November 22, 2020
De parte de El Libertario
228 puntos de vista

Onda Negra
 
Las redes de apoyo mutuo, las redes vecinales, el voluntariado (o los asalariados), los bancos de alimentos, todo el inmenso aparato surgido en pocas semanas para contener las desastrosas consecuencias econ贸micas y sociales que la pandemia ha provocado han acaparado la atenci贸n de muchas, bien sea por altruismo, bien  sea por pura y simple necesidad. Y es normal dado que, como en cualquier crisis que atraviese el sistema capitalista, las consecuencias m谩s graves las sufren en mayor medida aquellos que previamente a la crisis estaban ya jodidos, es decir, los y las pobres, en Madrid o en Sebastopol. Los capitalistas siguen una sencilla l贸gica: socializar las p茅rdidas, cuando las haya, y acaparar los beneficios, siempre. Es una de las l贸gicas que atraviesan una sociedad dividida entre  explotados y explotadores, entre gobernados y gobernantes.

Y as铆 nos encontramos con una situaci贸n de pobreza y desamparo, de pura y simple necesidad de comer, con los servicios sociales colapsados, la Iglesia y las ONG colapsadas o, al menos, lo suficientemente desbordadas como para derivar 鈥渃asos鈥 a estas redes. Redes compuestas por una variedad de asociaciones de vecinos,  activistas  de  bario,  trabajadores sociales haciendo horas extras, colectivos pol铆ticos de izquierda, individualidades varias, gente que quiere echar una mano, militantes de izquierda, alg煤n que otro fascista infiltrado, anarquistas, libertarios, cristianos de  base, los que pasaban por ah铆, y los que simplemente quer铆an un jodido  salvoconducto para esquivar el aislamiento impuesto a base de multa, colleja y bota militar. Ah, y no podemos olvidarnos de unos cuantos aspirantes a pol铆ticos que no han dudado en chupar c谩mara cuando la prensa aparec铆a, ponerse a mandar y erigirse como censores y organizadores de algunas de estas iniciativas, que, en algunos barrios de  Madrid, exig铆an cotas de autonom铆a y se帽alaban la falta de horizontalidad y claridad. Al final, poco a poco, estas redes est谩n entrando en din谩micas a nivel general de funcionamiento como meras gestoras de la caridad, de soporte extra de los servicios sociales, de un puntal de emergencia  ante  un  estado  del  bienestar  en desmantelamiento desde hace tiempo y, ahora, desbordado.

驴Seguimos hablando del sue帽o h煤medo de la socialdemocracia en pleno 2020 y en la nueva era post-covid-19? Parece que s铆.  El  estado  del  bienestar  fue  un  pacto  de  paz  social  firmado por  la  aristocracia  izquierdista  con  nuestros  explotadores,  un sue帽o construido sobre la brutal explotaci贸n y expolio de otras regiones del planeta, la dominaci贸n y agotamiento de la tierra, la rueda de la esclavitud moderna de la producci贸n y el consumo que pagamos con creces con el adormecimiento de la pacificaci贸n democr谩tica, donde la brutalidad represiva del Estado quedaba  justificada  y  amparada  bajo  la  represi贸n  selectiva contra aquellxs aventurerxs que decid铆an romper los m谩rgenes del  consenso  democr谩tico.  El  proyecto  de  este  gobierno,  que alg煤n facha de bar puede tildar de 鈥渟ocial-comunista鈥, no es m谩s que el camino de siempre de seguir por la v铆a del apuntalamiento de un capitalismo de rostro amable. Y, mientas, generar cada vez m谩s excluidos en una aceleraci贸n de este proceso donde la t茅cnica y el desarrollo tecnol贸gico cumplen y cumplir谩n un importante papel. Cada vez m谩s expulsados al mar-gen y siendo un problema de gesti贸n, con las c谩rceles desbordadas y los servicios sociales haciendo equilibrismos, junto con los diferentes subsidios, los ERTEs y colchones varios del sistema. El gobierno progresista es el mayor apuntalador del r茅gimen, siguiendo la tradici贸n hist贸rica de la izquierda de adormecer y pacificar la rabia, con el objetivo de preservar el orden y la normalidad, que es el escenario perfecto para los explotadores locales e internacionales.

Nos parece importante remarcar esto, estando seguros de que las colas para recoger comida en los bancos de alimentos han venido para quedarse. Remarcar el rol reproductor del sistema en que estas iniciativas pueden, y quiz谩s ya, han acabado por cumplir. No nacen de la nada, no s贸lo son un impulso solidario: son la materializaci贸n de una mentalidad derivada del proyecto del estado del bienestar. O, al menos creemos, es un factor determinante.

