November 21, 2021
De parte de Nodo50
124 puntos de vista


鈥淥 los gobiernos se deciden o el clima quedar谩 fuera de control. Entrevista a Ed Hawkins

Ed Hawkins

Ed Hawkins, cient铆fico del IPCC y autor de las “Franjas de Calentamiento” explica por qu茅 no podemos esquivar la encrucijada en la que se encuentra hoy el planeta: “La ciencia se muestra hoy clara. Hasta ahora la Tierra se ha calentado 1,1 grados. Para intentar mantenernos por debajo de 1,5 necesitamos reducir a la mitad las emisiones de CO2 para 2030 y alcanzar el “cero neto” en 2050″. Son demasiadas promesas para la COP26 – advierte -, se necesitan compromisos concretos y oportunos en cada pa铆s, de lo contrario superaremos el umbral de intervenci贸n”. Le entrevista para il manifesto la periodista Stella Levantesi.

Las Franjas de Calentamiento muestran el aumento de las temperaturas con colores. Ordenadas cronol贸gicamente, desde 1850 hasta hoy, las bandas verticales de colores representan el aumento de la temperatura media global, del azul, m谩s fr铆o, al rojo, m谩s c谩lido.

Este gr谩fico es la forma m谩s inmediata y directa de entender visualmente el calentamiento global en el 煤ltimo siglo, y lo invent贸 el climat贸logo brit谩nico Ed Hawkins, autor del 煤ltimo informe del IPCC. En esta entrevista explica el estado actual del clima y nos habla de los principales obst谩culos para la necesaria acci贸n pol铆tica con el fin de evitar las consecuencias m谩s demoledoras de la crisis clim谩tica.

驴Podr铆a explicarnos la relaci贸n entre fen贸menos meteorol贸gicos extremos y cambio clim谩tico?

Del 煤ltimo informe del IPPC se desprende que las actividades humanas -principalmente la quema de combustibles f贸siles- han calentado el planeta unos 1,1 grados hasta ahora. Y una de las consecuencias de ese calentamiento es que ha provocado que los fen贸menos extremos, como las olas de calor y las fuertes lluvias, sean m谩s intensos y frecuentes. As铆 que ya estamos sintiendo los efectos de un mundo que se calienta en los cambios del clima extremo.

Seguro que ha o铆do hablar de los medicanes [tormentas tropicales en el Mediterr谩neo] que han afectado al sur de Italia. 驴Considera que los medicanes y otros fen贸menos meteorol贸gicos extremos son manifestaciones f铆sicas del cambio clim谩tico?

La forma que prefiero al pensar en esto es que siempre hemos tenido y siempre tendremos huracanes y medicanes, y olas de calor y fuertes lluvias, que son parte del clima que experimentamos. Y siempre seguiremos teniendo ese tipo de sucesos. Lo que ocurre es que el cambio clim谩tico est谩 cambiando la naturaleza de esos fen贸menos.

As铆, cuando tenemos una ola de calor, hace m谩s calor de lo que sol铆a ser el caso, y cuando tenemos lluvias intensas, llueve m谩s. Y el riesgo de inundaci贸n es mayor cuando tenemos un cicl贸n tropical o un medic谩n que golpea la tierra porque el nivel del mar es m谩s elevado, lo que significa que hay m谩s probabilidad de inundaci贸n de las costas. Lo que est谩 haciendo el cambio clim谩tico es aumentar las repercusiones y efectos del clima que siempre experimentamos.

驴Puede hablarnos del proyecto Franjas de Calentamiento y del hashtag #ShowYourStripes? 驴C贸mo surgi贸, qu茅 es y c贸mo ha cambiado la visualizaci贸n de datos para el p煤blico?

Empez贸 hace unos tres a帽os, m谩s o menos, cuando me invitaron a un festival de literatura en Hay, en el Reino Unido. Intent茅 idear una forma de demostrar los efectos de nuestro mundo en calentamiento a un p煤blico que probablemente no estaba acostumbrado a ver gr谩ficos cient铆ficos.

As铆 que utilic茅 un conjunto de bandas de colores para representar los cambios de temperatura en la propia ciudad de Hay, utilizando simplemente una franja por a帽o, y usando los colores para representar la temperatura de ese a帽o en particular. Se puede observar que los colores cambian de azul a rojo en los 煤ltimos 130 a帽os. Puse eso en la pantalla y pude ver al instante que la gente reconoc铆a y entend铆a lo que estaba compartiendo. Y me pareci贸 que iba a resultar una forma muy 煤til de comunicar m谩s ampliamente.

