November 13, 2020
De parte de 325
211 puntos de vista


Contrainfo: di谩logo/entrevista con el compa帽ero Gustavo Rodriguez (Segunda parte)

+ [Primera Parte]

C.I. Cu茅ntanos, qu茅 repercusiones han tenido tus contribuciones en la galaxia anarquista, y c贸mo ves la acogida y/o rechazo 鈥揹ependiendo de los sectores鈥 a las reflexiones que haces, particularmente sobre la participaci贸n de lxs individuxs y grupos an谩rquicos en movimientos populares y luchas intermedias, tal como lo expresas en la trilog铆a Cartas a un/a chileno/a sobre la situaci贸n actual (I, II, III), sincronizado con los conflictos sociales de esta regi贸n, iniciados el 18 octubre del 2019 hasta antes del confinamiento por el Covid-19. 驴Crees que es importante nuestra participaci贸n en los movimientos populares y en el desarrollo de las luchas intermedias?

G.R. Desconozco si mis aportaciones han tenido alg煤n tipo de 鈥渞epercusi贸n鈥 en la galaxia an谩rquica y, mentir铆a si comento sobre la posible acogida o el rechazo de estas reflexiones. Es innegable que circulan y se difunden, lo que puede sugerir la existencia de un peque帽铆simo 鈥渃铆rculo receptor鈥 pero, es imposible conocer el grado de aceptaci贸n o rechazo que tienen. Lo cierto, es que no estoy interesado en persuadir a nadie. Dentro de las limitaciones te贸ricas y, desde mi formaci贸n autodidacta y antidisciplinaria, he tratado de plasmar algunas reflexiones abriendo interrogantes. Es decir, me abstengo de dar respuestas. Hago hincapi茅 en nuestras carencias y debilidades, con el prop贸sito de estimular la reflexi贸n de todas y todos los compa帽eros afines. Pero, cuando insisto en incitar la 鈥渞eflexi贸n鈥, no me refiero a profundizar en nuestras cavilaciones ni a entregarnos a la meditaci贸n abstracta ni a abonar nuevas p谩ginas a la filosof铆a ni nada por el estilo. Se trata de 鈥渧er鈥. Es decir, abrir los ojos y echar un vistazo a lo que nos rodea. Algo que el animal humano ha dejado de hacer desde hace mucho tiempo en su af谩n de distanciarse de los dem谩s animales en busca de un 鈥減rop贸sito de vida鈥; lo que le ha llevado a crear en el inconsciente colectivo (con todas las implicaciones fascistas del t茅rmino junguiano) el 鈥渕undo feliz鈥 de Ciudad Esmeralda 鈥搇a m谩gica tierra del Mago de Oz(1)鈥 y a hacer obligatorio el uso de gafas verdes, para que los ilusos crean que todo lo que les rodea son esmeraldas.

Por eso, cuando afirmo la necesidad de ver, lo hago tambi茅n desde el 谩ngulo visual de los planos m煤ltiples, a帽adi茅ndole el color y la iluminaci贸n requerida. Si las feministas de finales del pasado siglo exhortaban a ver la realidad con 鈥済afas violeta鈥 (Gemma Lienas); a lxs anarquistas nos toca VER con lentes de optometrista. Es decir, cambiando constantemente la graduaci贸n 鈥搕al como hacen los animales no humanos鈥 y, por qu茅 no, alternando constantemente el color de los filtros e incluso, contrayendo o expandiendo el iris, hasta retomar la visi贸n nocturna perdida. Solo as铆, podremos reconocer la caducidad de los modelos de lucha prevalentes y, la urgencia de un nuevo paradigma an谩rquico que facilite el accionar de lxs lobxs solitarixs y las minor铆as informales de signo 谩crata e insurreccional.

Suministrar respuestas o 鈥渄ar l铆nea鈥 鈥揷omo le denominan los marxianos a la imposici贸n vertical de lineamientos鈥 no solo exige una vanidad superlativa sino el total abandono de nuestros m谩s elementales fundamentos te贸rico-pr谩cticos. Parafraseando a Nietzsche: 鈥渢an odioso me es seguir como guiar鈥.

