November 2, 2022
De parte de Valladolor
174 puntos de vista


Contra la carest铆a de la vida, los salarios bajos y las malas condiciones
laborales la 煤nica salida es la lucha de clase, no los actos simb贸licos ni
las movilizaciones de delegados sindicales

 

 

 


El pr贸ximo jueves 3 de noviembre los dos principales sindicatos del pa铆s,
CC.OO. y UGT, han convocado una manifestaci贸n en Madrid para exigir al
gobierno y a la patronal medidas encaminadas a frenar la p茅rdida de poder
adquisitivo que padecen los salarios de los trabajadores desde hace tiempo y
flexibilidad en la negociaci贸n de las futuras normas laborales que se
impongan.


Esta manifestaci贸n es la culminaci贸n de una serie de actos simb贸licos, tales
como las concentraciones frente a las sedes de la patronal del pasado 7 de
octubre y asambleas en centros de trabajo鈥 He aqu铆 el famoso oto帽o
caliente
que prometieron en verano si la situaci贸n econ贸mica no mejoraba
dr谩sticamente. He aqu铆 el significado real de sus campa帽as publicitarias y
de la ferocidad con que se expresan en prensa y televisi贸n. Despu茅s de unas
concentraciones, unas asambleas que realmente no han tenido lugar sino en
alguna empresa aislada鈥 una manifestaci贸n convocada un jueves laborable en
horario de trabajo y, por lo tanto, pensada para que 煤nicamente asistan los
delegados sindicales y el resto de liberados a los que convenga sacar de su
trabajo de bur贸cratas durante unas horas.

 

 



Y, mientras tanto, 驴qu茅 les pasa a los trabajadores?


De acuerdo con las publicaciones de las propias Comisiones Obreras, hasta el
verano los precios crecieron al 10,2%, y la inflaci贸n estructural al 5,5%.
Mientras, los salarios pr谩cticamente no crecen: s贸lo un 1,33% lo que supone
una media del 2,42% para los 5,8 millones de trabajadores que tienen firmado
un convenio y del 0% para los 4,8 millones que a煤n no lo tienen (de la
publicaci贸n An谩lisis de la inflaci贸n, editada por CC.OO. en julio de
este a帽o).


Desde julio la situaci贸n no ha hecho sino empeorar. Pese a que, seg煤n CC.OO.
(y los 煤ltimos datos del INE lo confirman) la inflaci贸n es potenciada por la
aplicaci贸n de sustanciosos m谩rgenes de beneficio empresarial sobre la ya de
por s铆 acusada tendencia al aumento de precios consecuencia de las pol铆ticas
monetarias del BCE y la FED, la pol铆tica de este sindicato, de UGT y del
resto de peque帽as organizaciones que, por la fuerza o por su propia voluntad
la siguen, ha sido la de colaborar a mantener los salarios en un nivel lo
suficientemente bajo como para que no resulten un lastre en el crecimiento
de la econom铆a espa帽ola. Todos los convenios que se est谩n firmando tienen
como base un incremento salarial notablemente inferior al crecimiento
esperado de los precios. Basta con fijarse en las 煤ltimas grandes
movilizaciones que han convocado los sindicatos, centradas en el sector del
metal de Cantabria, Orense y ahora Bizkaia. Pese a la combatividad que los
trabajadores han demostrado en estas huelgas, pese a la capacidad para
mantener el conflicto a lo largo de semanas y semanas鈥 Desde CC.OO. y UGT,
contando con el inestimable apoyo de la Ministra de Trabajo Yolanda D铆az, se
ha hecho todo lo posible para evitar que esta fuerza de los proletarios se
transformase en una victoria plena sobre el terreno del salario. As铆, en
Cantabria los trabajadores fueron llevados a votar (con excepci贸n de una
importante minor铆a, partidaria de continuar la huelga) un acuerdo que
implicaba un 4,2% de incremento salarial en 2022 (lo que supone un descenso
del 6% del salario real para este a帽o). En Orense, los trabajadores
percibir谩n un incremento, siempre para 2022, del 5%… es decir, otro
descenso de m谩s de seis puntos. Y, si todo sigue como hasta ahora, en las
pr贸ximas semanas veremos c贸mo CC.OO. fuerza otro acuerdo similar en el metal
de Bizkaia, pese a la combatividad y capacidad de lucha que los proletarios
del sector del metal sin duda van a mostrar.


