June 7, 2021
De parte de Amor Y Rabia
213 puntos de vista


por Rafael Toledo Navarro, catedr谩tico de Parasitolog铆a de la Universitat de Val猫ncia

7, 8 y 21 de Abril de 2020

Uno de los grandes problemas de la actual 鈥渟ociedad de la informaci贸n鈥, y mucho m谩s en la presente coyuntura, es la sobreinformaci贸n. Si a esta sobreinformaci贸n se le suma el uso m谩s o menos peregrino, impropio y sobre todo descontextualizado de una terminolog铆a especializada o t茅cnica, se llega a la situaci贸n de alarmismo que vivimos en relaci贸n a la pandemia por Covid-19. Toda esta informaci贸n, sesgada y utilizada inadecuadamente, s贸lo ha contribuido a llevar a la sociedad a un estado de p谩nico generalizado y a una sensaci贸n de distop铆a bastante alejada de la realidad. 

No pretendo afirmar que la situaci贸n no es alarmante, simplemente que se est谩 haciendo llegar a la poblaci贸n una imagen bastante distorsionada. En diferentes medios de comunicaci贸n (generalistas, deportivos o, incluso, del coraz贸n) estoy escuchando hablar de t茅rminos como total de infectados, diagnosticados, datos acumulados, mortalidad, etc. sin considerar el verdadero significado de esta terminolog铆a y la interpretaci贸n que se debe dar en el contexto actual. Por esta raz贸n, considero que es necesaria una peque帽a revisi贸n de la situaci贸n y adecuar el uso de estos conceptos epidemiol贸gicos al escenario actual, para una mejor comprensi贸n (y difusi贸n) del status real de la pandemia por coronavirus.

La infecci贸n por Covid-19 presenta dos caracter铆sticas que condicionan el an谩lisis de los datos que se est谩n aportando en los medios de comunicaci贸n:

(i) el elevado n煤mero de infectados que no presentan s铆ntomas (ni los presentar谩n) o muestran una sintomatolog铆a leve y curan sin tratamiento espec铆fico;

y (ii) la capacidad de transmitir la infecci贸n incluso en ausencia de sintomatolog铆a. Estos factores, sumados al d茅ficit de diagn贸sticos sistem谩ticos en poblaci贸n general y al inadecuado uso de t茅rminos epidemiol贸gicos, est谩n determinando que se ofrezca una imagen distorsionada de la situaci贸n real, tanto de la gravedad de la epidemia en Espa帽a, como de las tasas de transmisi贸n y, por tanto, del riesgo de contagio.

Durante esta pandemia se est谩 escuchando continuamente hablar del n煤mero de infectados asimil谩ndolo al t茅rmino diagnosticados. En numerosos medios de comunicaci贸n se puede leer o escuchar que, en Espa帽a, el n煤mero de infectados es de 102.136 (a d铆a de hoy) si bien est谩 cifra est谩, a buen seguro, lejos de la realidad. Tambi茅n a d铆a de hoy, la cifra de infectados en nuestro pa铆s seg煤n estimaciones supera el mill贸n de personas. Este hecho, aparentemente negativo y alarmante, no lo es tanto si se analiza adecuadamente.

Los datos que est谩n aportando las autoridades sanitarias son, en realidad, relativos al n煤mero de personas que han dado positivo a los tests de diagn贸stico. Estas pruebas se est谩n realizando exclusivamente sobre personas que presentan una sintomatolog铆a evidente, lo cual constituye un importante sesgo. Las evidencias cient铆ficas (corroboradas por la OMS) sugieren que alrededor del 80% de las personas infectadas sufren una sintomatolog铆a leve o son asintom谩ticos, por lo que estas personas est谩n sin diagnosticar y, por tanto, alterando las estad铆sticas y deformando la visi贸n de la realidad. Esta situaci贸n se hace evidente al analizar los datos de mortalidad provocada por la pandemia de Covid-19 en diferentes pa铆ses. En este sentido, la referencia podr铆a ser Corea del Sur. En este pa铆s, los datos hablan de un total de 9.887 diagnosticados y una tasa de mortalidad de 1,6%. La comparaci贸n con otros pa铆ses como el nuestro o Italia resulta dram谩tica, puesto que se habla de unas tasas de mortalidad de 9 y 12%, respectivamente.