Creo que necesitamos una extensa gama de formas de comunicar el cambio [clim谩tico] a diferentes p煤blicos. Creo que las franjas pueden comunicar [esto] de la manera m谩s sencilla y clara posible.

La clave del sitio digital y del proyecto ShowYourStripes es que nos muestra todos los pa铆ses. Y algunos pa铆ses, diferentes estados o diferentes ciudades en las que disponemos de registros prolongados. Lo que muestra es que, s铆, las temperaturas globales se est谩n calentando, pero eso significa que cada pa铆s se est谩 calentando y que se est谩n calentando las ciudades. Por lo tanto, comunicar el hecho de que el tiempo y el clima de tu zona se est谩n viendo afectados creo que es un mensaje realmente importante, que no es un concepto remoto, sino algo que nos est谩 afectando aqu铆 y ahora.

驴Est谩 de acuerdo en que ninguno de los obst谩culos ligados a la b煤squeda de soluciones a la crisis clim谩tica tiene que ver con la ciencia del clima? Los cient铆ficos del clima llevan d茅cadas estudiando este fen贸meno, con proyecciones m谩s precisas cada a帽o, y hay certeza sobre las causas y la mayor铆a de las repercusiones.

S铆, como cient铆ficos del clima, no lo sabemos todo sobre el clima, pero sabemos lo suficiente como para informar sobre las grandes cuestiones pol铆ticas, sabemos lo suficiente sobre los efectos del aumento de las temperaturas en la sociedad humana y en nuestros ecosistemas como para que los responsables pol铆ticos sepan las grav铆simas consecuencias que tendr谩 que las temperaturas sigan aumentando.

As铆 pues, los responsables pol铆ticos tienen suficiente informaci贸n para tomar decisiones. Conocen las consecuencias, saben lo que hay que hacer para limitar el aumento de la temperatura global.

Y eso lo sabemos desde hace mucho tiempo:la primera vez que observamos que el mundo se estaba calentando y que eso guardaba relaci贸n con los aumentos observados de di贸xido de carbono fue en 1938. El IPCC concluy贸 en 1995 que exist铆a un efecto perceptible de la actividad humana sobre las temperaturas. Y ya sab铆amos que los gases de efecto invernadero calentaban el planeta en los a帽os 1850 y 1860. As铆 que no es algo nuevo.

Entonces, 驴cu谩les son los principales obst谩culos para la acci贸n clim谩tica hoy en d铆a?

Hay otros factores que influyen en nuestra respuesta. Evidentemente, no podemos cerrar todas las centrales el茅ctricas de carb贸n y de gas de la noche a la ma帽ana, eso lleva tiempo. Pero, evidentemente, cuanto m谩s r谩pido lo llevemos a cabo, menos graves ser谩n las consecuencias. No es sencillo, cada pa铆s tiene diferentes econom铆as y diferentes prioridades. As铆 que es muy dif铆cil encontrar un camino para ello si queremos que est茅n todos los pa铆ses de acuerdo.

Y hay intereses creados de ciertos pa铆ses y de ciertas empresas, que son muy dependientes de los combustibles f贸siles, que no quieren llevar a cabo esta transici贸n. Y han estado neg谩ndolo y bombeando informaci贸n err贸nea durante decenas de a帽os. Y eso ha frenado sin duda la acci贸n del Estado.

Aunque hay un proceso de arriba abajo de los gobiernos que llevan a cabo los cambios, nosh ace tambien falta un proceso ascendente para motivar a los gobiernos, para que tomen las decisiones m谩s r谩pidamente. Y creo que ah铆 es donde puede entrar ShowYourStripes, que puede iniciar esas conversaciones a escala local llegando a diferentes audiencias y permitiendo una forma muy sencilla de comunicaci贸n.

Hace poco escribi贸 usted: “Nos encontramos en una encrucijada”. Y tambi茅n lo ha demostrado a trav茅s de la visualizaci贸n de datos con las franjas. 驴A qu茅 se refiere? 驴D贸nde nos encontramos ahora en lo que respecta a la acci贸n clim谩tica?

