July 20, 2022
De parte de Asociacion Germinal
189 puntos de vista

Más propio de una cárcel, con el confinamiento obligatorio en ciudades como Beijing​, empeora con esta nueva medida: â€œSi necesitan monitorizar mi salud, cooperaré con las comprobaciones de temperatura y los test en la puerta de casa, pero no puedo aceptar esta monitorización electrónica las 24 horas del día”, dice un afectado.

El país asiático tiene pánico a pasar por una pandemia de Covid-19 como las que ha tenido en su capital Beijing​. Por eso continúa utilizando una política de cero sobre el virus desde hace un par de años, con trabajadores analizados cada pocas horas o con ejemplos como los empleados de las fábricas de Tesla que han tenido que comer y dormir en las instalaciones.

Pero ahora China ha decidido dar un paso más. Como si de la obra literaria de George Orwell se tratara, «1984» de 1949, el control por encima de todo, lo que está consumiendo la paciencia de sus ciudadanos, con restricciones y medidas que en otros países serían imposibles de implementar. Ahora, parece que una de las últimas ocurrencias está desbordando el vaso de una población ya cansada.

Como si de una cárcel o delincuentes se tratara, el confinamiento obligatorio en la ciudad china y otras represiones, así lo testificarían. A pesar de que el gobierno chino siempre intenta controlar las publicaciones de sus ciudadanos en sus redes sociales, algunas de ellas consiguen escapar de dicha vigilancia y nos muestran una realidad que intenta ser ocultada.

Tal y como se ha podido leer en una publicación redactada en el medio What’s on Weibo, hemos conocido la pulsera cuantificadora que se envía a las personas que son obligadas a realizar cuarentena en la ciudad de Beijing. El dispositivo pertenece a la compañía Beijing Microsense Technology, creada en el año 2020, y consta de una correa, el aparato de monitorización y un cable de carga.

Un residente de la ciudad escribió en Weibo una de las primeras quejas acerca de esta medida, el día 14 de julio, que tuvo lugar al regresar de un viaje de trabajo en la ciudad de Guangzhou. El ciudadano había realizado una prueba PCR antes de regresar a casa, además de notificar a las autoridades que haría cuarentena, recibiendo así los test de antígenos obligatorios.

Sin embargo, también recibió un comunicado de su comunidad, indicándole que recibiría la pulsera en cuestión. Según declara un afectado: «Si necesitan monitorizar mi salud, cooperaré con las comprobaciones de temperatura y los test en la puerta de casa, pero no puedo aceptar esta monitorización electrónica las 24 horas del día». “Es casi como llevar esposas electrónicas. No quiero usar esto”, escribió un bloguero de tecnología después de que se le pidiera que usara una pulsera de monitoreo durante la cuarentena en el hogar.

El caso de esta persona no resulta aislado, dado que influencers de la red social Weibo, como le sucedió a Dahongmao, continúan dando visibilidad a un problema que realmente está calando en la población. Esta ciudadana también explicó que la pulsera se conecta a internet, con lo que podría estar monitorizando la localización, además de la temperatura, algo que sería como llevar esposas en casa.

Parece que las protestas han calado hondo en las autoridades, dado que las quejas han puesto en duda que esta medida haya sido aprobada por las mismas y no haya sido una decisión particular en colaboración con la empresa que las fabrica. Los dispositivos de cuantificación se están recogiendo de las casas donde habían sido enviados, no se sabe muy bien si por la presión social o porque el gobierno no estaba al tanto de esta medida y ha decidido tomar cartas en el asunto.

De hecho, en las últimas horas, la Comisión Municipal de Salud de Beijing ha declarado que las pulseras electrónicas no son un dispositivo necesario para la gente que guarda cuarentena, algo que únicamente tiene que hacer la gente que regresa a la ciudad de zonas de alto riesgo del país. Pero han probado introducirlas.

Fuente: Las Repúblicas

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Fuente: Asociaciongerminal.org