Las razones de estas diferencias no son de tipo 茅tnico o socio-cultural. La verdadera explicaci贸n de estas diferencias se encuentra en el diferente trato que se ha hecho de los datos y en c贸mo se ha afrontado el abordaje de la situaci贸n. En Corea del Sur, desde el principio de la epidemia, se reforzaron los protocolos diagn贸sticos, realiz谩ndose diagn贸sticos masivos en poblaci贸n sintom谩tica y asintom谩tica. Esta estrategia ha hecho que los n煤meros de infectados reales y diagnosticados sean mucho m谩s similares entre ellos y consecuentemente, las estad铆sticas mucho m谩s pr贸ximas a la realidad.

La tasa de mortalidad se calcula dividiendo el n煤mero de fallecidos por el de infectados/diagnosticados. Debido al infradiagn贸stico de la infecci贸n en Espa帽a, el denominador es err贸neamente bajo, lo que incrementa la tasa de mortalidad. Ante esta situaci贸n, la 煤nica forma de tener una fotograf铆a aproximada de la realidad es recurrir al 煤nico par谩metro que no admite sesgos y que es, desgraciadamente, la mortalidad. Asumiendo que la estrategia empleada en Corea de Sur es la que permite que los datos sean los m谩s pr贸ximos a la situaci贸n real y que el n煤mero de fallecidos en Espa帽a por Covid-19 es de 13.055 -dato del d铆a 6 de abril-, el n煤mero de infectados en Espa帽a, ser铆a aproximadamente de mill贸n y medio y la mortalidad real entre el 1 y el 2%. Este dato no es definitivo, pero constituye un ejemplo de c贸mo se est谩 haciendo un mal uso de los t茅rminos.

A nivel informativo, esto se traduce en la difusi贸n de unos valores de mortalidad ficticios, que s贸lo contribuyen a aumentar el alarmismo. Es bien cierto, que los pasos seguidos por la administraci贸n no ayudan a facilitar la labor informativa. En mi opini贸n, las autoridades sanitarias y gubernamentales est谩n pecando de cortoplacistas y entre otros aspectos, no se est谩n poniendo los medios para conocer la situaci贸n real y poder abordarla con medidas efectivas a medio y largo plazo. En ning煤n momento se ha realizado (o no las han hecho p煤blicas) encuestas ciegas a poblaci贸n general. Esto aportar铆a, por extensi贸n a la poblaci贸n total, una visi贸n global de la epidemia en Espa帽a y el dise帽o de estrategias que permitan abordar la transmisi贸n de la enfermedad m谩s all谩 del periodo de confinamiento. Sin embargo, la idoneidad de las medidas adoptadas y sus consecuencias a medio plazo deben ser probablemente, objeto de un an谩lisis independiente.

Otro aspecto llamativo es la ligereza con la que se habla de datos acumulados de la enfermedad para arrojar algo de luz sobre la situaci贸n en Espa帽a. Estos datos son necesarios, pero aportan exclusivamente una visi贸n retrospectiva de la pandemia y no de la evoluci贸n a tiempo real que en estos momentos es lo que podr铆a aportar informaci贸n real sobre la evoluci贸n actual. Los datos acumulados, por definici贸n, nunca van a descender, incluso en momentos de baja o nula transmisi贸n de la enfermedad. Esto hace que se difunda una sensaci贸n irreal de las tasas de evoluci贸n de la pandemia. A pesar de que en los 煤ltimos d铆as si que se se est谩 empezando a utilizar datos de incrementos diarios, se contin煤a recurriendo a los datos acumulados con excesiva facilidad para dar una idea de la magnitud de la pandemia.

En cualquier caso, es cierto que la estrategia desarrollada por la administraci贸n no contribuye a la difusi贸n adecuada de los datos por los medios de comunicaci贸n, pero debido al impacto social que est谩 teniendo la pandemia, los c贸digos deontol贸gicos resultan esenciales y los esfuerzos por mantener el rigor informativo se deben redoblar. En un tema de esta magnitud, el uso correcto de los t茅rminos, el an谩lisis adecuado de los datos y posteriormente su difusi贸n p煤blica, son aspectos de una relevancia inestimable.