Tenemos que tomar decisiones. Es culpa nuestra que estemos provocando cambios [clim谩ticos], as铆 que nuestras decisiones determinan lo que vaya a suceder m谩s adelante.

Nos encontramos en una encrucijada.

Podemos optar por seguir el camino de la reducci贸n inmediata, r谩pida y a gran escala de nuestras emisiones, y llegar a un cero neto m谩s r谩pidamente y acabar en un mundo en el que las consecuencias sean menores, podemos optar por tirar derecho y hacer algunos cambios m谩s peque帽os que lleven m谩s tiempo y acabar en un mundo m谩s c谩lido, o podemos darnos la vuelta e ignorar las consecuencias, y seguir quemando combustibles f贸siles.

Los cient铆ficos han proporcionado informaci贸n sobre las consecuencias de esas diferentes opciones y las han presentado a la opinion p煤blica y a los responsables pol铆ticos. Y ahora se trata de una decisi贸n conjunta sobre el camino que elegimos.

De momento, 驴c贸mo va la COP26? 驴Qu茅 opina de los resultados de la COP hasta ahora?

Es muy dif铆cil decirlo. Creo que se est谩 dando mucha informaci贸n sobre diversos anuncios y promesas y compromisos. Pero lo que necesitamos son medidas pol铆ticas y planes concretos que se apliquen en todos los pa铆ses y que muestren c贸mo ser谩n las reducciones de emisiones.

Ya se han hecho antes promesas y se han incumplido. Se han hecho promesas sobre la deforestaci贸n a lo largo de decenios. Y ahora hay otra promesa, pero las promesas anteriores no se han respetado.

Las naciones ricas se comprometieron a aportar cien mil millones de d贸lares para la financiaci贸n del clima, y hemos roto esa promesa al no alcanzar esa cantidad en el plazo previsto. As铆 que me parece que hay una falta de confianza, y tenemos que restablecer esa confianza demostrando que hablamos en serio, y que se han puesto en marcha medidas pol铆ticas para aplicar las promesas que se est谩n haciendo ahora. Y cuanto m谩s r谩pido veamos que se llevan esas acciones a la pr谩ctica, mayor confianza infundiremos y menos nocivas ser谩n las consecuencias clim谩ticas.

Desde el punto de vista cient铆fico, 驴qu茅 es lo principal que deber铆an acordar los gobiernos cuanto antes y llevar a la pr谩ctica?

La ciencia es bien clara y, si los responsables pol铆ticos quieren alcanzar los objetivos de limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 2 grados, o acaso 1,5 grados, entonces tenemos que reducir las emisiones a la mitad para 2030 y llegar a cero en torno a 2050.

Tambi茅n se requiere una acci贸n muy r谩pida durante la pr贸xima d茅cada para empezar a reducir las emisiones, porque si seguimos emitiendo y hacemos una transici贸n muy r谩pida m谩s adelante, habremos superado los l铆mites del presupuesto de carbono. Y as铆 sobrepasar铆amos esos umbrales. Por lo tanto, tenemos que empezar ahora y continuar con una acci贸n constante.

Debido tambi茅n a que las emisiones son acumulativas. 驴Puede explicarnos qu茅 significa esto?

S铆. Las emisiones de di贸xido de carbono son acumulativas. As铆 que, b谩sicamente, lo que bombeamos a la atm贸sfera va a permanecer en ella durante siglos.

Hay otros gases de efecto invernadero que son algo diferentes. El metano, por ejemplo, tiene una vida mucho m谩s corta. Por eso, si reducimos las emisiones de metano, reduciremos las concentraciones de metano en la atm贸sfera. Pero en el caso del di贸xido de carbono, todo lo que a帽adamos se va a quedar ah铆 arriba. As铆 que la concentraci贸n seguir谩 subiendo hasta que lleguemos al punto en que ya no emitamos m谩s di贸xido de carbono a la atm贸sfera.

Por lo tanto, el calentamiento de nuestras emisiones de di贸xido de carbono es permanente, a menos que podamos extraerlo de nuevo de la atm贸sfera.

De modo que, tambi茅n por esa raz贸n, es realmente importante el tiempo.

Mucho, exactamente. Por eso es importante reducir las emisiones r谩pidamente, pues as铆 se cierra el grifo o se frena el grifo del di贸xido de carbono que entra en la atm贸sfera.

