November 6, 2020
De parte de La Haine
210 puntos de vista

En las elecciones norteamericanas ha sucedido lo previsible, no lo que nos contaron que iba a suceder ni lo que quieren que creamos

BBC y The Guardian otorgaban ocho puntos de diferencia al candidato dem贸crata Joe Biden, situando al actual presidente Trump con un 43 o 44 por ciento de los votos y al aspirante Biden con un 51 o 52 por ciento de los sufragios, bas谩ndose en un rastreo de m煤ltiples encuestas de medios estadounidenses. La realidad es que tras los primeros d铆as de conteo los dos candidatos est谩n casi igualados, lo cual, nos guste o no, es ya una victoria moral para un Trump a quien todos daban como un perdedor seguro. Aunque unas elecciones se basan, o se deber铆an basar, en un resultado firme que tenga en cuenta hasta el 煤ltimo voto emitido, Trump ha aprovechado esta sorpresa para proclamarse ganador de las elecciones y denunciar fraude electoral.

Primeros datos que nos llevan a una serie de reflexiones inc贸modas, esas que los expertos rodeados de gr谩ficas parecen no querer tener en cuenta. Si tras pocos d铆as a煤n no somos capaces de proclamar un ganador claro parece obvio afirmar que el sistema de conteo de votos en EEUU es como poco mejorable. Aunque estos comicios ten铆an el plus del coronavirus, lo que ha provocado un gran aumento del voto por correo o depositado anticipadamente, no parece de recibo que el que se sit煤a como uno de los pa铆ses m谩s desarrollados del mundo sea incapaz de ofrecer un resultado cristalino tras dos d铆as de recuento. Aunque el sistema electoral estadounidense es federal, cada Estado tiene sus especificidades, se repite este hecho inusual elecci贸n tras elecci贸n, a diferencia de pa铆ses comparables que ofrecen sus resultados unas pocas horas despu茅s de terminados los comicios. Un sector p煤blico depauperado, salvo en lo militar, es incapaz de ofrecer un sistema electoral r谩pido y fiable. Que se lo pregunten a Al Gore.

Pero las encuestas, los analistas y los estudios que anticipaban una c贸moda victoria para Biden, 驴por qu茅 han vuelto a fallar como ya sucedi贸 en 2016? Por la sencilla raz贸n de que la mayor铆a de medios de comunicaci贸n, que son quien encargan los sondeos, retuercen tanto el an谩lisis pol铆tico que son incapaces de ofrecer luego una foto clara de algo tan concreto como un resultado electoral. Lo cierto es que se produce un fen贸meno de espiral, tanto en la informaci贸n como en el an谩lisis, que arrastra al silencio o la intrascendencia a quien se atreve a dar una visi贸n diferente de lo que sucede. Biden parece haber obtenido un mejor resultado que Hillary Clinton en 2016, pero ni de lejos lo suficientemente bueno para haber ganado las elecciones como se anticipaba.

Esto no deber铆a ser ninguna sorpresa cuando representa exactamente lo mismo que Clinton: el establishment dem贸crata. La gente puede votar contra Trump, pero pocos lo hacen por un candidato que lleva toda su vida en pol铆tica, habiendo sido vicepresidente con Obama, posicion谩ndose al lado del orden econ贸mico establecido sin fisuras. 驴C贸mo reconocer lo obvio cuando la mayor铆a de grandes medios se pueden situar en el mismo ep铆grafe sist茅mico? Cuando Biden compet铆a en las primarias de su partido, el aparato medi谩tico af铆n a los dem贸cratas machac贸 a su rival Bernie Sanders, un socialdem贸crata calificado de “comunista”, una t谩ctica m谩s propia del trumpismo que de los liberals. 驴Ya no nos acordamos de las revelaciones del New York Times que en el momento justo torci贸 la historia para vincular a Sanders con la URSS, simplemente por haber establecido relaciones de amistad en su 茅poca de alcalde con alguna ciudad sovi茅tica? Si te empleas de esta forma para defender al candidato de las 茅lites dem贸cratas luego no puedes explicar este resultado, hablando de sorpresa, por no expresar tu propia incapacidad ideol贸gica.

Biden, probablemente, sea el ganador de estas elecciones por un resultado m铆nimo que no hubiera sido tal, de nuevo probablemente, sin la pandemia mediante. La propuesta dem贸crata, hundida desde que Clinton se impuso a Sanders en unas cuestionables primarias, arrastrada de nuevo con la elecci贸n de Biden, no ilusiona ni convence, pero muchos norteamericanos han percibido un hecho cierto: Trump es un peligro para la democracia y la convivencia, a煤n m谩s que el peligro que supone para esa democracia el aparato dem贸crata, que tan s贸lo quiere llevarla a donde ha estado siempre, al lado de un capitalismo agresor y rapaz, con ellos mismos y con los dem谩s pa铆ses del planeta. La pregunta inc贸moda es la siguiente: 驴por qu茅 entonces millones de norteamericanos han vuelto a confiar en Trump, tras cuatro a帽os muy cuestionables, tras una gesti贸n sanitaria de la covid desastrosa, tras situar el pa铆s al borde de la ruptura?