Uno de los aspectos que debe caracterizar a los medios de comunicaci贸n es su esp铆ritu cr铆tico. Sin embargo, en estos d铆as estoy observando c贸mo se aceptan las medidas de confinamiento adoptadas por el gobierno de manera pr谩cticamente un谩nime y con absoluta complacencia. Nada m谩s lejos de mi intenci贸n que criticar o descalificar estas medidas, pero resulta llamativa la ausencia de debate cuando existen otras alternativas cient铆ficamente v谩lidas y cuyas consecuencias podr铆an ser menos lesivas para la sociedad.

La toma de decisiones en el dise帽o de una estrategia para combatir una epidemia/pandemia debe considerar, al menos, tres par谩metros:

(i) la salud p煤blica;

(ii) los recursos sanitarios disponibles;

y (iii) las consecuencias socio-econ贸micas que el abordaje elegido puede ocasionar. 

La estrategia adoptada debe mantener un equilibrio entre estos tres factores para evitar que se produzcan da帽os irreparables.

Resulta evidente que la estrategia del confinamiento adoptada en nuestro pa铆s es efectiva para combatir la transmisi贸n de una enfermedad infecciosa de las caracter铆sticas de la causada por el coronavirus. El alejamiento interpersonal en una infecci贸n que se transmite persona a persona y a trav茅s de secreciones constituye, probablemente, la medida m谩s efectiva desde el punto de vista de la salud p煤blica en ausencia de tratamiento espec铆fico o vacuna. Sin embargo, este abordaje conlleva impl铆citamente una serie de da帽os socio-econ贸micos dif铆ciles de cuantificar y, adem谩s, las consecuencias en salud p煤blica a medio plazo son poco menos que cuestionables y, posiblemente, s贸lo suponga una soluci贸n moment谩nea.

En el an谩lisis de una enfermedad infecciosa de car谩cter epid茅mico resulta fundamental un concepto que, en este caso, se ha echado en falta. Este concepto es el de inmunidad de grupo. Esta inmunidad de grupo se da cuando un n煤mero importante de la sociedad ha sufrido la enfermedad, desarrollando alg煤n grado de protecci贸n frente ella, lo que hace que act煤en como cortafuegos limitando la transmisi贸n. La presencia de una elevada proporci贸n de individuos que ha sufrido la enfermedad y ha desarrollado inmunidad frente a ella dificulta la transmisi贸n del agente infeccioso en la comunidad, debido a la falta de sujetos susceptibles que mantengan la circulaci贸n del pat贸geno y, por tanto, el proceso de transmisi贸n entra en una fase de control. Hist贸ricamente se ha podido verificar que una epidemia pasa a estar controlada cuando ha resultado contagiado alrededor de la mitad de la poblaci贸n.

Desde el punto de vista epidemiol贸gico, el confinamiento puede ser 煤til para reducir la incidencia de la enfermedad, lo cual puede tener una justificaci贸n considerando que los recursos sanitarios disponibles son limitados. Sin embargo, esta cuarentena no va a poder prolongarse indefinidamente ni, desgraciadamente, erradicar por completo el virus a nivel local ni global. Ante esta situaci贸n, resulta necesario plantearse qu茅 ocurrir谩 cuando termine este per铆odo de confinamiento. En ausencia de inmunidad de grupo, la vuelta a la vida cotidiana, aunque sea de forma progresiva, hace pensar que aparecer谩n nuevos brotes y, aunque de forma atenuada, se pueda volver a la situaci贸n actual. De hecho, en China est谩n reapareciendo los casos de transmisi贸n aut贸ctona en los 煤ltimos d铆as.

En este contexto, resulta llamativo que no se hayan incluido en el debate alternativas con un soporte cient铆fico diferentes al confinamiento. Esas alternativas, quiz谩s provocar铆an un efecto menos contundente a corto plazo, pero podr铆an resultar m谩s efectivas a medio y largo plazo. Las alternativas iniciales propuestas en pa铆ses como EEUU o Brasil fueron poco menos que ridiculizadas, probablemente debido a las peculiares personalidades de sus jefes de estado. Sin embargo, se ha obviado que otros pa铆ses como Suecia o los Pa铆ses Bajos han adoptado medidas bien diferentes al confinamiento, sin que hayan sido sometidas a un debate en los medios de comunicaci贸n. Por ejemplo, en Suecia las limitaciones a la circulaci贸n de las personas son mucho menos restrictivas que en Espa帽a.

