July 19, 2021
De parte de ANRed
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Entrevista a Tareixa Ledo Regal, facilitadora de procesos organizativos. 芦Los cuidados son todo eso que hacemos para que la vida sea posible: la nuestra, la de las personas que tenemos alrededor, la de los animales, de las plantas y del planeta. Los cuidados han estado hist贸ricamente a cargo de las mujeres y por eso nunca han tenido un valor social a pesar de ser imprescindibles para la vida y para la reproducci贸n de la vida. El capitalismo no entiende de todo esto. Su centro no es la vida, sino el dinero, la ganancia econ贸mica, a煤n depredando recursos, oprimiendo personas, da帽ando animales, arruinando el planeta. Y el patriarcado tampoco sabe de cuidados. Es un modelo basado en la violencia que se instal贸 alrededor del 3000 a. C., y que sistem谩ticamente dicotomiza y jerarquiza las diferencias: ser humano/naturaleza, hombre/mujer, blanco/no blanco, con estudios/analfabeto, rico/pobre. Siempre un m谩s y un menos: crea relaciones jer谩rquicas, relaciones de poder. Es un modelo de violencia contra las mujeres, contra las otras especies, contra la naturaleza. Es un modelo de maltrato禄, sostiene. Por Soberan铆a Alimentaria.


Versi贸n 铆ntegra: en galego

Tareixa Ledo Regal naci贸 en Galiza en el verano de 1961. A los 5 a帽os march贸 a vivir a la banlieue parisiense, donde se crio. All铆 pudo experimentar el desenraizamiento que provoca la emigraci贸n, lo que significa vivir en la periferia, hu茅rfana de tierra. De all铆 hered贸 esp铆ritu republicano y de izquierdas. M谩s tarde, ya en Euskadi, se licenci贸 en Ciencias Pol铆ticas y Sociolog铆a y en esa tierra pudo aprender la importancia de formar parte de un pueblo con cultura y lengua propias.

Los tiempos en la aldea, en los veranos de la infancia, hicieron surgir en ella una atracci贸n vertebradora por el mundo campesino que la llev贸, terminada la licenciatura, a asentarse en una aldea de Abad铆n (Lugo) donde vivi贸 durante 15 a帽os. Su dedicaci贸n profesional se centr贸 en esos momentos en el trabajo comunitario con la gente campesina.

Desde 2002 y durante unos 10 a帽os, trabaj贸 en el Sindicato Labrego Galego 鈥 Comisi贸ns Labregas (SLG-CCLL), una organizaci贸n con la que llevaba colaborando d茅cadas. Primero desempe帽贸 su funci贸n como t茅cnica en el equipo de la macrocomarca de Ordes (A Coru帽a) y m谩s adelante en tareas de formaci贸n interna con el objetivo de favorecer la implicaci贸n de las personas afiliadas y trabajadoras en los procesos de representaci贸n y toma de decisiones dentro de la organizaci贸n.

En todas sus experiencias laborales y vitales, anid贸 desde siempre un ansia espiritual de colaborar en la transformaci贸n social y en la pacificaci贸n de la dimensi贸n interna de las personas. Con esa pretensi贸n de fondo, decidi贸 formarse en Estudios de G茅nero y en Terapia de Reencuentro y, a partir del a帽o 2013, centr贸 su actividad profesional en la facilitaci贸n de procesos grupales, personales y de pareja desde ese enfoque terap茅utico.[1] Hoy, sigue siendo una mujer en camino, habitada por el deseo de emancipaci贸n personal y colectiva, que apuesta por construir buentrato en su vivir cotidiano; una mujer feminista que sue帽a con esos otros mundos posibles y quiere contribuir a que se vayan haciendo realidad en la sociedad, en las relaciones, y tambi茅n en la intimidad del hogar y de la cama.

驴Qu茅 son para ti los cuidados?

Los cuidados son todo eso que hacemos para que la vida sea posible: la nuestra, la de las personas que tenemos alrededor, la de los animales y de las plantas, la del planeta鈥 Los cuidados han estado hist贸ricamente a cargo de las mujeres y por eso nunca han tenido un valor social a pesar de ser imprescindibles para la vida y para la reproducci贸n de la vida. Que alguien me d茅 de comer, me asee o me d茅 cari帽o鈥, todo eso es lo m谩s b谩sico para hacernos personas. Hace solo unos decenios que empezamos a nombrar y visibilizar esas numerosas tareas de lo cotidiano, a comprender su papel en nuestra supervivencia como individuos y como especie, su funci贸n para la cohesi贸n y la vertebraci贸n social, para la calidad y el bienestar de nuestras vidas. Estamos articulando estrategias para poner esos saberes seculares en el centro de la vida econ贸mica, pol铆tica, social, relacional, de lo cotidiano鈥

驴Te parece que el sistema capitalista y el patriarcado deterioraron el significado y la pr谩ctica de los cuidados?