En cuanto a la pregunta en torno a la participaci贸n anarquista en los llamados 鈥渕ovimientos populares鈥. Mi percepci贸n la he venido externando desde hace veinte a帽os y ha quedado registrada en diferentes momentos, evidenciando la evoluci贸n radical de la lucha an谩rquica. Si releemos algunas de mis contribuciones de las d茅cadas de 1980 y 1990, encontraremos cierto 鈥渙ptimismo cr铆tico鈥 que le otorga el beneficio de la duda a esas estrategias 鈥渕ovimientistas鈥 que 鈥揳 grandes rasgos鈥 tomaron cuerpo alrededor del neozapatismo mexicano a mediados de la 煤ltima d茅cada del siglo pasado y, poco despu茅s, en torno al discurso 鈥渁ltermundista鈥 y 鈥渁ntiglobalizador鈥, alcanzando su cl铆max en 鈥淟a batalla de Seattle鈥. Sin olvidar posteriores brotes movimientistas (que algunos gustan meter al mismo costal), como el levantamiento argentino de diciembre de 2001 y, el boliviano de octubre de 2003 e incluso, el desarrollo de 鈥渓os sin tierra鈥 en Brasil.

En realidad, por esos almanaques, est谩bamos presenciando los estertores del llamado 鈥渕ovimiento proletario鈥. De tal suerte, se ratificaba la ausencia de misi贸n hist贸rica del proletariado y se decoloraba el sujeto revolucionario 鈥渄estinado a conducir la Humanidad hacia el comunismo鈥.

Frente al deshilachamiento de los partidos comunistas y la mutilaci贸n presupuestal de las estructuras guerrilleras 鈥揳 consecuencias de la ca铆da del Muro de Berl铆n y el fin del comunismo 鈥渞ealmente existente鈥濃, los remanentes de toda esa ret贸rica obrerista/populista (ahora refugiados en las llamadas 鈥渙rganizaciones sociales鈥), de la mano de los sindicatos y los hiperactivistas variopintos, pondr铆an en escena a comienzos del milenio la 煤ltima pataleta estridentista, no en aras de la destrucci贸n definitiva del capitalismo sino de su renovaci贸n, acarreando a la servidumbre voluntaria a la defensa del trabajo y la consolidaci贸n de gobiernos populistas en nombre de 鈥淥tro mundo posible鈥. Es decir, 鈥淥tro capitalismo posible鈥.

Ni el movimiento de movimientos altermundista (Seattle, Washington, Praga, Quebec, G茅nova, Barcelona, Tesal贸nica, Varsovia), ni el neozapatismo mexicano, ni el movimiento de los 鈥渟in tierra鈥 brasilero, ni las revueltas argentina (2001) y boliviana (2003); tuvieron la m谩s m铆nima motivaci贸n an谩rquica ni se abocaron a la destrucci贸n de la dominaci贸n. Sin embargo, ante la ausencia de paradigma, todas esas maromas fueron susceptibles de una lectura 谩crata equivocada, lo que impuls贸 a incontables compa帽eras y compa帽eros, entre los que me incluyo, a involucrarse en un suced谩neo de lucha 鈥揳lgunos incluso dieron la vida鈥 que reafirmaba en la pr谩ctica la alienaci贸n del trabajo y consolidaba el mundo tripolar hipercapitalista que hoy padecemos.

Desde entonces, y a pesar de las fuertes expectativas generadas, la degeneraci贸n movimientista continu贸 a paso galopante hasta quedar atrapada en las estrategias reformistas del leninismo posmoderno que le apuesta al gatopardismo y a la reforma del sistema. Tal como est谩 sucediendo en Chile en estos momentos o, aqu铆 en Norteam茅rikka, por citar un par de ejemplos concretos del rol de la llamada 鈥渙posici贸n de izquierda鈥 en el mundo.

