidad del odio y de un moralismo despiadado que acaba por aniquilar a la 茅tica y a la pol铆tica.




Fuente: Lobosuelto.com