驴Cu谩l es, entonces, la realidad? CC.OO. y UGT trabajan para contener la
presi贸n proletaria, hacen todo lo posible para lograr mantener los salarios
bajos, luchan por desorganizar las huelgas y las movilizaciones all铆 donde
no pueden impedir que comiencen y, siempre, acaban presentando un frente
unido con el gobierno para imponer la pol铆tica econ贸mica que este, en
representaci贸n de la burgues铆a nacional, exige. Hoy es la contenci贸n
salarial, hace diez a帽os, durante la pasada crisis de 2008-2013 fueron los
despidos y la reducci贸n de las prestaciones sociales鈥 En todo caso, siempre
contra la clase proletaria.

 

 



Propaganda de guerra tambi茅n en casa


Es precisamente en el gobierno donde se articula una pieza fundamental de
este esfuerzo de desmovilizaci贸n e imposici贸n de las exigencias que patronal
y burgues铆a imponen. El tono de esta lucha cotidiana contra el proletariado,
la propaganda que pretende pasar por ventajas y victorias lo que son
derrotas y cesiones que se pagar谩n caras en los pr贸ximos a帽os, forma para de
un sistema de propaganda dirigido a refrendar la pol铆tica sindical y a dar
una visi贸n dulcificada de sus consecuencias. La socialdemocracia de Pedro
S谩nchez, los neoestalinistas de Yolanda D铆az y los residuos populistas de
Belarra y Montero, han adquirido con su experiencia hist贸rica la capacidad
de utilizar los resortes propagand铆sticos necesarios para imponer las
medidas anti obreras que la situaci贸n requiere. En un momento en que estas
medidas todav铆a pueden parecer relativamente suaves en comparaci贸n con las
que se padecieron hace 10 a帽os, la coalici贸n izquierdista que controla el
gobierno tiene todav铆a margen de maniobra para pintar de rosa el panorama鈥
Pero lo que realmente hace es preparar munici贸n y reservas para el momento
en que tenga que imponer con mano dura.


 

 



Una 煤nica salida.

  Mientras el gobierno y los sindicatos escenifican un enfrentamiento de pega
con la patronal, mientras se lanzan brindis al sol como el del pr贸ximo
jueves 3 en Madrid鈥 La labor de zapa de las fuerzas burguesas, tanto la de
aquellas que se muestran abiertamente como tales como la de esas que
trabajan entre los proletarios, sigue imparable. Las condiciones laborales
del conjunto de los proletarios van a sufrir un empeoramiento dr谩stico,
primero en t茅rminos salariales y, posteriormente, en forma de despidos,
recortes de las prestaciones sociales, etc. Y esta va a ser la t贸nica
durante los pr贸ximos meses, en todos los convenios colectivos que se firmen
y en todas las iniciativas gubernamentales que se pongan en marcha. Por otro
lado, a medida que la situaci贸n econ贸mica empeore como consecuencia de la
guerra de Ucrania, cuanto m谩s necesario sea exigir sacrificios a los
proletarios en nombre de la econom铆a nacional, la 鈥渓铆nea dura鈥 tanto del
gobierno como de la patronal se impondr谩. Ya se puede ver a Borrel, miembro
hist贸rico del aparato socialista, defender en su puesto de representante
para Asuntos Exteriores de la UE las medidas de las que tarde o temprano se
hablar谩 tambi茅n en Espa帽a: las exigencias de guerra lo primero, sacrificios
en nombre del esfuerzo militar, control implacable de toda oposici贸n鈥 Son
frases que hoy pueden sonar lejanas, pero que est谩n en la cabeza de todos
los burgueses nacionales.