En este pa铆s, se ha cerrado universidades y los colegios para mayores de 16 a帽os, pero la gente sigue trabajando, el transporte p煤blico funciona con altas tasas de ocupaci贸n, as铆 como bares y otros negocios y tan s贸lo se ha recomendado que la poblaci贸n permanezca en casa en la medida de lo posible. Esta opci贸n u otras similares han sido tachadas de iniciativas suicidas, o bien se ha llegado a afirmar que se trata de un modo de lucha darwinista frente a la pandemia, basado en la selecci贸n natural y que 煤nicamente permitir谩 la supervivencia de los 鈥渕谩s fuertes鈥. Este an谩lisis peca de superficial y deja de lado las ventajas epidemiol贸gicas que reporta este sistema de lucha contra el coronavirus. En estos an谩lisis se olvida que la iniciativa sueca puede permitir que se genere un estado de inmunidad de grupo que mantenga controlada la transmisi贸n del virus a medio y largo plazo.

Es un hecho evidente que esta infecci贸n no afecta en igual medida, al menos en cuanto a patolog铆a y mortalidad, a todos los sectores de la poblaci贸n. A pesar de ello, las medidas que se han aplicado en nuestro pa铆s son medidas horizontales, afectando de igual manera a todos los sectores de la poblaci贸n, con las nefastas consecuencias socio-econ贸micas que sabemos que esto va a conllevar. En vista de esta situaci贸n, no parece descabellado plantear un escenario hipot茅tico en el que las restricciones a la movilidad fueran selectivas, buscando alcanzar una inmunidad de grupo significativa y, simult谩neamente, reducir la tensi贸n en centros de salud y minimizar las consecuencias socio-econ贸micas de la pandemia.

Esta alternativa podr铆a mantener las limitaciones de movilidad y protecci贸n para los grupos de alto riesgo, siendo mucho menos restrictivos con aquellos sectores en los que la enfermedad no se manifiesta o lo hace de forma leve, lo cual liberar铆a de tensiones a los centros hospitalarios y las consecuencias socio-econ贸micas ser铆an mucho m谩s livianas. Adem谩s, la interacci贸n entre grupos de bajo riesgo permitir铆a el desarrollo de inmunidad de grupo, limitando la tasa de transmisi贸n de la enfermedad. En estas condiciones, el retorno a la actividad cotidiana de los grupos de alto riesgo ser铆a mucho menos problem谩tico. Evidentemente, esta estrategia no nos librar铆a de futuros brotes pero, debido a la inmunidad de grupo, 茅stos ser铆an mucho m谩s atenuados, tanto en la gravedad de la enfermedad como en su tasa de transmisi贸n.

En el momento de escribir este art铆culo soy plenamente consciente de la dificultad que conlleva abordar una pandemia de este tipo y, ni siquiera, me atrevo a afirmar que la 鈥渁lternativa sueca鈥, con modificaciones, sea la m谩s acertada. Sin embargo, s铆 que considero que hay que reconocer que no hay una 煤nica alternativa como se est谩 dejando traslucir en el debate social sobre este asunto y, probablemente, un debate m谩s abierto en el que se barajaran otras opciones que aportaran una visi贸n m谩s global de la cuesti贸n resultar铆a mucho m谩s enriquecedor y efectivo.

Desde el pasado 13 de abril, las medidas de confinamiento impuestas por el estado de alarma han vuelto a sus condiciones iniciales, permiti茅ndose el retorno de algunas actividades laborales consideradas no esenciales. Este hecho, junto con la aparente estabilizaci贸n del n煤mero de nuevos casos de infecci贸n por Covid-19, ha abierto el debate sobre la conveniencia de dar por terminado este aislamiento y las condiciones que deben cumplirse para ello. Sin embargo, este debate est谩 resultando est茅ril, probablemente debido a la falta de objetivos concretos a conseguir con el aislamiento y de criterios claros que definan la vuelta a la normalidad. Esto dificulta la previsi贸n de las futuras etapas en la lucha contra el virus y genera incertidumbre con respecto al escenario al que queremos, o debemos, llegar y con el que, en realidad, nos podemos encontrar.