Y bueno, en derredor de las llamadas 鈥渓uchas intermedias鈥 y la participaci贸n anarquista en esos eventos espec铆ficos; solo podr铆a corroborar todo lo antes dicho. En mi opini贸n, que continuemos hablando en esos t茅rminos solo demuestra una vez m谩s la ausencia de un paradigma an谩rquico en el siglo XXI. No podemos olvidar que el desarrollo te贸rico de todos esos conceptos 鈥搇as 鈥渓uchas intermedias鈥, el 鈥渘煤cleo de base aut贸nomo鈥, la 鈥渋nsurrecci贸n generalizada鈥, etc.鈥, respond铆a puntualmente a las necesidades de una 茅poca y, ciertamente, nuestro compa帽ero Alfredo Bonanno, fue el mejor exponente de esa contundente respuesta en ese momento hist贸rico concreto.

Alfredo, supo sistematizar, como pocos compa帽eros, nuestra larga lista de fracasos y, a partir de la pr谩ctica, se dedic贸 no solo a impulsar la ruptura definitiva con todas las desvirtuaciones anarcosindicalistas y con el federacionismo de s铆ntesis, sino que se aplic贸 a teorizar la insurrecci贸n an谩rquica en el 煤ltimo tercio del siglo pasado, regal谩ndonos verdaderas joyas que nos permitieron entender la lucha en aqu茅l particular contexto. Sin embargo, todos esos aportes valiosos, hoy solo nos ayudan a entender el pasado y a trazar nuevas trayectorias que correspondan a nuestro tiempo. Hablar de 鈥渓uchas intermedias鈥, presupone la hipot茅tica llegada de la gran 鈥渓ucha final鈥 y la fe secular en una 鈥渋nsurrecci贸n generalizada鈥 鈥揺pisodio cada vez m谩s quim茅rico鈥, que dar铆a al traste con la dominaci贸n, iniciando un nuevo per铆odo en la historia de la Humanidad. Hoy, el arribo de la 4ta y 5ta Revoluci贸n Industrial y, la consolidaci贸n del hipercapitalismo tecnol贸gico en un mundo tripolar, nos exige el abandono definitivo de la visi贸n ut贸pica y la ruptura categ贸rica con el s铆ndrome milenarista de la cat谩strofe inminente y el para铆so subsiguiente y, nos empuja a vislumbrar espacios de intervenci贸n an谩rquica, desarrollando la insurrecci贸n permanente desde la informalidad y la extensi贸n del ilegalismo.

C.I.
Qu茅 condiciones crees que nos impone la 鈥渘ueva normalidad鈥, reconfigurada para el control de la sociedad y la utilizaci贸n de la pandemia de Covid-19 para mantenernos en una especie de arresto domiciliario, una 鈥渘ueva normalidad鈥 en la que los poderes estatales se reinventan y aprovechan la situaci贸n para sacar a los ej茅rcitos y polic铆as a las calles para reprimir y vigilar, incitando al sometimiento voluntario y la idolatr铆a social hacia sus gobernantes y uniformados, present谩ndolos como protectores de la salud; sin embargo, los 煤nicos que incrementan sus ganancias son las multinacionales de la industria farmac茅utica, los due帽os de las corporaciones agroindustriales y los jerarcas de los Estados aliados a esta estrategia devastadora, mientras lxs excluidxs mueren por falta de acceso a los sistemas de salud, o su salud se deteriora aceleradamente por la mala alimentaci贸n y el miedo que produce el encierro.

G.R. Otros compa帽eros ya se han aventurado a darle respuesta a esta pregunta. Sin embargo, podr铆a comentar un poco lo que percibo, sin 谩nimo de consultar el Or谩culo de Delfos, sino teniendo en cuenta el actual escenario; es decir, los cambios acelerados que estamos viviendo 鈥揺xacerbados por las nuevas tecnolog铆as鈥, el descomunal incremento de la alienaci贸n, la extensi贸n del ciudadanismo y, las diferentes estrategias que han implementado los Estados remasterizados a ra铆z de estas particulares condiciones.