Incluso contando el incidente de Ir谩n, la presidencia Trump ha sido la menos belicosa con respecto a pa铆ses extranjeros. Trump ha salvado muchos puestos de trabajo, a un coste gigantesco, de un mill贸n de d贸lares por empleo, al iniciar su guerra comercial con China, teniendo los mejores datos de empleo, a煤n a costa de la precariedad, de las 煤ltimas d茅cadas. Adem谩s Trump sigue teniendo el apoyo de determinadas 茅lites que se vieron enormemente perjudicadas por la globalizaci贸n, las productoras, frente a las tecnol贸gicas y financieras. No se equivoquen, en mi opini贸n, Trump, por lo que les expondr茅 a continuaci贸n, es un peligro civilizatorio, lo cual no implica que tras la enorme incertidumbre de esta pasada d茅cada, haya millones de personas, en un espacio enormemente transversal, a las que les da completamente igual ese peligro. 芦Quiero seguridad vital y me da igual el resto禄, es su m谩xima, una injusta y peligrosa, pero desde luego nada sorpresiva ni descabellada. La 茅poca de estable caos neoliberal, donde lo 煤nico que importaba era elegir el banco que nos diera el mejor cr茅dito, se ha terminado para siempre. Ahora queremos saber qu茅 va a ser de nuestra vida, ansiamos la certeza por encima de la democracia. Y eso parece que tampoco conviene se帽alarlo.

El proyecto de Trump tampoco es sorpresivo ni nuevo. Entronca con una rama capitalista que asume que la democracia no es que sea una molestia necesaria, sino un hecho que se puede retorcer, incluso eliminar, en dem茅rito de un autoritarismo basado en el espect谩culo, la comunicaci贸n sesgada, la creaci贸n de enemigos internos artificiales, la polarizaci贸n permanente e incluso conducida a un tipo de electoralismo censitario, escasamente representativo y con su resultado pautado de antemano. Lo mismo que el proyecto neoliberal, vaya, pero en vez de mediante seducci贸n, marketing e ideolog铆a aspiracional, con miedo al vecino. Trump, y esto es especialmente inc贸modo de escribir, no ha surgido de la nada, sino del propio proyecto neoliberal, uno que socav贸 la econom铆a productiva y, por tanto, rompi贸 la base material para el sistema pol铆tico derivado del capitalismo, la democracia liberal.

Si no somos potencialmente iguales en lo vital, al menos en esa oportunidad te贸rica que proclamaban los fordistas, dif铆cilmente podremos ser iguales en nuestra acci贸n ciudadana. Hemos pasado del ascensor social a la trinchera social y lo hemos hecho desde que Thatcher y Reagan aparecieron en escena. Justo en esta 茅poca, los ochenta, fue cuando Trump amas贸 su fortuna especulando con el suelo en la Nueva York quebrada por la trampa de la deuda.

Aunque Trump pierda estas elecciones no ser谩 sencillo coser a la sociedad estadounidense. En ese sentido, Trump ha conseguido uno de sus objetivos o, mejor dicho, todo el entramado de intereses que le auparon, que le hicieron pasar de ser un millonario showman a una figura de esperanza pol铆tica. Como lo leen, esperanza, justo esa que predic贸 Obama y que dej贸 no a medio camino, sino sepultada en un proyecto que distaba mucho entre su realidad y los principios que dec铆an impulsarlo. El individualismo extremo, el racismo y el odio al adversario ideol贸gico, ya enemigo, exist铆a en diferentes grados en la sociedad norteamericana antes de la llegada de Trump.

Ahora es una moneda de cambio habitual en muchos de sus habitantes que, dicho sea de paso, no se perciben como peligrosos ultraderechistas, sino simplemente como buenos americanos que no quieren que las 茅lites, siempre en abstracto, les quiten lo que es suyo. Y para ello votan, precisamente, a un multimillonario. Si te has cargado, con un martillo neum谩tico moral, la percepci贸n pol铆tica de clase durante d茅cadas, no te lleves las manos a la cabeza cuando el miedo se exprese a trav茅s de estas b谩rbaras contradicciones.

actualidad.rt.com




Fuente: Lahaine.org