En esta coyuntura, el debate se centra en cu谩ndo se alcanzar谩n los objetivos que permitan un mayor aperturismo. Sin embargo, la ausencia de objetivos definidos en el plan impide un debate 煤til. Desde el inicio de la cuarentena, tan s贸lo se ha escuchado que se pretenden alcanzar metas tan imprecisas como 鈥渄errotar al virus鈥 o 鈥渄oblegar la pandemia鈥. En el caso de que se pretenda dotar de tintes de car谩cter cient铆fico a la estrategia aplicada, los objetivos propuestos deb铆an haber sido mucho m谩s precisos y espec铆ficos. Asimismo, 茅stos deben ser difundidos de manera clara, para evitar el alarmismo y la incertidumbre en la que estamos inmersos. En este sentido, la 煤nica propuesta que parece procedente es la que afirma que el objetivo es liberar de carga a los sistemas de salud. Tal y como comento, este supuesto es l铆cito, pero dibuja un futuro cuadro complejo e incierto desde el punto de vista del ciudadano.  Para explicar con mayor detalle esta afirmaci贸n, debemos tener clara la fotograf铆a del entorno que no vamos a encontrar al final del confinamiento.

Es un hecho obvio desde hace tiempo, aunque no plenamente reconocido, que el confinamiento no va a acabar con el virus. La eliminaci贸n completa del virus exigir铆a un periodo de confinamiento tan largo como inviable, adem谩s del desarrollo de una estrategia com煤n a nivel mundial. Asimismo, algunas caracter铆sticas de esta infecci贸n como la posibilidad de transmitir la enfermedad antes de que aparezcan los s铆ntomas o el elevado n煤mero de personas asintom谩ticas que pueden contagiarla, hace dif铆cil su control simplemente a trav茅s del aislamiento social. En estas condiciones, y ante la ausencia de vacunas efectivas, va a ser necesario convivir con el virus en nuestra vuelta a la normalidad, coexistiendo personas susceptibles de sufrir la infecci贸n, personas que transmiten la infecci贸n y aquel grupo de individuos que ya han sufrido la infecci贸n y que podr铆an ser inmunes. Esto nos devuelve a una situaci贸n muy similar a la que exist铆a poco antes de que se iniciara el periodo de confinamiento. Probablemente, la 煤nica diferencia esencial radique en el menor n煤mero reproductivo b谩sico del virus (n煤mero medio de personas a las que contagia cada infectado), lo que implicar铆a una menor diseminaci贸n del virus, si bien esto podr铆a ser algo moment谩neo.

El n煤mero reproductivo b谩sico o R0 mide la capacidad de una enfermedad infecciosa de generar brotes epid茅micos y depende de numerosos factores. Evidentemente, el confinamiento es una variable que ha afectado a la transmisi贸n de la enfermedad, y por tanto al R0, al limitar los contactos de las personas infectadas. Sin embargo, y en ausencia de otros factores que limiten la capacidad del virus para transmitirse entre personas, la vuelta a un entorno en el convivan infectados y susceptibles hace presagiar la aparici贸n de nuevos brotes de la infecci贸n con una intensidad dif铆cil de evaluar. Es cierto, que las medidas adoptadas han frenado la avalancha de ingresos en las UCIs y han evitado una mayor sobreocupaci贸n y saturaci贸n de las mismas. Pero, por el contrario, plantean una dif铆cil vuelta a la normalidad considerando el hecho de que no se va a eliminar completamente el virus de la poblaci贸n y va a obligar a una convivencia sostenible con 茅l. Llegados a este punto, el debate se debe centrar en las herramientas de las que disponemos para hacer viable esa convivencia y hacerla compatible con nuestro modo de vida.

Hasta el momento, tan s贸lo se han hecho dos propuestas para para la reincorporaci贸n a la normalidad. Por un lado, se habla de una vuelta progresiva a esta normalidad y, por otro lado, de la realizaci贸n de tests masivos (o no tanto) para identificar a los individuos asintom谩ticos y, tambi茅n, a aquellos que ya han pasado la enfermedad. Sin embargo, resulta dif铆cil, desde un punto de vista epidemiol贸gico, entender la utilidad de estas propuestas a corto y medio plazo, tal y como se est谩n planteando.