No hay duda que el sistema de dominaci贸n se est谩 transformando y, que este evento exige la imposici贸n de un cambio de realidad. Tampoco es casual la manipulaci贸n deliberada de las emociones humanas que acompa帽a la estrategia comunicativa en torno a la pandemia. Asistimos a una convergencia de tecnolog铆as digitales, biol贸gicas y f铆sicas que impulsan la instauraci贸n, sin fronteras, del capitalismo hipertecnol贸gico. Y quiero insistir en su desarrollo sin fronteras porque, a no ser que vivamos en una de esas 鈥渃omunidades sin contactar鈥 en lo m谩s intrincado de la Amazon铆a, en Pap煤a o alguno de esos escasos reductos territoriales de la India e Indonesia, lo cierto es que en la inmensa mayor铆a de las comunidades originarias, la contaminaci贸n tecnol贸gica es un hecho consumado a pesar de las presuntas 鈥渞esistencias culturales鈥. Y no me refiero al uso de ciertas t茅cnicas que algunos podr铆an calificar de inocuas sino, al empleo de fertilizantes qu铆micos, de semillas transg茅nicas y a la socializaci贸n de las nuevas tecnolog铆as (telefon铆a celular e Internet).

En ese sentido, el capitalismo hipertecnol贸gico se est谩 consumando en todos los rincones del Planeta. Estamos despidi茅ndonos del mundo tal cual conocemos. El ciberleviat谩n est谩 frente a nosotros. En medio de la 鈥渆mergencia sanitaria鈥, se est谩 abriendo paso un nuevo paradigma de dominaci贸n mucho m谩s autoritario, que comienza a reconfigurar la gesti贸n capitalista de la mano de las nuevas tecnolog铆as. Su desarrollo es irreversible. Claro est谩, la imposici贸n hegem贸nica de este nuevo paradigma se realizar谩 de manera paulatina, aunque cada d铆a ser谩 m谩s evidente el desempleo en el sector manufacturero y la acelerada segregaci贸n de las personas tecnol贸gicamente 鈥渋mproductivas鈥. Empero, esta coyuntura no ser谩 propicia para el desarrollo de futuras rebeliones 鈥揷omo algunos compa帽eros se apresuran a vaticinar鈥; por el contrario, el nuevo Estado-naci贸n se har谩 cargo de estos 鈥渓astres鈥 incrementando su limosna. Cada d铆a son m谩s frecuentes las propuestas en esta tesitura (鈥渋ngreso m铆nimo vital鈥, 鈥渟alario social鈥, 鈥渂ecas alimentarias鈥, etc.), dejando asegurada la continuidad del consumo en todos los estratos, estimulando la demanda y la ilusi贸n participacionista, en la promiscuidad de m煤ltiples formas de r茅gimen, con sus particulares interpretaciones democr谩ticas (liberal representativa, centralista, directa, teocr谩tica, etc.).

En cuanto a la situaci贸n que enfrentan lxs excluidxs, motivada por la falta de acceso a los servicios de salud, considero que la dominaci贸n no les dejar谩 鈥渄esamparados鈥 por mucho m谩s tiempo. Por el contrario, los constantes recortes al gasto p煤blico y el incremento de impuestos a los sectores productivos de las llamadas 鈥渃lases medias鈥, se encaminan hacia ese cometido. Los experimentos nanotecnol贸gicos y los avances en la industria qu铆mica abaratan la producci贸n de medicamentos al贸patas y facilitan la intervenci贸n cl铆nica a muy bajos costos. Lo que, sin duda, ensanchar谩 la brecha entre la 鈥渕edicina de primera鈥 y segunda clase, pero esta evidencia tampoco ser谩 suficiente para provocar el despertar de las conciencias. En contraste, a pesar del envenenamiento y la adicci贸n en masa (producto de la medicaci贸n al贸pata), se incrementar谩 el efecto de gratitud en el seno de la servidumbre voluntaria facilitando (a煤n m谩s) la recuperaci贸n de toda disidencia.

Sobre la morbimortalidad provocada por las deficiencias alimentarias y, el miedo al encierro que ahora nos recetan como 鈥渕edida sanitaria鈥; lo 煤nico que puedo subrayar, es la inmensa responsabilidad que tienen los propios excluidxs de prevalecer en las condiciones miserables que les impone la dominaci贸n. La m谩xima marxiana que gustosos recogen los anarcosindicalistas y los anarcocomunistas 鈥揷ompartiendo la misma visi贸n economicista鈥, de 鈥渓a emancipaci贸n de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos鈥, dejaba en claro desde 1864, en los Estatutos Generales de la Asociaci贸n Internacional de los Trabajadores, que el fin 鈥渄e la servidumbre en todas sus formas, de toda miseria social, degradaci贸n intelectual y dependencia pol铆tica鈥 necesariamente pasa por la autoemancipaci贸n de los trabajadores. Guardando la debida distancia con esa 贸ptica obrerista, sin duda, el recurso emancipador puede extrapolarse a las necesidades de lxs excluidxs.