驴C贸mo se pueden superar los problemas de comunicaci贸n de la ciencia con el p煤blico en general?

Creo que es 煤til que dispongamos del mecanismo del IPCC, pues re煤ne a autores de todo el mundo, representamos a unos 90 pa铆ses y pasamos a帽os analizando las pruebas y reuni茅ndonos para redactar conclusiones consensuadas, y todo lo revisan otros miles de cient铆ficos de manera abierta. Creo que se trata de un proceso muy 煤til para infundir confianza.

Y creo que hablar de la historia de la ciencia tambi茅n reulta muy 煤til, hablar de cu谩nto tiempo hace que sabemos esto. Y de los cient铆ficos famosos del pasado, como Fourier, Foote, Tyndall, Arrhenius y Callendar, y todos los dem谩s nombres c茅lebres de nuestra ciencia que trabajaron en ello hace mucho tiempo, antes de que hubiera alg煤n gran movimiento medioambiental. Y de que hay una ciencia fundamental subyacente, creo que es un aspecto realmente 煤til que hay que recalcar cuando hablamos para la opini贸n p煤blica.

Fuente: il manifesto global, 13 de noviembre de 2021

Traducci贸n: Lucas Ant贸n

El legado de Glasgow, una “reducci贸n gradual” del carb贸n

Giuseppe Onufrio

La Conferencia de Glasgow se clausur贸 con un texto que, tras empezar endeble, se debilit贸 a煤n m谩s en el tramo final en torno a  la cuesti贸n de la eliminaci贸n del carb贸n, a petici贸n de la India.

El desfase entre la urgencia de las acciones necesarias y la lentitud de las negociaciones no es, desde luego, nada nuevo, pero esta vez est谩 escrito blanco sobre negro.

De hecho, si nos fijamos en los pocos aspectos positivos del documento, ha sobrevivido la referencia al escenario de contenci贸n del calentamiento por debajo de 1,5潞C y la consiguiente necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% en el curso de la d茅cada.

Pero no se menciona el desfase entre la tendencia actual (que va hacia por lo menos +2,4掳C) y los compromisos para alcanzar el objetivo. La presentaci贸n de nuevos objetivos voluntarios se ha pospuesto hasta 2022, retras谩ndose as铆 respecto a la hoja de ruta fijada en Par铆s en 2015.

Recordemos que la COP26 deb铆a haberse celebrado el a帽o pasado y se pospuso a causa de la pandemia. Su importancia radicaba en que, cinco a帽os despu茅s del Acuerdo de Par铆s, era necesario presentar compromisos m谩s ambiciosos, tal y como exig铆a el mecanismo de negociaci贸n. Desde 2015, estaba claro que la tendencia de las emisiones y los compromisos ya asumidos conduc铆an a un aumento mucho mayor de la temperatura media mundial, muy por encima de los 2掳C, y por lo tanto a incumplir el objetivo de permanecer “muy por debajo” de ese umbral, posiblemente en torno a los 1,5掳C.

La cuesti贸n m谩s penosa se refiere al carb贸n. La enmienda propuesta por India, y aprobada luego para concluir las negociaciones, consistente en substituir la “eliminaci贸n” del carb贸n por su “reducci贸n”, es la muestra del fracaso de esta COP26. Pero incluso con esta diluci贸n, el carb贸n sigue siendo la primera fuente de energ铆a que debe eliminarse de la lista, es de inter茅s para todos los pa铆ses hacerlo y los ricos deben ayudar a financiar esta transici贸n.

En cuanto a las subvenciones, se ha incluido una referencia a una “transici贸n justa” -otro punto positivo- para abordar tanto la cuesti贸n de la reconversi贸n de los trabajadores del sector de combustibles f贸siles como la ayuda para evitar que los grupos m谩s d茅biles soporten los costes de la transici贸n.

En cuanto a la cuesti贸n de las “compensaciones forestales”, es decir, los permisos de emisi贸n asociados a la plantaci贸n de bosques, el texto es muy ambiguo y est谩 lleno de lagunas, y el Secretario General de las Naciones Unidas ha anunciado que se revisar谩.

Queda mucho por hacer para evitar que el comercio de estas certificaciones socave cualquier esfuerzo serio de reducci贸n de emisiones.