驴Cu谩ndo le quitaron a la avispa el aguij贸n?

Porque no deseamos contribuir a la espectacularizaci贸n de la pobreza como hecho derivado de una pandemia, sino como una consecuencia estructural de un sistema que genera pobre-za y explotaci贸n para el beneficio de una 茅lite. Porque sabemos que tendremos que atender a nuestras necesidades b谩sicas y a las de nuestros amigos, familiares y compa帽eros, pero nos negamos a que el precio a pagar sea la renuncia a la lucha contra los responsables de nuestra miseria. Porque no queremos amoldarnos a una l贸gica tranquila y ordenada que viene a encajar perfectamente en mantener el estado de las cosas, que habla del discurso del orden, de la autoridad, de la distancia social en las colas de los supermercados y los bancos de alimentos, de estados de excepci贸n, de aplicaciones que controlen nuestros movimientos, de militares y polic铆as en cada esquina, de drones y enjambres de c谩maras de videovigilancia y seguridad privada.

Porque queremos establecer la solidaridad como nexo de uni贸n con nuestros iguales, an贸nimos o no, en clave de lucha contra quien especula en los barrios, contra la propiedad, contra las ratoneras donde vivimos hacinados y expuestos a un aire envenenado, contra los controladores, contra la clase pol铆tica, contra nuestros jefes y patrones, contra las fronteras, los muros de las c谩rceles, CIEs y alambradas, contra quien acapara y vive en la opulencia gracias a la explotaci贸n; contra la gesti贸n de la cat谩strofe del Estado y su jodida distop铆a llamada 鈥渘ueva normalidad鈥.

Tampoco queremos que los capitalistas paguen las consecuencias de la crisis. Todo lo que tienen lo han conseguido a trav茅s del robo y la explotaci贸n de nosotrxs mismxs. La mundializaci贸n ha hecho de la explotaci贸n un proceso no homog茅neo, pero mundial, actuando en diferentes capas. Queremos ajustar cuentas. Queremos pelear. Queremos o铆r hablar de huelgas, saqueos, okupaciones, disturbios, ataques y que su motor sea la solidaridad y el apoyo mutuo.

鈥淟a base de la solidaridad revolucionaria radica en reconocer el propio proyecto de rebeli贸n en las luchas y acciones de los dem谩s y, por lo tanto, ver a estos otros, al menos potencialmente, como c贸mplices en la lucha.鈥

Nos asquea el asqueroso rol asistencialista que acaba generando instituciones fuera de las instituciones, donde se genera una nueva divisi贸n vertical entre el que da y el que recibe, generando dependencia y convirti茅ndose en regla, rutina y, finalmente, 鈥渘ormalidad鈥 mientras nuestros explotadores nadan en la abundancia. Los 鈥渆specialistas de la caridad鈥, hablando en plata, son gestores de respuestas inocuas e inofensivas a las problem谩ticas que genera un sistema de ra铆z. Lo que sea con tal de evitar el conflicto: militares y tecnolog铆a, patriotismo barato y un ej茅rcito de trabajadores sociales son los ejes de la pinza de la paz y el control social.

Queremos establecer la solidaridad con otros en clave de lucha, experimentar el apoyo mutuo como impulso para lucha. Porque es una cuesti贸n de necesidad real. Siempre lo fue, nunca fue una cruzada idealista. La solidaridad revolucionaria es una necesidad para aquellos que deciden plantarle cara a este mundo de miseria.

La solidaridad que revienta las ilusorias l铆neas de las fronteras, que tiene en su esencia la negaci贸n de falsas identidades como la naci贸n o la raza, conecta a individuos en el lenguaje de la pr谩ctica del ataque. Y no nos basta, para nada, con echar a los fascistas de nuestros barrios.

La democracia y el estado del bienestar, como espejismo y cristalizaci贸n de la autoridad de los poderosos sobre los oprimidos, son el aut茅ntico virus.鈥

驴Y qu茅 significa actuar en solidaridad con otros en lucha? Sobre todo, significa continuar nuestra propia lucha contra toda forma de dominaci贸n y explotaci贸n donde estemos. El Estado, el Capital y todas las instituciones a trav茅s de las cuales ejercen su poder constituyen una totalidad, y cada ataque de una parte, incluso la m谩s peque帽a subversi贸n, la menor expresi贸n de una revuelta auto-organizada, es un ataque en general.鈥

[Art铆culo publicado originalmente en Ekinaren Ekinaz # 53, Basauri, agosto 2020. N煤mero completo accesible en https://ekinarenekinaz.files.wordpress.com/2020/08/ekinaren-ekinaz-53-zbk.pdf.]




Fuente: Periodicoellibertario.blogspot.com