Empero, si a煤n so帽amos con la autoemancipaci贸n de lxs excluidxs, es porque continuamos anclados a la visi贸n ut贸pica del anarquismo decimon贸nico y aferrados al mito del 鈥減rogreso humano鈥 que engendra la fe cristiana en la marcha inalterable hacia la salvaci贸n final y/o, la fe secular en que el futuro siempre ser谩 mejor que el pasado y que cualquier presente, alimentando el mito de la gran marcha de la Humanidad hacia adelante. Cada d铆a es m谩s axiom谩tico que la Humanidad no marcha hacia ning煤n lugar y que la m铆tica autoemancipaci贸n, en la pr谩ctica, se reduce a la lucha por la supervivencia humana; es decir, a una lucha contra s铆 mismo sin principio ni fin.

Definitivamente, cualquier iniciativa en busca de 鈥渕ejoras鈥 en las condiciones de vida de lxs excluidxs, nos ubica inexorablemente en el campo de las reformas y las medidas edulcoradas que alimentan el mito del progreso humano. Es decir, nos coloca en el rol de colaborador con el sistema de dominaci贸n, en aras de su reafirmaci贸n y perpetuidad.

C.I. Recientemente, hac铆as referencia al avance de la Cuarta Revoluci贸n Industrial. Sin duda, nos enfrentamos a un enemigo viejo pero recargado, formateado con el r贸tulo de Capitalismo hipertecnol贸gico, que, bajo el slogan de 鈥渋nformaci贸n y desarrollo鈥 va imponiendo una vida decadente, dependiente del uso tecnol贸gico, de las herramientas virtuales, que facilitan la vigilancia y provocan el repliegue de las luchas a los ordenadores, transformando la insurrecci贸n permanente (real) en un 鈥渆nfrentamiento鈥 ciberespacial (virtual). 驴C贸mo consideras que debe responder la insurrecci贸n an谩rquica a esta nueva imposici贸n del sistema? 驴C贸mo podemos posicionarnos en esta lucha? 驴C贸mo consideras que pueda expandirse la nueva insurrecci贸n an谩rquica en nuestros d铆as?

G.R. Antes de dar respuesta a las tres interrogantes que me plantean, quiz谩 sea oportuno abandonar algunas hip贸tesis que d谩bamos por sentadas y que, en nuestros d铆as, los malos olores se han encargado de advertirnos su inminente caducidad. En primer lugar, considero que es fundamental tomar conciencia que no estamos enfrentando un 鈥渆nemigo viejo pero recargado鈥 sino a uno completamente nuevo, que ha tenido la capacidad de implementar un sistema de dominaci贸n sin precedentes. Una vez evidenciado esto, queda fuera de combate ese 鈥渁narquismo recargado鈥 que pretend铆a erigirse como paradigma subversivo a comienzos de siglo y, continuaba albergando esperanzas en torno a la Revoluci贸n como episodio unitario y final, que pondr铆a fin a todas las miserias humanas. Ese anarquismo 鈥渞ecargado鈥, solo se hab铆a ocupado de sacudirse ligeramente el polvo del camino, de cubrir levemente las manchas de moho y la erosi贸n del desgaste, con una p谩tina (demasiado aguada) que le brindaba cierto aspecto circunspecto para poder posar en la foto del milenio; con la condici贸n que no acercaran mucho el lente. En efecto, ese anarquismo 鈥渞ecargado鈥 no soportaba una aproximaci贸n muy detallada que ense帽ara sus cientos de cicatrices, su maltrecha dentadura y su anacr贸nica vestimenta.