En cuanto a los compromisos financieros de los pa铆ses m谩s desarrollados destinados a compensar los da帽os clim谩ticos sufridos por los pa铆ses menos desarrollados, las cifras necesarias est谩n todav铆a lejos de lo que se necesita, y 茅ste es tambi茅n un aspecto que deber铆a estar entre las prioridades de la Conferencia del pr贸ximo a帽o en Egipto.

En el lado positivo est谩 la inesperada presentaci贸n de un documento conjunto de China y Estados Unidos que, aunque no contiene compromisos que est茅n en absoluto a la altura de las circunstancias, es de esperar que se traduzca en una cooperaci贸n pr谩ctica muy necesaria.

Totalmente decepcionante fue, no obstantevla presencia de la Uni贸n Europea, marcada por la hipocres铆a y el lavado de cara 鈥渧erde鈥. En las 煤ltimas dos semanas, la Comisi贸n ha dado luz verde para autorizar de forma acelerada los proyectos de infraestructuras de gas f贸sil que han incluido en la propuesta de Taxonom铆a (que pretende definir lo que es “sostenible”) junto con la energ铆a nuclear, y, en estos d铆as, los funcionarios est谩n trabajando para debilitar la propuesta de legislaci贸n que prohibir铆a la importaci贸n de productos resultantes de la deforestaci贸n. El “Green New Deal” europeo se est谩 reduciendo realmente (驴a la espera del nuevo gobierno alem谩n?).

En otras noticias inesperadas, Italia se ha unido a la coalici贸n BOGA ( Beyond Oil and Gas Alliance, Alianza M谩s All谩 del Petr贸leo y el Gas). Se trata de un peque帽o grupo de pa铆ses cuyo objetivo es eliminar tanto el petr贸leo como el gas. Sin embargo, nos hemos unido sin compromisos definitivos, con un grado m铆nimo de implicaci贸n, como “amigos”.

Ya que somos “amigos” de los que quieren eliminar el petr贸leo y el gas, a ver si el gobierno es capaz de reiniciar las renovables (y no las prospecciones petrol铆feras), como ha prometido, desbloqueando los procesos de autorizaci贸n como ha estado afirmando que va a hacer estos d铆as. Ya ser铆a hora.

Fuente: il manifesto global, 16 de noviembre de 2021

Traducci贸n: Lucas Ant贸n

COP 26: Por qu茅 el Acuerdo Clim谩tico de Glasgow es mejor que su imagen. El pacto clim谩tico ha sido criticado. Pero algo de bueno contiene. En puntos esenciales, va m谩s all谩 incluso del Acuerdo de Par铆s de 2015

Michael R. Kr盲tke

El Pacto Clim谩tico de Glasgow, 驴un momento hist贸rico? Despu茅s de dos semanas de la Cumbre Mundial del Clima, 驴podemos volver a concebir esperanzas? 驴Seremos capaces de dar un giro en el 煤ltimo minuto hacia una econom铆a y un modo de vida neutros desde el punto de vista clim谩tico? Para la declaraci贸n final, China, India e Ir谩n forzaron literalmente una rebaja en los 煤ltimos minutos de la conferencia. En lugar del discurso de abandono del carb贸n, ahora solo hablan de la reducci贸n. Esto ocurri贸 para decepci贸n de muchos delegados, a los que el presidente de la conferencia, Alok Sharma, pidi贸 disculpas al borde de las l谩grimas. Por supuesto, uno pod铆a y deb铆a sentirse frustrado, pero no hab铆a raz贸n para llorar. A pesar de cierta relativizaci贸n, el pacto clim谩tico presente sobre la mesa tiene mucho que cumplir. Establece el abandono de las energ铆as f贸siles y exige que se supriman las “subvenciones ineficientes” al petr贸leo, el gas y el carb贸n. Y de hecho todos son “ineficientes”.