El capitalismo no entiende de todo esto. Su centro no es la vida, sino el dinero, la ganancia econ贸mica, aun depredando recursos, oprimiendo personas, da帽ando animales, arruinando el planeta. Y el patriarcado tampoco sabe de cuidados. Es un modelo basado en la violencia que se instal贸 alrededor del 3000 a. C.,[2] y que sistem谩ticamente dicotomiza y jerarquiza las diferencias: ser humano/naturaleza, hombre/mujer, blanco/no blanco, con estudios/analfabeto, rico/pobre鈥 Siempre un m谩s y un menos: crea relaciones jer谩rquicas, relaciones de poder. Es un modelo de violencia contra las mujeres, contra las otras especies, contra la naturaleza. Es un modelo de maltrato.

Ese maltrato en nuestra sociedad parece ser end贸geno. 驴Qu茅 papel tiene el movimiento feminista a la hora de transformar esto?

El maltrato, efectivamente, es end贸geno a este modelo neoliberal-patriarcal. El movimiento feminista est谩 resituando la importancia de los cuidados, y por lo tanto la apuesta por el buentrato.[3] Para los diferentes feminismos, las diferencias se entienden como complementarias, creando una diversidad enriquecedora. Y todo esto tiene que ver con resituar los cuidados como valor sociopol铆tico, tiene que ver con ese dinamismo vital b谩sico del cuidado de la vida.

驴Y esto qu茅 significa para esos seres humanos socializados como hombres o como mujeres? La mayor铆a de los hombres, aun hoy en d铆a, tienen poca o nula experiencia de cuidar en lo cotidiano; fueron socializados tan solo en el dejarse cuidar, en el recibir. Para los hombres significa, por lo tanto, aprender a cuidar, aprender a dar desde el placer. Este es un camino que les toca transitar a ellos, a nuestros compa帽eros hombres. Y nosotras, mujeres, estamos socializadas para cuidar. Es un mandato de g茅nero inculcado que nos obliga y que nos hace sentir culpables cuando no lo cumplimos. A nosotras nos toca deconstruirlo y recuperar el cuidado fuera de la obligaci贸n, del deber, y tambi茅n aprender a dejarnos cuidar, a recibir. Y recuperar el autocuidado y permitirnos disfrutarlo. Todo esto nos cuesta, nos genera grandes culpabilidades. Unas y otros precisamos encontrar un equilibrio entre cuidar y dejarnos cuidar, entre dar y recibir.

Para transformar la sociedad es imprescindible, entonces, trabajar la transformaci贸n personal.

Sin ninguna duda. Para una pr谩ctica verdaderamente transformadora en la dimensi贸n social, necesitamos trabajarnos en lo personal con mucho empe帽o y que eso nos ayude a sanar en el adentro toda esa violencia transmitida en la familia, en el colegio, medios de comunicaci贸n, videojuegos鈥 De lo contrario, reproducimos en el afuera esa pelea que vivimos en el adentro y nos colocamos en relaciones de poder de dominio-sumisi贸n. No queda otra: escucharnos y negociar en el adentro, estar en paz con nosotras mismas, para poder llevar esas pr谩cticas a nuestras relaciones, a nuestras organizaciones, al 谩mbito sociopol铆tico.

Se suele decir que el medio rural, donde se vive en peque帽as comunidades, es un espacio lleno de conflictos; pero el conflicto es algo natural en las relaciones, no tiene por qu茅 significar maltrato. 驴Puedes ahondar en la distinci贸n entre ambas cosas?

El conflicto forma parte de las relaciones. Somos seres con una historia personal diferente, con gustos, expectativas, deseos, miedos鈥 diferentes y, por lo tanto, cuando entramos en relaci贸n no siempre miramos para el mismo lugar. Pensar as铆 las relaciones es parte del mito del amor rom谩ntico; parecer铆a que, porque nos queremos, tenemos que compartirlo todo: sue帽os, amistades, tiempos鈥 Y la realidad no es as铆. Eso es la fantas铆a de ese modelo de fusi贸n ut贸pica transmitido por los cuentos, las canciones de moda, las series y pel铆culas鈥 Y cuando aparece el conflicto, no sabemos qu茅 hacer. 驴Y qu茅 hacer? En primer lugar, saber c贸mo me siento y que es lo que yo quiero, que es lo que yo necesito. Eso quiere decir escucharme en el adentro, escuchar mi cuerpo; eso es autoconocimiento. Y, a partir de ah铆, validarlo y expresarlo, y escuchar tambi茅n lo que quiere y necesita la otra persona. Y ver qu茅 podemos hacer para que t煤 est茅s bien y para que yo tambi茅n est茅 bien. Esta pr谩ctica tiene que ver con aprender a negociar y vale tanto para las relaciones de a dos (pareja, amistades鈥) como para resolver conflictos comunitarios o sociales, pero no es f谩cil de aplicar porque a las mesas de di谩logo se sientan hombres con dinamismos patriarcales.