La vuelta progresiva a la normalidad o 鈥渄esescalada鈥 presenta una gran ventaja y, pr谩cticamente, 煤nica y es evitar un nuevo bloqueo de los servicios sanitarios, al ralentizar la transmisi贸n del virus. Sin embargo, va a ser un proceso muy lento, con las consabidas consecuencias socio-econ贸micas que esto va a tener y de incierta utilidad a medio y largo plazo puesto que, presumiblemente, aparecer谩n nuevos brotes epid茅micos. Asimismo, la realizaci贸n de test masivos es algo necesario (y lo ha sido desde el principio del proceso), si bien no con los prop贸sitos que se est谩 dejando entender. La trascendencia de estos test puede radicar en el hecho de que nos permitir谩n una proyecci贸n la situaci贸n de la transmisi贸n del virus en nuestro pa铆s y dibujar con mayor precisi贸n el retrato de convivencia con el virus.

Ante la expectativa de que la convivencia con el virus va a ser ineludible, debemos tener claro c贸mo podemos afrontarla y, la propia biolog铆a del virus, nos ofrece una herramienta, que deber铆a ser contemplada y debatida. Esta herramienta es el hecho de que, en la mayor铆a de la poblaci贸n la infecci贸n genera una sintomatolog铆a leve o inapreciable. Para ello hay que diferenciar bien entre dos conceptos como son el de infecci贸n y enfermedad. Estos conceptos son a veces confundidos, pero claramente diferentes. La infecci贸n es el proceso de invasi贸n y multiplicaci贸n de un agente pat贸geno en los tejidos de un organismo sin que ello implique, necesariamente, patolog铆a. En cambio, la enfermedad es la alteraci贸n del funcionamiento normal de un organismo, en este caso causada por la infecci贸n por Covid-19. El hecho de que la gran mayor铆a de infectados por este virus no manifiesten signos de enfermedad y que estos signos s贸lo se manifiesten, de forma severa, en determinados colectivos bien definidos epidemiol贸gicamente, es un arma importante que se dejar铆a de aprovechar si se optara por un aislamiento durante un largo periodo de tiempo.

Hasta la fecha no existen evidencias cient铆ficas que permitan afirmar que las personas que han padecido la infecci贸n no sean susceptibles de volver a infectarse. Por tanto, no se puede afirmar que estas personas sean completamente resistentes a sufrir una nueva infecci贸n. Sin embargo, s铆 que se conoce que la infecci贸n genera una potente respuesta inmunitaria. Por tanto, s铆 que es previsible que la infecci贸n induzca, al menos, un cierto grado de inmunidad que proteja parcialmente a estos individuos. Esta inmunidad parcial no protege completamente frente a la infecci贸n, pero limita mucho su patogenia y, tambi茅n, la reproducci贸n viral, con lo que se limita su transmisi贸n. Este estado de inmunidad parcial es fundamental en epidemiolog铆a y, trasladado a un elevado porcentaje de la poblaci贸n, limitar铆a la diseminaci贸n del virus puesto que supondr铆a una reducci贸n significativa del n煤mero reproductivo b谩sico del virus al contener su capacidad de multiplicaci贸n. Adem谩s, esta reducci贸n ser铆a de car谩cter estructural y no coyuntural como ocurre con las estrategias de aislamiento. Este hecho es el que nos permite convivir con un sinf铆n de virus y otros pat贸genos transmisibles, como por ejemplo el de la gripe, sin que ello suponga un problema de salud p煤blica de la magnitud de la pandemia por Covid-19. En este contexto, resulta m谩s que cuestionable la utilidad del aislamiento propuesto para los llamados asintom谩ticos. Es bien cierto, que suponen un riesgo epidemiol贸gico al poder transmitir la infecci贸n, pero tambi茅n podr铆an contribuir a generar una mayor seguridad colectiva si convivieran con grupos poblacionales de bajo riesgo y, una vez se reduzca el impacto de la transmisi贸n, permitir la integraci贸n segura de los colectivos de alto riesgo. De hecho, en pa铆ses como Alemania se est谩 planteando un mayor aperturismo a partir de primeros de mayo para facilitar la convivencia con el virus.

A pesar de que pueda resultar complejo asumir y difundir la necesidad de tener que convivir con el virus, al menos durante un tiempo, 茅ste es un hecho inevitable. Ante esta tesitura, el debate deber铆a centrarse en la adopci贸n de estrategias y medidas estructurales que permitan una coexistencia sostenible con el virus. Las medidas de protecci贸n de colectivos sensibles deber铆an combinarse con otros mecanismos que permitan proteger a la sociedad, tanto del virus como de los da帽os colaterales que las medidas adoptadas puedan producir.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com