Coalici贸n de voluntades

Con ello, lo conseguido en esta cumbre va m谩s all谩 del Acuerdo Clim谩tico de Par铆s de 2015 en puntos esenciales. Mucho de lo que solo se insinuaba vagamente all铆 se ha formulado ahora como resoluci贸n en un lenguaje comparativamente claro. El objetivo de limitar el calentamiento global a un m谩ximo de 1,5 grados es as铆, tal cual. Si las medidas adoptadas y, en parte, anunciadas en Glasgow se aplican en las pr贸ximas d茅cadas, el cambio clim谩tico puede mitigarse hasta el punto de que la temperatura media solo aumente entre 1,7 y 1,8 grados. Dado que la COP26 es un paso intermedio en el camino correcto, no tiene ni debe detenerse ah铆. En esta d茅cada y hasta 2030, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deben reducirse en un 45% (respecto a 2010) para cumplir los objetivos clim谩ticos vigentes. Esto significa que todos los pa铆ses deben mejorar sus planes clim谩ticos y endurecer sus medidas. Y deben rendir cuentas de ello, ya no cada cinco a帽os como se acord贸 en Par铆s, sino cada dos. Por primera vez, se han establecido de forma tan vinculante y detallada las reglas del juego de la pol铆tica clim谩tica internacional, a diferencia de como estaban en el Acuerdo de Par铆s. En el futuro, tambi茅n se dar谩 prioridad a la justicia clim谩tica, lo que obliga a los pa铆ses tradicionalmente industrializados a utilizar m谩s que nunca sus conocimientos tecnol贸gicos. La raz贸n: no son los 煤nicos, sino los mayores responsables hist贸ricos de la emisi贸n de gases de efecto invernadero. Por ello, se decidi贸 duplicar la ayuda financiera a los pa铆ses del Sur Global especialmente afectados por la erosi贸n clim谩tica, pasando de 20 a 40 mil millones de d贸lares anuales. Adem谩s, se va a crear un fondo de ayuda internacional para reparar los da帽os causados por las sequ铆as, las inundaciones y las subidas de las mareas; lamentablemente, no se menciona ninguna cantidad concreta para su financiaci贸n.

En Glasgow hubo una serie de acuerdos adicionales, no de todos, pero s铆 de actores importantes, que se dieron en coaliciones de quienes estaban dispuestos a cooperar. Por ejemplo, la Uni贸n Europea y Estados Unidos, que quieren reducir las emisiones de gas metano en un 30% (respecto a los niveles de 2020) para 2030. A este esfuerzo se han sumado m谩s de 100 pa铆ses, que en conjunto representan casi la mitad de estas emisiones. El metano representa el 20% de los gases de efecto invernadero y aproximadamente un tercio del calentamiento global. Para reducirlo habr谩 que meterse con la industria del petr贸leo y el gas, as铆 como con sectores de la agricultura y la gesti贸n de residuos. Pero este mismo acuerdo representa un intento de aumentar la presi贸n sobre los actores en la econom铆a. Lo mismo ocurre con el compromiso firmado por m谩s de 100 pa铆ses de detener la deforestaci贸n para 2030 e invertir la tendencia protegiendo y reforestando los bosques. Entre los firmantes se encuentran Canad谩, Brasil, Indonesia, Rusia, China, Estados Unidos y la Rep煤blica Democr谩tica del Congo, en cuyo territorio se encuentra el 85% de los bosques del mundo. Tambi茅n en este caso hay una compensaci贸n en forma de ayuda financiera para los pa铆ses m谩s pobres y los pueblos ind铆genas si se regula con m谩s firmeza el comercio del aceite de palma, soja y cacao para detener la deforestaci贸n.

Finalmente, 24 gobiernos, varias empresas automovil铆sticas y numerosas ciudades acordaron en Glasgow dejar de ofrecer o, mejor dicho, permitir veh铆culos con motores de combusti贸n en sus mercados nacionales para 2035 y en todo el mundo para 2040. El mensaje es: el motor de combusti贸n interna ya no tiene futuro en el transporte: su tiempo ha terminado. Estados Unidos y Alemania se negaron, al igual que algunas de las grandes empresas automovil铆sticas alemanas. Dos docenas de estados se comportaron de forma muy diferente, declarando que pondr铆an fin a la financiaci贸n de proyectos de producci贸n de petr贸leo, gas y carb贸n ya el a帽o que viene.