En segundo t茅rmino, me parece importante dotar de contexto esa 鈥渧ida decadente鈥 a la que hacen referencia. Reflexionando un poco, me atrever铆a a afirmar que la decadencia que el animal humano ha asumido como vida, no es, en 煤ltima instancia, producto de las imposiciones de la dominaci贸n sino a la inversa. Es decir, la absoluta sumisi贸n del animal humano 鈥搒iempre dispuesto a hacer y aceptar lo que sea con tal de asegurar su supervivencia, parapetado en los precipicios de la limosna鈥, fue la que dio lugar a la dominaci贸n de nuestros d铆as. Sin embargo, desde las premisas del liberalismo (y tambi茅n del anarquismo decimon贸nico), se foment贸 siempre la idea de la 鈥渞egeneraci贸n humana鈥, dando por hecho que la Humanidad ha sido corrompida a lo largo de la historia por el Estado, el capital y la Iglesia; reconociendo en estas instituciones autoritarias y criminales, los or铆genes de todos nuestros males. No es casual que los liberales radicales mexicanos, organizados en torno a la figura de Ricardo Flores Mag贸n, llamaran 鈥淩egeneraci贸n鈥 a su 贸rgano oficial de propaganda. Obviamente, le apostaban a poner punto final a la 鈥渄egeneraci贸n humana鈥 suprimiendo esas instituciones que, sin duda, son pilares indiscutibles de la corrupci贸n y la autoridad, pero, esa 贸ptica simplista que identificaba la residencia gen茅tica del poder y el origen de todo sojuzgamiento y degeneraci贸n humana en la llamada 鈥淗idra de tres cabezas鈥, dejaba sin explicaci贸n la innegable presencia de la corrupci贸n y el poder a lo largo y ancho de TODAS las instituciones humanas, incluida la familia y dem谩s instituciones 鈥渁lternativas鈥; lo que sit煤a el meollo del problema en el animal humano.

Si bien es cierto que el anarquismo cl谩sico siempre carg贸 sus tintas y descarg贸 su potencia subversiva contra la escuela, el monasterio, la c谩rcel, el ej茅rcito, el manicomio y, la f谩brica, se帽alando estas instituciones como trasmisoras del 鈥減rincipio de autoridad鈥; consideraba ilusamente que este principio pod铆a subvertirse mediante acciones, discursos y practicas; siendo incapaz de detectar la presencia del poder 鈥揺stuviera institucionalizado o no鈥 en cada relaci贸n humana, como 鈥渆strategia de dominio鈥, en sentido foucaultiano. Empero, al calor de la primavera parisina de 1968, con todo y los importantes aportes te贸rico-pr谩cticos que se registraron en el marco de ese suceso, se repetir铆a con singular optimismo la misma pericia decimon贸nica. A pesar de las fuertes cr铆ticas endilgadas al pasado, en la pr谩ctica, se le daba continuidad a la lucha asumiendo que la 鈥渆strategia de dominio鈥 tambi茅n pod铆a hacerse reversible con acciones, discursos y pr谩cticas de oposici贸n y resistencia, asign谩ndole nuevamente un punto de destino a la Historia con la misma ret贸rica de la 鈥渆voluci贸n inexorable鈥 y el 鈥減rogreso imparable鈥 de Hegel, Marx y Kropotkin.

Una vez expuesto lo anterior, tratar茅 de dar respuesta a estas interrogantes desde mi intuici贸n, por lo que tendremos que tener en cuenta todas las limitaciones te贸ricas que esto implica. En ese tenor, considero que en la primera pregunta viene impl铆cita de manera axiom谩tica la respuesta. Desde el momento que reconocemos que estamos enfrentando 鈥渦na nueva imposici贸n鈥, deber铆amos considerar nuevas formas de responderle. Es decir, tendr铆amos que pensar en nuevas armas, nuevas formas de organizaci贸n, nuevas metodolog铆as, nuevos proyectos de lucha y, por que no, nuevos objetivos. Para ello, es necesario desarrollar un nuevo paradigma an谩rquico que, sin renunciar a nuestros elementos fundacionales, sea capaz de confrontar al nuevo enemigo. Pretender que podemos enfrentarlo con nuestros viejos naranjeros 鈥損or mucho que les lijemos el 贸xido y por muy bien engrasados que los mantengamos鈥 es una ilusi贸n que invoca la huida y/o el suicidio.

