March 17, 2023
De parte de Nodo50
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Destapado un nuevo caso de infiltraci贸n policial en los movimientos sociales de Madrid.

Tras los casos de infiltraci贸n policial destapados por el medio digital La directa hace unos meses, que relataban como un agente de la Polic铆a Nacional se hab铆a servido de la creaci贸n de relaciones sexuales y afectivas con diferentes mujeres para infiltrarse en organizaciones anticapitalistas, sindicales y de la izquierda independentista catalana, o tambi茅n la infiltraci贸n policial en Valencia, en los 煤ltimos d铆as le ha tocado el turno a los movimientos sociales en Madrid.

Quienes han sufrido esta escandalosa pr谩ctica, a la que parece haberse habituado el Ministerio del Interior, han sido dos organizaciones ecologistas y el centro social ocupado La Animosa que, ubicado en un edificio abandonado perteneciente al SAREB en el barrio de Hortaleza, ofrece biblioteca, gimnasio y espacio de reuni贸n abierto a vecinos y organizaciones sociales.

Parece ser que el Gobierno de Pedro S谩nchez y el Ministerio de Grande Marlaska le ha cogido gusto a la criminalizaci贸n de los movimientos sociales y se ha convertido en una actividad cotidiana la creaci贸n de expedientes e investigaciones policiales a todo aquel que levante la voz contra los recortes, la carest铆a de la vida, los delitos ecol贸gicos o la defensa de los derechos democr谩ticos m谩s elementales.

Desde aqu铆 nos solidarizamos con todos y todas las afectadas, y exigimos la depuraci贸n de responsabilidades por estas acciones que hasta ahora han quedado impunes.

La Direcci贸n General de Polic铆a y el ministro del Interior ni se despeinan al justificar todas estas infiltraciones. Para ellos todo es correcto y necesario, todo vale. Pero con sus declaraciones y su silencio no hacen m谩s que subrayar dos ideas muy importantes.

En primer lugar, que la polic铆a pol铆tica existe, y que su objetivo principal somos las organizaciones de izquierdas que nos negamos a mirar para otro lado ante las injusticias y los ataques cotidianos de este sistema brutal, que nos negamos a ver impasibles como nuestras condiciones de vida, de estudio o de trabajo se degradan d铆a a d铆a. Y en segundo lugar, que las cloacas del Estado no existen. Lo que existe es simple y llanamente un Estado al servicio de una determinada clase social que para defender los intereses de los grandes poderes econ贸micos har谩 cualquier cosa.

La hipocres铆a de quienes defienden estas actuaciones no tiene l铆mites. Dicen que las acciones de estos grupos pueden desestabilizar el pa铆s, generar alarma social, crear problemas de convivencia o incluso que pueden derivar en la creaci贸n de organizaciones criminales.

Librer铆a"
Manifestaci贸n en Barcelona el pasado enero, contra la infiltraci贸n policial. 

Cuando leemos o escuchamos este tipo de justificaciones a m谩s de uno nos entran algunas dudas, y nos preguntamos si con lo de la 鈥渄esestabilizaci贸n鈥 del pa铆s la polic铆a y el ministro se refieren a los 80.000 millones de euros de fraude fiscal que en su mayor铆a se esconde tras las filiales que las empresas que cotizan en el IBEX 35 crean para eludir el pago de impuestos, mientras en los barrios obreros se siguen destruyendo los servicios sociales p煤blicos, nuestros salarios se reducen y seguimos empobreci茅ndonos.

O a lo mejor con la 鈥渁larma social鈥 est谩n refiri茅ndose a la que genera ver c贸mo una caterva de jueces reaccionarios se afanan en rebajar las penas de prisi贸n al mayor n煤mero de violadores y agresores sexuales posibles con el 煤nico fin de amedrentar y dar un fuerte golpe al formidable movimiento feminista que no para de crecer y fortalecerse.

Pero con esto de la alarma social tambi茅n podr铆amos hablar de la que produce las denuncias que Amnist铆a Internacional e incluso la ONU han hecho sobre el maltrato policial y la tortura que a d铆a de hoy sigue existiendo en el Estado espa帽ol. Algo que no puede pillar por sorpresa a las instituciones del Estado, ya que en un estudio encargado por el Gobierno de Mariano Rajoy a un comit茅 de expertos 鈥攓ue ellos mismos eligieron鈥 dejaron escrito negro sobre blanco que 鈥渓as investigaciones realizadas indican que los casos de malos tratos no son hechos aislados, sino s铆ntomas de deficiencias estructurales鈥, por lo que recomiendan 鈥渕ejorar las garant铆as de los detenidos [con medidas como] la introducci贸n de videoc谩maras de circuito cerrado en todas las zonas de las comisar铆as鈥.

Por otra parte, sobre la insinuaci贸n de que la actividad de los movimientos sociales, organizaciones anticapitalistas鈥 pueden derivar en hipot茅ticas acciones criminales en un futuro indeterminado, habr铆a que preguntarles si no es m谩s efectivo perseguir y combatir el crimen que a d铆a de hoy se produce de manera ininterrumpida en cada rinc贸n de este pa铆s contra miles de mujeres que son obligadas contra su voluntad a prostituirse bajo coacciones, palizas y amenazas de todo tipo.

Para todos estos casos no hay infiltraci贸n policial. Como tampoco existen recursos para investigar qui茅n ser谩 el misterioso M. Rajoy de los papeles de B谩rcenas, o dedicar algo de tiempo a documentar los desmanes, en todos los planos, cometidos por Juan Carlos I a lo largo de las 煤ltimas cuatro d茅cadas.

Es evidente que el Ministerio del Interior y la Direcci贸n General de la Polic铆a no utilizan la infiltraci贸n policial por error, ni para garantizar derechos y libertades. Simplemente ven en ella una herramienta m谩s para tratar de controlar y perseguir la contestaci贸n social y tratar de hacerla descarrilar. Tristemente para ellos esa es una batalla perdida, puesto que la protesta y la lucha no nacen de la cabeza de este o aquel grupo de activistas, sino de un sistema en decadencia que ya no puede ofrecer ni siquiera unas condiciones de vida dignas para la mayor铆a de la sociedad. Contra la represi贸n policial, organizaci贸n y lucha.




Fuente: Izquierdarevolucionaria.net