Por qu茅 China es obstinada

La sensaci贸n fue, sin duda, la declaraci贸n de EE.UU. y China de cooperar m谩s y m谩s intensamente en pol铆tica clim谩tica para evitar un calentamiento global superior a 1,5 grados. A pesar de toda la rivalidad pol铆tica mundial, algo as铆 como la diplomacia clim谩tica funcion贸 entre las grandes potencias. Los chinos son l铆deres mundiales en tecnolog铆a clim谩tica y energ铆as renovables, pero su todav铆a elevada dependencia del carb贸n no cambia la situaci贸n. Hay una sencilla raz贸n por la que la delegaci贸n china se opuso recientemente a la eliminaci贸n del carb贸n para debilitar la redacci贸n del Pacto de Glasgow: el gobierno de Pek铆n se ha comprometido a la neutralidad clim谩tica en 2060 a m谩s tardar, pero no quiere que se le dicte el calendario para la renuncia absoluta al carb贸n, ni quiere alejarse de la energ铆a nuclear. El argumento reside en la “justicia clim谩tica hist贸rica”: como pa铆s de desarrollo industrial tard铆o, China solo es responsable de un m谩ximo del 13% de las emisiones hist贸ricas de gases de efecto invernadero, a pesar de que su participaci贸n en las emisiones mundiales de di贸xido de carbono es hoy del 31%. Los dirigentes chinos tienden a hacer lo que declaran p煤blicamente y evitan las promesas que resultan poco realistas, lo que se llama buen gobierno.

Fuente: https://www.freitag.de/autoren/der-freitag/besser-als-sein-ruf

Traducci贸n: Jaume Ravent贸s

La Cop26 est谩 sentenciada, y la culpa le corresponde a la huera promesa del “cero neto”

Yanis Varoufakis

“No nos equivoquemos, el dinero lo tenemos aqu铆 si el mundo quiere usarlo”, declar贸 Mark Carney, ex gobernador del Banco de Inglaterra y hoy enviado de las Naciones Unidas sobre el el clima, que representa a su vez a una alianza de financieros sentados sobre una monta帽a de activos por valor de 130 billones de d贸lares. Entonces, 驴qu茅 quiere el mundo? Si la humanidad tuviera el poder de organizar una encuesta mundial basada en la idea de un ser humano, un voto, ese refer茅ndum de toda la especie dar铆a sin duda una respuesta clara: “隆Hagamos lo que sea necesario para dejar de emitir carbono ya!”. Por el contrario, tenemos un proceso de toma de decisiones que culmina en el colosal fiasco que se est谩 produciendo en Glasgow.

El fracaso de la Cop26 refleja el fracaso de nuestras democracias a ambos lados del Atl谩ntico. El presidente Biden lleg贸 a Glasgow mientras su gente impulsaba en Washington su proyecto de ley de infraestructuras en el Congreso, un ejercicio que desvincul贸 el proyecto de cualquier inversi贸n seria en energ铆as renovables y financi贸 una serie de infraestructuras que emiten carbono, como la ampliaci贸n de carreteras y aeropuertos. Mientras tanto, en la Uni贸n Europea, la ret贸rica puede estar pintada de verde brillante, pero la realidad es de color marr贸n oscuro, ya que incluso Alemania espera recibir abundantes cantidades de gas natural ruso a cambio de dar luz verde al gasoducto Nord Stream 2. La UE deber铆a estar creando una Uni贸n Paneuropea de Energ铆as Renovables, pero, por desgracia, nuestros l铆deres ni siquiera est谩n debatiendo esta idea.

Hay tres razones por las que la COP26 est谩 resultando una debacle tan espectacular. La primera raz贸n estriba en un problema de acci贸n colectiva en todo el planeta respecto al “free-riding” [las actitudes arovechadas]. Las grandes empresas, al igual que los estados, siguen el ejemplo de la plegaria de San Agust铆n: “Se帽or, hazme casto, pero todav铆a no”. Todo el mundo prefiere un planeta en el que nadie emita carbono a un planeta que chisporrotee. Pero todo el mundo prefiere tambi茅n retrasar el pago del coste de la transici贸n si puede salirse con la suya. Si el resto del planeta hace lo correcto, el planeta se salva, aunque uno posponga ego铆stamente su propia conversi贸n a la probidad medioambiental. Y si el resto del planeta no hace lo correcto, 驴por qu茅 ser el 煤nico tonto que lo hace?

La segunda raz贸n estriba en un fallo de coordinaci贸n global. En cierto sentido, Carney tiene raz贸n: hay monta帽as de dinero en efectivo ociosas en el sistema financiero mundial, cuyos propietarios ultrarricos est谩n dispuestos a invertirlo en actividades con bajas emisiones de carbono. Pero una inversi贸n privada, por ejemplo, en hidr贸geno verde, s贸lo dar谩 beneficios si hay muchos otros inversores que invierten tambi茅n en ella, y por eso todos los inversores se sientan a esperar que sean los dem谩s los primeros. Mientras tanto, las empresas, las comunidades y los estados se unen a este juego de espera, sin querer asumir el riesgo de comprometerse con el hidr贸geno verde hasta que las grandes finanzas lo hagan. Lo tr谩gico es que no hay un coordinador global que ponga de acuerdo al dinero, las tecnolog铆as y las necesidades disponibles.

