April 2, 2023
De parte de Briega
56 puntos de vista

CORRUPCI脫N EN CANTABRIA 驴EXCEPCI脫N O NORMA?

El pasado 22 de Febrero, como muchas ya sabr茅is, La Unidad Central de Delincuencia Econ贸mica y Fiscal (UDEF) de la Polic铆a Nacional y la Agencia Tributaria registr贸 la sede de la Consejer铆a de Obras P煤blicas de Cantabria por orden de un Juzgado de Madrid ante presuntas irregularidades en adjudicaciones del Servicio de Carreteras de ese departamento. Entre las 8 personas detenidas se encontraba un funcionario de Obras P煤blicas.

Se destapaba un buen pelotazo de corrupci贸n que, seg煤n la Delegada de Gobierno de Cantabria Qui帽ones, llevaba investig谩ndose durante muchos meses atr谩s y que algunos medios han venido a llamar la mayor trama de corrupci贸n de la comunidad. Posteriormente, el consejero de Obras P煤blicas  presentaba la dimisi贸n ante una trama que implica haber manipulado los contratos del servicio de mantenimiento de las carreteras regionales por, al menos, 42 millones de euros.

La operaci贸n no ha llegado en un momento cualquiera sino en la etapa preelectoral. Ello implica, entre otras cosas, que la derecha medi谩tica a nivel regional y estatal ha estado aprovechando 鈥el tir贸n鈥 para resaltar las contradicciones del presidente de Cantabria Revilla, marca medi谩tica del PRC, dudando de la veracidad de sus palabras al afirmar que no sab铆a nada durante estos a帽os sobre las irregularidades del caso, as铆 como exigiendo responsabilidades al Psoe con Zuloaga como vicepresidente. El hilo de este 鈥golpe鈥 a la corrupci贸n recorre una treintena de empresas en el punto de mira y una cadena de relaciones establecidas para blanquear dinero.

Como dice la canci贸n 芦Si todos ya sabemos que el poder corrompe al hombre, cuando salga un caso nuevo como quieres que me asombre禄 es por ello que no escribimos sobre este tema con una pretensi贸n indignada hacia las protagonistas concretas de este caso de corrupci贸n, cuesti贸n que conduce generalmente a legitimar la regeneraci贸n de la administraci贸n p煤blica a trav茅s de la teor铆a de 鈥las manzanas podridas鈥. Teor铆a que continuamente conlleva producir opini贸n p煤blica sobre lo mal que lo han hecho 鈥unos cu谩ntos caraduras irresponsables鈥 relacionados con un partido determinado u otro. Es dificil saber cu谩ntos casos de corrupci贸n destapados puede haber en la historia de las administraciones p煤blicas a nivel local, estatal e internacional, para aceptar que dichos casos no responden a excepcionalidades de un sistema imperfecto, sino al propio funcionamiento l贸gico de las democracias neoliberales. Existen, no obstante,  factores que facilitan los casos de corrupci贸n y desfalco, como es la privatizaci贸n de los servicios p煤blicos. Trabajadores del Servicio de Mantenimiento de Carreteras del Gobierno de Cantabria as铆 lo afirmaron denunciando, en una rueda de prensa a mediados de Marzo, las carencias de medios humanos y materiales que atraviesa este sector desde hace a帽os, generando un caldo de cultivo id贸neo para la privatizaci贸n.

Como es dif铆cil y carece de inter茅s entrar en detalles sobre esta trama sin a la vez contribuir a generar esperanzas en una administraci贸n p煤blica m谩s transparente y sin hacerle el juego a los rivales pol铆ticos en la carrera electoral, vamos a utilizar dicho suceso para problematizar aquello que socialmente entendemos por corrupci贸n.

La visi贸n cl谩sica de la corrupci贸n, que es la imperante en la sociedad en la que vivimos y la mayoritaria en la opini贸n p煤blica, Como Marlon O.reyes afirma en 鈥Corrupci贸n y superaci贸n del capitalismo鈥, 芦analiza el fen贸meno de forma aislada, desconectado de la realidad pol铆tica, social y econ贸mica, sin criticar o cuestionar al sistema capitalista. Se culpa a individuos o grupos en particular como carentes de valores 茅ticos o morales, que la conducta desviada m谩s bien responde a naturales tendencias ego铆stas e inconsciencia social. Para los defensores de esta corriente la soluci贸n es muy elemental. Va de la mano de los controles institucionales, endurecimiento de las leyes penales y en lo administrativo creando las leyes como las de acceso a la informaci贸n p煤blica.

La d茅cada de 1980 es crucial para entender la idea sobre corrupci贸n actual, pues es cuando surgen infinidad de ongs y organismos contra la corrupci贸n a nivel europeo y occidental, usadas en ocasiones tambi茅n para la evaluaci贸n y seguimiento de los pa铆ses en desarrollo tras los procesos de descolonizaci贸n y en un nuevo periodo de doctrina neoliberal que sienta las bases de lo que conocemos hoy, un presente marcado por la privatizaci贸n de los servicios p煤blicos. Pero, 驴Qu茅 ser铆a del progreso de los estado-naci贸n europeos sin la apropiaci贸n indebida de los bienes p煤blicos para uso privado por parte de los altos cargos directivos a trav茅s de sus cadenas de clientelismo y silencio?

En este sentido, las llamadas a la transpariencia, la depuraci贸n de funciones y las multas son elementos pasajeros que aportan seguridad simb贸lica a la ciudadan铆a, aunque no eviten futuros casos de corruptela. Por ejemplo, en el caso de Cantabria, en los 煤ltimos 6 a帽os, m谩s de medio centenar de politicos, funcionarios y t茅cnicos han sido condenados por corrupci贸n. Si nos vamos a帽os m谩s atr谩s, como indica el art铆culo de Eldiario.es 鈥Cantabria, la tierra de los mil c谩rteles鈥, La Comisi贸n Nacional de la Competencia consider贸 acreditado que entre 1998 y 2011, m谩s de 900 obras p煤blicas en Cantabria fueron repartidas entre los integrantes de un c谩rtel.

Esa seguridad simb贸lica es la que en este caso concreto ha venido a restaurar la nueva consejera de Obras P煤blicas del Gobierno de Cantabria, disculp谩ndose por lo ocurrido y con un objetivo declarado de “recuperar la confianza” de los funcionarios. Pero, como dijo Albert Calsamiglia, “confiar espont谩neamente en la aceptaci贸n de las reglas democr谩ticas para evitar la corrupci贸n es ilusorio […] el sistema democr谩tico es vulnerable a la corrupci贸n porque no acaba de generar suficiente lealtad“.

Lo cierto es que tanto a nivel local como en escalas m谩s amplias, la corrupci贸n es un m茅todo de acumulaci贸n de capital inherente al modelo social actual y acompa帽a la historia democr谩tica de la regi贸n y del estado. Antes de participar en la denuncia indignada que pida mayor transpariencia, a煤n entendiendo la gravedad que conlleva la corrupci贸n sobre el conjunto de la sociedad y cuyas consecuencias recaen en la vida cotidiana de las de abajo, cabe la posibilidad de mirar este suceso y los que le acompa帽an con distancia y excepticismo. Nuestra lucha es otra y no est谩 en acabar con la corrupci贸n, sino en transformar la sociedad que da pie a la misma.

 




Fuente: Briega.org