Y lo mismo en cuanto a la dimensi贸n organizativa: precisamos 芦organizaciones del buentrato禄 para transformar la realidad. Si una organizaci贸n 颅鈥攜a sea una empresa cooperativa, un sindicato agrario, un partido pol铆tico de izquierdas, una ONG ecologista, un colectivo feminista鈥︹ genera relaciones y dinamismos de maltrato, est谩 reproduciendo el modelo de violencia y de relaciones de poder instalado, en el que la jerarqu铆a y el binomio dominio-sumisi贸n son las categor铆as b谩sicas de relaci贸n.

T煤 conociste de cerca algunas organizaciones, entre ellas, el Sindicato Labrego Galego (SLG). 驴C贸mo es el proceso de poner los cuidados en el foco pol铆tico?

Poner los cuidados en el foco de las organizaciones es para m铆 una preocupaci贸n de a帽os, porque no es f谩cil. La dimensi贸n organizativa es la m谩s invisible de todas. Nos criamos y vivimos en organizaciones diversas a lo largo de nuestra vida, cada una de ellas conforma una red de relaciones estables, normativizadas, que nos constituyen, nos demandan, nos permiten y proh铆ben鈥, y todo eso pasa desapercibido. Sentimos sus efectos en nuestro cuerpo: algo nos incomoda en la reuni贸n, notamos tensi贸n y cansancio, nos sentimos poco valoradas, con pocas ganas de estar, nace la desesperanza鈥 La dimensi贸n organizativa tambi茅n articula el estilo de relaciones de t煤 a t煤: unas personas deciden y otras han de acatar; se tiende a reproducir el modelo sociocultural imperante. Es importante comprender los mecanismos que generan maltrato en nuestras organizaciones, sobre todo en las que tienen vocaci贸n de transformar el modelo social porque si trabajamos desde la creencia de que 芦m谩s y m谩s es mejor禄, tan solo estamos reproduciendo ese esp铆ritu productivista propio del capitalismo.

驴Puedes poner algunos ejemplos de maltrato en las organizaciones?

Pues, por ejemplo, llevar el m贸vil del trabajo a casa, que hace que la organizaci贸n invada nuestro espacio personal. O los modelos de liderazgo 芦en masculino禄: ese hombre fuerte, con poder, competitivo, omnipresente, que acumula competencias, hiperresponsable, con disponibilidad completa las 24 horas, que decide unilateralmente鈥 Ese es un modelo de liderazgo patriarcal al que algunas mujeres se han sumado para poder cumplir con 茅xito en funciones directivas. Es un modelo jer谩rquico, que genera relaciones de poder y, por tanto, maltrato. 隆Tenemos mucho que reinventar! Y lo estamos haciendo, porque lideramos de manera diferente鈥 Marcela Lagarde teoriz贸 hace a帽os sobre todo esto al hablar de los 芦liderazgos entra帽ables禄. En Galiza, por ejemplo, Lidia Senra fue la Secretaria Xeral del SLG a lo largo de 18 a帽os desde ese modelo diferente, contribuy贸 a transformar la organizaci贸n y adem谩s gener贸 dinamismos sociales diferentes con una influencia importante en el movimiento feminista de nuestro pa铆s. Y hay muchas otras mujeres.

Nos interesa ver c贸mo construir organizaciones que generen buentrato, sea la comunidad de montes comunales de la aldea, una asociaci贸n en el barrio o el colectivo de mujeres feministas de la comarca. Ya existen iniciativas innovadoras que centran su intenci贸n en el cuidado de los procesos y de las personas, que est谩n atentas al c贸mo hacer lo que hacemos, porque los lugares de llegada tienen mucho que ver con las maneras de hacer camino. Es un modelo que estamos construyendo, que est谩 emergiendo silenciosamente, pero con firmeza. 驴Algunas pr谩cticas de buentrato en las organizaciones? Claridad en cuanto a qui茅n decide y d贸nde, mecanismos para una redistribuci贸n del poder y de las funciones, respeto a los espacios personales fuera de la organizaci贸n (pareja, crianza, ocio鈥). Todo esto tiene que ver con los ritmos de trabajo: lo que transforma no es qu茅 ni cu谩nto hacemos, sino c贸mo lo hacemos.