La tercera raz贸n es, sencillamente, el capitalismo. Siempre ha ganado ritmo a trav茅s de la incesante mercantilizaci贸n de todo, empezando por la tierra, el trabajo y la tecnolog铆a antes de extenderse a los organismos gen茅ticamente modificados, e incluso al vientre de una mujer o a un asteroide. A medida que el reino del capitalismo se extend铆a, los bienes sin precio se convirtieron en mercanc铆as caras. Los propietarios de la maquinaria y la tierra necesarias para la mercantilizaci贸n de los bienes se beneficiaron, mientras que todos los dem谩s pasaron de la miseria de la clase obrera del siglo XIX a las fantas铆as tranquilizadoras del consumismo peque帽oburgu茅s sin sentido.

Todo lo que era bueno se mercantiliz贸, incluida buena parte de nuestra humanidad. Y las malas externalidades que el mismo proceso de producci贸n generaba simplemente se liberaron a la atm贸sfera. Para alimentar al gigante capitalista se saque贸 el carbono almacenado durante milenios en los 谩rboles y bajo la superficie. Durante dos siglos se produjo una inmensa riqueza -y la correspondiente miseria humana- mediante procesos de explotaci贸n que agotaron el capital natural “gratuito”, el carbono en particular. Los trabajadores de todo el mundo est谩n pagando ahora el coste de la naturaleza que el mercado capitalista nunca asumi贸.

Los partidarios del libre mercado quieren que creamos que las empresas han cedido a la ciencia y que est谩n listas y dispuestas a ocupar el vac铆o de la inacci贸n gubernamental. No debemos creer eso ni por un momento. S铆, Carney tiene raz贸n en que est谩 disponible el dinero para esa tard铆a transici贸n verde, y en que es abundante. Los que lo poseen lo invertir谩n sin duda para suministrar, por ejemplo, hidr贸geno verde si nosotros, la sociedad, les pagamos por ello. Pero al mismo tiempo, no abandonar谩n voluntariamente los procesos de producci贸n que siguen liberando carbono a la atm贸sfera.

Por eso los contaminadores adoran los objetivos de cero neto: porque son una brillante tapadera para no restringir las emisiones. A cambio de compensaciones no verificables, se les permite seguir saqueando el carbono almacenado que queda en el planeta, hasta que llegue el momento en que su coste marginal privado supere sus ingresos por la 煤ltima unidad vendida. Al situar c铆nicamente el cero neto en su centro, la COP26 no se ha convertido en otra cosa que en un costoso disimulo para seguir con las emisiones t贸xicas. Escondidos detr谩s de la Cop26, la flor y nata de la gente importante le miente a los j贸venes, miente a la gente m谩s vulnerable y hasta se miente a s铆 misma repitiendo la verdad de que el “dinero est谩 ah铆” para invertirlo en la salvaci贸n del planeta.

驴Qu茅 es lo que hay que hacer? Como m铆nimo, dos cosas. Primero, un cierre total de las minas de carb贸n y de nuevas plataformas de petr贸leo y gas. Si los gobiernos pueden encerrarnos para salvar vidas durante una pandemia, pueden cerrar la industria de los combustibles f贸siles para salvar a la humanidad. En segundo lugar, necesitamos un impuesto global sobre el carbono, para aumentar el precio relativo de todo lo que libera m谩s carbono, y cuyos ingresos deber铆an devolverse a los miembros m谩s pobres de nuestra especie.

Para tener la oportunidad de estar a la altura del mayor reto al que se ha enfrentado la humanidad, debemos primero enfrentarnos tanto a los financiadores como a los propietarios de los sectores de combustibles f贸siles. Aunque este enfrentamiento no garantice nuestro futuro, es condici贸n necesaria para que lo tengamos.

Fuente: The Guardian, 10 de noviembre de 2021

Traducci贸n: Lucas Ant贸n




Fuente: Sinpermiso.info