Hablar hoy de la posibilidad, para la clase proletaria, de revertir
totalmente esta situaci贸n, es ilusorio. El control que la pol铆tica de
colaboraci贸n entre clases que ha dominado a los proletarios desde hace
d茅cadas, articulada mediante los mecanismos democr谩ticos de 鈥減articipaci贸n
en el Estado鈥, las formas parlamentarias que se extienden hasta los centros
de trabajo, las grandes organizaciones sindicales integradas en el aparato
estatal, etc. es todav铆a lo suficientemente fuerte como para lograr que,
incluso en situaciones en las que la tensi贸n social crece como consecuencia
del empeoramiento generalizado de las condiciones de vida, el 煤nico recurso
que se cree disponible es exigir a la burgues铆a que se avenga a no ser
demasiado exigente, a mantener la cohesi贸n social鈥 a respetar ella tambi茅n
esa pol铆tica de colaboraci贸n, en una palabra.


Pero la clase proletaria, por su propia condici贸n, por el lugar que ocupa en
la sociedad capitalista, va a padecer irremediablemente las consecuencias
del curso que est谩 tomando la situaci贸n. Ya lo hace, de hecho, en forma de
descensos del salario, de empeoramiento de la situaci贸n laboral, de una
precariedad creciente鈥 Y lo har谩 a煤n m谩s cuando las medidas m谩s exigentes,
que sin duda la escalada b茅lica en Ucrania traer谩, se pongan en marcha. Y
esta situaci贸n, que es inevitable, debe contribuir a desgastar, lenta pero
implacablemente, esos v铆nculos, esa confianza, ese respeto para con la
burgues铆a que hoy parece inamovible.


Las recientes huelgas en el metal, de C谩diz a Bizkaia, pese a que han sido
derrotadas por la acci贸n combinada de las fuerzas del sindicalismo
oportunista y de la propaganda del gobierno, muestran que cuando los
proletarios se ven empujados a la lucha y asumen conducir esta con fuerza y
determinaci贸n, la paz social y la aparente norma de claudicar tarde o
temprano ante el enemigo, se ven en serio peligro.


Estos impulsos elementales y b谩sicos a la lucha son la base sobre la que se
debe volver la capacidad de resistir (y, llegado el caso, atacar) de los
proletarios. La defensa incondicional de las condiciones de vida, la lucha
llevada a cabo sin respetar las reglas del juego impuestas por la patronal y
sus aliados pol铆ticos y sindicales, la fuerza y la solidaridad de clase
frente a una legislaci贸n dise帽ada espec铆ficamente para ahogar la capacidad
de lucha del proletariado鈥 Son lecciones que en los 煤ltimos meses los
proletarios de diferentes sectores y regiones han ofrecido al resto de la
clase.


No ha sido de manera generalizada y no se ha mantenido en el tiempo, pero la
movilizaci贸n de los trabajadores eventuales y subcontratados en la bah铆a de
C谩diz, rompiendo con la divisi贸n y la competencia entre ellos a que les
obligan las condiciones laborales impuestas por patronal y sindicatos, fue
un ejemplo de esta tendencia a la lucha que cobra fuerza cuando se
generaliza mediante el uso de medios y m茅todos clasistas. Como fue un
ejemplo, un poco antes, la larga lucha de los trabajadores de Tubacex o, m谩s
recientemente, de los proletarios del metal en Orense y Cantabria, que han
sido capaces de retomar m茅todos (piquetes, enfrentamientos con los
esquiroles, resistencia a la polic铆a鈥) que parec铆an olvidados desde hac铆a
d茅cadas.


 



隆Contra el circo sindical y la desmovilizaci贸n que intenta imponer a los
proletarios!



隆Por la defensa intransigente de las condiciones de vida y de trabajo!



隆Por la vuelta a los medios y los m茅todos de la lucha de clase!



 

 


30 de octubre de 2022

 



Partido Comunista Internacional


Il comunista –
le prol茅taire – el proletario – proletarian – programme communiste – el
programa comunista – Communist Program
 

www.pcint.org

 



 




Fuente: Valladolorentodaspartes.blogspot.com