En cuanto a c贸mo posicionarnos en esta nueva lucha, me parece que va de la mano de las consideraciones anteriores. Pienso que s贸lo podremos concretar un posicionamiento original e intransferible, reafirmando las concepciones te贸rico-pr谩cticas que nos constituyen como anarquistas y, potencializando nuestro enfrentamiento radical e inclaudicable contra todas y cada una de las formas y estrategias del poder pero, desde una visi贸n renovada de la lucha, de las instituciones, de las pautas y pr谩cticas de sociabilidad y, de la dominaci贸n en su conjunto; es decir, abandonando las viejas concepciones clasistas de la historia y del 鈥渃ambio revolucionario鈥, ancladas en los entendimientos te贸ricos de los siglos XIX y XX. Para ello, tendremos que tirar por la borda 鈥搒in remordimientos鈥 todas las nociones, proyectos, organizaciones y pr谩cticas, propios del anarquismo cl谩sico y, por ende, excesivamente atado a cierto milenarismo ut贸pico revestido de cientificismo (y verborrea dial茅ctica), que nos induce a cifrar nuestras 鈥渆speranzas鈥, o las de las generaciones venideras, en la conducci贸n inexorable de la historia y la infalible marcha de la Humanidad hacia el 鈥減rogreso鈥.

Convencidos que la historia no nos conduce a ning煤n lugar predestinado y que la Humanidad es una ficci贸n, habr谩 que aceptar entonces que la arcaica imagen de la Revoluci贸n como asalto definitivo al cielo, carece de trama en nuestros d铆as. Sin embargo, esta aseveraci贸n 鈥搎ue entra帽a la renuncia a un pasado cargado de hero铆smo鈥, no significa resignaci贸n alguna ni mucho menos la abdicaci贸n de la reyerta. Tampoco implica la exaltaci贸n de una suerte de 鈥減esimismo an谩rquico鈥 a todas luces inocuo. Por el contrario, afirma con ah铆nco el desarrollo de una nueva forma de lucha tajantemente destructiva, de cara a contextos espec铆ficos en el 谩mbito de la nueva dominaci贸n que nos imponen y en el marco de la insurrecci贸n permanente y la conquista transgresora de nuestro presente.

Tratando de contestar la tercera pregunta, otra vez me atengo a las reflexiones anteriores. En ese sentido, pienso que es posible expandir el nuevo aliento insurreccional an谩rquico, animando un conjunto de pr谩cticas que solo pueden inscribirse en la potencia de la negatividad antiautoritaria; entendida 茅sta como negatividad dis-ut贸pica, es decir, alejada de ese utopismo negativo propio del nacionalsocialismo y dem谩s religiones pol铆ticas. Nuestra gesti贸n, ha de ser la destrucci贸n de todo lo existente, persuadidos que no hay lugar para la esperanza, emulando el quehacer nocturno de las termitas; como comentaba (en una de las respuestas iniciales): demoliendo, demoliendo y demoliendo. Pero concientes que la insurrecci贸n es permanente. Si alguna vez logramos devastar el actual edificio de la dominaci贸n, habr谩 que disponerse a demoler las nuevas estructuras del poder naciente, ll谩mese 鈥渄irecto鈥, 鈥渁lternativo鈥, 鈥減opular鈥 o como quiera que se denomine.

C.I. 驴C贸mo definir铆as la Anarqu铆a en una palabra? 驴C贸mo la describir铆as en un acto? 驴y c贸mo la representar铆as en una acci贸n?

G.R. Una palabra: negaci贸n. Concebida como el rechazo radical a todo lo existente. Un acto: informalidad (隆todos los dem谩s van en su contra!). Una acci贸n: 隆liberaci贸n! Entendida como una funci贸n de la totalidad; es decir, lo que denominan 鈥渓a realidad total鈥.

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(1) Baum, Lyman Frank, El maravilloso mago de Oz (1900), Editorial Mirlo, Madrid, 2020.

via ContraInfo.

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