July 5, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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Con una mayor铆a aplaudiendo la supresi贸n de derechos y libertades, la pandemia ha descubierto el flanco vulnerable de las democracias actuales: el p谩nico

por Juan Manuel Blanco

La pandemia sanitaria finaliz贸 en Europa y Am茅rica del Norte, pero las sociedades siguen aferr谩ndose a ella. Las muertes diarias por covid se dividen por diez, por veinte, hasta equipararse a otras enfermedades similares. Pero esta realidad no hace mella en una opini贸n p煤blica que todav铆a confunde contagios con enfermedad y se rasga las vestiduras al detectar el virus en adolescentes que, como mucho, desarrollar谩n s铆ntomas leves. El miedo impide comprender que, una vez vacunados los vulnerables, la circulaci贸n del virus no hace m谩s que reforzar la inmunidad. La brecha entre realidad e imaginario es tan enorme, que ni el propio H茅rcules podr铆a cerrarla.

Dio la clave, quiz谩 sin pretenderlo, el director del Centro de Coordinaci贸n de Alertas y Emergencias Sanitarias de Espa帽a, Fernando Sim贸n al declarar que las pandemias del futuro tendr谩n un impacto sanitario menor que la actual, pero su percepci贸n social ser谩 igual o mayor. La gripe de 1918 caus贸 una mortalidad 60 veces superior a la de la covid pero 茅sta ha tenido una repercusi贸n social igual o mayor. Las epidemias podr谩n ser cada vez menos agresivas, pero se percibir谩n como crecientemente atroces. En definitiva, hoy lo fundamental para determinar la respuesta no es la gravedad de la pandemia sino c贸mo se percibe, no es la mortalidad que causa sino el miedo que genera. Lo relevante no es la realidad鈥 sino c贸mo se la imagina la gente.

La pandemia de 1957, con una mortalidad comparable a la actual, no alter贸 la vida cotidiana ni desat贸 el miedo; mucha gente apenas repar贸 en su existencia. Fue abordada eficazmente con medidas voluntarias, sin generar costes sociales. Ciertamente, la sociedad era muy distinta a la de hoy; los individuos menos vulnerables emocionalmente. Pero la diferencia fundamental estriba en los canales de difusi贸n de la informaci贸n. Si entonces dominaba la prensa de papel, hoy los responsables del constante flujo de noticias son las cadenas televisivas y las redes sociales, unos medios muy escorados hacia el p谩nico, hacia la psicosis colectiva, y dominados por ciertos grupos que parecen interesados en acrecentar esa brecha entre realidad y percepci贸n.

CENSURA SELECTIVA EN LAS REDES SOCIALES

A pesar de da帽ar gravemente la econom铆a, las restricciones a la movilidad incrementaron considerablemente las ventas de las grandes empresas tecnol贸gicas, asentando as铆 su posici贸n dominante. Sus beneficios crecieron considerablemente en 2020: Google 162%, Facebook 94%, Microsoft 44%, Apple 110% o Amazon 220%. El 铆ndice de cotizaci贸n burs谩til NASDAQ, en el que predominan las tecnol贸gicas, descendi贸 al inicio de la pandemia pero se recuper贸 r谩pidamente, ascendiendo poco despu茅s hasta cotas hist贸ricas (gr谩fico 1).

Gr谩fico 1. Evoluci贸n del 脥ndice NASDAQ-100

Ante este conflicto de intereses, la 茅tica dictaba a estas empresas tomar una postura neutral pero, con el pretexto de combatir la informaci贸n falsa (fake news), comenzaron a censurar sistem谩ticamente en sus redes sociales a quienes criticaban el alarmismo, a quienes defend铆an una postura no apocal铆ptica de la pandemia, a quienes propon铆an una v铆a alternativa a los confinamientos. Ejercieron as铆 una influencia selectiva sobre la informaci贸n, favoreciendo decisivamente a los difusores del miedo.

Las prohibiciones no afectaron 煤nicamente a ciudadanos de a pie: con la excusa de defender la 鈥渧erdadera ciencia鈥, censuraron tambi茅n a destacados cient铆ficos, como los principales firmantes de la Declaraci贸n Great Barrington, los epidemi贸logos Martin Kulldorf, (Harvard), Sunetra Gupta, (Oxford) o Jay Bhattacharya (Stanford). Su delito: proponer una estrategia para afrontar la pandemia que no contemplaba confinamientos sino medidas voluntarias con protecci贸n especial a los vulnerables, una l铆nea que coincid铆a con los principios de salud p煤blica vigentes hasta 2019. Tampoco pueden tacharse a sus propuestas de 鈥渘o oficiales鈥, pues fueron seguidas, entre otros, por Suecia o el estado de Florida.
Precisamente, la censura por parte de Youtube (Google) de un v铆deo en el que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, realizaba una extensa entrevista a los cient铆ficos de Great Barrington, marca una de las cotas m谩s elevadas del desprop贸sito. Como la amenaza de censura desencadena una fuerte autocensura para evitar el cierre de la cuenta, las grandes tecnol贸gicas contribuyeron a asfixiar el debate p煤blico sobre la pandemia, justo cuando m谩s necesaria era la confrontaci贸n de ideas, ensanchando as铆 la brecha entre realidad y percepci贸n.