Y, por 煤ltimo, se habla mucho de los cuidados comunitarios que tradicionalmente se ejerc铆an en ambientes rurales.

Necesitamos no mitificar los tiempos pasados y ahora que estamos poniendo en valor las aldeas y las maneras de vida comunitaria propias de los pueblos nativos, no idealizarlas tampoco. Hay que valorarlas como gu铆as para construcciones futuras, pero no idealizarlas. Originariamente, las claves de la organizaci贸n y las relaciones eran diferentes a las del modelo capitalista patriarcal actual. Eso lo fui comprobando en los a帽os compartidos con la gente campesina en las aldeas de mi tierra: hombres capaces de un cuidado exquisito con los animales, atentos a los ritmos c铆clicos de la luna鈥, y mujeres fuertes trabajando la tierra, llamando a los animales para labrar, decidiendo sobre las propiedades y los bienes de la casa. Unas y otros fuera de esos moldes dicot贸micos patriarcales de lo femenino y lo masculino. Tambi茅n lo pude observar en la convivencia con la gente q麓eqchi麓de Alta Verapaz, en Guatemala: hombres pidi茅ndole permiso a la tierra para ararla y sembrar el millo鈥 Eran otras relaciones, otras coordenadas vitales. El patriarcado y el capitalismo salvaje introdujeron modos de hacer y de relacionarse, modos de sentir de una orden perversa completamente ajena a esas maneras originarias. En Galiza, pasamos en pocos a帽os de 芦ser da casa禄 (con nuestra gente, nuestros animales, nuestra tierra鈥) a 芦tener una explotaci贸n agraria禄. Ese fue el cambio que trajo la modernizaci贸n, tan vendida desde la Uni贸n Europea. Fue un cambio de paradigma vital: pasar de las caricias amorosas a mi ternerito al que puse un nombre y por quien lloro cuando enferma a estabular docenas de animales en una explotaci贸n agraria mecanizada y llevar la vaca al matadero cuando ya no da leche suficiente.

Necesitamos reconectar con ese esp铆ritu originario ligado a la tierra y a la vida, un esp铆ritu presente en todos nuestros pueblos nativos cultivado por el colectivo de mujeres desde esa funci贸n social asignada de cuidadoras de la vida. Ahora podemos reconocer su val铆a y su importancia en nuestra supervivencia en lo cotidiano, y transformarla en categor铆a pol铆tica urgente para la supervivencia de la humanidad. Las mujeres tenemos un papel de m谩xima relevancia y protagonismo en este momento hist贸rico. A los hombres les toca parar y mirarnos, aprender de nuestra experiencia, descubrir su lado femenino, ponerlo en valor y desarrollarlo en su quehacer diario, tanto en la intimidad del hogar como en el 谩mbito m谩s p煤blico. El lema de este pasado 8 de marzo tiene la m谩xima actualidad y recoge esta mirada: 芦Sin cuidados no hay vida. Mudando el sistema, derrumbando el patriarcado禄. 隆Convertir los cuidados, el buentrato, todo ese dinamismo amoroso, en categor铆a pol铆tica! El futuro de la humanidad depende de ello.


[1] M谩s informaci贸n: reencontrogaliza.wordpress.com

[2]  Las culturas matriarcales duraron aproximadamente desde el 30.000 a.C. hasta el 3000 a.C. seg煤n las investigaciones arqueol贸gicas m谩s recientes, iniciadas por Marija Gimbutas en los a帽os cincuenta.

[3] La doctora Fina Sanz Ram贸n, psicoterapeuta, pedagoga y sex贸loga, es posiblemente quien m谩s ha contribuido a analizar y desarrollar el concepto de buentrato desde la terapia de reencuentro, un enfoque metodol贸gico humanista con perspectiva de g茅nero.

Para saber m谩s

Tareixa recomienda estos libros:

  • Eisler, Riane (2005). El c谩liz y la espada, M茅xico D. F.: Cuatro Vientos.
  • Sanz, Fina (2016). El buentrato. Como proyecto de vida, Barcelona: Kair贸s.
  • Lagarde y de los R铆os, Marcela (2005). Para mis socias de la vida. Claves feministas para el poder铆o y la autonom铆a de las mujeres, los liderazgos entra帽ables y las negociaciones en el amor, Madrid: Horas y Horas.
  • Ledo Regal, Tareixa (2010). Lidia Senra Rodr铆guez. A historia dun liderado entra帽able, Santiago de Compostela: Laiovento.

Fuente: https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/72-numero-37/729-entrevista-tareixa





Fuente: Anred.org