TELEVISIONES Y EXPERTOS AGOREROS

El medio televisivo, creador destacado de mitos en esta pandemia, descubri贸 hace tiempo que el miedo atrae masivamente espectadores. Tambi茅n comprob贸 su enorme capacidad para manipular al p煤blico porque el cerebro humano est谩 programado para dudar de lo que oye… pero no de lo que ve. As铆, la peque帽a pantalla ofrece una enga帽osa sensaci贸n de adquirir conocimiento sin esfuerzo. Al contrario que el cine, la tele nunca advirti贸 al espectador que su contenido informativo posee un elevado componente de ficci贸n: es una visi贸n muy sesgada y descontextualizada de la realidad.

La pandemia impuls贸 el surgimiento de una nueva figura televisiva, el experto medi谩tico agorero, personaje encargado de convertir la noticia m谩s trivial en una instant谩nea de terror. Hace a帽os, los expertos ofrec铆an p煤blicamente un juicio ecu谩nime, alejado del amarillismo, del espect谩culo. Evitaban hablar de lo escapaba a su especialidad y tend铆an a tranquilizar al p煤blico ante cualquier suceso preocupante. El nuevo experto medi谩tico no es ponderado sino histri贸nico, habla con ligereza de cualquier asunto y no se dirige al intelecto sino a los instintos.

Asustar al p煤blico, reclamar fr铆volamente el encierro de la poblaci贸n sin llegar siquiera a imaginar los complej铆simos efectos sobre la salud f铆sica y mental de la gente, sobre su nivel de vida o sobre sus derechos y libertades, son actitudes que recuerdan esa figura que, con cierta sorna, Jos茅 Ortega y Gasset denomin贸 el 鈥渟abio-ignorante鈥, ese individuo que conoce 鈥渕uy bien su m铆nimo rinc贸n de universo; pero ignora de ra铆z todo el resto鈥, ese sujeto que en los aspectos que desconoce toma 鈥減osiciones de ignorant铆simo; pero las toma con energ铆a y suficiencia鈥. Resulta poco prudente pontificar sobre la pandemia si, por ejemplo, se ignoran las nociones m谩s b谩sicas de estad铆stica o de manejo de datos.

La intensa (auto)censura actual abri贸 un enorme campo de juego para el experto medi谩tico: muchas mentes pensantes prefieren mantener silencio o hacer seguidismo, sumergi茅ndose de lleno en el pensamiento grupal. Pocos podr铆an imaginar el exagerado pavor que existe en los ambientes acad茅micos al mero 鈥渜u茅 dir谩n鈥.

ATRAPADOS EN LAS ARENAS MOVEDIZAS

La opini贸n p煤blica no es muy consciente de las arenas movedizas en las que nos hemos adentrado, del peligro que corren a la larga nuestros derechos b谩sicos. A pesar de que los confinamientos han resultado ineficaces y causado grandes da帽os a la poblaci贸n, existe mucha presi贸n para que las normas excepcionales se consoliden, se conviertan en ordinarias y sean de aplicaci贸n discrecional, como una soga que se aprieta o afloja a voluntad. La excepcionalidad tan prolongada ha favorecido el surgimiento de grupos de intereses, incluidas ciertas burocracias, que ejercen cada vez m谩s influencia para enquistar la situaci贸n.

Con una mayor铆a aplaudiendo la supresi贸n de derechos y libertades, la pandemia ha descubierto el flanco vulnerable de las democracias actuales: el p谩nico. En el futuro, cualquier enfermedad relativamente leve podr谩 ser amplificada por los medios hasta adquirir una percepci贸n tan intensa, que mucha gente aclame el despotismo de los gobernantes. La distop铆a de Huxley, donde la poblaci贸n no se siente oprimida por la tiran铆a sino c贸moda y aliviada, se torna m谩s cercana que nunca. Pero tambi茅n la de Orwell, porque quienes aplauden tales medidas no se conforman con encerrarse ellos en su casa鈥 exigen que encierren a los dem谩s.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com